Trump, una amenaza fuera (o dentro) del Acuerdo contra el cambio climático
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Trump, una amenaza fuera (o dentro) del Acuerdo contra el cambio climático

Abandonar el Acuerdo de París puede tomarle mucho tiempo a EU, pero mantenerse en él también es un peligro, pues Trump podría dedicarse a boicotear las negociaciones al interior.
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Por Juan Mayorga
16 de noviembre, 2016
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Marrakech, Marruecos – Para los asistentes a la COP22 la victoria de Donald Trump fue una amenaza latente a los acuerdos para detener el calentamiento global.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, reconoció el pasado miércoles 9 de noviembre que no existe un plan B en caso de que Trump decida retirar a EU del Acuerdo de París, pero enfatizó que la unidad global contra el cambio climático, una vez pensada imposible, “se ha vuelto imparable”.

La excanciller mexicana Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la convención de Naciones Unidas contra el cambio climático (CMNUCC), descartó que exista un escenario de contención. “El hecho es que el Acuerdo de París ya entró en vigor (el 4 de noviembre pasado). Como convención tenemos un escenario y objetivos claros”, dijo.

Cambio climático, un invento

La aversión de la convención del clima hacia Trump viene de sus declaraciones contra el tema durante las campañas electorales.

En noviembre de 2012, escribió en su cuenta de Twitter que “el concepto del calentamiento global fue creado por y para los chinos, a fin de hacer las manufacturas estadounidenses no competitivas”. Tanto Bernie Sanders como Hillary Clinton citaron esto para golpear al entonces candidato republicano.

Trump lo negó tajante, pero casi cuatro años después, el tuit revivió y se convirtió en el más replicado durante el primer debate contra Clinton.

En octubre de 2015, Trump arremetió nuevamente durante las bajas temperaturas registradas al asegurar (de nuevo en Twitter) que en Nueva York hacía mucho frío y que le podía servir una “dosis grande y gorda de calentamiento global”.

“Tal vez los mexicanos paguen por un muro tan grande que mantenga fuera a inmigrantes ilegales, terroristas y cambio climático”, tuiteó entonces.

En cuanto al Acuerdo de París, alcanzado en diciembre pasado como resultado de un histórico consenso global y percibido en buena medida como legado político de Barack Obama, Trump aseguró en mayo pasado que, en caso de llegar a la presidencia, renegociaría sus términos.

“Estaré revisando eso muy, muy seriamente y, como mínimo, renegociaré esos acuerdos. Como máximo, podría hacer algo más”, aseguró en una entrevista con la agencia Reuters.

Trump puede, Trump no puede

Aunque lo repitió varias veces en campaña, renegociar el Acuerdo de París está fuera del alcance de Trump.

El documento ya fue firmado y ratificado por Estados Unidos a través de una acción ejecutiva de Barack Obama. Para salir de este instrumento, la administración Trump tendría que esperar tres años después de la entrada en vigor del acuerdo, es decir, hasta el 4 de noviembre de 2019, según el artículo 28 del Acuerdo de París.

Después de presentar una “denuncia” solicitando su salida del acuerdo, Estados Unidos debe esperar un año adicional para que la medida surta efecto, según las reglas del juego.

En otras palabras, aunque Trump lo intentara, no le alcanzaría el cuatrienio en la Casa Blanca para completar el procedimiento legal y retirar a EU del acuerdo. Esto se debe en buena medida a la previsión de los arquitectos del documento.

“Una de las mayores fortalezas del Acuerdo de París es que fue construido a tan aislado y cortoplacista revés político, incluso del segundo mayor emisor del mundo”, publicó el lunes el diario ECO, especializado en negociaciones climáticas, en un artículo titulado Acallar la Trump-eta.

Sin embargo, EU también puede abandonar por completo la convención climática, una ruta de solo un año que implicaría la salida automática del Acuerdo de París.

“Tampoco está claro cómo es que esto podría pasar, ya que la convención (CMNUCC), a diferencia del Acuerdo de París, fue ratificada por el Congreso”, dijo a Animal Político James Fahn, catedrático de la Universidad de California en Berkeley.

“Por lo tanto, los requisitos legales para nulificar las obligaciones estadounidenses en la convención serían mayores”, explicó Fahn.

Aunque hay muchas posibilidades para que EU deje el acuerdo, hay quien considera más grave la posibilidad de que la América de Trump permanezca en el acuerdo e invierta su tiempo en boicotearlo.

“La nueva delegación estadounidense podría dedicarse a impedir acuerdos en las negociaciones o solicitar revisiones exhaustivas, así que simplemente no sabemos qué pasará”, dijo a Animal Político el director de la organización ambientalista Climate Tracker.

Otra preocupación de los ambientalistas es que Trump incumpla con la donación de 3,000 millones (de los cuales solo ha donado 500 mdp) prometidos por EU para el Fondo Verde del Clima.

La meta de este instrumento, propuesta por la misma Hillary Clinton durante la COP de 2009 en Copenhague, es de 100,000 millones de dólares anuales a partir de 2020.

El enviado especial sobre clima de Estados Unidos, Jonathan Pershing, comentó que aun si EU ignora su compromiso de financiamiento, eso tendrá solo un “efecto marginal” en la meta de los 100,000 millones debido a que es más importante el dinero esperado del sector privado.

“No creo que un cambio de Estados Unidos vaya a alterar la trayectoria de desarrollo”, dijo Pershing.

El secretario de Estado, John Kerry, visitará Marrakech este miércoles y se espera que contribuya a silenciar la Trump-eta que ensordece las negociaciones.

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Regeneron: qué se sabe del tratamiento experimental que le dieron a Donald Trump contra el COVID

Un tratamiento experimental que es considerado prometedor está siendo administrado a Donald Trump para superar el coronavirus.
3 de octubre, 2020
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Donald Trump inició su combate contra el coronavirus con un coctel experimental basado en anticuerpos monoclonales.

Una dosis de ocho gramos de esta medicación fue administrada al presidente estadounidense, de 74 años, este viernes.

Fue internado en un hospital militar menos de 24 horas después de que se confirmara su contagio de covid-19.

La inyección es parte de un tratamiento desarrollado por la compañía biotecnológica Regeneron y fue brindada al mandatario “sin generar ningún incidente preocupante“, de acuerdo al comunicado del médico presidencial, Sean P. Conley.

El uso de anticuerpos monoclonales es considerado uno de los tratamientos más prometedores para combatir la covid-19, y Regeneron es una de las empresas pioneras en probarlos.

De acuerdo a especialistas, tienen la capacidad de utilizarse como un medicamento profiláctico de acción rápida en personas expuestas al virus.

Anteriormente, Anthony Fauci, el experto en enfermedades virales más reconocido de EE.UU. y líder del equipo de la Casa Blanca para combatir la pandemia, se había referido a este tratamiento como un posible “puente hacia una vacuna”.

En un siguiente reporte, ya en la noche del viernes, se informó que el mandatario también recibió una primera dosis del fármaco antiviral remdesivir, que antes se usó para combatir la hepatitis C y el ébola.

La medicación de Trump

Además de la medicación de anticuerpos, Trump empezó su proceso de recuperación tomando zinc, vitamina D, famotidina, melatonina y una aspirina diaria, informó la Casa Blanca.

Trump en la caravan presidencial

EPA
Trump se encuentra en las afueras de Washington DC.

El comunicado señala que el presidente sufre de fatiga, pero que se encuentra de buen ánimo.

Antes de ser internado se conoció que presentaba “síntomas leves” de la enfermedad y que su traslado al hospital militar Walter Reed fue decidido como “una medida de precaución”.

Ese centro de salud, en las afueras de Washington DC., es uno de los más grandes y prestigiosos de Estados Unidos.

Además es la instalación médica a la que suelen acudir los presidentes estadounidenses para sus revisiones anuales.

El reporte del médico presidencial añade que la primera dama, Melania Trump, se sentía bien y solo presentaba dolores de cabeza y una leve tos.

Trump

EPA
Trump fue trasladado a un centro médico como una medida de precaución.

El resto de la familia, incluyendo el hijo menor, Barron, quien vive en la Casa Blanca, dio negativo en sus pruebas de covid-19.

Regeneron

El coctel de anticuerpos administrado a Trump ayuda a reducir los efectos de virus y puede acelerar la recuperación, señala la compañía Regeneron.

Si bien no existen tratamientos aprobados por la Organización Mundial de Salud para la covid-19, el protocolo sanitario brindado a Trump es uno de los candidatos más prometedores, de acuerdo a lo que señalan médicos estadounidenses.

Regeneron destaca que los resultados iniciales sugieren que se puede reducir el nivel de efectos del virus en el cuerpo y posiblemente acortar las estadías en el hospital cuando se administra al inicio de la infección.

Trump en el helicóptero presidencial

EPA
El reporte médico de Trump señala que siente fatiga pero que conserva el buen ánimo.

En un comunicado emitido el viernes, el director ejecutivo de la empresa, Leonard S. Schleifer, señaló que el personal médico de Trump contactó con la compañía para pedir permiso para usar el medicamento.

Su uso fue autorizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).

“Confirmamos que, como anunció el secretario de prensa de la Casa Blanca, Regeneron proporcionó una dosis única de 8 gramos de REGNCOV2, un cóctel de dos anticuerpos monoclonales, para uso del presidente Trump”, señala un comunicado publicado por la empresa.

El documento explica que REGN-COV2 es una terapia experimental para covid-19 cuyos resultados iniciales muestran que puede producir una mejora en los síntomas de una persona infectada.

Regeneron señala que su tratamiento fue diseñado “de manera específica” para frenar los efectos del coronavirus.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Un anticuerpo monoclonal, también conocido como mAB, es un tipo de fármaco que puede utilizarse tanto para prevenir una infección como para tratarla una vez que la enfermedad se desarrolló.

Cuando el organismo detecta la presencia de un antígeno como el coronavirus, el sistema inmune produce unas proteínas destinadas a neutralizar al virus con el objetivo de evitar que penetre en nuestras células y se reproduzca.

Los anticuerpos monoclonales son copias sintéticas creadas en laboratorio a partir de un clon de un anticuerpo específico hallado en la sangre de una persona recuperada.

Eso significa que los mAb imitan a los anticuerpos que nuestro organismo produce de forma natural.

Laboratorio

Getty Images
Los mAbs se han utilizado con éxito para tratar otras enfermedades como el cáncer.

“A diferencia de una vacuna, que introduce una proteína o material genético en nuestro organismo para estimular al sistema inmune (para que genere anticuerpos), estos son anticuerpos que se suministran para brindarle protección“, explicó en agosto a BBC Mundo Jens Lundgren, médico especializado en enfermedades infecciosas de la Universidad de Copenhague y del hospital Rigshospitalet de Dinamarca.

Este tipo de terapia es desarrollada desde la década del 70 y se aplicó con una serie de enfermedades como el sida y diferentes tipos de cáncer.

Dese el inicio de la pandemia, laboratorios como AstraZeneca, Regeneron, VirBiotechnology, Eli Lilly y Adimab, entre otros, investigan el uso de anticuerpos monoclonales que resulten efectivos contra el coronavirus, y sus resultados se declararon promisorios.

Su uso es considerado por especialistas como más eficiente que un trasplante de plasma porque se trata de una selección de proteínas específicas para neutralizar o frenar un virus.

Sin embargo, uno de los principales problemas de esta terapia es su elevado costo.

Esta clase de tratamientos médicos se encuentran entre los más caros del mundo. El precio promedio de un tratamiento con mAb en EE.UU. oscila entre US$15.000 y US$200.000 al año.

Remdesivir

Desde mediados de este año el remdesivir fue señalado como uno de los pocos medicamentos que demostró ser eficaz en la lucha contra el coronavirus.

Sin embargo también fue cuestionado por los altos costos que implica un tratamiento con ese antiviral.

En abril, cuando la cifra de contagios comenzó a elevarse en Estados Unidos, el país autorizó a los centros de salud el uso del remdesivir con los afectador por el coronavirus.

Su uso durante esta pandemia también fue aprobado en Reino Unido y Corea del Sur, entre otros.

Actúa atacando una enzima que el virus necesita para replicarse dentro de nuestras células y puede reducir el período de recuperación de la infección.

Un tratamiento con remdesivir en EE.UU. puede valer US$3.200 y consta de unas seis pastillas en promedio.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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