Policías federales cumplen 7 años desaparecidos; familiares denuncian omisiones en investigación
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Montserrat Sánchez Maldonado y Paris Martínez

Policías federales cumplen 7 años desaparecidos; familiares denuncian omisiones en investigación

En 2009 siete policías federales recibieron la orden de trasladarse al municipio de Ciudad Hidalgo, pero nunca llegaron a su destino final; desaparecieron y no hay avances en las investigaciones.
Montserrat Sánchez Maldonado y Paris Martínez
Por Montserrat Sánchez Maldonado y Paris Martínez
18 de noviembre, 2016
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Siete policías federales y de un acompañante civil están desaparecidos desde 2009, y sus familiares acusan omisiones en la indagatoria sobre el caso.

Acompañados por familias de otras víctimas provenientes de Veracruz, Morelos, Estado de México y otras entidades, se congregaron el pasado miércoles frente a las oficinas principales de la Procuraduría General de la República –en Paseo de la Reforma–, para hacer sonar sirenas y torretas azules y rojas.

Lo anterior, con un doble significado: por un lado, rendir homenaje a los agentes que fueron raptados cuando se dirigían a Michoacán, para asumir labores de seguridad pública en uno de sus municipios; y por otro, protestar por las fallas en la búsqueda de las víctimas y sus captores.

El 16 de noviembre de 2009; siete elementos de la Policía Federal (Luis Ángel León Rodríguez, Juan Carlos Ruiz Valencia, Pedro Alberto Vázquez Hernández, Bernardo Israel López Sánchez, Víctor Hugo Gómez Lorenzo, Israel Ramón Usla y Jaime Humberto Ugalde Villeda) recibieron la orden de trasladarse al municipio de Ciudad Hidalgo, para asumir la coordinación de la seguridad pública en la localidad.

Sin embargo, la dependencia no les proporcionó ningún medio para su traslado, ni para garantizar su integridad física.

Por ello, los siete agentes federales contrataron al civil Sergio Santoyo García, para que los llevara en su camioneta, desde la Ciudad de México hasta Ciudad Hidalgo.

Nunca llegaron. Desde entonces se desconoce su paradero.

Aracely Rodríguez, madre del policía Luis Ángel León, exigió al nuevo titular de la PGR, Raúl Cervantes Andrade, que no ignore el caso, que la ayude a ella y a los demás familiares a descubrir lo que pasó hace ya siete años.

“La denuncia por nuestros desaparecidos la hemos hecho ante PGR, al Órgano Interno de Control de la Policía Federal, Asuntos Internos de la misma, con la Comisión Nacional de Derechos Humanos y también recurrimos a la Secretaría de la Función Pública y nos hemos dado cuenta que todos los expedientes que se han ido acumulando no bastan”, argumentó Aracely Rodríguez.

Asimismo, la madre de Luis Ángel León declaró que durante el seguimiento que han hecho los propios familiares, se han confirmado omisiones por parte de servidores públicos, que dieron pie a la desaparición de los policías, y aunque esas omisiones pudieron ser investigadas como delitos, esto ya no es posible puesto que prescribieron.

Es por esa razón que Aracely Rodríguez, junto con los demás familiares, anunció que presentarán una queja contra la Secretaría de la Función Pública, para que se investigue la responsabilidad de todos los que dejaron prescribir los delitos y sobre todo, “para que salga a la luz la responsabilidad de los funcionarios que hayan estado implicados”.

Por su parte, la abogada de la Karla Loyo, de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, recalcó que “es de suma importancia que la PGR realice una investigación exhaustiva con la cual se permita señalar la responsabilidad de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), que de acuerdo a testimonios de los detenidos brindaba protección a la Familia Michoacana en todas sus actividades delictivas, incluyendo la desaparición y ejecución extrajudicial de personas; configurándose así la desaparición forzada por particulares en contra de los siete policías federales y el civil que los llevó a Michoacán”.

Antonio Helguera, caricaturista del periódico La Jornada, también participó en la protesta, ya que su familia también se vio afectada por la misma cadena de violencia.

“Esa guerra alcanzó a mi familia: mi cuñado, Rafael Muñoz Rojas, trabajaba en la PF de Michoacán, y tras la desaparición de los siete elementos ya mencionados, fue enviado al mismo lugar a tomar posesión como Director de Seguridad Pública.

Tras dos meses bajo el cargo, fue asesinado. Se nos ha dicho que se combate al narcotráfico, pero lo que vemos en realidad es un narco que florece, que está más fuerte que nunca; si al Ejército se trata así significa que la guerra no está funcionando, lo único que se logra es bañar de sangre al país”, subrayó Helguera.

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Cómo fue estar con Donald Trump el día que perdió la carrera por la Casa Blanca

Cómo el presidente que nunca ha dudado de sí mismo se enfrentó a la derrota después de cuatro años en el poder.
8 de noviembre, 2020
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En los últimos cuatro años he visto al presidente de EE. UU. en sus días buenos y en sus días malos.

Pero este 7 de noviembre, el día en que perdió las elecciones, fue un día muy distinto a todos esos otros.

Vestido con una chaqueta negra, pantalón deportivo oscuro y un gorro con la inscripción MAGA (las iniciales de su lema de campaña en inglés, Make America Great Again), Donald Trump dejó la Casa Blanca un poco después de las 10 de la mañana del sábado.

Antes, se la había pasado tuiteando sobre las elecciones y, sobre todo, sobre el fraude electoral que considera tuvo lugar en torno a los comicios generales del 3 de noviembre.

Salió por la puerta de la residencia presidencial y se subió a su vehículo oficial que lo llevó en dirección de su club de golf Trump National, en la ciudad de Sterling, Virginia, a unos 40 kilómetros de Washington.

En ese momento, proyectaba un aire de autoconfianza. Era un día precioso, perfecto para el golf, y por eso decidió que iba a pasarlo en su club.

Trump jugando al goflf.

Getty Images
Trump pasó gran parte del día jugando al golf.

Pero, a la vez, se notaba que las personas que trabajaban con él estaban incómodas. Como al borde de una situación muy tensa.

“¿Cómo la están pasando?”, le pregunté a una de sus empleadas.

“Bien”, respondió. Y sonrió, pero sus ojos se entrecerraron y bajó rápido la mirada hacia la pantalla de su celular.

Trauma electoral

La Casa Blanca ha estado en una especie de trauma en los días que han pasado desde la elección.

Aunque fue apenas el martes, parece que hubiera ocurrido hace mucho tiempo.

La mayoría de los escritorios del ala oeste de la Casa Blanca estaban vacíos cuando pasé por el edificio en la mañana de este sábado. Muchos miembros del personal han resultado infectados por el covid-19 y no pueden ir a la oficina. Los otros están en cuarentena.

Entonces, a eso de las 11:30 y mientras el presidente estaba jugando al golf, la BBC y varias cadenas comenzaron a proyectar que Joe Biden había ganado las elecciones.

Estaba sentada en un restaurante italiano ubicado a un poco más de un kilómetro de distancia del Trump National cuando recibí el dato.

Trump regresa a la Casa Blanca después de jugar al golf

Reuters
El presidente Trump se enteró de la noticia de la victoria de Joe Biden en su campo de golf en el estado de Virginia.

Yo hago parte del grupo permanente de periodistas que cubren la Casa Blanca, un conjunto de colegas de medios distintos que viajan con el presidente de EE.UU.

Todos estábamos esperando que saliera del club.

“Él es una persona tóxica”, dijo una mujer en las afueras del restaurante. Ella, como muchos de sus vecinos en ese distrito de mayoría demócrata, habían votado por el rival de Trump.

Otros se preguntaban en voz alta cuándo el presidente dejaría el club y volvería a la Casa Blanca.

Pasaron los minutos. Pasaron las horas.

“Se está tomando su tiempo”, le dijo un funcionario a otro.

El presidente no tenía prisa en marcharse. En el club estaba rodeado de amigos. Fuera de esas puertas, sus seguidores me gritaban a mí y a los otros periodistas “Acaben con los medios”.

Una mujer, vestida con tacones altos y un gorro rojo, azul y blanco, llevaba un cartel en el que se leía: “Detengan el robo”.

Un hombre pasó conduciendo su camioneta por enfrente del club mientras hacía ondear varias banderas, incluso una en la que se mostraba al presidente encima de un tanque, como si fuera el comandante de los ejércitos del mundo.

Críticos del presidente.

BBC
Un mensaje claro: “Usted está a punto de perder su trabajo”.

Era una muestra de cómo sus seguidores ven al presidente, e incluso cómo Trump se veía a sí mismo.

Finalmente, el presidente decidió abandonar el club y regresar a la Casa Blanca.

Allí, miles de sus críticos lo esperaban.

“Has perdido. Nosotros hemos ganado”

La caravana presidencial avanzó por Virginia. Yo iba en una camioneta que hacía parte de la caravana, que por poco se estrella en una de las calles del condado de Fairfax. Se encendieron las sirenas.

Entre más cerca estábamos de la Casa Blanca, más grande era el tumulto: la gente estaba en las calles celebrando la derrota del mandatario.

Alguien llevaba en alto un cartel: “Has perdido y todos nosotros hemos ganado”. Había clima festivo y cánticos.

Con un letrero de "Hasta nunca" algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia).

Getty Images
Con un letrero de “Hasta nunca” algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia). La campaña del mandatario estadounidense anunció este sábado que no reconocen los resultados y que la “elección está lejos de haber terminado”.

Cuando llegamos a la Casa Blanca, el presidente ingresó por una puerta lateral, una entrada que ha utilizado poco durante sus cuatro años de mandato. Sus hombros estaban hundidos y la cabeza, gacha.

Entonces levantó la vista hacia los periodistas que estábamos allí y levantó su pulgar. Fue un gesto a medias. No levantó su mano ni apretó su puño, como suele hacer.

Tanto en la Casa Blanca como en el club de golf, el presidente nunca vaciló: siempre hizo reclamos sin sustento sobre el fraude electoral e insistió que será reivindicado.

Durante toda esa mañana escribió en su cuenta de Twitter sobre los “votos ilegales” y por la tarde declaró, desafiante y en mayúsculas, “YO GANÉ ESTAS ELECCIONES”.

Pero eso fue Trump en Twitter. El hombre que yo vi me dejó una impresión muy distinta. Cuando entró por la puerta lateral de la Casa Blanca por la tarde, la arrogancia se había ido.

Texto de Tara McKelvey, corresponsal de la BBC en la Casa Blanca

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BBC

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