¿Buen Fin? En Oaxaca los comerciantes están en números rojos y sufren por las ventas bajas
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Lizbeth Padilla

¿Buen Fin? En Oaxaca los comerciantes están en números rojos y sufren por las ventas bajas

Los plantones, marchas y cierres de calles han afectado la vida de los comerciantes en Oaxaca; en el Buen Fin buscan atraer clientes para vender por lo menos al precio sus mercancías, y tener dinero para pagar sueldos y proveedores.
Lizbeth Padilla
Por Lizbeth Padilla / Enviada
20 de noviembre, 2016
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Los comercios de Oaxaca no viven con alegría el Buen Fin. Los anuncios de hasta 50% de descuento buscan atraer más clientes, pero no para tener ganancias extra, sino solo para sobrevivir y salir poco a poco de los números rojos en los que trabajan desde hace meses.

Desde mayo pasado, sus ventas cayeron hasta 80% a consecuencia del plantón permanente que realizó la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el zócalo de la capital oaxaqueña, señalan a Animal Político comerciantes.

El plantón en el zócalo provocó el cierre de 2,600 negocios en la ciudad de Oaxaca y pérdidas por 197 millones de pesos, según cálculos del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Este Buen Fin los descuentos son un esfuerzo para los comercios en el centro de la ciudad.

Fuera de la Librería Shalom, una lona anuncia 50% de descuento en libros y regalos. Las ofertas siguen con dos pilas de bolsas acomodadas en la entrada del negocio a solo 150 pesos.

Dentro, su encargada, Teresa López cuenta que el negocio “ha sobrevivido por la pura gracia de Dios y debiendo rentas”.

“Tenemos megaofertas en el Buen Fin, lo que hemos comprado lo estamos vendiendo al precio, con tal de pagarle a los proveedores”, dice Teresa López, encargada de la librería que además de biblias y libros de autoayuda vende artículos de regalos.

En el local de al lado se encuentra la tienda de ropa para caballero Exclusivas Mario, con 50 años de antigüedad, pero que podría cerrar en los próximos meses por falta de liquidez.

Ahí las ofertas son 15% en toda la tienda y rebajas en camisas.

“(Dar ofertas) se hace por dos cosas: porque necesitamos cautivar a la clientela, motivarlos a comprar, también porque nosotros seguimos comprando mercancía pero los proveedores piden su pago y no hay liquidez. Prefieres sacrificar un poco tus utilidades para poder tener la liquidez”, dice Ezequiel Martínez, gerente de la tienda.

En otras ediciones del Buen Fin – este mes se realiza la sexta del 18 al 21 de noviembre – las ventas en Marios se duplicaban o triplicaban. Este año a penas se incrementaron entre 20 y 30%.

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Ambos negocios están en la calle de Guerrero, una de las que desemboca al zócalo de la ciudad. Aunque los docentes replegaron el plantón en septiembre y se liberó la mayor parte de la plaza, en esta calle aún hay lonas y casas de campaña de la CNTE.

Lo que impide que la gente pase libremente, dice Ezequiel: “No nos ha servido de nada el repliegue táctico de la Sección 22, pues nosotros los tenemos enfrente de nuestra empresa”.

Teresa señala que ha tratado de quitar las lonas pero que los manifestantes la han amenazado con dañar su negocio.

En el kiosco, al centro del zócalo aún hay carpas del magisterio.

En el kiosco, al centro del zócalo aún hay carpas del magisterio.

El dueño de una tienda de ropa en el portal de las Flores, en una de las esquinas de la plaza del zócalo señala que ha notado una mejora en sus ventas, que cayeron entre 60 y 70% cuando inició el plantón, pero no se han recuperado a los niveles anteriores a este. De los cuatro empleados que tenía, tuvo que despedir a uno.

Tiene algunas ofertas para el Buen Fin, pues si mejoran sus ventas. Señala que eventos como la Feria Internacional del Libro de Oaxaca que se desarrolla en la Alameda de León, a un costado del zócalo, atraen más clientes.

Para el encargado de La lonja de Valencia, una tienda de abarrotes en los portales frente al zócalo, sí llega más gente a la zona pero las ventas “son igual de malas”.

En la tienda de joyas y regalos, ‘Gema’ no hay Buen Fin. Sus ventas cayeron 50% desde el plantón y no se han recuperado.

“Yo no entro al Buen Fin, eso lo dejo para las tiendas grandes, yo tengo mis precios justos”, señala que las ventas solo mejoraron para giros como los restaurantes.

Añade que protestas como la ocurrida el jueves 17 de noviembre donde manifestantes quemaron la puerta de la Facultad de Derecho de la UABJO la obligaron a cerrar cerca de las 2 de la tarde.

“Es frecuente que haya manifestaciones, protestas, que cierren las calles y la gente no viene”, comenta.

La encargada de Gema tiene razón. Los locales de comida reportan pequeños aumentos en sus ventas, como el local de helados y bebidas Gelato – ubicado en Hidalgo, a un costado del zócalo – las ventas si han mejorado pues hay más gente y turistas.

Sin embargo el daño ya está hecho. De los cinco empleados que tenían fueron despedidos tres, cuenta Rosario, empleada que sobrevivió al recorte.

Los comercios más alejados del zócalo, cerca de la iglesia de Santo Domingo – otro de los principales atractivos turísticos de Oaxaca – tampoco se salvaron de las bajas ventas por los plantones de los docentes.

“Si no hay turismo de qué vive Oaxaca. Con los maestros no venía la gente y no vendíamos”, dice la encargada de una tienda de tapetes y ropa típica.

En su tienda – ubicada en una calle renovada y donde hay galerías de arte y restaurantes, a un costado de Santo Domingo – no hay anuncios de descuentos por el Buen Fin, para ella eso es “pura propaganda”.

“Según Buen Fin, que turismo, que puente, hoy no he vendido nada”, dice.

“Estamos aguantando, porque no hay ventas. Hemos cerrado a veces por los gastos que hacemos al abrir”, añade, mientras una pareja entra y pregunta por un tapete, pero solo ve y sale sin comprar.

Los negocios de la calle donde se encuentra la tienda de textiles (al fondo de rojo) también lucen vacíos pues hay pocos visitantes pese al fin de semana largo.

Los negocios de la calle donde se encuentra la tienda de textiles (al fondo de rojo) también lucen vacíos pues hay pocos visitantes pese al fin de semana largo.

Empleos perdidos

Los negocios consultados reportan la pérdida de 21 empleos debido a las bajas ventas.

La Librería Shalom fue la que registró el mayor recorte, pues de tener 15 empleados solo permanecen dos.

En Marios el recorte fue del 30% del personal para pasar de 13 a nueve empleados.

“Estamos trabajando casi en números rojos, estamos sacando para los gastos de nómina, de luz, pagar impuestos que son primero, y luego los proveedores”, dice Ezequiel su gerente.

Durante los cuatro meses de paro magisterial incluso tuvieron que dejar de trabajar entre cuatro y cinco días por las protestas, jornadas que les descontaban de su sueldo.

La situación para este negocio es incierta, dice su gerente, no sabe si el negocio podrá estabilizarse y seguir abierto.

Apoyos que no llegan

En junio pasado, el secretario de Economía, Idelfonso Guajardo anunció que el  gobierno federal daría apoyos a las pequeñas y medianas empresas de Oaxaca que fueron afectadas por las protestas de la CNTE.

Entonces dijo a medios que habría ayudas económicas directas de entre 10 mil y 20 mil pesos, además de créditos hasta por 2 millones de pesos.

Sin embargo, todos los comerciantes consultados coinciden en que ni el gobierno estatal ni el federal les han dado apoyos tras la caída en sus ingresos.

Incluso, en agosto pasado, cientos de comercios hicieron un paro de 24 horas y colocaron mantas fuera de sus locales para exigir al gobierno federal “el libre tránsito, la reactivación económica y la paz social”.

Teresa de la Librería Shalom señala que no se les han condonado impuestos o dado ayudas, por el contrario, los inspectores vigilan que cuenten con permisos y seguros y de faltar algo los clausuran.

“Nos fue, nos ha ido y si el gobierno entrante no hace nada por remediar la situación del magisterio seguiremos igual”, asegura Ezequiel.

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Coronavirus: Por qué estamos contrayendo cada vez más enfermedades transmitidas por animales

El cambio climático está alterando nuestra relación con el reino animal y ayudando a las enfermedades a evolucionar. ¿Qué podemos hacer contra esto?
5 de febrero, 2020
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El nuevo brote coronavirus, que se ha extendido desde China a por lo menos otros 16 países, había dejado hasta este viernes más de 250 muertos y casi 12 mil pacientes contagiados.

Este virus, que se cree que proviene de algún animal de un mercado de la ciudad de Wuhan, resalta nuestro riesgo de contraer enfermedades transmitidas por la vida silvestre.

Es probable que esto sea un problema mayor en el futuro, ya que el cambio climático y la globalización alteran la forma en que interactúan los animales y los humanos.

¿Cómo pueden los animales enfermar a las personas?

En los últimos 50 años, una serie de enfermedades infecciosas se ha extendido rápidamente después de dar el salto de los animales a los humanos.

La crisis del VIH/SIDA de la década de 1980 se originó en los simios. La pandemia de gripe aviar de 2004-07 vino de unos pájaros y los cerdos nos dieron la pandemia de gripe porcina en 2009.

Más recientemente, se descubrió que el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) vino de los murciélagos, animales que también nos dieron el ébola.

Pollos en jaulas, China

Getty Images
La pandemia de gripe aviar de 2004-07 vino de unos pollos.

Los humanos siempre han contraído enfermedades de los animales. De hecho, ese es el caso en la mayoría de las nuevas enfermedades infecciosas.

Pero el cambio climático está acelerando este proceso, al mismo tiempo que el aumento del número de habitantes en las ciudades y los viajes internacionales propician que estas enfermedades puedan propagarse más rápidamente.

¿Cómo pueden las enfermedades saltar de una especie a otra?

La mayoría de los animales transportan una variedad de patógenos: bacterias y virus que pueden causar enfermedades.

Venta de murciélagos en el mercado de Tomohon en el norte de Sulawesi, Indonesia, en febrero de 2017.

Getty Images
La mayoría de animales portan patógenos.

La supervivencia evolutiva del patógeno depende de la infección de nuevos huéspedes, y saltar a otras especies es una forma de hacerlo.

Los sistemas inmunes del nuevo huésped intentan matar a los patógenos, lo que significa que los dos están encerrados en un eterno juego evolutivo de tratar de encontrar nuevas formas de vencerse mutuamente.

Por ejemplo, aproximadamente el 10% de las personas infectadas murieron durante la epidemia de SARS en 2003, en comparación con menos del 0,1% de una epidemia de gripe “típica”.

Monos en un bote de basura

Getty Images
Las personas y animales como monos conviven en algunos lugares de India.

El cambio climático está alterando y eliminando los hábitats de los animales, transformando la forma en que viven y alterando quién se come a quién.

La forma en que viven los humanos también ha cambiado: el 55% de la población mundial ahora habita ciudades, en comparación con el 35% de hace 50 años.

Y estas ciudades más grandes ofrecen nuevos hogares para la vida silvestre: ratas, ratones, mapaches, ardillas, zorros, pájaros, chacales, monos, que pueden vivir en espacios verdes como parques y jardines, lejos de los desechos que los humanos dejan atrás.

Algunas especies suelen tener más éxito en las ciudades que en la naturaleza debido al abundante suministro de alimentos, lo que hace que los espacios urbanos sean un crisol de enfermedades en evolución.

¿Quiénes está en mayor riesgo?

Las nuevas enfermedades en un nuevo huésped suelen ser más peligrosas, por lo que cualquier infección emergente es preocupante.

Algunos grupos son más vulnerables a contraer estas enfermedades que otros.

Mercado en Bangladesh durante un brote de gripe aviar.

Getty Images

Los habitantes más pobres de las ciudades tienen más probabilidades de trabajar en la limpieza y el saneamiento, lo que aumenta sus chances de encontrar fuentes y portadores de enfermedades.

También pueden tener sistemas inmunes más débiles debido a la mala nutrición y la exposición al aire pobre o condiciones insalubres. Y si se enferman, es posible que no puedan pagar la atención médica.

Las nuevas infecciones también pueden propagarse rápidamente en las grandes ciudades, ya que las personas están tan apretadas que respiran el mismo aire y tocan las mismas superficies.

En algunas culturas, las personas también usan la vida silvestre urbana para alimentarse: comen animales capturados dentro de la ciudad o criados en los alrededores.

¿Cómo cambian nuestro comportamiento las enfermedades?

Hasta este martes la OMS ha confirmado 20.630 casos de afectados por el nuevo coronavirus y 426 muertos.

Las posibles consecuencias económicas del brote son claras.

Peatones portando mascarillas en Macao.

Getty Images

Se han impuesto restricciones de viaje, pero incluso sin estas medidas, las personas tienen miedo de interactuar debido al riesgo de contraer el virus, por lo que cambian su comportamiento.

Se hace más difícil cruzar las fronteras, los trabajadores migrantes temporales no pueden reubicarse y las cadenas de suministro se interrumpen.

Esto es típico de un brote de esta naturaleza. En 2003, la epidemia de SARS le costó a la economía global un estimado de US$40.000 millones en seis meses.

Esto se debió en parte al costo de tratar a los pacientes, pero también al descenso de la actividad económica y del movimiento de personas.

¿Qué podemos hacer?

Las sociedades y los gobiernos tienden a tratar cada nueva enfermedad infecciosa como una crisis independiente, en lugar de reconocer que son un síntoma de cómo está cambiando el mundo.

Cuanto más cambiemos el medioambiente, es más probable que alteremos los ecosistemas y que creemos oportunidades para que surjan enfermedades.

Síntomas del coronavirus

BBC

Solo alrededor del 10% de los patógenos del mundo han sido documentados, por lo que se necesitan más recursos para identificar al resto y a los animales portadores.

Por ejemplo ¿cuántas ratas hay en una gran capital y qué enfermedades transmiten?

Muchos habitantes de la ciudad valoran la vida silvestre urbana, pero también debemos reconocer que algunos animales conllevan daños potenciales.

Tiene sentido hacer un seguimiento de qué animales están llegando a las ciudades y si las personas están matando o comiendo vida silvestre o llevándola a los mercados de los alrededores.

Mejorar el saneamiento, la eliminación de desechos y el control de plagas son formas de ayudar a detener la aparición y propagación de estos brotes.

En términos más generales, se trata de cambiar la forma en que se gestionan nuestros entornos y la forma en que las personas interactúan con ellos.

Las pandemias son parte de nuestro futuro

Reconocer que están surgiendo nuevas enfermedades y que se están propagando de esta manera nos coloca en una posición más fuerte para combatir las nuevas pandemias, que son una parte inevitable de nuestro futuro.

Una persona poniéndose gel desinfectante en la mano.

Getty Images
Los expertos recomiendan tomar medidas de higiene como desinfectarse las manos para prevenir el virus.

Hace un siglo, la pandemia de gripe española infectó a aproximadamente 500 millones de personas y mató a entre 50 y 100 millones en todo el mundo.

El avance científico y las grandes inversiones en salud global significan que dicha enfermedad se manejaría mejor en estos tiempos o en el futuro.

Sin embargo, el riesgo sigue siendo real y potencialmente catastrófico: si algo similar ocurriera nuevamente, cambiaría la vida en el mundo.

A mediados del siglo XX, algunos en Occidente afirmaron que las enfermedades infecciosas eran conquistables.

Pero a medida que la urbanización y la desigualdad crecen y el cambio climático perturba aún más nuestros ecosistemas, debemos reconocer a las enfermedades emergentes como un riesgo creciente.


Este análisis fue encargado por BBC News a Tim Benton, experto que trabajaba para una organización externa.

Benton es director de investigación del equipo de Riesgos Emergentes en Chatham House, donde dirige el programa de Energía, Medio Ambiente y Recursos.

Chatham House, el Real Instituto de Asuntos Internacionales, se describe a sí mismo como un instituto independiente que ayuda a construir un mundo sostenible, próspero y justo.


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