Con 14 años Ramiro va tras el rastro de su hermano: ¿Por qué los adultos no buscan?
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Con 14 años Ramiro va tras el rastro de su hermano: ¿Por qué los adultos no buscan?

Entre la maleza de los cerros, el joven de 14 años lidera a los policías en la búsqueda de su hermano Miguel, quien fue secuestrado por presuntos integrantes del crimen organizado en octubre de 2010 en un bar.
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Por Óscar Balderas / VICE News
7 de noviembre, 2016
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Este cerro no lo camina la policía. Pertenece a Los Zetas.

Aunque la autoridad sabe que aquí el cártel tiene enterradas a sus víctimas y que decenas de expedientes judiciales podrían resolverse con un operativo en este campo de exterminio, aquí simplemente no se patrulla.

Es demasiado peligroso, dicen. No hay garantías de seguridad para quien entre. Sólo con un destacamento se puede hacer un despliegue, porque este lugar es un “punto activo”, el eufemismo que crearon las autoridades para no admitir que esos territorios les han sido arrebatados por grupos del narcotráfico.

Pero esta mañana de abril de 2016 ocurre algo inusual: hay gente adentro.

Dos policías recorren lo más profundo del monte, armados apenas con lo necesario. A su lado está Maya, una perra entrenada para labores de rescate. Y si están metidos hasta lo más recóndito de la maleza, donde los lugareños tienen la certeza de que hay un cementerio clandestino, es porque siguen a un cuarto elemento, el que va al frente con un machete en mano, por si alguien se aparece en ese áspero pedazo de tierra.

Ese líder es Ramiro, 14 años.

Y quiere contar su historia.

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El que busca por todos

Flum a la derecha. Flum a la izquierda. Ramiro blande de un lado a otro su machete, corta los matorrales para abrirse paso por una cara inexplorada del Cerro de la Silla, en el municipio de Juárez, ciudad de Monterrey. Desde lejos, parece un chico que está de campamento, pero basta con mirarle de cerca para saber que es un explorador en un tiradero de cuerpos que sigue engullendo cadáveres.

Su rostro aniñado desentona con lo sombrío del lugar: detrás de un cubrebocas, se ven las pecas que salpican su tez blanca, sus 170 centímetros de altura que atraviesan sus 55 kilos, un cuerpo desgarbado de preadolescente en crecimiento y unas facciones afiladas que le dan aspecto de un joven actor de reparto en una trama de policías y ladrones.

Pero su historia es tan real como el dolor que le punza con la ausencia de su hermano Miguel Ángel.

02

A los 14 años, Ramiro sabe lo que es ausentarse de clases para buscar osamentas, ropa, credenciales, cualquier pista que lo lleve a resolver un expediente judicial abierto por culpa del crimen organizado.

En la parte baja del cerro está su mamá, junto a los demás adultos, las madres y los padres de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL), un grupo civil que esa mañana inicia una nueva jornada de búsqueda y que soporta el frío mientras remueve la tierra en busca de indicios de una fosa con los restos de alguno de los 2,335 desaparecidos que ha dejado la guerra en el estado: una guerra entre el Cártel del Golfo y Los Zetas, que arreció hace 8 años y aún no acaba.

Y arriba está Ramiro. Él usa su energía para buscar en las zonas de más difícil acceso y obliga a los policías que acompañan la misión a seguirle el paso. Escala. Sube una pendiente. Brinca de roca en roca. Se desliza por el lodo. Se mueve ágil, una zancada tras otra, con la energía de quien está jugando. Pero esto es serio para él. De vida o muerte.

“¿A dónde vamos, chavo?”, pregunta un uniformado, sudoroso y agitado, cuyo trabajo es cuidar a Ramiro en la jornada de búsqueda. “¡Pues si no venimos a un punto específico! ¡Hay que buscar en todo el terreno!”, ordena Ramiro y les muestra el cerro.

A los 14 años, Ramiro sabe gritarle a los policías para obligarlos a hacer su trabajo.

Lee la nota completa en Vice News.

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Qué es el fenómeno del "triple episodio” de La Niña que advierte la ONU y qué consecuencias puede tener

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que este año podría darse el tercer episodio consecutivo del fenómeno climático de La Niña. Te explicamos por qué ocurre y qué significa.
6 de septiembre, 2022
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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que este año podría darse el tercer episodio consecutivo del fenómeno climático de La Niña.

La agencia meteorológica de las Organización de Naciones Unidas (ONU) advirtió que hay un 70% de probabilidades de que La Niña continúe durante septiembre y noviembre de este año.

De ocurrir, sería la primera vez en este siglo que hay un “episodio triple” de La Niña.

El actual fenómeno climatológico comenzó en septiembre de 2020.

De extenderse hasta fin de año, alcanzaría tres inviernos boreales consecutivos, de ahí que se lo considere un “triple episodio”.

La OMM también estimó que hay un 55% de posibilidades de que La Niña continúe hasta febrero de 2023.

Gráfico de la OMM sobre la probabilidad de ocurrencia del ENOS

OMM

¿Qué es La Niña?

La Niña y El Niño son las dos fases opuestas de un mismo patrón meteorológico, que se conoce como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

El ENOS es un fenómeno natural de anomalía de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, que tiene consecuencias importantes para el clima alrededor del planeta.

El Niño es la fase cálida, y suele aparecer primero.

Ocurre cuando las condiciones de presión del aire cambian, debilitando los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

El Niño

BBC

Así se conoce a los vientos que soplan habitualmente de este a oeste en ese océano, desde regiones subtropicales de alta presión hasta zonas ecuatoriales de baja presión.

Los vientos alisios arrastran las aguas superficiales cálidas desde la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica hacia Asia, al otro lado del océano.

Esto hace que surjan en su lugar las aguas de las profundidades, que son más frías.

Pero cuando estos vientos se debilitan, o incluso soplan en dirección contraria, llevan el agua cálida desde el sudeste asiático hacia Sudamérica.

La Niña ocurre cuando pasa el fenómeno contrario: cuando los alisios son muy fuertes, se refuerza la subida del agua fría profunda en la zona ecuatorial y la temperatura del mar cae por debajo de lo normal.

Es por esto que La Niña es considerada la fase fría del fenómeno.

La Niña

BBC

Generalmente, entre las dos fases ocurre un periodo llamado “zona neutra”, en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas son las promedio.

El climatólogo Alfredo “Alpio” Costa, experto en Cambio Climático del Instituto Antártico Argentino explicó a BBC Mundo que el ENOS es bastante irregular: desde que comienza un Niño hasta que termina una Niña, y vuelve a comenzar el ciclo, suelen pasar entre dos y siete años.

Pero estos dos fenómenos no siempre se alternan. A veces, como está ocurriendo ahora, se repite solo una de las fases varias veces, sin que aparezca la contraria.

“Hace muchas décadas que no transitábamos tres Niñas consecutivas”, observa el experto.

En este video de BBC Mundo puedes ver cómo interactúan El Niño y La Niña, y en qué se diferencian:

Consecuencias

Costa señala que el ENOS genera un impacto en gran parte del mundo porque “es tan vasta la extensión del océano Pacífico ecuatorial que termina teniendo un efecto en los patrones climáticos a escala global”.

Con respecto a La Niña, afirma que provoca cambios en América, Asia, África, y Oceanía, “pero no tanto en Europa”, donde el clima está más afectado por otros factores meteorológicos.

“Los efectos de La Niña a lo largo del mundo, llamadas teleconexiones, son muy variadas: en el este de Argentina y sur de Brasil y Uruguay produce sequía”, detalla.

“Pero en el noreste de Brasil y en el norte de Australia y el sudeste asiático genera totalmente lo opuesto, con aumento de precipitación. Y hay zonas de China, India y Japón, al igual que el oeste de Canadá y el sur de Alaska (EE.UU.) que se ven afectadas con menores temperaturas de lo normal”, señala.

“También el este de África se ve afectado por sequía”, advierte.

En su informe sobre “el primer episodio triple de La Niña en este siglo”, el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, destacó el impacto que tendrá sobre este continente.

“Desafortunadamente, los datos más recientes sobre La Niña confirman las proyecciones climáticas regionales que apuntaban a un agravamiento de la devastadora sequía que sufre el Cuerno de África, cuyas consecuencias afectarán a millones de personas”, lamentó Taalas.

Dos camellos famélicos comen ramas secas en Kenia

Getty Images
El Cuerno de África atraviesa su peor sequía en 40 años.

Se estima que unos 18 millones de personas enfrentan una hambruna severa como consecuencia de la peor sequía en 40 años en esa región.

¿Cambio climático?

La ONU aclara que el ENOS no es causado por el cambio climático.

“Es un fenómeno natural recurrente que ha estado ocurriendo durante miles de años”, señala el organismo.

Sin embargo, resalta que “algunos científicos creen que (El Niño y La Niña) pueden volverse más intensos y/o más frecuentes como resultado del cambio climático, aunque no está 100 por ciento claro exactamente cómo interactúan”.

“Es probable que el cambio climático afecte los impactos relacionados con El Niño y La Niña, en términos de eventos climáticos extremos. La investigación adicional ayudará a separar la variabilidad climática natural de cualquier tendencia debida a las actividades humanas”, concluye.


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