Cómo saber si te has vuelto adicto al trabajo y qué debes hacer para evitarlo
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BBC Mundo

Cómo saber si te has vuelto adicto al trabajo y qué debes hacer para evitarlo

Esta obsesiva necesidad de laborar tiene un alto precio que se paga en salud, relaciones personales e incluso calidad del trabajo.
BBC Mundo
Por Alison Birrane (BBC Capital)
8 de noviembre, 2016
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Todo el mundo admira a alguien que trabaja duro.

De hecho, trabajar durante muchas horas y tener un gran sueldo es considerado por muchos como la marca del éxito en estos días.

Ser visto como un adicto al trabajo es una suerte de medalla de honor.

Sin embargo, esta obsesiva necesidad de trabajar tiene un alto precio que se paga en salud, relaciones personales e incluso calidad del trabajo.

Por cualquiera que sea la razón, este tipo de dedicación al trabajo está llevando a más personas a terapias y sesiones de grupos en busca de ayuda.

Incluso, se ha determinado que puede ser mortal, tal como lo advierte un estudio realizado recientemente por el gobierno de Japón, en el que se señala que una quinta parte de la fuerza laboral de ese país se encuentra en riesgo de morir por sobrecarga de trabajo.

¿Cómo advertir las señales de que se está en riesgo?

Un problema poco estudiado

En junio pasado se realizó en Reino Unido la conferencia internacional de Anónimos Adictos Al Trabajo. Y aunque al evento asistieron personas de todas partes del mundo, hasta ahora no se ha realizado mucha investigación al respecto.

De hecho, la adicción al trabajo no es reconocida como una condición médica en el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Desórdenes Mentales, de la Asociación de Psiquiatras Estadounidenses, el cual es tomado como el más completo en este campo.

Trabajadores que cruzan a pie el Puente de la Torre de Londres, camino al trabajoGETTY IMAGES
La “adicción al trabajo” no está reconocida como una enfermedad oficialmente. Pero es más que una expresión de moda.

Sin embargo, aun cuando no se cuenta con una definición, los investigadores están tomando nota de su impacto en la salud, en las condiciones de lugares de trabajo y en los problemas mentales.

Un reciente análisis de la Universidad de Georgia sobre los reportes cuantitativos existentes sobre esta materia encontró que las personas adictas al trabajo son menos productivas que sus colegas con actitudes más sanas hacia sus empleos.

Otro estudio a gran escala desarrollado por la Universidad de Bergen, en Noruega, estableció un vínculo entre la tendencia a la adicción al trabajo y otros problemas psicológicos, como ansiedad, depresión y desordenes obsesivo compulsivos.

¿Lo reconoces?

¿En qué momento la afición al trabajo se vuelve negativa?

La adicción al trabajo es una compulsión; un deseo incontrolable de trabajar o de pensar en trabajo, explica el psicoterapeuta Bryan Robinson, radicado en Carolina del Norte, y quien ha realizado varios estudios al respecto.

Un adicto al trabajo es esa persona que mientras está esquiando, sueña con regresar al trabajo. Mientras que un trabajador saludable está en la oficina soñando que esquía”
Bryan Robinson, psicoterapeuta

Según el especialista, “esta adicción no se define por el número de horas trabajadas, sino por lo que pasa en nuestro interior”.

“Un adicto al trabajo es esa persona que mientras está esquiando, sueña con regresar al trabajo. Mientras que un trabajador saludable está en la oficina soñando que esquía”.

Robinson también se desempeña como consejero de personas que se han divorciado, o que fueron despedidas o sufrido una crisis como consecuencia de su obsesión al trabajo.

Para ilustrar qué tan difícil puede ser este problema para las personas, y quienes se encuentran a su alrededor, Robinson recuerda un caso de una mujer que le decía a su esposo que iba al gimnasio, pero en realidad estaba en la oficina y solo se cambiaba la ropa y se rociaba agua en el cuerpo para hacerle creer que estaba sudada.

Baja calidad

A pesar del tiempo que pasan en la oficina, los adictos al trabajo no son necesariamente quienes realizan las tareas mejor o ni los que mejor se relacionan con sus colegas.

Personas en traje formal, caminando por la calleGETTY IMAGES
Quienes sienten una compulsión hacia el trabajo no necesariamente producen mejores resultados que quienes tienen una actitud saludable hacia éste.

Así lo demuestran los análisis realizados por la Universidad de Georgia, dirigidos por la profesora de psicología industria y organizacional, Malissa A. Clark.

De acuerdo con Clark, quienes sufren esta adicción presentan elevados índices de estrés laboral, baja satisfacción con sus empleos, una aún más baja satisfacción con su vida personal y agotamiento extremo.

También reflejan grandes conflictos entre su vida laboral y personal, y una pobre condición física y mental, todo lo cual se refleja en problemas para su entorno familiar y marital.

A pesar de que esta adición suele describirse con adjetivos como estar muy motivado, ser competitivo, ambicioso y productivo, en realidad “no hay muchos resultados positivos”, agrega Clark.

¿Eres adicto?

¿No sabes si eres o no un adicto al trabajo? Las siguientes son algunas de las herramientas que pueden ayudarte a hacer una autoevaluación.

Investigadores noruegos crearon la Escala de Adicción al Trabajo de Bergen, la cual permite medir tu comportamiento, sentimientos y actitud hacia tu empleo.

La droga de estos adictos es la adrenalina. El estrés, la presión, la crisis, las fechas límites, todo eso genera adrenalina y la habilidad de funcionar a un ritmo frenético”
Bob, adicto al trabajo recuperado

La Asociación de Adictos Anónimos al Trabajo también cuenta con un cuestionario en Internet, que ayuda a determinar si necesitas ayuda, y como en todas las adicciones, el primer paso para combatirla es admitir que tienes un problema.

Para Robinson, quien se describe así mismo como un adicto recuperado, el tratamiento incluye concientización del problema, terapia, cambios en el comportamiento y exposición de problemas ocultos.

“Todo tiene una raíz. A veces se trata de problemas de autoestima, otras evidencian formas de procesar la ansiedad”, comenta.

Por ejemplo, en el caso de Bob, de 61 años de edad y residenciado en California, admitir que tenía un problema fue producto de una discusión con su esposa, en la que ella le decía que estaba harta de despertarse a mitad de la noche y descubrir que él todavía estaba en la oficina.

Bob, quien prefirió no utilizar su verdadero nombre, ahora es voluntario en la Asociación de Adictos Anónimos, donde actúa en funciones de relacionamiento.

“La droga de estos adictos es la adrenalina. El estrés, la presión, la crisis, las fechas límites, todo eso genera adrenalina y la habilidad de funcionar a un ritmo frenético”, explica Bob.

Bob era un hombre de negocios exitoso, pero su ritmo profesional comenzó a afectar su salud. A pesar de ello no busco ayuda, hasta que empezó a afectar su vida familiar.

Trabajador dormido sobre su escritorioGETTY IMAGES
Ya que no puedes abandonar el trabajo completamente, tendrás que aprender a “gerenciar” mejor tu relación con la oficina.

“Mi esposa ya no estaba dispuesta a seguir viviendo así, y eso me dio fuerzas para finalmente buscar este tratamiento con convicción y compromiso”, recuerda Bob.

No es fácil dejarlo

El trabajo, como la comida, no sencillo de abandonar. Así que, ¿cómo controlar el impulso de esta adicción?

Se trata de tener un plan, y aferrarse a él, versus meterse compulsivamente en cualquier tarea que surja”, señala Bob.

Eso quiere decir, planificar cuantas horas dedicarás a la oficina, enfocarte en una cosa a la vez, y si aparece algo inesperado no tratar de abordarlo, sino volvera tu lista de prioridades y reconsidérala.

Otras opciones de tratamiento incluyen buscar un terapeuta especializado en este problema, o asistir a foros y seminarios.

En este sentido, quizás el primer obstáculo para encontrar tratamiento es la falta de investigación. El estudio de noruego es uno de los primeros.

Un hombre con expresión abatida, cuya sombra se proyecta en el piso, en claroscuroGETTY IMAGES
Al final de cuentas, ser adicto al trabajo no paga.

“No hay mucha investigación sobre cómo se desarrolla esta adicción, y casi no existen estudios sobre la relación entre este problema y los desórdenes mentales”, explica Clark.

“La adicción al trabajo dejó de ser una expresión de moda, y se convirtió en algo más corriente. Realmente afecta la vida de las personas y su bienestar”.

Lee la historia original en inglés en BBC Capital

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Cuartoscuro

Derechos Humanos de CDMX acusa responsabilidad de centros penitenciarios por muerte de 7 internos

El organismo hace referencia a siete muertes registradas entre 2016 y 2018; acusan omisión del personal de los centros penitenciarios.
Cuartoscuro
2 de noviembre, 2020
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La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) emitió una recomendación para los centros penitenciarios de la capital, por la muerte de 7 personas privadas de la libertad derivada de riñas, pleitos y ajustes de cuentas.

La recomendación, presentada este lunes, está dirigida a la Subsecretaría del Sistema Penitenciario de la Ciudad de México, como autoridad responsable de dichos centros.

En la recomendación 03/2020, la CDHCM señala que las 7 muertes ocurrieron entre 2016 y 2018, periodo en el que la Comisión recibió un total de 17 quejas por violaciones al derecho a la vida, cometidas dentro de los centros penitenciarios.

La siete víctimas referidas en la recomendación eran hombres que se encontraban presos en los Reclusorio Preventivo Varonil Sur, Norte, Oriente, el Centro de Reinserción Social Santa Martha Acatitla y en la Penitenciaría de la Ciudad de México.

El organismo argumentó que las siete muertes fueron la consecuencia “de la omisión del personal de los centros penitenciarios para cumplir su deber reforzado de cuidado, respecto de la vida de las personas privadas de la libertad, bajo la custodia del Estado”.

La titular de la CDHCM, Nashieli Ramírez, señaló que sumado a la omisión, la autoridad no realizó un adecuado control en el ingreso para evitar la presencia de objetos y sustancias prohibidas en los centros penitenciarios.

Al presentar la recomendación, Nashieli Ramírez refirió que estas muertes se dieron en un contexto en el que persistía la alta densidad de población en reclusión.

“Los fallecimientos derivaron de riñas, pleitos y ajustes de cuentas entre personas privadas de libertad, y en ellas se evidencia no solo una omisión en el deber de cuidado por parte de personal técnico penitenciario y de custodia, sino una situación de violencia generalizada en los centros”, añadió.

De acuerdo con Nashieli Ramírez en 2015 ya se había presentado una recomendación similar tras documentarse 40 casos que acumulaban 46 víctimas de muerte violenta dentro de los centros penitenciarios. “Un elemento detonante de las muertes violentas fue el hacinamiento”.

Los casos

Con relación a los siete casos documentados, el primero de ellos ocurrió en el Reclusorio Sur a inicios de 2016. El 6 de febrero de aquel año un interno, que tenía dos hijos a quienes apoyaba económicamente con el trabajo que realizaba en Reclusorio, fue atacado por otro recluso con un objeto punzocortante. Según las investigaciones ya existía un antecedente de violencia entre ambos.

Después de varios meses de atención médica y cuatro cirugías en diversos hospitales, el interno murió el 1 de abril de 2016 por un paro respiratorio, consecuencia de un severo daño pulmonar ocasionado por el ataque.

El segundo caso se registró en el Reclusorio Norte. La víctima era padre de 5 hijos, quienes quedaron bajo el cuidado de su madre.

El 13 de agosto de 2016 el interno fue encontrado en un punto del Reclusorio con una herida grave en su pierna, la cual fue hecha con un arma punzocortante. En total el interno presentaba 7 heridas y diversas lesiones.

Debido a la gravedad fu trasladado al Hospital General de Ticomán donde murió horas después por una hemorragia externa en su pierna izquierda.

El caso tres corresponde a un interno de la Penitenciaría de la CDMX que tenía un hijo. El 29 de marzo de 2017 fue encontrado tirado dentro de su estancia con heridas en su cabeza y cuerpo. El interno dijo a los custodios que lo habían atacado con una punta metálica.

El agresor aceptó su culpa y dijo que atacó al interno porque éste llamó a la esposa del primero por teléfono.

La noche del mismo 29 d marzo la víctima murió a consecuencia de las heridas recibidas en su cabeza y axilas.

El cuarto caso ocurrió en el Reclusorio Oriente. El interno fue atacado con una navaja el 30 de octubre de 2017 en una riña en la que participaron varias personas.

El hombre, de 27 años, murió en la zona de atención médica del Reclusorio por las heridas recibidas.

La quinta víctima se encontraba en el Reclusorio Norte. El interno, quien vendía comida corrida, fue atacado por otro la noche del 17 de febrero de 2018.

Según la investigación, la riña se debió a que el interno anunció que el precio de su comida aumentaría. A las 23 horas de ese mismo día, el interno murió en el Hospital General de Ticomán por las heridas en pecho y abdomen.

El sexto caso también ocurrió en la la Penitenciaría de la CDMX. La víctima era un interno, padre de un menor, que fue atacado con un vidrio.

El agresor dijo a las autoridades que el ataque fue en respuesta a una amenaza de muerte que el interno le había hecho. El 22 de marzo de 2018 la víctima murió a consecuencia de diversas complicaciones provocadas por la herida, como insuficiencia renal y neumonía.

El último caso se registró en el Centro Varonil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla el 10 abril de 2018. El interno de este caso fue golpeado por su compañero de celda hasta quedar inconsciente.

El interno fue trasladado al área médica del lugar donde se les notificó que ya no presentaba signos vitales.

La víctima presentaba varias heridas en la cabeza y tórax.

Reparación del daño para familiares

Ante este contexto, la CDHCM señaló como urgente asegurar que los diseños institucionales penitenciarios realmente contribuyan a resolver el problema originario al que buscan dar respuesta, y no a agravarlo.

“Un delito llevó a las personas a cumplir una sanción, y no puede pasar por alto que otro delito les lleve a perder la vida”, refirió el organismo.

Entre los puntos establecidos en la recomendación destaca la inscripción de las víctimas indirectas (hijos y padres de los internos) al Registro de Víctimas de la Ciudad de México para la aprobación de planes individuales de reparación integral por parte de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas de la Ciudad de México.

También se establece que las medidas de reparación sean bajo los principios de máxima protección, debida diligencia y no victimización secundaria.

La CDHCM pide realizar un acto público en el que las autoridades se comprometan a continuar adoptando medidas que viten las muertes de personas bajo la custodia de la autoridad penitenciaria.

La recomendación completa puede consultarse aquí.

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