Precios sin control del material electoral: una urna cuesta 29 pesos en un estado y en otro 600
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Omar Bobadilla (@obobadilla)

Precios sin control del material electoral: una urna cuesta 29 pesos en un estado y en otro 600

La segunda parte de nuestro especial Derroche por la democracia: así se tira tu dinero. Te explicamos cómo los institutos electorales estatales compran materiales y documentación electoral a precios muy distintos, aunque sean los mismos productos.
Omar Bobadilla (@obobadilla)
Por Redacción Animal Político
23 de noviembre, 2016
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Puedes ver la primera parte de este especial aquí.


Las compras de materiales electorales en los estados no tienen sentido: la misma urna puede costar 29 o 608 pesos, dependiendo de la entidad que compre. Esto sucede incluso cuando la vende la misma empresa.

Una mampara puede costar 589 pesos en un estado y 2,550 en otro, porque los responsables de comprar el material electoral de cada estado pueden gastar sin control ni supervisión. Las diferencias de precio pueden ser de 20 a 1.

Según Ciro Murayama, consejero del Instituto Nacional Electoral (INE), los institutos estatales electorales están a cargo de negociar y fijar los precios, pero —cuando se les pregunta— no ofrecen ninguna explicación para tener variaciones de ese tamaño.

El mercado que vende estos productos a los estados lo dominan cuatro empresas: Seriplast de México, Formas Finas y Materiales, Litho Formas y Talleres Gráficos de México. Esta última es una empresa del gobierno federal cuyo director es designado por el Presidente y su junta de gobierno la encabeza el Secretario de Gobernación. Ni siquiera por ser empresa pública vende más barato o al mismo precio para diferentes entidades.

Estas empresas venden a precios muy distintos los mismos productos. Por ejemplo, Seriplast de México vendió una mampara a Colima en 589 pesos, a Michoacán en 624 pesos y a San Luis Potosí en 888 pesos.

En otros estados fue mucho más caro: a Puebla en 1,442 pesos, Baja California Sur en 1,344 pesos y Campeche en 2,550 pesos. Hay una diferencia de 332% entre la venta más cara y la más barata.

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Los consejeros Luis Fernando Landeros y Juan Manuel Vázquez, de los institutos electorales de Aguascalientes y Veracruz, dijeron que pueden compran de dos formas distintas.

La primera es la que se determina a través de una licitación, en la que se elige a la empresa que entrega la mejor oferta. La segunda es el precio que les ofrece Talleres Gráficos de México, que al estar vinculada al gobierno federal no participa en estas licitaciones y obtiene los contratos por adjudicación directa. Sus precios deberían ser competitivos en el mercado.

Pero aunque los órganos locales dicen que Talleres Gráficos de México tiene precios base, esta empresa también vendió mamparas a precios muy distintos: Guerrero en 581 pesos, Sinaloa en 765 pesos, Zacatecas en 823 pesos, Baja California Sur en 900 pesos y Quintana Roo en 1,798 pesos.

La versión que Talleres Gráficos dio a Animal Político es que la diferencia de precio es responsabilidad de los institutos electorales estatales: “Los estados contratan y solicitan distintos materiales, muchas veces uno que no es el más barato. En lugar de plástico blando, piden duro y eso es más caro. O sobre el modelo que se ofrece y está aprobado por la autoridad electoral piden otras especificaciones que hacen que el material sea más caro y nosotros tenemos que ajustar el precio”.

Sobre este tema el consejero del INE, Ciro Murayama, señaló que no hay razón para que el gasto de los institutos electorales locales, tanto en materiales como en documentación, sea tan dispar. Agregó que las empresas no tendrían por qué ofertar a precios tan distintos si se trata del mismo producto, y esto mucho menos debería ocurrir con Talleres Gráficos de México, que es un organismo público.

Para Murayama la diferencia de entre 10 y 15% en el precio sólo puede justificarse por volumen: siempre será más barato hacer los materiales y documentación electoral de un estado con más población.

Pero esa justificación tampoco sirve para explicar la diferencia de precios en los estados. El costo promedio de una boleta impresa por Talleres Gráficos de México es de 80 centavos. En ese precio la compró Colima en 2015, estado con 498 mil electores. Pero en el mismo año Campeche —con 100 mil electores más— la compró a Seriplast de México en 2.20 pesos.

Otros estados que compraron a precios más altos pese a tener más población son Jalisco y Quintana Roo, que compraron a Litho Formas boletas de 1.36 pesos.

Hay estados que compraron urnas con la empresa Seriplast o Talleres Gráficos en entre 250 y 300 pesos cada una. Cuando lo hicieron a la empresa Formas Finas y Materiales, como en el caso de Nuevo León, el costo se fue a los 608 pesos. Pero cuando las compraron a empresas locales, que tienen sede en las entidades, el costo disminuyó notablemente: Guanajuato compró la urna a una firma estatal por 48 pesos y San Luis Potosí, 29 pesos; es decir, 20 veces menos de lo que pagó Nuevo León.

****
En la última parte del especial Derroche por la democracia: así se tira tu dinero, te contaremos cómo los institutos estatales electorales gastan de más en la organización de comicios locales y cómo los partidos políticos se suman a ese derroche de dinero público y ahora te cuestan 1,494 millones de pesos más.

Coordinación: Tania L. Montalvo
Equipo de Investigación: Fernanda Muñoz, Elizabeth Velázquez, Manuel Ureste, Arturo Ángel y Arturo Daen.
Diseño de información: Omar Bobadilla


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Por qué el objetivo debe ser aprender a vivir con la COVID, no luchar contra él

Eliminar al coronavirus de la faz de la Tierra sería extraordinario. La erradicación total de un virus solo se ha logrado una vez en la historia.
Getty Images
18 de febrero, 2021
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El gobierno británico dijo recientemente que espera transformar la COVID-19 en una enfermedad manejable, como la gripe.

Las vacunas y los nuevos tratamientos, argumentan ministros y sus asesores científicos, reducirán la tasa de mortalidad y nos permitirán vivir con el virus, en vez de estar luchando constantemente contra él.

¿Pero es esto posible?

Objetivo inalcanzable

Eliminar la COVID de la faz de la Tierra sería grandioso, por supuesto, dadas las muertes y la destrucción que causa.

Pero el único problema es que la erradicación solo ha sido lograda con un virus: la viruela, en 1980.

Tomó décadas llegar a este punto, y científicos y gobiernos solo pudieron lograrlo gracias un serie de circunstancias únicas.

Primero, la vacuna era tan estable que no necesitaba ser refrigerada y, cuando era suministrada, era obvio de forma inmediata si había funcionado o no.

También era evidente cuando una persona se había infectado. No era necesario para ello hacer un test de laboratorio, lo cual era una gran ventaja a la hora de contener brotes.

La COVID, como todos sabemos, es completamente diferente.

La estrategia “COVID cero”

En cambio, el movimiento llamado “cero COVID” tiende a hablar de eliminación. Esto significa básicamente reducir el número de casos a cerca de cero en un territorio y mantenerlo así.

Viruela

Getty Images
Una serie de circunstancias únicas hicieron que la viruela pudiese erradicarse en 1980.

Uno de los defensores de más alto perfil de esta teoría es la profesora Devi Sridhar, experta en salud pública de la Universidad de Edimburgo, en Escocia.

Sridhar cree que deberíamos tratar a la COVID-19 como al sarampión, que ha sido mayormente eliminado en los países ricos.

La profesora argumenta que las continuas restricciones para reducir el número de casos junto con un sistema más efectivo de rastreo y testeo, más vacunación, permitiría contener al virus y regresar a una “suerte de vida doméstica normal”, donde la apertura de restaurantes, bares y la realización de eventos deportivos y musicales fuera posible.

Pero el precio a pagar, dice, sería restringir los viajes internacionales e imponer restricciones en las fronteras, así como “cuarentenas breves y severas” cuando los casos suban de forma inevitable.

Deepti Gurdasani, epidemióloga clínica de la Universidad de Londres, es otra defensora de esta estrategia. Ella es una de más de 4.000 signatarios de la petición “COVID cero”, que hace un llamado para que se debata esta propuesta en el parlamento británico.

“La vida podría retornar a algo parecido a la normalidad. Podríamos incluso abrir corredores de viaje con otros países que han seguido ese camino”, dice.

El problema del enfoque del sarampión

Quizás sea una perspectiva tentadora, pero una que muchos creen que está fuera del alcance o que requeriría restricciones tan sostenidas que los costos económicos y sociales serían enormes.

“COVID cero no es compatible con los derechos individuales y las libertades que caracterizan a las democracias de posguerra”, señala el profesor Francois Balloux, director del Instituto de Genética del University College de Londres.

Países como Nueva Zelanda, Taiwán y Australia han logrado esto porque pudieron evitar que el virus se afianzara, y todo parece indicar que una vez que las poblaciones de estos países estén vacunadas, comenzarán a levantar las restricciones en las fronteras.

Aeropuerto

Getty Images
Una condición de la estrategia COVID cero es el cierre de fronteras.

Pero ningún país que haya visto la propagación del virus como ocurrió en Reino Unido ha logrado suprimirlo hasta el punto de eliminarlo.

Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para alcanzar esto, como ha pasado con el caso del sarampión.

Pero hay una falla significativa en este argumento, explica la profesora Jackie Cassell, experta en salud pública de la Universidad de Brighton.

El sarampión, dice, es un virus “inusualmente estable”. Esto significa que no cambia de una manera que le permita evadir el efecto de la vacuna. De hecho, la misma vacuna se ha utilizado esencialmente desde la década de 1960, y también proporciona inmunidad de por vida.

Ya está claro que, “lamentablemente”, este no es el caso de este coronavirus, dice Cassell.

El desafío es mantenerse por delante del virus

Las variantes que han surgido en Sudáfrica y Brasil le permiten al virus cambiar para evadir parte de la inmunidad creada por las vacunas.

El virus que circula en Reino Unido también ha mutado y ha conseguido un cambio clave -conocido como E484- que permite que esto suceda.

A medida que se vacunen más personas, es probable que esto aumente. Esto se debe a que las mutaciones que pueden sortear la respuesta inmune de alguna manera tendrán una ventaja selectiva, señala Adam Kucharski, profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien ha llevado a cabo una investigación sobre brotes globales desde Zika hasta Ébola.

“No podemos salvarnos de esto. Puede que necesitemos actualizar las vacunas”.

Vacuna

PA Media
Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para detener la propagación del virus.

El desafío es, entonces, “estar por delante del virus”, explica. Pero esto no es, según cree, tan difícil como parece.

Los coronavirus cambian menos que la gripe, dice, lo que significa que las vacunas deberían seguir siendo efectivas en una gran medida.

Es más, el hecho de que las mutaciones que se están viendo compartan algunas características clave nos da una buena idea de la ruta que están siguiendo. “Es de esperar que sea más fácil de actualizar que la vacuna de la gripe, donde hay muchas cepas diferentes”.

Aunque advierte que se debe tener sumo cuidado en este momento, ya que una población que está construyendo inmunidad en un momento en que hay mucha infección alrededor proporciona un caldo de cultivo ideal para que las variantes escapen de esas vacunas.

Kucharski dice que es demasiado pronto para saber si llegaremos al punto en que el coronavirus pueda tratarse como una gripe, ya que aún no hemos visto por completo el impacto que tendrán las vacunas.

Eliminar el riesgo

Esta precaución es comprensible, ya que los científicos quieren ver primero la evidencia del despliegue del programa de vacunación en el mundo real. Salud Pública de Inglaterra está llevado a cabo un estudio en que analiza esto, y se espera que se publique antes de que se levanten las restricciones.

Pero todas las indicaciones de los ensayos clínicos y la experiencia de Israel, que lidera el tema de la vacunación de la población en el mundo, es que tendrán un impacto significativo en las infecciones, y donde no, al menos contribuirán a evitar casos serios de COVID-19, complicaciones cuando los síntomas se prolongan, así como muertes.

Coronavirus

Getty Images
Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Para aquellos que todavía son susceptibles porque se niegan a vacunarse o porque la vacuna no ha funcionado en ellos, el avance en los tratamientos será vital.

Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Esto no significa que nadie morirá. Whitty ha hablado de llegar a un tasa de muertes “tolerable”. Y ciertamente muchos esperan que el próximo invierno sea un desafío, con especial preocupación de que las comunidades más desfavorecidas sean las más afectada, por el temor de que la aceptación de la vacunación haya sido más baja en estas áreas.

Pero es fácil olvidar que la gripe también puede matar a gran escala. En 2017-18, por ejemplo, más de 20.000 personas murieron en Reino Unido a causa de la gripe.

Fue un invierno duro y frío y las muertes por otras causas, como enfermedades cardíacas y demencia, también aumentaron, lo que llevó el exceso de muertes invernales a cerca de 50.000. La sociedad apenas parpadeó.

“Hemos convivido con los virus durante milenios”, dice el profesor Robert Dingwall, miembro del Grupo de Amenazas de Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes del gobierno. “Haremos lo mismo con la COVID”.


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