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Cuartoscuro

Con su petición de licencia ¿qué pasa con el fuero de Javier Duarte?

Duarte enfrenta investigaciones de la PGR y el SAT. Este miércoles pidió licencia por los 48 días que le restan en el cargo.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
12 de octubre, 2016
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Javier Duarte, acusado por presunto peculado y enriquecimiento ilícito, solicitó licencia para dejar el cargo de gobernador de Veracruz, y el Congreso discutirá el asunto este miércoles.

Si aprueba la solicitud, ¿Duarte perderá la protección que le da el fuero constitucional?

De acuerdo con Miguel Ángel Yunes, no será así.

“Duarte sigue teniendo fuero, y para ser procesado necesitaría ser desaforado. En el caso de delitos federales, por el Congreso de la Unión, y en el caso de delitos del fuero común por el Congreso del estado”, señaló en conferencia quien será el sucesor de Duarte en el gobierno del estado.

Una tesis Jusrisprudencial de la Suprema Corte de Justicia señala que cuando un servidor público que goza de fuero constitucional solicita licencia a su encargo, no pierde la protección otorgada.

Esto implica que el fuero protege a dos personas, al servidor público que se encuentra separado del cargo y al que solicitó licencia.

Si se quiere ejercer acción penal contra Duarte durante su periodo de licencia, la PGR deberá pedir al Congreso local un juicio de procedencia para pedir su desafuero.

Si los legisladores declaran que procede, el sujeto quedará a disposición de las autoridades competentes para que actúen.

Si esto ocurriera tras dejar el cargo como gobernador, Duarte sería juzgado como cualquier ciudadano.

Sin embargo, consultado por Animal Político, el abogado Jorge Winkler indicó algo distinto.

Mencionó que al solicitar una licencia indefinida, o por más de 30 días, Duarte pierde la protección del fuero.

“La diferencia entre tener fuero y no tener fuero es que si la PGR ya tiene integrado el expediente para solicitar su presentación y una acusación formal ante un juez si tuviera fuero no lo podría hacer porque primero tendría que pedirle al congreso del estado de Veracruz le quitara el fuero para poder acusarlo”, explica Winkler.

En esto coincide el jurista Everardo Moreno.

“Lo que procederá es que estas averiguaciones se consignaran, se librara la orden de aprehensión, estando con licencia si puede ser aprendido”, explicó el también ex subprocurador de la República.

Este miércoles el Congreso de Veracruz analizará la petición de licencia hasta el final de su mandato.

Las acusaciones contra Duarte

En mayo pasado, Animal Político reveló la existencia de una red de empresas fantasma a través de las que varias dependencias del gobierno de Duarte desviaron 645 millones de pesos.

Las empresas obtuvieron contratos para ser proveedoras de bienes, mercancías y servicios para el gobierno de Veracruz, a pesar de que estaban recién constituidas a través de adjudicaciones directas o licitaciones simplificadas, en las que siempre competían las mismas.

Con ello iniciaron las investigaciones del Sistema de Administración Tributaria (SAT) y del Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz (ORFIS), que derivaron en denuncias ante la PGR.

El SAT informó que ha presentado 32 denuncias ante la PGR, por el caso de las empresas fantasma con las que el gobierno de Veracruz.

Las denuncias presentadas ante la PGR son contra 31 empresas y una persona física. El pasado 5 de julio, la Procuraduría General confirmó ya había iniciado formalmente una investigación penal, en contra de quien resulte responsable, tras denuncias interpuestas por el Servicio de Administración.

El pasado 21 de septiembre, la Procuraduría General de la República(PGR) atrajo la investigación que hace la Fiscalía de Veracruz por enriquecimiento ilícito y peculado en contra de Javier Duarte.

Duarte ha dicho que desconocía el caso de las empresas fantasma que establecieron contratos con el gobierno estatal y sus irregularidades.

“Sería ilógico que el gobernador estuviera enterado de las miles de operaciones que hace el gobierno con particulares”, mencionó Duarte en entrevista con la cadena Radio Fórmula.

Además de su gobierno, el SAT también inició una auditoría al gobernador.

El entonces titular del SAT, Aristóteles Núñez, indicó en entrevista con Radio Fórmula el 24 de agosto que en total 10 servidores públicos de Veracruz tuvieron alguna relación con el caso de “las empresas fachada”, y que en total cinco están siendo auditados, entre ellos Duarte.

Duarte respondió al titular del SAT que él era “el primer interesado en que las autoridades realicen las investigaciones correspondientes”.

Además del SAT, el gobernador electo, Miguel Ángel Yunes ha presentado diversas denuncias contra Duarte por enriquecimiento ilícito al acusarlo de tener propiedades millonarias fuera del país.

Las más recientes revelaciones de operaciones fraudulentas en el gobierno de Duarte fueron dadas a conocer en el Informe de Resultados de la auditoría entregado por el Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz (ORFIS).

La auditoría a la Cuenta Pública 2015 de Veracruz descubrió que en 2015 se desviaron más de 400 millones de pesos a través del otorgamiento de contratos adquisición de supuestos productos para poblaciones marginadas o damnificadas que nunca llegaron a sus beneficiarios.

De acuerdo con la auditoria esta forma de actuar se registró en los años 2012, 2013 y 2014 para desaparecer casi mil millones.

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#YoSoyAnimal
The Hattori family

Yoshihiro Hattori: cómo tocar la puerta equivocada acabó con la vida de un adolescente japonés en EU

Un estudiante japonés de intercambio se perdió en Louisiana en Halloween de 1992 y murió tras recibir un balazo. El accidente desató toda una campaña para cambiar las leyes de control de armas en Estados Unidos.
The Hattori family
21 de octubre, 2019
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En octubre de 1992, Yoshihiro Hattori tocó la puerta equivocada.

Yoshi, como se le conocía, era un estudiante japonés de intercambio de 16 años que iba a una fiesta de Halloween en Baton Rouge, Louisiana, en el sur de Estados Unidos.

Estaba con su amigo Webb, y estaban perdidos.

Los dos muchachos cometieron un error inocente que le costó la vida a Yoshi.

Al accidente le siguió un frenesí mediático y luego una campaña masiva para cambiar las leyes de armas de EE.UU.

Los padres de Yoshi, su familia anfitriona en EE.UU. y un abogado de Louisiana hablaron con la BBC sobre aquel día de hace 27 en el que cambió sus vidas.

“Lo amaban”

En el verano de 1992, Yoshi viajó a EE.UU., donde iba a pasar un año de intercambio, a través de American Field Service (AFS), una organización mundial de intercambio para jóvenes.

Fue recibido en Dallas, Texas, por sus anfitriones, los Haymaker, que lo llevaron a su casa en Baton Rouge.

Yoshihiro Hattori pescando en 1989.

The Hattori family
Yoshihiro Hattori (en una imagen de 1989, posando con dos pescados) llegó a EE.UU. en 1992 para pasar allí un año como estudiante de intercambio.

Holley Haymaker, médica, y su esposo, Dick Haymaker, físico teórico, habían recibido estudiantes de intercambio antes. Pero Hattori les causó una impresión inmediata, dijeron.

“Yoshi era un extrovertido total”, recordó Holley. “Los alumnos de McKinley High School lo amaban porque era un espíritu muy libre”.

El hijo de los Haymakers, Webb, que tenía 16 años en ese momento, le dice a la BBC que Yoshi tenía un “enorme apetito por la vida y la experiencia” y que trataba de hacer amigos donde quiera que fuera.

“Estamos aquí para la fiesta”

La noche del sábado 17 de octubre, Yoshi y Webb iban a una fiesta de Halloween al noreste de Baton Rouge, en la ciudad de Central.

Yoshi estaba disfrazado del personaje de John Travolta en “Fiebre de sábado por la noche”, y Webb, de víctima de un accidente.

“Llegamos a una calle y vimos una casa que tenía decoraciones de Halloween, tres autos en la entrada y la dirección era 10311, aunque nosotros que queríamos ir al 10131. Pero vi la dirección y dije ‘¡aquí es!'”, cuenta Webb.

Webb Haymaker (centro) hablando con reporteros japoneses en un viaje a Japón en 1994.

AFP/Getty
Webb Haymaker (centro) hablando con reporteros japoneses en un viaje a Japón en 1994.

Webb y Yoshi tocaron la puerta, pero no obtuvieron respuesta. Luego vieron a una mujer abrir la puerta lateral del garaje y mirar hacia afuera antes de cerrarla abruptamente.

“Nos estábamos yendo algo confundidos, y yo preguntándome si era otra casa”, señala Webb. “Pero alguien abrió la puerta, Rodney Peairs”.

Peairs, un carnicero de supermercado de 30 años, sostenía un revólver Magnum .44, y Yoshi se volvió hacia él.

“Supongo que no entendió que tenía un arma. Tal vez pensó que era algo de Halloween”, recuerda Webb.

“Simplemente dijo, a todo volumen y feliz, ‘¡Estamos aquí para la fiesta! ¡Estamos aquí para la fiesta!'”.

Peairs gritó “¡Quieto!”, pero Yoshi parecía no entender y siguió avanzando. Peairs disparó una vez, le dio a Yoshi en el pecho y cerró la puerta.

“Un vecino cualquiera”

Al otro lado de la ciudad, los Haymakers salían del cine después de ver “El último mohicano”.

La policía ubicó a Holley en su buscapersonas y cuando los contactó, le dijeron que Webb estaba bien, pero que Yoshi no.

Los padres de Yoshi, Masa y Mieko Hattori, se enteraron de la noticia a través de un trabajador de AFS.

Dos días después del asesinato, los Hattori volaron a Nueva Orleans. “Estaba aterrorizada”, recordó Holley. “Yo debía que cuidar a su hijo y lo mataron”.

Pero según Holley, “las primeras palabras que dijo la madre de Yoshi fueron: ‘¿Cómo está Webb?'”.

Cajas llenas con peticiones enviadas a EE.UU. en una campaña para acabar con el acceso fácil a armas organizada por los Hattoris.

The Hattori family
Los Hattori lanzaron una campaña para acabar con el acceso fácil a las armas en EE.UU.

La muerte de Yoshi conmocionó a la gente en Japón, donde las armas de fuego están prohibidas.

Masa y Mieko lanzaron inmediatamente una campaña en Japón pidiendo el fin del acceso fácil a las armas de fuego en EE.UU.

De vuelta en Baton Rouge, la policía inicialmente liberó a Peairs sin cargos, asumiendo que tenía derecho a dispararle a un intruso. Pero después de las quejas del gobernador de Louisiana y el cónsul de Japón en Nueva Orleans, fue acusado de homicidio involuntario.

Sus abogados argumentaron que actuó en defensa propia. Dijeron que Peairs “no era un asesino”, simplemente “un vecino cualquiera” que había reaccionado a la “forma extremadamente inusual de moverse” de Yoshi.

Bonnie Peairs, la esposa de Rodney, le dijo a la corte que Yoshi la había asustado y le había pedido a su esposo que “cogiera el arma”.

En mayo de 1993, Rodney Peairs fue absuelto después de una deliberación del jurado de solo tres horas.

Rodney Peairs saliendo de una prisión de Baton Rouge, en noviembre de 1992.

Getty Images
Los abogados de Rodney Peairs aseguraban que el muchacho podía ser “cualquiera de tus vecinos”.

Sin embargo, Masa y Mieko Hattori no desistieron de su activismo por el control de armas.

“Un viejo compañero de cuarto de Bill Clinton”

Unos 1,7 millones de japoneses firmaron la petición de los Hattori.

Dick Haymaker también decidió reunir firmas en EE.UU. y consiguió alrededor de 150.000.

Ambas familias estaban en Washington en noviembre de 1993 como parte de su campaña cuando lograron que Mieko le enviara una nota a un amigo de la familia que se encontraba en la Casa Blanca. “Un viejo compañero de cuarto de Bill Clinton”, recordó Dick.

El presidente Clinton habló con los Haymaker y los Hattori en el Despacho Oval. “Sentimos que fuimos bienvenidos”, dijeron Mieko y Masa. “Creemos que entendió nuestra posición. Deseaba fuertes leyes de control de armas”.

Mieko (centro) y Masa (derecha) poniéndole un adhesivo relacionado con el control de armas al entonces presidente Bill Clinton.

White House/Courtesy of Richard Haymaker
Mieko (centro) y Masa (derecha) poniéndole un adhesivo relacionado con el control de armas al entonces presidente Bill Clinton.

Los Hattori y los Haymaker reconocen que pese a su apoyo en privado, había poco que el presidente pudiera hacer en la práctica.

Pero la campaña de ambas familias y también el 30 aniversario del asesinato del presidente John F. Kennedy ese mes ayudaron a crear conciencia sobre el tema.

El Congreso aprobó la Ley Brady, para la prevención de la violencia con armas de fuego, que ordena la revisión de los antecedentes de los compradores de armas y un período de espera de cinco días para todas las compras.

Clinton promulgó la norma unas semanas después de reunirse con los Hattori y los Haymaker.

El embajador de EE.UU. en Japón, Walter Mondale, se reunió con los Hattori en diciembre de 1993 y les dio una copia de la ley, diciendo que habían tenido un “impacto muy claro en la aprobación del proyecto”.

La norma se había propuesto por primera vez en 1991, pero no se sometió a votación hasta unos meses después de la muerte de Yoshi.

El verano siguiente, en septiembre de 1994, el Congreso aprobó una moratoria de 10 años sobre la fabricación de ciertas armas semiautomáticas para uso civil.

Dick Haymaker dijo que era un momento en que el control de armas parecía posible.

“Las cosas podían cambiar, y sí cambiaron. La Ley Brady fue un primer paso importante en la verificación de antecedentes”, señaló.

James Brady (izquierda) observa a Bill Clinton firmando la Ley Brady.

AFP/Getty
Bill Clinton firmando la Ley Brady en noviembre de 1993, al lado de James Brady, que recibió un disparo en 1981 durante el intento de asesinato de Ronald Reagan.

Pero la lucha de los Hattori no acabó con esa ley. Iniciaron una demanda civil contra Rodney Peairs, su esposa Bonnie y su compañía de seguro de vivienda.

Se pusieron en contacto con Charles Moore, un abogado con experiencia en estos casos y que había renunciado a sus honorarios.

“Pensé que el seguro se negaría a pagar porque había sido un acto intencional y no hay cobertura para los actos intencionales”, dijo Moore en una entrevista telefónica.

Para su sorpresa, la aseguradora pagó US$100.000. El juez William Brown le dijo al tribunal que la autodefensa “no era aceptable”.

“No había justificación para que un asesinato fuera necesario para que Rodney Peairs se salvara”, dijo el juez Brown.

Los Hattori donaron el dinero para financiar medidas de control de armas en EE.UU.

Mieko y Masa siguen siendo activistas. Recientemente, hablaron con estudiantes que sobrevivieron al tiroteo de Parkland en febrero de 2018 y participaron en la “Marcha por nuestras vidas” en marzo de 2018.

Masa y Mieko (centro) en la "Marcha por nuestras vidas" en Nagoya, en marzo de 2018.

The Hattori family
Masa y Mieko (centro) en la “Marcha por nuestras vidas” en Nagoya, en marzo de 2018.

Los Haymaker donaron cientos de miles de dólares a grupos de control de armas y crearon el Fondo Conmemorativo Yoshihiro Hattori, que busca ayudar a cubrir los costos de los jóvenes japoneses que estudian en la universidad de Dick, Carleton College, en Minnesota.


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