Qué es y cómo funciona la propaganda computacional, los bots que apoyan a Clinton y Trump
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Qué es y cómo funciona la propaganda computacional, los bots que apoyan a Clinton y Trump

Hillary Clinton y Donald Trump utilizan programas informáticos, cuyo propósito es resaltar el mensaje de su candidato y manipular la información.
AP
Por BBC Mundo
18 de octubre, 2016
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Una de las cosas de las que se jacta Donald Trump es de tener muchos seguidores en las redes sociales. Sin embargo, buena parte de ellos no son de carne y hueso. Y tampoco lo son buena parte de los de Hillary Clinton.

Se trata de un ejército de bots (programas informáticos diseñados para generar contenido) que actúan como si fueran humanos. O, al menos, lo intentan.

Su trabajo cobra especial sentido durante ciertas campañas políticas, al lograr que determinados temas se conviertan en tendencia en Twitter.

Los bots que “apoyan” en Twitter y en Facebook a ambos candidatos presidenciales sirven para reforzar su mensaje a través de conversaciones falsas. El objetivo final: crear opiniones y ganar votantes.

Philip Howard, profesor de estudios de internet en la Universidad de Oxford, Reino Unido, lleva tiempo investigándolo.

Junto a un equipo de 16 científicos informáticos de todo el mundo trabajan en un proyecto llamadoPolitical Bots (bots políticos), en el que investigan “el impacto de la propaganda computacional con guiones automatizados en la vida pública”.

“Les seguimos la pista a los bots sociales y utilizamos perspectivas de sociología,interacción entre humanos y computadoras,y ciencias políticas para interpretar y analizar los datos que recogemos”, explican los académicos en la página web del proyecto.

En concreto, analizaron el papel que jugaron estos bots durante el primer debate presidencial entre Clinton y Trump, el 26 de septiembre, y los tres días que siguieron.

Pero, ¿qué son los bots políticos, cómo se comportan y cuál es su uso en las campañas presidenciales?

Cuentas Pro-TrumpUn grupo de investigadores de la Universidad de Oxford descubrió que hay más bots pro Trump que pro Clinton.

“ProTrump” y “proClinton”

Según Howard y sus colegas, cada vez hay más políticos y gobiernos de todo el mundo que “emplean” tanto bots como personas para gestionar sus conversaciones políticas en las redes sociales.

Los bots “pueden desempeñar tareas como suministrar noticias e información”. Y también “actividades maliciosas, como enviar spam, acosar o promover discursos de odio”.

Y, tal y como explican los científicos, la mayoría de las veces pasan por humanos.

Los bots sociales tienen una prevalencia especial en Twitter. En la mayoría de los casos, carecen de foto de perfil o incluso de nombre. Son versátiles, fáciles y baratos de producir, y evolucionan con el tiempo.

TwitterAlgunas cuentas de bots publican hasta 50 tuits al día.

Howard y su equipo analizaron un total de más de 9 millones de tuits del 26 de septiembre y luego redujeron el número teniendo en cuenta solamente la información que se generó en las cuentas que publicaban exclusivamente tuitsasociados con algunos de los dos candidatos.

Gracias a esa muestra pudieron sacar algunas conclusiones.

En primer lugar, descubrieron que el tráfico a favor de Trump era mucho mayor. En total, según el estudio, las etiquetas a favor de Trump fueron más del doble que las de Clinton.

Además, cerca de un tercio del tráfico en Twitter a favor de Trump estuvo generado por bots y cuentas altamente automatizadas, comparado con un quinto en el caso de Clinton.

Gente usando su celularLos bots se pueden utilizar para crear temas que sean tendencia en Twitter.

En total, las cifras indican 1,8 millones de Tweets pro Trump, frente a 613.000 proClinton.

“Lo más probable es que por cada bot que publica información en Twitter a favor de Clinton encuentres cuatro a favor de Trump”, le contó Howard a la BBC.

Lo que no se sabe es quién creó los bots. “No miramos la fuente, tan sólo los datos”, aseguró.

Por otra parte, los investigadores descubrieron que los bots publican información en Twitter al menos 50 veces al día, una norma que establecieron tras analizar la últimas elecciones en Venezuela y la campaña del Brexit en Reino Unido.

“Según nuestros datos, la mayoría de los usuarios de Twitter no publican hasta 50 tuits al día, así que ese punto de referencia tiene sentido”, aseguró el especialista.


5 señales de que estás hablando con un bot

logo de Twitter
  • No tiene imagen de perfil o nombre de usuario y, si lo tiene, coincide con el de varias de sus cuentas
  • Suele seguir a muchas más personas (o cuentas) de las que le siguen, pues no tiene amigos, colegas o contactos reales
  • Es monotemático: no suele hablar sobre un tema de conversación que no esté relacionado con el comentario que publicó
  • Tuitea todo el rato y no parece tener necesidad de irse a dormir. Responde inmediatamente, sin apenas tiempo (humanamente posible) de leer los comentarios
  • Manda la misma respuesta a docenas de usuarios

Manipulación y comunicación política

Pero algunos analistas cuestionan la existencia de tal magnitud de bots.

“Los comentaristas políticos o la gente muy implicada en los debates políticos también pueden tuitear muchas veces”, le dice a la BBC Caroline Sinders, una exinvestigadora de IBM que ahora trabaja para el medio Buzzfeed.

Entonces, ¿es posible que quienes apoyan a Trump simplemente sean más entusiastas en las redes sociales que quienes apoyan a Clinton?

Para Howard, es poco probable que esa sea la explicación.

Robot escribiendo en computadora.
Los bots “muestran un comportamiento que no es humano”, explica Howard.

“La mayoría de esos tuits automatizados fueron publicados por la noche y compartieron etiquetas e información similar”, explica. “Muestran un comportamiento que no es humano y no suelen incluir comentarios que no respondan a ese tema o pregunta en particular”.

Y, aunque la mayoría del tráfico durante del debate correspondió a usuarios reales, el uso de bots en política es cada vez mayor.

Según los científicos, “los algoritmos políticos se han convertido en un medio poderoso de comunicación política para el astroturfing(técnica de marketing y propaganda electoral que pretende dar impresión de espontaneidad y popularidad, ocultando al verdadero emisor del mensaje).

“Los bots se han convertido en una forma de manipular a los ciudadanos, yendo más allá del simple engrose de las listas de seguidores y generando grandes cantidades de comentarios”.

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Qué tan cerca están las grandes potencias de la creación de "supersoldados"

¿Está China tratando de hacer su propia versión del Capitán América? La inteligencia estadounidense así lo ha sugerido. Y China no es la única potencia interesada.
15 de febrero, 2021
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Con bolsillos profundos y el deseo de sacar ventaja, los ejércitos del mundo a menudo han impulsado la innovación tecnológica, desde lo más moderno hasta lo más sencillo.

Un ejemplo es la cinta adhesiva, el resultado de una sugerencia de un trabajador de una fábrica de artillería de Illinois que tuvo hijos que sirvieron en la marina durante la Segunda Guerra Mundial.

Preocupado por los soldados bajo fuego que tenían que manipular la endeble cinta de papel que se usaba para sellar las cajas de municiones, a Vesta Stoudt se le ocurrió una solución: una cinta de tela impermeable.

No pudo ganarse el apoyo de sus supervisores, pero tuvo más éxito cuando le escribió al presidente Franklin D. Roosevelt, quien instruyó a los productores de guerra para que hicieran realidad su idea.

Y si la necesidad militar puede darnos una mejor cinta adhesiva, ¿qué más es capaz de hacer?

Short presentational grey line

BBC

Al anunciar una nueva iniciativa en 2014, el entonces presidente Barack Obama les dijo a los periodistas: “Básicamente, estoy aquí para anunciar que estamos construyendo a Iron Man“.

Hubo risas, pero hablaba en serio: el ejército estadounidense ya había comenzado a trabajar en el desarrollo de un traje protector, conocido como Traje de Operador Ligero de Asalto Táctico (Talos).

Un video promocional similar a un videojuego mostraba a un usuario irrumpiendo en una celda enemiga mientras las balas rebotaban en la armadura.

Iron Man no llegó a ser: cinco años después, la iniciativa terminó. Pero los fabricantes esperan que los componentes individuales del traje tendrán otros usos.

El exoesqueleto Talos en un video promocional.

USSOCOM
El exoesqueleto Talos en un video promocional.

Los exoesqueletos son solo una de las tecnologías prometedoras que los ejércitos están explorando para mejorar sus soldados.

Esta ambición no es nada nueva: desde la antigüedad, las tropas se han estado reforzando gracias a avances en armamento, equipo y entrenamiento.

Pero hoy estamos hablando de mucho más que simplemente darle a un soldado una mejor arma. Podría significar alterar al mismo soldado.

En 2017, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, advirtió que la humanidad pronto podría crear algo “peor que una bomba nuclear”.

“Uno puede imaginar que un hombre puede crear un hombre con algunas características dadas, no solo en teoría sino también en la práctica. Puede ser un genio matemático, un músico brillante o un soldado, un hombre que pueda luchar sin miedo, compasión, arrepentimiento o dolor“, dijo Putin.

Y el año pasado, el entonces director de Inteligencia Nacional (DNI) de Estados Unidos, John Ratcliffe, fue más allá con una acusación contundente contra China.

“China ya ha realizado pruebas en humanos con miembros del Ejército Popular de Liberación con la esperanza de desarrollar soldados con capacidades mejoradas biológicamente. No hay límites éticos para la búsqueda del poder de Beijing”, escribió en The Wall Street Journal.

China calificó al artículo como “una sarta de mentiras”.

Pero cuando se preguntó si la nueva titular del DNI, Avril Haines, compartía la evaluación de su predecesor, su oficina dijo que tenía comentarios, pero señaló declaraciones en las que advertía sobre la amenaza que representa China.

Y si bien el gobierno del presidente Joe Biden ha descartado gran parte de la agenda de Donald Trump, es probable que las tensiones con China sigan siendo una característica de la política exterior de Estados Unidos.

Ambición vs realidad

Tener un supersoldado en sus filas es una perspectiva tentadora para los militares: imagina un soldado que pueda soportar el dolor, el frío extremo o la falta de sueño.

Pero como muestran los intentos estadounidenses por construir a “Iron Man”, los límites de la tecnología pueden arrastrar la ambición por tierra.

Un documento de 2019 de dos académicos estadounidenses, sin embargo, afirma que el ejército de China ha estado “explorando activamente” técnicas como la edición de genes, los exoesqueletos y la colaboración entre humanos y máquinas.

El informe se basó principalmente en comentarios de estrategas militares chinos.

Y una de las autoras, Elsa Kania, se mostró escéptica con los comentarios de Ratcliffe.

“Es importante comprender lo que el ejército chino está discutiendo y aspirando a actualizar, pero también reconocer la distancia entre esas ambiciones y la realidad de dónde está la tecnología en este momento”, dijo Kania, investigadora principal del Centro para una Nueva Seguridad Americana.

“Si bien los ejércitos de todo el mundo pueden tener mucho interés en la posibilidad de supersoldados… al final del día, lo que es factible dentro de la ciencia impone una restricción a cualquier actor que esté tratando de empujar las fronteras”, agregó.

Por ejemplo, Ratcliffe mencionaba pruebas en adultos. Pero si bien algunas de sus características podrían alterarse mediante la edición de genes, cambiar el ADN de embriones ofrecería una de las rutas más plausibles hacia un “supersoldado”.

Y para la Dra. Helen O’Neill, genetista molecular del University College London, la pregunta es si los científicos estarían dispuestos a usar esa tecnología, en lugar de si la misma existe.

“Esas tecnologías -de edición del genoma y su combinación con reproducción asistida- se están convirtiendo en prácticas de rutina en transgénicos y agricultura. Es solo la combinación de los dos para su uso en humanos lo que se considera poco ético en este momento”, dijo.

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BBC

En 2018, el científico chino He Jiankui hizo un anuncio sorprendente: había alterado con éxito el ADN de los embriones de unas gemelas para evitar que contrajeran el VIH.

El anunció provocó indignación, pues este trabajo de edición genética está prohibido en la mayoría de los países, incluida China. Normalmente se restringe a los embriones de fecundación in vitro desechados, siempre que se destruyan inmediatamente después y no se utilicen para producir un bebé.

Y aunque el científico defendió su trabajo, este lo llevó a la cárcel por desafiar las prohibiciones del gobierno.

Muchos de los entrevistados para este artículo aludieron al caso He Jiankui como un momento clave en la bioética.

Pero científicos también han informado que, además de protegerlas del VIH, el tratamiento aplicado a las gemelas también trajo mejoras cognitivas para ellas.

He Jiankui utilizó la tecnología crispr, una forma de realizar cambios específicos y precisos en el ADN contenido en las células vivas. Algunos rasgos se pueden eliminar y otros se pueden agregar.

Es una tecnología muy prometedora, ya que potencialmente podría servir para tratar o incluso curar enfermedades hereditarias. ¿Qué podría hacer entonces por los militares?

Christophe Galichet, científico investigador principal del Instituto Francis Crick de Londres, describe crispr como una “revolución”.

Pero tiene límites, dice, comparándola con la función de buscar y reemplazar texto en un documento: puede intercambiar fácilmente frases precisas, pero lo que funciona en un punto del texto puede no tener sentido en otro.

“Es incorrecto pensar que un gen tendrá un único efecto”, explica. “Si tomas un gen, podrías tener un individuo con músculos más grandes o que pueda respirar a gran altura. Pero tal vez más adelante el individuo desarrollará cáncer”.

También es difícil aislar algunos rasgos. Por ejemplo, muchos genes están involucrados en la altura. Y cualquier rasgo que se cambie se transmitirá de generación en generación.

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BBC

Algunos analistas ven los esfuerzos de China como una respuesta directa a Estados Unidos.

Un reportaje de 2017 de The Guardian dijo que una agencia militar estadounidense estaba invirtiendo decenas de millones en tecnología de extinción genética que podría acabar con las especies invasoras, algo que los expertos de la ONU advirtieron que podría tener aplicaciones militares.

Y China y EE.UU. no son los únicos países que buscan una ventaja: las fuerzas armadas de Francia han recibido aprobación para desarrollar “soldados mejorados” y ya hay un informe que establece los límites éticos de la investigación.

“Debemos enfrentar los hechos. No todos comparten nuestros escrúpulos y debemos estar preparados para lo que nos depare el futuro”, dijo del mismo la ministra de Defensa francesa, Florence Parly.

Royal Marines en entrenamiento en condiciones extremas

PA Media
La genética ofrece la posibilidad de ayudar a los soldados a lidiar mejor con los entornos extremos.

Incluso si los científicos pudieran mejorar de manera segura los atributos de un individuo, la aplicación en el campo militar también plantea sus propios problemas.

Por ejemplo, ¿un soldado individual podría consentir libremente en un tratamiento potencialmente riesgoso dentro de la estructura de mando del ejército? Se informa que tanto China como Rusia han probado las vacunas para la covid en sus tropas.

“El ejército no existe para proteger los intereses del soldado, existe para obtener una ventaja estratégica o ganar una guerra”, die el profesor Julian Savulescu, experto en ética de la Universidad de Oxford.

“Hay límites a los riesgos que se pueden imponer a los soldados, pero son más altos que los impuestos a la sociedad normal”, agrega.

El profesor Savulescu dice que, para cualquier persona, es importante sopesar los riesgos de una mejora con los beneficios.

“Pero, por supuesto -agregó- la ecuación es diferente en el ejército; los seres individuales asumirán los riesgos, pero a menudo no se beneficiarán”, advierte.

De hecho, los soldados son a menudo puestos en situaciones de vida o muerte, y podría pensarse que la mejora debería ser bienvenida si aseguraba su supervivencia.

Pero para el profesor Patrick Lin, filósofo de la Universidad Politécnica Estatal de California, la cosa no es tan simple.

“Las mejoras militares significan experimentar y poner en riesgo a sus propios ciudadanos, por lo que no está claro qué tan mejor protegidos podrían estar los soldados mejorados. Todo lo contrario, podrían ser enviados a misiones más peligrosas o correr más riesgos que los no mejorados”, explica.

Short presentational grey line

BBC

Es posible que el Capitán América aún no esté a la vuelta de la esquina, pero siempre existe la posibilidad de un desarrollo sorpresa.

“Es difícil ejercer algún control ético o democrático sobre cómo evolucionan las cosas en el ejército porque, por naturaleza, utilizan el secreto y la privacidad para proteger el interés nacional”, advierte el profesor Savulescu.

“Entonces, es una cuestión ética difícil. Ya es bastante difícil en estos días en ciencia o medicina, donde las cosas están razonablemente abiertas”, agrega.

Y en cuanto a lo que podría, o debería, hacerse para regular el campo, el profesor Lin cree que “un desafío clave es que casi todo esto es investigación de doble uso“.

“Por ejemplo, la investigación de exoesqueletos tuvo como primer objetivo ayudar o curar a personas con afecciones médicas , como para ayudar a los pacientes paralizados a caminar de nuevo”, recuerda.

“Pero este uso terapéutico puede adaptarse ara fines militares fácilmente, y no es obvio cómo evitar que eso suceda, lo que significa que no es obvio cómo regularlo sin tal vez también frustrar la investigación terapéutica“, agrega.

Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Fonds de dotation Clinatec
Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Por su parte, el Dr. O’Neill advierte que China ya ha avanzado en la investigación genética y otros países se han puesto en desventaja.

“Creo que hemos perdido el tiempo en argumentos éticos, en lugar de centrarnos en la realidad del aquí y el ahora”, dice.

“Se gasta demasiada energía en la especulación y la distopía, y se debe dedicar mucha más energía en riesgos reales y en aplicar la tecnología para entenderla mejor, porque se hará en otra parte y ya se hace en otra parte. Y es solo con más investigación que entenderemos dónde es que las cosas pueden salir mal”, concluye.


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