Cómo los programas de TV preferidos por los estadounidenses explican el ascenso de Donald Trump
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AP

Cómo los programas de TV preferidos por los estadounidenses explican el ascenso de Donald Trump

La figura de Donald Trump encaja en estos tiempos en los que predomina la cultura del espectáculo. ¿Será suficiente para que gane la Presidencia de EU?
AP
Por Beatriz Díez // BBC Mundo
22 de octubre, 2016
Comparte

¿Quién ganó e

l debate? ¿Se batió el récord de audiencia? ¿Cuáles fueron los momentos más impactantes? Terminados los tres debates presidenciales entre Donald Trump y Hillary Clinton, estas preguntas tienen prioridad sobre las que hacen referencia a las propuestas concretas de los candidatos

Y es que si una cosa está dejando patente esta agitada campaña electoral en Estados Unidos es el protagonismo de la televisión.

No en vano uno de los candidatos es un claro exponente de la versión más popular de este medio: los reality shows.

Producto de la televisión

Aunque al hablar de él se le suele presentar como magnate de bienes raíces, el éxito del aspirante republicano Donald Trump en su carrera hacia la Casa Blanca se ha vinculado más con su tirón televisivo.

Para Michael Rosenblum, experto en medios y director de Rosenblumtv, el dominio de Trump sobre el medio era incluso razón suficiente para creer en su victoria en la cita electoral del próximo 8 de noviembre.

Así lo escribió en varias columnas de opinión publicadas en The Huffington Post.

Ahora ya no ve a Trump con opciones pero, en conversación con BBC Mundo, el especialista expone su teoría, no exenta de ideas provocadoras sobre la sociedad estadounidense.

El estadounidense medio dedica cinco horas al día -¡cada día!- a mirar televisión y lleva haciéndolo años.

“Donald Trump es el primer candidato que realmente procede de la televisión y que tiene una comprensión total de los medios.

“Otros candidatos han hecho uso de la televisión, nadie que es terrible en televisión gana, fíjese en Barack Obama, Bill Clinton e incluso George Bush, que era más televisivo que Al Gore.

Barack ObamaEl presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene carisma televisivo.

“Pero Trump es su primer producto puro, fue creado por la televisión, un medio que vive de los índices de audiencia. Es un negocio y todo negocio tiene como objetivo lograr beneficios.

“Cada vez que Trump aparece en televisión la gente sintoniza, algo que no hace para ver a Hillary Clinton o a cualquiera de las otras personas. El público no puede dejar de mirar a este tipo incluso aunque sea un desastre“, explica Rosenblum.

“¿Ganará? No lo creo, y no habría dicho esto hace un mes, pero todo en nuestra vida se ha convertido en un show de televisión y en Estados Unidos todo espectáculo tiene una trama con personajes buenos y malos.

“Originalmente quisieron darle a Hillary el papel de mala y a Donald el de bueno, pero él ha metido tanto la pata que hace un mes más o menos decidieron revertir los papeles y que Hillary fuera la buena y Donald el malo”, opina.

La audiencia en EU

Temporada 2015-2016

  1. Superbowl (partido de fútbol americano, Supertazón).
  2. Primer debate presidencial.
  3. Análisis post-partido del Superbowl.
  4. Segundo debate presidencial.
  5. Discurso de aceptación de Donald Trump durante la Convención Nacional Republicana.

Cambio en las audiencias

En las últimas dos décadas, el interés de la audiencia estadounidense por el contenido de los programas de televisión ha cambiado.

Según reflejan los estudios de las empresas dedicadas al análisis de medios, la tendencia favorece a los llamados reality shows (o programas de telerrealidad).

Por ejemplo, el programa de cazatalentos American Idol tiene el récord de temporadas en lo más alto de la lista elaborada por Nielsen. Fue el de mayor audiencia durante 8 temporadas desde 2003 hasta 2011.

Los datos muestran que series como Downton AbbeyMad Men o Game of Thrones despiertan gran interés del público, pero los realities, y algunos de sus exponentes como el clan Kardashian, han contribuido a una creciente banalización del contenido televisivo.

“Es una transformación que se ha dado con el tiempo”, indica Rosenblum.

Donald Trump“En Estados Unidos siempre hay buenos y malos y el bueno siempre tiene que imponerse”, considera Michael Rosenblum.

“Hace algo más de 10 años, en su afán por maximizar la audiencia, la televisión dio con la telerrealidad.

“La gente no podía dejar de mirar, era un producto barato que apenas necesita guionistas y resulta muy lucrativo: en poco tiempo todos empezaron a hacer ese tipo de televisión“.

Sin embargo, para el psicólogo Jim Taylor, de la Universidad de San Francisco, no es justo calificar negativamente la televisión actual.

“En realidad creo que estamos viviendo la era dorada de la televisión”, responde Taylor a BBC Mundo.

“Estoy en desacuerdo con quienes dicen que la televisión es horrible y banal. Hay series muy buenas, interesantes y sofisticadas.

“Pero hay otra parte, la que típicamente se conoce como realities en la que se fomenta la fama, la apariencia física, la arrogancia…Trump es el epítome y extremo de estos programas“.

La televisión como droga

“La televisión es adictiva y quienes trabajan en este negocio están en constante búsqueda de más personas que se hagan adictas a su particular droga para poder justificar su existencia”, dice Rosenblum.

“Con el tiempo la llamada televisión inteligente (documentales, programas de naturaleza, programas culturales…) desapareció o quedó relegada a canales muy minoritarios, como PBS en Estados Unidos”.

Paulina Vega y Donald TrumpDonald Trump fue hasta el año pasado dueño junto a la cadena NBC del concurso de Miss Universo.

¿Cómo se traslada esta evolución a lo que estamos viendo este año en el campo de la política?

Para Rosenblum, es un proceso natural.

“La gente quiere ver más basura, más circo, y todo está interconectado porque lo vemos en la misma pantalla.

“No puedes tener un programa de entretenimiento sobre unos cazadores de mapaches en Kentucky y de repente dar paso a un discurso de Hillary Clinton sobre sus políticas. La gente cambiará de canal y el canal perderá mucho dinero.

“Lo mismo pasa con la carrera política, que se convierte en una suerte de programa de lucha, como los debates, en los que hay una música impactante y los presentadores anuncian los nombres de los candidatos con una voz como de combate de boxeo.

“Es algo totalmente idiota y pagaremos el precio porque así es como desaparecen los países”, lamenta.

Hillary ClintonSegún Michael Rosenblum, la candidata demócrata no despierta el interés de la audiencia de televisión.

Para complicar las cosas, agrega Rosenblum, el hecho de que los sondeos sugieran que la candidata demócrata es favorita no cambia la estrategia de las cadenas de televisión, a las que les conviene que la carrera sea cerrada.

“Todos los que miran los sondeos saben que esto ya se acabó, los que trabajan en el medio también, pero en televisión no se puede reconocer porque se perdería la tensión que va creciendo conforme se acerca el desenlace.

“En programas como ‘La Voz’, ‘Sobrevivientes’, American Idol seguimos enganchados porque queremos ver quién gana y eso sólo se sabe al final.

“Con las elecciones pasa lo mismo, esto no es más que un espectáculo de televisión, nuestra vida entera se ha convertido en un show y lo merecemos porque somos una cultura de idiotas que no hace más que ver televisión”.

Paradójicamente, concluye Rosenblum, la misma televisión que creó el fenómeno Trump será la encargada de terminar con él.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra

Lejos de estar fijos, los continentes no han estado organizados tal como los vemos hoy día en el pasado. ¿Es posible saber dónde estarán ubicados dentro de millones de años?
9 de abril, 2022
Comparte

Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Geradus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

Getty Images
Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

“No debería haber grandes terremotos en el Atlántico”, dice Duarte. “Fue extraño”.

Ilustracion del terremoto de Lisboa

Getty Images
Ilustracion del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite “pasivo”, donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinándose una ruptura importante.

“Podría ser una especie de mecanismo infeccioso”, explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del “Anillo de Fuego” que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

Davies et al
Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

“Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas”, explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. “Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado”, explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. “Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal”, dice Davies. “Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'”.

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. “Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora”, dice Davies.

Novopangaea

Davies et al
Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado “ortoversión” donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

Crédito: Davies et al).
Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

Crédito: Davies et al
Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos supercontinentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, “no se pueden usar los modelos del IPCC , y punto, porque no están diseñados para eso”, dice Duarte. “No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar”.

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. “La futura Tierra es completamente ajena”, explica Davies. “Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares”.

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

“Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo”, dice Way. “Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección”.

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

Getty Images
¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

Getty Images
Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

“Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados”, dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Este artículo se publicó en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5nrw3i70k8c

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.