Satisfaction: El libro de Jacobo Celnik que abarca 50 años de la historia del rock
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Satisfaction: El libro de Jacobo Celnik que abarca 50 años de la historia del rock

En su nuevo libro, Celnik presenta entrevistas con leyendas del rock, como: Andrew Loog Oldham (The Rolling Stones), Roger Daltrey (The Who), Nick Mason (Pink Floyd), Ray Manzarek (The Doors) Noel Gallagher (Oasis), entre otros.
@GabrielaMontoya
Por Miguel Ángel Ángeles
8 de octubre, 2016
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Jacobo Celnik es un periodista, escritor y gestor cultural, que hizo de su obsesión por la música el hilo conductor de una carrera que lo ha puesto frente a frente con una serie de personajes emblemáticos de la historia del rock.

El más reciente resultado de su trabajo es Satisfaction, publicado por Aguilar, una colección espectacular de entrevistas con leyendas, como: Jack Bruce (Cream), Andrew Loog Oldham (The RollingStones), Roger Daltrey (The Who), Nick Mason (Pink Floyd), Ray Manzarek (The Doors), Ian Anderson (Jethro Tull), Jon Anderson (Yes) hasta llegar a Nick Banks (Pulp), Steven Wilson o Noel Gallagher (Oasis).

Entrevistamos a Jacobo Celnik en el marco del Hay Festival, en Querétaro, para hablar del proceso de creación de ‘Satisfaction’ y esto es lo que nos dijo.

—¿Qué desató la necesidad de escribir Satisfaction?

—Más que una pregunta fue llegar a un momento en el cual me di cuenta que tenía una cantidad de entrevistas que había hecho, algunas publicadas, otras inéditas, muy buenas historias muy buenos contenidos y de darle voz a unos músicos estupendos, maravillosos, con historias realmente increíbles.

Es una manera también de compartir años y años de conocimiento, de estudiarlos, y nada sacas con dejártelo para ti, o sea la vida de Roger Daltrey y Andrew Loog Oldham no me pertenecen a mí, yo soy un medio para poderle contar a la gente historias de las cuales pude ser testigo.

—¿Cuál fue el proceso para llegar al hilo que conecta todos estos puntos?

—Me di cuenta que casi lograba abarcar 50 años de historia en el rock. Entonces logré ubicar a personajes que fueron fundamentales en el sentido de ser pioneros, que fueron determinantes con lo que ellos hicieron en esos inicios, en los que el rock empezó a adquirir esa fuerza monumental que tuvo desde la Beatlemanía en adelante.

Por eso el último personaje que incluyo es Steven Wilson porque arranca su carrera en el año 1989, pero pues digamos que hoy en día es una especie de Frank Zappa, lo idolatran de manera impresionante, porque es un músico muy virtuoso que ha tenido cualquier cantidad de proyectos. El eje conductor fue tratar de contar 50 años de historia del rock en la voz de ellos.

—¿Cuál fue la primera lección que nos dejó el rock?

Darle voz a los que no tenían voz, que era la juventud fundamentalmente. Los jóvenes necesitaban una voz y la encontraron en el rock & roll, un desahogo, un desfogue. El rock demostró que puede ser un estilo de vida, una actitud, un sonido y puede ser muchas cosas.

—Cincuenta años después: ¿qué nos enseña el rock?

Que hubo una era de oro irrepetible. Entre 1963 y 1970, que partir de 1970 todo se volvió una especie de repetición. Que las fronteras del rock parecían ser infinitas pero son finitas, llega un punto en el que digamos las posibilidades fueron casi que abarcadas y resumidas por The Beatles.

The Beatles resumen todas las posibilidades del rock, hicieron todo, todo lo que permite el rock. Y luego pues otros grupos exploraron otras vertientes que se desprenden de ahí pero finalmente creo que hubo una edad de oro difícilmente repetible. El rock vive mucho de su edad de oro del pasado y no vive de un buen presente.

—¿La nostalgia es un motor del rock de hoy?

Definitivamente. Lo dice Simon Reynolds en Retromanía y lo dicen todos. Somos unos animales adictos a lo retro. Al ‘re’, la palabra ‘re’ es la palabra fundamental en el legado del rock: la reunión, el revival, el revisited, la reedición, el remastered. Es la generación del ‘re’. Vivimos en esa generación de nostalgia de adictos al pasado y de eso vive el rock. Creo que no hay verdades absolutas, no tiene un tan buen presente en términos de gente nueva haciendo cosas que uno se sorprenda.

—¿Cuáles crees que son los factores que definieron a esa época de oro del rock, del 63 al 70?

—Arriesgar, tener fe, innovar, proponer, creer al 100%.

—¿Qué crees que le hace falta al momento que estamos viviendo para ser un buen presente?

Yo creo que aprender a conectar un poco con el pasado. Esa lectura del pasado es importante para entender los procesos. Hay demasiado flujo de información: no ha terminado de pasar algo, y no lo has terminado de asimilar cuando ya hay algo nuevo, que está acaparando la atención de eso otro que estaba dándose a conocer. Tal vez no sé, si el músico pensara más en ser un artistas y no ser un diseñador. Y creo que el mundo está lleno de diseñadores y no tanto de artistas. ¿Qué es el diseñador? El diseñador es una persona que toma elementos de uno, elementos del otro y monta su arte. George Michael: estudió a la perfección a Elton John, a Freddie Mercury, a músicos del pop, con una imagen, con una serie de elementos moldeó su figura. Pero también fue capaz de crear grandes canciones, muy buenas canciones como Careless Whisper. Jamás vas a ver a tipos como David Bowie. Es imposible. Esperamos que suceda pero es imposible. Creo que hay demasiada tendencia a la influencia.

—¿Siguen siendo el Reino Unido y los Estados Unidos los ejes sobre los que se entiende el rock?

Sí, definitivamente. Hace poco leía un artículo en La Nación de Argentina que hablaba de la gran crisis del rock argentino. Digamos que los argentinos sienten que con la muerte de Gustavo Cerati, la muerte de Alberto Spinetta digamos que no han llegado sucesores y parece como que la última gran banda del rock argentino fueron los Babasónicos. Si tu revisas el rock ibérico: ¿qué nos está dando el rock ibérico? Todavía vivimos de Enrique Bunbury cantando Maldito Duende. Héroes del Silencio fueron muy grandes. El Último de la Fila es una banda descomunal, no sé, Nacha Pop, Los Hombres G incluso cabrían en ese sentido pero España no está exportando nada interesante en términos nuevos de rock.

Colombia tiene una escena interesante pero pues tampoco tiene el nivel de impacto y trascendencia que quisiéramos tener. Y finalmente el hit parade se delimita por lo que sucede en Estados Unidos por supuesto en el Reino Unido. En el Reino Unido pasan cosas muy interesantes. Pero también se hace mucho rock en Japón, nadie habla de lo que sucede en Japón. Rock en la India, rock en Irán. Rock en Irán; con semejante régimen.

El reggaetón lamentablemente creó una corriente que ha inundado el planeta de una manera tan brutal. Es una corriente que inundó el planeta a tal punto que en la India, en Japón, en los Emiratos Árabes se hace reggaetón.

—¿Qué estás escuchando en este momento?

—En este momento estoy escuchando a Depeche Mode, Yazoo, New Order, Ultrabox, Spandau Ballet, Erasure, Madness y Charly García, Clics Modernos. Y Peter Gabriel.

Satisfaction de Jacobo Celnik es publicado por Aguilar y se encuentra disponible en las principales librerías de todo el país.

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La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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