Lo que tu cuenta de Facebook y otras redes sociales revelan de tu salud mental
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BBC Mundo

Lo que tu cuenta de Facebook y otras redes sociales revelan de tu salud mental

Nuestra actividad en redes como Facebook puede dar información extraordinariamente reveladora -muchas veces accidentalmente- sobre nuestra salud mental.
BBC Mundo
Por Bianca Nogrady (BBC Future)
20 de noviembre, 2016
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“¿En qué estás pensando?”. Así saluda Facebook diariamente a sus 1,700 millones de usuarios activos.

Se trata, además, de una interrogante que incontables psiquiatras, psicólogos y asesores formulan a sus clientes al comienzo de una sesión, y una pregunta que le hacemos a un amigo o a un familiar que parece preocupado.

Nuestra actividad en las redes sociales puede suministrar información extraordinariamente reveladora -muchas veces accidentalmente- sobre nuestra salud mental.

No es de extrañar que los profesionales encargados de cuidarla estén ahora explorando cómo pueden aprovechar esas señales para tomar el “pulso emocional” de individuos, comunidades e incluso de especies enteras.

Revelaciones personales

Un estudio de 555 usuarios de Facebook en EU encontró que las personas extrovertidas tenían más probabilidades de publicar cosas sobre sus actividades sociales y cotidianas, y de forma más frecuente.

Las personas con una baja autoestima tendían a hacer más publicaciones sobre su pareja romántica, mientras que los individuos neuróticos acudían a Facebook buscando validación y atención.

Un logotipo de Facebook proyectado en una pantalla y, al fondo, un emoji sonriente.GETTY IMAGES
Si retocas mucho tus fotos puede ser una señal de que tienes baja autoestima.

Y quienes tenían tendencias narcisistas usaban sus actualizaciones de estado para presumir de sus logros o elogiar sus dietas y sus rutinas de ejercicios.

Otro estudio sugirió que quienes publican muchos selfies son, generalmente, más narcisistas y de tendencias psicopáticas, mientras que quienes retocan digitalmente mucho sus fotos pueden, en realidad, tener una baja autoestima.

Terapia de redes

Cualquiera que haya escrito una airada diatriba en Facebook o publicado un desolador mensaje en Twitter en la madrugada sabrá que hay una forma de autoterapia integrada a nuestro uso de las redes sociales.

Pero, ¿será que gritar a un vacío amplifica nuestros problemas en vez de ayudarnos?

Eso es lo que, aparentemente, piensa el Centro de Salud Mental y Género de México, que lanzó una campaña advirtiéndole a los ciudadanos que compartir sus aflicciones en Facebook no es una alternativa barata a tener una terapia psicológica adecuada.

Sin embargo, el “vacío” está escuchando y puede ayudar.

Hay investigadores que estudian cómo las actualizaciones de estados o publicaciones en Twitter pueden ser rastreadas en busca de señales de alarma en caso, por ejemplo, de riesgo de suicidio.

Una mujer en un aeropuerto, viendo su teléfonoISTOCK
Las redes sociales son un espacio inevitable, que forma parte de la cotidianidad de muchos.

Para tal fin, el Instituto “Black Dog” de Australia recientemente condujo un estudio utilizando un programa de computación que monitoreó dos meses de mensajes en Twitter que incluían ciertas frases o términos.

Los investigadores y un programa de software luego clasificaron los mensajes que suscitaban más preocupación.

Tanto los codificadores humanos y el software llegaron a un alto nivel de acuerdo, lo que abre la posibilidad de desarrollar programas que pueden identificar llamadas de auxilio e incluso alertas a familiares y médicos.

Algunas comunidades en internet también están reconociendo el significado de advertencias relacionadas con suicidios en las publicaciones y organizando sus propias redes de apoyo.

El sitio “Reddit’s Suicide Watch” fue configurado para ofrecer un medio para que la comunidad respondiera y diese apoyo a los miembros en riesgo.

Aunque el campo de batalla de las comunidades en internet inevitablemente genera troles en estas situaciones, muchas de las respuestas muestran un verdadero deseo de ayudar a otros seres humanos que están sufriendo.

Por otro lado, una falta de contacto en redes sociales también puede indicar problemas de salud mental.

Un estudio está utilizando una aplicación, habilitada por Bluetooth, para mapear los patrones de conectividad social de los jóvenes y detectar cuando están interactuando menos con sus amigos o retirándose de esas redes, algo que muchas veces es una señal de depresión.

Tendencias emocionales

Es frecuente que las comunidades y naciones, como la humanidad en un todo, pasen por altibajos juntas.

El Instituto “Black Dog” y la agencia científica australiana CSIRO unieron esfuerzos para tomar el pulso emocional de todo el planeta con su iniciativa “We Feel”.

Al monitorear a Twitter buscando una amplia gama de términos emocionales, escogieron una muestra aleatoria del 1% de mensajes públicos en la red y analizaron un promedio 19.000 de tuits por minuto para calcular cómo se siente la comunidad de esta red social en un determinado momento.

Una captura de pantalla del sitio CSIRO Y BLACK DOG INSTITUTE
El sitio “We Feel” monitorea los “sentimientos” en Twitter en el mundo entero.

El resultado es un mapa que muestra los porcentajes relativos de distintos estados emocionales -sorpresa, alegría, amor, tristeza, ira, miedo- en distintas partes del mundo.

Y ese mapa revela cómo esos estados emocionales oscilan en respuesta a acontecimientos nacionales y globales.

El “Proyecto Hedonómetro” también recurre al flujo de Twitter para medir la felicidad relativa de distintos idiomas, incluyendo el inglés, el español, el francés, el árabe y el indonesio.

Utilizando textos de Twitter, periódicos, Google Libros e incluso títulos de películas, identificó las 10.000 palabras más frecuentemente usadas en cada idioma.

Posteriormente, hablantes nativos evaluaron cada palabra en una escala positiva-negativa.

El análisis reveló que, en general, todos tienen una tendencia hacia la positividad y la felicidad, aunque el español y el portugués parecieron ser idiomas especialmente optimistas en comparación con el resto.

El equipo está ahora usando ese mismo enfoque para analizar la felicidad promedio de Twitter y mostrar el impacto de acontecimientos como los debates presidenciales estadounidenses (una caída en la felicidad), el divorcio de Brad Pitt y Angelina Jolie (otra caída) y la legalización de matrimonios del mismo sexo (aumento en la felicidad).

Y también están usando ese modelo para observar cómo la felicidad se correlaciona con otros factores, tales como estatus socioeconómico, geografía y demografía en EU.

Así que la próxima vez que navegues en las redes sociales tómate un momento para reflexionar que, cuando lees y compartes algo, revelas mucho más de lo que parece sobre lo que ocurre dentro de nuestras cabezas.

Lee la historia original en inglés en BBC Future

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Alfredo Estrella / AFP

Trabajadores de limpieza en hospitales, 'héroes invisibles' ante la pandemia

Se juegan la vida en los hospitales mexicanos destinados a la pandemia, sin importarles que su esfuerzo suela pasar desapercibido.
Alfredo Estrella / AFP
Por Yussel GONZALEZ (AFP)
14 de septiembre, 2020
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Desinfectan áreas críticas, recogen material infeccioso, lavan miles de sábanas y batas. Los trabajadores de la limpieza se juegan la vida en los hospitales mexicanos destinados a la pandemia, sin importarles que su esfuerzo suela pasar desapercibido.

Aquí tres testimonios de estos empleados, a menudo con menores garantías laborales por estar subcontratados.

Sin miedo

Érika Ramírez, soldado de 23 años, es una de las encargadas de limpiar el área de terapia intensiva de un hospital militar del sur de Ciudad de México que atiende a pacientes de covid-19.

Su trabajo incluye además el manejo de residuos infecciosos como jeringas o gasas, y sanitizar lugares de la instalación. Por ello, pasa enfundada en un traje blanco similar al del personal médico.

“Somos importantes, somos un equipo, y si nosotros hacemos la limpieza bien y desinfectamos y sanitizamos las áreas, pues puede continuar todo esto a la perfección”, dice Ramírez a la AFP con un tono que refleja su formación militar.

Pese al alto riesgo de contagio, la joven soldado asegura desarrollar su labor sin miedo, aunque vivió con incertidumbre los inicios de la emergencia.

“Intriga lo desconocido, qué es lo que iba a pasar, pero miedo no, nos dieron muchas pláticas sobre esto”, relata.

La mujer admite que por las duras jornadas, de hasta 24 horas, se ha perdido los cumpleaños de sus hijas, pero considera que el momento actual es para servir.

“El hecho de que no estemos en una reunión familiar vale la pena porque hacemos una labor importante”.

(Photo by ALFREDO ESTRELLA / AFP)

“Hay que ayudar”

Con cubreboca, gafas, bata y guantes, Rodolfo Díaz, de 53 años, desinfecta y lava junto con otros dos compañeros las sábanas y batas que utilizan los enfermos del nuevo coronavirus en los hospitales capitalinos.

Limpian unas 10,000 prendas al día en instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una de las principales entidades de salud del país.

“Ha subido mucho la demanda desde que tenemos la pandemia, (antes) era poca la ropa que nos llegaba con la marca de infección”, comenta Díaz, quien clasifica montones de mantas sucias.

Aunque reconocen que el temor es latente, todos en esta lavandería procuran hacer su labor de la manera más segura.

“Tratamos de protegernos día a día con todo el equipo para hacer el trabajo. Sí es preocupante, pero (…) nos gusta nuestro trabajo”, matiza.

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional aseguró en un informe reciente que los trabajadores de la limpieza en los hospitales mexicanos “son especialmente vulnerables” a infectarse.

Si bien no hay cifras del impacto en ese grupo laboral, el saldo trágico en el personal de salud no deja dudas: 1,320 muertos y casi 100,000 casos confirmados hasta fines de agosto, según el gobierno.

Díaz es consciente de que su esfuerzo suele pasar inadvertido, pero para él lo primordial es enviar la ropa limpia a los hospitales.

“Nosotros, como servidores públicos, como trabajadores de salud, estamos en la primera línea y hay que ayudar a la gente”.

“Más basura”

Desde que se desató la crisis sanitaria, Idalia Díaz, auxiliar de limpieza de 40 años, ha visto crecer la basura sin parar.

“Vienen más desechables, más cubrebocas, más batas”, dice la mujer, cuya labor es mantener impecables las instalaciones de lavado del IMSS. “Me pagan por hacer este trabajo y lo hago lo mejor que puedo”.

La epidemia sorprendió a México con un déficit de 240,000 médicos y enfermeros, según el gobierno, que tuvo que realizar una contratación masiva y adecuar los hospitales a marchas forzadas.

El país, de 128 millones de habitantes, es el cuarto más enlutado por el coronavirus con casi 71,000 fallecidos y 668,000 contagiados, aunque su tasa de mortalidad por 100,000 habitantes es la decimocuarta del mundo.

Díaz, quien aún no es empleada de base del instituto, sabe que su labor es vital para que sus compañeros puedan trabajar y enviar ropa limpia a los centros de salud que batallan con la enfermedad.

“Necesitamos un área limpia para trabajar, que no les estorbe a ellos, que puedan mover su carrito (de lavandería) y para dar buena vista al instituto”, dice

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