Bonos verdes, la alternativa que usará la CDMX para financiar proyectos que ayuden al ambiente
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Andree Ávalos

Bonos verdes, la alternativa que usará la CDMX para financiar proyectos que ayuden al ambiente

El dinero que se obtenga de la venta de los bonos verdes sólo se podrá utilizar en proyectos sustentables específicos, según las autoridades.
Andree Ávalos
Por Diana Delgado/MásporMás
20 de noviembre, 2016
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Este mes, la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México comenzará la venta de bonos verdes, para poder financiar proyectos sustentables a través de certificados bursátiles en la Bolsa Mexicana de Valores.

De acuerdo con la dependencia, el dinero que se obtenga de la venta de los bonos sólo se podrá utilizar en proyectos sustentables específicos como garantizar el servicio de agua potable a través de mantenimiento, rehabilitación y modernización de plantas y redes hidráulicas; además de mejoras del transporte público menos contaminante como el Metro y el Metrobús.

La emisión de bonos verdes es una manera de diversificar las opciones de inversión, con el objetivo de realizar mejoras en obras públicas específicas bajo condiciones de sustentabilidad y cuyo resultado sea un proyecto amable con el ambiente.

En sentido técnico, un bono verde consiste en la emisión de certificados bursátiles, de una deuda, cuyos recursos se destinarán a financiar o refinanciar proyectos enfocados en temas ambientales, cambio climático, recursos naturales, biodiversidad o el control de la contaminación.

A través de un correo electrónico, la Secretaría de Finanzas explicó que la venta de la deuda funcionará  igual que el resto de los compromisos adquiridos por el gobierno local, los cuales se han utilizado para realizar obra pública y cuya participación bursátil comenzó hace diez años, manteniendo una calificación favorable.

Las emisiones verdes de la Ciudad son de relevancia porque por primera vez serán generadas por un gobierno subnacional en América Latina.

“De esta forma se busca la diversificación de los instrumentos de financiamiento de la Ciudad de México y se dan opciones a los inversionistas para realizar acciones concretas en beneficio de su ciudad, como es la mitigación de los efectos del cambio climático”, respondió la dependencia a una solicitud de información de Máspormás.

Tienen su mercado

La emisión de bonos verdes a nivel mundial se incrementó, al pasar de 3,000 millones de dólares en 2010 a 90,000 millones en 2015, de acuerdo con el Banco Mundial.

Se utilizan, principalmente, para financiar empresas comprometidas con el ambiente, pero también son usados por gobiernos para financiar obra pública sustentable.

A nivel nacional se integraron con el objetivo de cumplir la meta de producir 35% de la electricidad con energías renovables para 2024 y actualmente existen emisores de bonos verdes que financian proyectos de energía solar, por ejemplo.

En México, el primer bono verde gubernamental lo emitió Nacional Financiera en 2015, y la capital se convertirá en la primera entidad en ingresar estos bonos a la Bolsa Mexicana de Valores.

De acuerdo con la Secretaría de Finanzas local, los riesgos económicos a causa de las fluctuaciones en el valor de la moneda “se reducen a cero”,  pues la emisión de la deuda, que vencerá en 2021, será a tasa fija.

Dichos certificados bursátiles sólo se emitirán en pesos mexicanos, bajo la normatividad que les aplica la Ley de Disciplina Financiera, y pueden ser adquiridos por cualquier inversionista en la bolsa.

Alternativa necesaria

En lo que va de 2016, la Ciudad de México ha mostrado síntomas de problemas ambientales que necesitan solución, por ejemplo, las nueve contingencias ambientales, la producción de basura en exceso y el transporte público insuficiente.

En ese sentido, las autoridades han utilizado diversas estrategias para premiar o beneficiar a quienes opten por soluciones amables con el ambiente.

Por ejemplo, se entregan beneficios fiscales para quienes instalen muros y azoteas verdes, y hay edificios públicos que generan energía con celdas solares.

La nueva estrategia del gobierno local es la de colocar deuda con la que se intentará convencer a los inversionistas de que los proyectos sustentables son rentables.

La deuda máxima que podrá contraer el gobierno local con esta estrategia es de 4, 500 millones de pesos, pero sólo una parte entrará en la categoría “verde”, para cumplir con los lineamientos del Techo de Endeudamiento para la CDMX, fijado por el Congreso de la Unión a través de la Ley de Ingresos de la Federación.

Una de las principales características del bono es que sólo se puede usar para financiar proyectos sustentables, pues es la condición que ponen los inversionistas.

“Este tipo de instrumentos han demostrado ser útiles, porque son una manera de mantener los recursos económicos necesarios para cumplir metas, desarrollar proyectos, cubrir deudas y recapitalizarse. Así, en el caso de los bonos verdes, no sólo se realiza una obra, sino que se hace respetando los acuerdos para disminuir el cambio climático”, explica el especialista en economía Rogelio Suárez.

Entre los proyectos elegibles para destinar los recursos destacan mejoras y renovaciones en el sistema de aguas, conectores, plantas de tratamiento y potenciadoras, sustitución de luminarias, ampliaciones en el Metrobús y proyectos en el Metro.

En cifras:

1,000 millones de pesos planea conseguir la CDMX con este bono verde.

2021 será el año en que la ciudad dejará de pagar el bono a los inversionistas.

2.5% del PIB podría costarle al país el no reducir los problemas de contaminación.

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Coronavirus: por qué incluso después de ponerte la vacuna contra la COVID-19 deberás seguir usando mascarilla

Según médicos y científicos, las personas vacunadas deberán esperar por lo menos un mes y medio hasta quedar protegidos del virus.
15 de diciembre, 2020
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Una de las vacunas que ya ha demostrado eficacia contra el COVID-19, la de Pfizer/BioNTech, se distribuye en Reino Unido desde el lunes pasado. Se espera que se aplique desde diciembre en México, y en los meses posteriores en otros países de América Latina.

¿Qué sería lo primero que harías después de recibir la vacuna?

Si crees que podrías abandonar la mascarilla de inmediato, viajar, y ver a todos los que no viste en casi un año de pandemia, médicos e infectólogos advierten que de hecho, la vida no volverá a la normalidad tan pronto.

“Después de ponerte la vacuna, es necesario regresar a casa, mantener el aislamiento social, esperar la segunda dosis y luego esperar al menos 15 días para que la vacuna alcance el nivel de efectividad esperado“, explica la bióloga Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Questão de Ciência, de Brasil.

“Incluso después, es necesario esperar a que una buena parte de la población ya esté inmunizada para que la vida vuelva a la normalidad”, añade.

Hay tres razones para mantener las precauciones.

Tiempo para que el cuerpo reaccione

El mecanismo general de funcionamiento de una vacuna es siempre el mismo: introduce una partícula en el cuerpo llamada antígeno.

Este antígeno puede ser un virus desactivado (muerto), un virus debilitado (que no puede enfermar a nadie), una parte del virus, alguna proteína que se parezca al virus o incluso un ácido nucleico (como la vacuna de ARN).

Una mujer con mascarilla.

Getty Images
Los científicos recomiendan mantener las medidas de prevención después de ponerse la vacuna.

El antígeno provoca una respuesta inmune, es decir, prepara al organismo para enfrentar un intento de contaminación, para ser capaz de reconocer un virus y producir anticuerpos para combatirlo, explica el médico de enfermedades infecciosas Jorge Kalil, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (FMUSP).

La próxima vez que entre en contacto con ese virus, el cuerpo recordará cómo combatirlo y podrá enfrentar la amenaza de manera rápida y eficiente.

Esta respuesta se denomina respuesta inmune adaptativa y es específica para cada virus. “Es una respuesta que tarda al menos dos semanas”, explica Natália Pasternak.

La primera respuesta inmune del cuerpo después de la vacunación es la producción de anticuerpos, que se adhieren al virus y evitan que ingrese a las células del cuerpo y las use para producir más virus, explica Pasternak.

Es decir, en una persona inmunizada, desde el momento en que el patógeno ingresa al organismo, se liberan anticuerpos que evitan la contaminación de las células.

Pero existe un segundo tipo de respuesta inmune, llamada respuesta celular. “Son células, llamadas células T, que no se unen al virus, pero reconocen cuándo una célula está contaminada con el virus y la destruyen”, explica Pasternak.

Es decir, si un virus logra escapar de los anticuerpos y contaminar cualquier célula del cuerpo, las células T funcionan como “cazadoras” y destruyen las “células zombi”, evitando que se produzcan más virus.

Una persona recibiendo una vacuna.

Getty Images
La vida no regresará tan rápido a la normalidad después de que empiece la vacunación en tu país.

La respuesta celular tarda un poco más que la respuesta de los anticuerpos, otra razón por la que la inmunización solo se completa unas semanas después de recibir la vacuna, explica Jorge Kalil.

Es decir, después de recibir una vacuna, solo estás realmente protegido al cabo de unas pocas semanas, explican los científicos. Es como si el cuerpo necesitara tiempo para “procesar” la información y reaccionar de manera apropiada.

Dos dosis contra el coronavirus

En el caso específico del coronavirus, otra cuestión obliga a mantener las medidas de protección durante algún tiempo después de la vacunación: la mayoría de las vacunas que se están desarrollando contra la enfermedad requieren dos dosis para lograr la eficacia esperada.

Se necesitarán dos dosis para las cuatro vacunas que ya han demostrado su eficacia: las de Pfizer, Moderna, Oxford/AstraZeneca y la Sputnik V. Esto también es válido para la Coronavac, que está siendo desarrollada por el Instituto Butantan en colaboración con la farmacéutica Sinovac.

“Probablemente la indicación será recibir la primera dosis, esperar un mes, tomar la segunda dosis y mantener todos los cuidados pandémicos, como el aislamiento social y el uso de mascarillas, durante al menos 15 días. Solo así estarás protegido, según la efectividad de cada vacuna”, explica Jorge Kalil.

La primera dosis, explica Natália Pasternak, es lo que los científicos llaman el refuerzo principal. “Es como si (…) le diera un ‘impulso inicial’ al sistema inmunológico. La segunda dosis genera una mejor respuesta inmunológica”, explica.

Mujer con mascarilla.

EPA
La OMS estima que se necesita que un 80% de la población esté vacunada para contener la pandemia.

Combinando el tiempo necesario entre una dosis y otra y el tiempo que el cuerpo necesita para producir una respuesta inmunitaria, se necesitará al menos un mes y medio para que alguien que haya sido vacunado sea considerado inmunizado.

Pero, incluso después de eso, tomará tiempo para que la vida vuelva a la normalidad, y hasta que la mayoría de la población esté vacunada, la recomendación es que incluso las personas inmunizadas mantengan las medidas de prevención.

¿Es cierto que la vacuna puede no prevenir la contaminación por coronavirus?

No, explican los científicos, porque si hay una buena cobertura de vacunación, una vacuna puede reducir en gran medida la circulación del virus a través de la llamada inmunidad colectiva.

Es cierto que individualmente ninguna vacuna es 100% efectiva, y esto también es cierto para el covid-19. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, tiene un 95% de efectividad, según los resultados de la tercera fase de prueba.

Esto significa que existe un 5% de probabilidad de que esa vacuna específica no produzca una respuesta inmune en el cuerpo de la persona vacunada.

Pero, entonces, ¿cómo evitan las vacunas que el virus se propague si hay algunas personas que pueden infectarse?

Vacuna

Getty Images
Ninguna vacuna es 100% efectiva a nivel individual.

“La vacuna funciona a través de la inmunidad colectiva”, dice Jorge Kalil.

“La vacuna reduce el número de personas susceptibles (a la enfermedad) de manera tan significativa que el virus no puede circular más y queda contenido. Así fue como erradicamos la viruela”, explica el médico.

La inmunidad colectiva es importante no solo porque las vacunas no son 100% efectivas, sino porque hay muchas personas que ni siquiera pueden aplicársela.

“Hay personas que no pueden recibirla porque no son mayores o porque no forman parte del programa de vacunación. Las vacunas contra el coronavirus aún no se han probado en niños o en mujeres embarazadas”, explica Kalil.

Las personas con alguna enfermedad que comprometa su sistema inmunológico tampoco pueden vacunarse.

“Cuando haya una cobertura mínima de vacunación para la población, estas personas vulnerables estarán protegidas por la inmunidad colectiva”, explica Kalil.

En el caso del coronavirus, la OMS estima que la cobertura de vacunación necesaria para estabilizar y contener la pandemia es del 80% de la población, idealmente el 90%.

Por eso es importante que, incluso quienes ya se han vacunado y esperaron mes y medio, no abandonen las medidas contra la pandemia.

En el caso de la vacunación contra el coronavirus, pasará algún tiempo antes de que la vacuna llegue a la mayoría de la población.

La producción de millones de dosis no es algo que ocurra de la noche a la mañana. También hay cuestiones como los acuerdos gubernamentales con las empresas farmacéuticas, la lista de espera de varios países, la dificultad de distribución y almacenamiento (algunas vacunas deben almacenarse a temperaturas muy por debajo de cero), etc.

“Es importante que quien reciba la vacuna primero mantenga las medidas para combatir la pandemia porque, incluso después de un mes y medio, aunque esté inmunizado, no hay garantía de que no pueda ser vector de la enfermedad hasta que no haya inmunidad colectiva”, dice Pasternak.

La científica explica que las vacunas probadas hasta ahora evitan que el virus se reproduzca en el cuerpo y enferme a la persona. Pero no hay pruebas, por ahora, que demuestren que la persona vacunada no transmitirá el virus a otras personas.

El resumen de todo esto es que, aunque te pongas las dos dosis de la vacuna, hay que esperar a que la mayoría de la población esté vacunada para que la vida vuelva a la normalidad, aconseja Jorge Kalil.

Es decir, hay que esperar hasta que la inmunidad colectiva generada por la amplia cobertura de vacunación permita contener la pandemia definitivamente.

* Este artículo apareció originalmente en portugués BBC Brasil y puedes leerlo aquí.


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