No escribir sobre la sexualidad gay sería cobarde: Alberto Fuguet
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No escribir sobre la sexualidad gay sería cobarde: Alberto Fuguet

El escritor chileno Alberto Fuguet, que acudió a la Feria del Libro de Oaxaca, dice que es legítimo y natural describir con lujo de detalle los encuentros emocionales y sexuales de sus personajes. 
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Por Lizbeth Padilla
27 de noviembre, 2016
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Alberto Fuguet escribe sobre hombres y sus relaciones sin tapujos. Para este escritor chileno de la generación X, hablar sobre la sexualidad de sus personajes homosexuales es algo natural y legítimo. “Sería un error, sería ser cobarde” evitar el tema en mis historias, dice.

Por ser explícito al describir los encuentros emocionales y sexuales de sus personajes ha sido criticado, pero asegura que nunca hay que pedir perdón ni permiso por lo que se escribe.

“Si uno va a escribir un libro que trata sobre el mundo gay me parece que no hacerse cargo del sexo sería para que me diga ‘no mames’, para que el lector se enoje”, señala en entrevista con Animal Político desde la Feria Internacional del Libro de Oaxaca.

“Yo entiendo que en el cine comercial y la televisión los desnudos y este tipo de gestos más sexuales para el espectador no hacen falta, pero al escribir yo estoy usando ficción, mi imaginación, yo tengo derecho a escribir sobre esos temas, a escribir situaciones entre hombres”, añade el chileno.

Fuguet asegura no ser autor de literatura gay, aunque ser catalogado así no le molesta, incluso se siente honrado.

“Soy un escritor y no necesito rótulos… si alguien quiere tildarme de escritor gay me siento honrado. No hay de qué avergonzarse, hay gente que se niega a escribir de temas gay”, explica Fuguet.

Fuguet habló en la FILO de sus libros más recientes, ambos abortan la temática homosexual: Juntos y solos, una compilación de 13 relatos publicados anteriormente, y Sudor, una novela sobre el mundo gay y en la que dos de sus personajes están inspirados en el escritor mexicano Carlos Fuentes y su hijo.

La polémica por Fuentes

Sudor trata sobre Rafael Restrepo Carbajal, un escritor octogenario mexicano-colombiano y su hijo veinteañero, Rafita, quienes visitan en Santiago de Chile a Alfredo Alf Garzón, un editor chileno que trabaja en la editorial Alfaguara.

Los Restrepo están inspirados en Carlos Fuentes y su hijo. El libro Retratos del tiempo publicado por los mexicanos a finales de los 90 es el punto de partida de la novela de Fuguet.

“Eso lo transformé y fue mi punto de partida para crear una novela cómica, una novela sátira, una novela gozosa, sexual, descarnada, una novela pop sobre una ciudad en latinoamericana (Santiago) y dos para reírme un poco del mundo literario”, explica el autor, “todo lo que yo cuento es invento”.

Pese a que considera que actualmente se puede y se ha escrito de todo, las consecuencias de tocar temas homosexuales son distintos al de las historias convencionales entre hombres y mujeres.

“Yo creo que siempre se puede escribir de todo en general, se ha escrito harto de todo pero las consecuencias son distintas, no puedes publicarlas, tienes que autopublicarlas, recibir censura, cancelar presentaciones, imaginar que el libro no existe”, destaca el autor.

Esta referencia a Fuentes, uno de los escritores mexicanos más conocidos, tuvo consecuencias para presentar el libro en la Ciudad de México en semanas pasadas.

“Me dijeron que no era el momento, estaba todo listo para hacerse pero no era el momento, nunca me explicaron bien por qué. Yo no soy tonto, intuí que había presiones, alguna gente estaba enojada, me pareció que nadie tampoco me estaba felicitando”, dice.

Aun así, su libro encontró foro en la FIL de Oaxaca y será presentado también en la FIL de Guadalajara.

Para Fuguet hubo quien no entendió que el libro es un reconocimiento a la figura de Fuentes, un “escritor blockbuster”, como él lo llama.

“Les pareció de mal gusto, les pareció vulgar el unir el tema de Carlos Fuentes con lo gay, les pareció de mal gusto, eso es lo que me han informado. Esto no pasó en otras partes. El libro está funcionando más por contar el tema gay, por contar una realidad, mostrar una realidad a la que muchos mexicanos se sienten súper cercanos”, detalla.

Sobre si los lazos emotivos y sexuales de los protagonistas de una de sus últimas obras, Sudor, son descritos “con pelos y señales”, dice convencido:

“(Es mejor) arriesgarse como en Sudor a que sea considerado excesivo, porno, yo prefiero equivocarme que no atreverme. Y no hay que pedir perdón ni permiso”.

Entre los temas que aborda Sudor está como se relacionan los millennial gay.

“El tema Carlos fuentes no es tema porque ellos no saben quién es, en cambio sí saben lo que es Grinder, sí saben lo que es sexo exprés, sí saben que los gay pueden tener sexo y transformarse en amigos y no terminar como enemigos. Son temas del siglo XXI, la idea de lo gay, de los amigos como la nueva familia, esos temas están en Sudor.

Otro de los temas del libro es el choque entre un hombre de la generación X que no entiende las nuevas formas de relacionarse de los millennial.

“Uno de los personajes principales un tipo de cuarenta y tantos tiene que hacerse cargo de un millennial, un colombiano mexicano que es gay desprejuiciado y loco”, dice sobre el personaje de Rafita Restrepo.

Sobre la generación de autores millennial que viene señala que ellos se han atrevido a explorar nuevos temas que los autores mayores no. Han sacado los temas que permanecían “en el clóset”.

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Trump vs Biden: qué necesita cada uno para ganar cuando 9 estados están todavía por definir

Todo sigue abierto en las elecciones presidenciales de EU. BBC Mundo hace un repaso de los estados que quedan por definir y lo que sus resultados pueden significar para la contienda.
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4 de noviembre, 2020
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Joe Biden y Donald Trump

Getty Images
Tanto Biden como Trump conservan sus chances de hacerse con la presidencia.

En una noche más ajustada de lo esperado, Estados Unidos cerró la jornada de sus elecciones más tensas en décadas sin un resultado claro y el veredicto final podría demorar días o incluso semanas en conocerse.

Todo porque todavía hay nueve estados en los que no se ha proyectado un claro ganador: Alaska, Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Maine, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.

“Donald Trump ya cantó victoria y acusó a sus opositores de estar preparando un fraude electoral. Sin embargo, ese todavía no es el caso”, destaca el corresponsal de la BBC en EE.UU. Anthony Zurcher.

“Todavía hay millones de votos emitidos legalmente en proceso de recuento“, recuerda.

Efectivamente, las condiciones particulares de estos comicios -celebrados en medio de una pandemia y con un número récord de votos por correo– retrasaron el conteo en varios estados.

Y estos retrasos, que eran esperados, se suman a otros que resultan de la diferencia horaria y una contienda cerrada en la que cada voto cuenta.

Pero ¿qué necesitan entonces Joe Biden o Donald Trump para hacerse con la presidencia?

Las encuestas previas a los comicios sugerían resultados que iban desde una cómoda victoria de Biden a una estrecha victoria de Trump, pero un triunfo claro ya está completamente descartado.

“Cualquier victoria será estrecha. Es solo una cuestión de quién, cómo y cuánto tiempo falta para que lo sepamos”, asegura Zurcher.

“Y todo dependerá de un puñado de estados: Arizona, Georgia, Wisconsin, Michigan y Pensilvania”, agrega.

Hombre votando con mascarilla facial.

Getty Images
Las restricciones y medidas por la pandemia de coronavirus han hecho que estas elecciones sean especialmente particular.

Como explica Zurcher, por el momento Arizona parece estarse inclinando hacia Biden, quien también marcha a la cabeza en Nevada.

Y eso significa que el demócrata tendría que ganar dos de los tres estados del llamado “cinturón de óxido”que todavía están por definirse -Wisconsin, Michigan y Pensilvania- para asegurar la victoria.

Pero también podría reemplazar uno de ellos por Georgia o Carolina del Norte.

De no conseguirlo, la victoria sería casi definitivamente para Trump.

Pero ¿cuáles son las probabilidades de ambos candidatos?

A continuación hacemos un repaso a la actual situación en los estados en los que aún no se proyectó ganador y su posible impacto en el resultado final.

El “cinturón del óxido”

Todo indica que tres territorios del que fuera el corazón de la industria estadounidense en el siglo XX, de glorioso pasado e incierto futuro, volverá a definir las elecciones presidenciales.

Wisconsin, Michigan y Pensilvania (con 10, 16 y 20 votos electorales) abrieron las puertas de la Casa Blanca a Donald Trump hace cuatro años, por tan solo unos 80.000 votos en conjunto y menos de 1% de ventaja en cada uno; y todo apunta a que la reelección del mandatario quedará también en sus manos.

mapa del Medio Oeste

BBC

Como ya explicamos, si Biden confirma su ventaja en Arizona y Nevada solamente necesita triunfar en dos de estos tres estados para llegar a la presidencia.

Y aunque por el momento solamente le lleva ventaja a Trump en uno –Wisconsin– se da por sentado que la mayoría de votos por contar en Michigan y Pensilvania también favorecerán al candidato demócrata, tal vez lo suficiente como para darle la victoria definitiva.

El escrutinio de los votos en estos tres estados, sin embargo, se podría alargar mucho.

Algunos estados empezaron a contabilizar el voto por correo y anticipado antes del día de las elecciones, agilizando el proceso, pero en Wisconsin, Michigan y Pensilvania las autoridades no permitieron iniciar el escrutinio hasta la mañana de la jornada electoral o después del cierre de urnas.

“Duerman un poco. Tuvimos un día electoral exento de problemas. Los votos se han emitido. Sus autoridades locales electorales están trabajando para contar los votos. Como llevamos diciendo meses: estas elecciones se terminarán cuando todos los votos admisibles sean contabilizados. Calma”, escribió el fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, en Twitter, hacia la medianoche.

“Todavía tenemos más de un millón de boletas por correo para contar en Pensilvania. Les prometí a los residentes de Pensilvania que contaríamos cada voto y eso es lo que vamos a hacer”, tuiteó el gobernador del estado, Tom Wolf, en horas de la madrugada.

Cola de votantes en Pensilvania.

Getty Images
Pensilvania se perfila como estado decisivo para el resultado final de las elecciones.

Por si eso fuera poco, Pensilvania también acepta votos que lleguen por correo hasta el 12 de noviembre -siempre que hayan sido sellados antes de o en el mismo día 3-, por lo que si la carrera sigue ajustada, habrá que esperar días para conocer el resultado final.

Michigan, por su parte, advirtió explícitamente que finalizar el escrutinio podría tomarle hasta el viernes, aunque Bloomberg informó que los resultados finales llegaría este miércoles por la tarde.

Arizona, el bastión republicano en disputa

Arizona es otro de los estados en los que aún no se proyectó ganador, y que puede inclinar la balanza, con 11 votos electorales.

Donald Trump durante un discurso.

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Donald Trump denunció fraude electoral sin presentar pruebas y se proclamó vencedor con millones de votos por contar.

El bastión republicano, que desde 1952 solo votó una vez por un candidato demócrata (Bill Clinton, en 1996), pasó a estar en disputa estas elecciones, y tanto AP como Fox News ya lo declararon a favor de Biden.

Pasada la medianoche, sin embargo, el gobernador de Arizona, Doug Ducey, señaló en Twitter que todavía era “muy pronto” para declarar ganador en el estado.

“No se han reportado la totalidad de los votos del día de las elecciones, y ni siquiera hemos empezado a contabilizar los votos anticipados que se dejaron en los centros electorales”, explicó.

“Contemos los votos —todos los votos— antes de hacer anuncios”, pidió.

Carolina del Norte y Georgia

En la noche de las elecciones, otros estados cruciales también sufrieron retrasos y se espera que sigan contabilizando, aunque su conteo de votos está más avanzado.

Joe Biden hablando durante la noche electoral.

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Biden pidió paciencia y declaró que no se pueden dar resultados hasta que no se cuenten todos los votos.

Uno de ellos es Georgia, bastión republicano desde 1972, y que por un problema técnico decidió que retomaría el conteo el miércoles, cuando el escrutinio estaba al 87% y le daba una ventaja a Trump del 5,3%.

El presidente ganó Georgia en 2016 por 5,1% y los cambios demográficos que ha experimentado, con una sociedad más diversa, le llevó este año a ser considerado “estado péndulo”.

Otro de los territorios cruciales es Carolina del Norte, del que se esperaba que fuera uno de los primeros en publicar sus resultados. En su caso, llegó al 95% escrutado, con una ventaja de 1,4% para Trump, pero no fue declarado ningún ganador.

Firme bastión republicano antes de que el expresidente Barack Obama lo ganara en 2008 por un pequeño margen, el estado se caracteriza por ciudades con grandes comunidades de votantes afroestadounidenses, profesionales moderados y universitarios, pero también importantes zonas rurales, blancas y conservadoras.

Barack Obama durante un mitin reciente apoyando la candidatura de Biden.

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Barack Obama ganó Carolina del Norte en 2008, un estado que suele ser firme bastión republicano.

Trump ganó en Carolina del Norte en 2016 por casi un 4% después de que Obama lo perdiera en el camino a la reelección en 2012.

Pero si una vez que se cuenten todos los votos Biden logra recuperarlo para los demócratas -o si gana en Georgia, habiendo en ambos casos mantenido su ventaja en Arizona y Nevada- para llegar a la presidencia le podría bastar ganar en uno de los estados del ya mencionado “Cinturón de óxido”.

Todas las otras combinaciones le darían la reelección a Trump, quien sigue siendo el favorito para imponerse en estos dos estados.

Alaska, Nevada y Maine

Nevada (6 votos electorales) y Alaska (3) en la costa oeste, y Maine (con 4 votos) en la costa este, son los tres últimos estados en los que no se ha proyectado un ganador.

En las últimas cinco elecciones presidenciales desde 2000, Maine votó por el candidato demócrata, aunque el ganador en ese estado no necesariamente se lleva todos los votos electorales y en 2016, Trump sumó uno en ese estado.

Y todo sugiere que la historia se repetirá este año: con el 73% de los votos contados Biden marcha a la cabeza en Maine con un 54,6% de las preferencias, lo que de confirmarse le garantizaría tres de los cuatro votos electorales en disputa.

Conteo de votos.

Getty Images
Todavía quedan varios estados clave por definir y que pueden ser decisivos en el resultado final de las elecciones.

Nevada, por su parte, es un estado que ha cambiado mucho de voto: apoyó al demócrata Bill Clinton en los 90, luego al republicano George W. Bush, posteriormente al demócrata Barack Obama y finalmente a Hillary Clinton en 2016.

En este territorio, con el 85% de los votos contados, Biden supera a Trump en menos de un punto porcentual, y una derrota para el candidato demócrata le complicaría el panorama.

The New York Times reportó que el estado actualizará resultados hasta el jueves.

En Alaska, por su parte, Trump lleva una cómoda ventaja, de casi el doble de preferencias, pero con solamente el 36% de los votos escrutados.

¿Cita en los tribunales?

Así las cosas, lo que alguna vez fue un escenario de pesadilla está tomando forma, con Biden afirmando que está en el camino hacia la victoria y Trump lanzando acusaciones infundadas de fraude electoral y robo electoral.

“Es una receta para el resentimiento y una batalla judicial prolongada, que terminará con los partidarios del bando perdedor sintiéndose enojados y engañados”, advierte Zurcher.

Y como explica nuestro corresponsal, aunque aún no se conocen los resultados finales, lo que ya está claro es que Estados Unidos sigue siendo una nación profundamente dividida.

“Los votantes estadounidenses no repudiaron a Trump de manera significativa. Tampoco le dieron el tipo de respaldo rotundo que el presidente había esperado”, explica.

“En cambio, las líneas de batalla están trazadas y la guerra política continuará sin importar quién gane”, concluye.

raya separatoria

BBC

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