Estados duplican su gasto en elecciones; ahora cuestan 420 millones de pesos más
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Omar Bobadilla (@obobadilla)

Estados duplican su gasto en elecciones; ahora cuestan 420 millones de pesos más

La primera parte del especial Derroche por la democracia: así se tira tu dinero. En la mayoría de los estados del país el gasto electoral para elegir gobernadores aumentó considerablemente de un periodo a otro, y con ello una de las promesas de la reforma política, que pretendía bajar el costo de la democracia, se esfumó.
Omar Bobadilla (@obobadilla)
Por Redacción Animal Político
22 de noviembre, 2016
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El gasto electoral en los estados está fuera de control: los institutos a cargo de organizar las elecciones para gobernador duplicaron su gasto entre un proceso electoral y otro, sin justificación.

Sólo el gasto en materiales y documentación electoral a nivel nacional pasó de 549 millones a 970 millones de pesos entre comicios, a pesar de que el número de electores creció sólo un 10 por ciento.

Aguascalientes es el peor de los casos. Entre la elección para gobernador de 2010 y la de 2016 el gasto aumentó 922%: en la primera se gastó 1.7 millones de pesos en materiales electorales y en la de este año 22.2 millones. No hay explicación para este incremento.

Derroche por la democracia: así se tira tu dinero

Pero no sólo Aguascalientes registró un aumento desproporcionado. En realidad, sólo seis entidades redujeron su gasto, tuvieron un aumento justificado o lo mantuvieron igual al anterior.

En otros, el gasto aumentó: en Michoacán creció 305%; en Sinaloa, 238%; en Sonora, 221%; y en Baja California Sur, 165%. Lo mismo sucedió en Tamaulipas, donde creció 138%; Nuevo León, 134%; Durango, 130%;  Querétaro, 122%; y Zacatecas, 86%.


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Lo cierto es que una de las promesas de la reforma político electoral de 2014, cuando se dijo que las elecciones serían más baratas, se quedó en buen deseo. El costo de los comicios aumentó.

Animal Político solicitó información a cada estado sobre el dinero público que se utilizó para comprar materiales —mamparas o urnas— y documentación electoral —boletas y actas— en las dos últimas elecciones para elegir gobernador.

De las 32 entidades, en 17 las dos elecciones fueron exactamente iguales: el mismo número de cargos a elegir y de casillas instaladas. Hubo, efectivamente, un aumento en el número de electores, pero sólo del 10%. A pesar de ello, los costos se elevaron drásticamente.

Cuestionados sobre este tema, los consejos de los institutos electorales estatales culpan al Instituto Nacional Electoral de este aumento en el gasto.

La reforma política es “la gran culpable”

El incremento en el dinero público que se gastó entre ambas elecciones es de 30% en promedio. Ya un crecimiento en el gasto superior al 20%, de acuerdo con el consejero del Instituto Nacional Electoral (INE), Ciro Murayama, “está definitivamente por encima del comportamiento general de los precios de una elección a otra”.

En el Instituto Estatal Electoral de Aguascalientes tienen otra versión. En el estado que más aumentó su gasto de una elección a gobernador a otra confirman que hubo “gastos adicionales” entre 2010 y  2016. Pero señalan que se debió a que se vieron obligados a cumplir con los requisitos que impuso la reforma política de 2014.

Luis Fernando Landeros Ortiz, consejero electoral en el estado, dijo en entrevista que la reforma introdujo “nuevas figuras que intensificaron la actividad electoral” y aumentaron el costo como: el voto en el extranjero, por candidatos independientes o garantizar el de personas con discapacidad.

Explicó que por estos nuevos requisitos impuestos por el INE, por primera vez se imprimió papelería para el voto en el extranjero, se hicieron materiales especiales para las candidaturas independientes y se contó con boletas braille:  “El INE nos obliga a comprar materiales que normalmente no comprábamos”.

Derroche por la democracia: así se tira tu dinero

Otros estados en los que también aumentó el gasto en la última elección en comparación con la que se realizó antes de la reforma política, coinciden con esta postura.

Veracruz y Puebla, por ejemplo, en la elección de 2010 tuvieron una elección más grande —con más candidatos y cargos a votación— que la de 2016. Pese a eso los comicios de este año resultaron más caros en 42.8 y 12.3 millones, respectivamente.

Juan Manuel Vázquez Barajas, consejero del Instituto Electoral de Veracruz, afirmó en entrevista que el gasto en el estado aumentó por los requisitos de la reforma política: “En 2016 operamos por primera vez con mecanismos mucho más complejos que solicita el INE”.

Entre ellos, mencionó, contar con documentación electoral con candados y medidas de seguridad, la apertura de oficinas distritales para operar durante la jornada electoral o tener un Programa de Resultados Electorales Preliminares.

En ese sentido, a decir del especialista en temas electorales Eduardo Huchim, dicha reforma sí implicó un aumento en el gasto para la organización de elecciones que está siendo usado por los institutos electorales como pretexto para el dispendio.

Esta reforma convirtió al Instituto Federal Electoral (IFE) en el ahora Instituto Nacional Electoral (INE) y le dio más atribuciones y mayor presupuesto para poder ser árbitro, vigilante y organizador de los comicios nacionales. Pero también creó a los Organismos Públicos Locales (OPLES): institutos con autonomía y patrimonio propio obligados a implementar las reglas que impone el INE.

Huchim es enfático en decir que ahora “el INE le cuesta más a los ciudadanos, pero también los OPLES que, con pretexto de seguir al INE y sin una vigilancia sobre cómo ejercen los recursos públicos, sólo gastan más”.

De 2014 a 2015, los recursos asignados al INE aumentaron 52%.

Derroche por la democracia: así se tira tu dinero

La opacidad… un problema más

En los institutos estatales electorales, además de un aumento injustificado del gasto, hay opacidad.

Aunque los organismos están obligados por ley a publicar información sobre cómo ejercen los recursos para la organización de los comicios locales, seis entidades federativas esconden los datos que deberían transparentar.

Hidalgo no respondió a las solicitudes de información hechas por Animal Político, e incluso no respetó el plazo que marca la ley de Transparencia para entregar los datos.

Coahuila, Tlaxcala, Nayarit y Tabasco entregaron información a medias y argumentaron que en sus archivos sólo conservan datos de la última elección y la información previa es inexistente.

Finalmente, Morelos entregó archivos ilegibles y aunque se solicitó un reenvío de información con formatos accesibles, no hubo respuesta.

Derroche por la democracia: así se tira tu dinero

Al respecto Ciro Murayama, consejero del INE, señaló: “Los OPLES tienen todas las obligaciones de transparencia. Cada contrato que hacen debe ser público; cada peso gastado, debe ser público. En materia de financiamiento no hay ningún derecho a la privacidad de los OPLES. Están siendo opacos y están violando la Constitución. No hay justificación para guardar ningún dato vinculado al gasto para organizar una elección”.

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Mañana, en la segunda parte del especial Derroche por la democracia: así se tira tu dinero, te explicaremos cómo los mismos materiales electorales pueden costar decenas de veces más de un estado a otro.

Coordinación: Tania L. Montalvo

Equipo de Investigación: Fernanda Muñoz, Elizabeth Velázquez, Manuel Ureste, Arturo Ángel y Arturo Daen.

Diseño de información: Omar Bobadilla

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NOTA Metodológica: En julio de 2016 Animal Político realizó entre seis y ocho solicitudes de información a cada uno de los 32 institutos estatales electorales.

Se solicitó información sobre el gasto en las dos últimas elecciones a gobernador en rubros específicos como documentación electoral, materiales electorales y el Programa de Resultados Electorales Preliminares.

Para confirmar que la comparación se haría sobre elecciones equivalentes, se recolectaron datos sobre cargos de elección popular, lista nominal y casillas instaladas en cada elección.

Se hicieron cálculos sobre diferencia absoluta-nominal de gasto entre elecciones, pero también diferencia real tras calcular la inflación entre los años con comicios. Así se obtuvo el aumento o disminución porcentual real.

Para definir el gasto final no justificado y el crecimiento porcentual real del mismo entre las dos últimas elecciones, se restó el aumento del gasto vinculado al crecimiento de la lista nominal. Es decir, si la lista nominal aumentó 12%, ese porcentaje de gasto se tomó como “justificado” y se restó del monto real.

Así, todos los aumentos porcentuales están calculados tras descontar la inflación y el crecimiento de la lista nominal.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

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BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

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BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

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BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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