Alessa Flores, la joven transexual que luchaba por los derechos de sus compañeras

Alessa Flores era una joven transexual que hacía activismo participando en mesas de discusión y dando talleres para mejorar los derechos de las trabajadoras sexuales.

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Alessa Flores colaboraba desde hace dos años en la colocación de un altar de día de muertos para sus compañeras trabajadoras sexuales, algunas de ellas asesinadas.

El altar era para recordarlas, “recordar que estuvieron aquí y que fueron muy buenas”, decía Alessa en un video grabado el año pasado en noviembre, justo frente al altar colocado por las trabajadoras sexuales de Tlalpan.

Alessa era una activista transexual que defendía el trabajo de sus compañeras – que también era el suyo – un oficio cansado, triste y mal pagado, decía, donde los transfeminicidios ocurrían, señalaba la joven.

Para ella el sexo servicio era mal visto porque una trabajadora sexual vende su cuerpo igual que lo hacen los obreros o un oficinista.

“El trabajo sexual está estigmatizado por la idea de vender el cuerpo, idea que los conservadores usan para descalificarlas porque las trabajadoras hacen su cuerpo público y las mujeres no son públicas, pero que esta idea está equivocada porque todos los trabajadores venden su cuerpo, lo mismo que un obrero, lo mismo que un oficinista”, dijo Alessa en su ponencia en en el Foro Capital Transjóvenes, organizado por el Instituto de la Juventud, donde dio una charla sobre trabajo sexual.

“El trabajo sexual no está mal”, decía contundente en el video.

Pero no quería ser parte de los nombres en los carteles sobre el altar ni ser solo trabajadora sexual, quería algo más, pero no pudo.

“Espero no tener que estar en este cartel nunca, espero no terminar aquí y terminar en otro lado, el trabajo sexual es una opción pero no me gustaría hacer solo eso”, decía Alessa en el video.

Alessa también era integrante de la Red de Jóvenes Trans, donde hacía activismo participando en mesas de discusión, dando talleres, entre otras actividades.

Este jueves fue hallada muerta en un hotel de la Ciudad de México, con signos de estrangulamiento.

La Procuraduría capitalina informó que se realizan las diligencias para dar con el responsable del asesinato de Alessa y que ya se cuenta con videos y testimonios.

Ahora será “su familia de la calle” – como ella llamaba a sus compañeras – quienes este año la recordarán.

El asesinato de Alessa se suma al de Paola en la Ciudad de México y al de Itzel Durán en Comitán, Chiapas, ambas jóvenes transexuales.

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