Los problemas judiciales que rondan a Donald Trump tras convertirse en presidente electo de EU
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Los problemas judiciales que rondan a Donald Trump tras convertirse en presidente electo de EU

Donald Trump está involucrado en pleitos judiciales que deben resolverse en los próximos meses.
AP
Por BBC Mundo
12 de noviembre, 2016
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Donald Trump está a punto de convertirse en el hombre más poderoso del mundo.

El 20 de enero asumirá la presidencia de Estados Unidos, tras derrotar a Hillary Clinton en las elecciones del pasado martes.

Pero antes de que eso suceda, este del 28 de noviembre, él y sus abogados tendrán que enfrentar una demanda judicial como un ciudadano cualquiera.

Y no es la única ya que el presidente electo de EU enfrenta varias causas judiciales.

Tal vez la más notoria es en la que se acusa a su Universidad Trump de defraudar a los estudiantes.

El procedimiento judicial tendrá lugar a fines de noviembre en la ciudad de San Diego, California, y es parte de un juicio civil.

Lo que quiere decir que Trump no está acusado de ningún delito sino que enfrenta una disputa de índole monetaria con personas que se sienten estafadas por la universidad que lleva su nombre.

En este caso, un grupo de antiguos estudiantes están demandando al centro educativo por US$40 millones, según informa el diario Financial Times.

Los abogados de Trump niegan las acusaciones.

Se espera que en algún momento del juicio Trump declare en su propia defensa y como testigo solicitado por la parte acusadora. Sus abogados están buscando que la declaración del presidente electo a la corte ocurra mediante una conexión de video, para evitarle la necesidad de acudir en persona.

Juez Curiel

caravana de TrumpLa Corte Suprema dictaminó que los presidentes no tienen fuero especial para estos casos civiles

El juez que preside la causa es nada más y nada menos que el magistrado federal Gonzalo Curiel, un estadounidense de ancestro mexicano.

Durante la reciente campaña electoral, en la que las demandas contra el candidato conservador habían surgido como tema de campaña, Trump había cuestionado la idoneidad del juez para resolver su caso por ser de origen hispano, argumentando que estaría predispuesto contra el magnate por sus polémicas declaraciones sobre los indocumentados mexicanos.

Ello generó acusaciones de racismo contra Trump, que al final no fueron suficientes para convencer a los votantes de que escogieran a otro candidato.

Pero independientemente del resultado en la elección presidencial, el mandatario electo está obligado a enfrentarel juicio. 

Incluso, si el procedimiento llegase a extenderse más allá del 20 de enero, cuando asume la presidencia, no podría evadirlo.

Un fallo de la Corte Suprema en 1997 dictaminó que los presidentes no tenían protección especial para enfrentar causas civiles por hechos que hubiesen ocurrido antes de asumir el cargo presidencial.

En 1997, el acusado fue el entonces presidente Bill Clinton, quien tuvo que enfrentar una demanda civil por acoso sexual contra Paula Jones. Clinton aceptó pagar $850.000 a la demandante sin reconocer culpa.

Fuero especial

Paula Jones.Durante su presidencia, Bill Clinton enfrentó una demanda por acoso sexual de Paula Jones.

Los presidentes estadounidenses gozan, en cambio, de un fuero especial para enfrentar acusaciones penales por acciones ocurridas durante su presidencia.

En este caso, es solamente la Cámara de Representantes la que puede efectuar un “impeachment”, una acusación penal formal contra el mandatario. Y es el Senado el que lleva a cabo el juicio que eventualmente podría resultar en la destitución del presidente.

El último mandatario en enfrentar este procedimiento fue también Bill Clinton, quien fue formalmente acusado por la Cámara de Representantes de haber mentido bajo juramento en hechos relacionados con el escándalo sexual de Mónica Lewinsky.

Pero el Senado, que era controlado por su partido, absolvió a Clinton en 1999.

Otros juicios

José AndrésTrump también tiene un pleito con el famoso chef José Andrés.

En cualquier caso, nadie está sugiriendo que el juicio que enfrentará Trump a fines de noviembre pueda poner en riesgo legal su llegada a la presidencia estadounidense semanas más tarde.

Incluso no son pocos los que suponen que Trump podría llegar a un arreglo monetario con los demandantes en ese juicio civil, y así evitarse el engorroso trámite que le quitaría tiempo valioso para prepararse a asumir la presidencia estadounidense.

Pero sus disputas judiciales no se detienen ahí.

El Financial Times reporta que hay más de 70 demandas pendientes contra el magnate y sus empresas.

El mismo Trump amenazó con acrecentar la lista en los días finales de la campaña al advertir que demandaría a las mujeres que lo acusaban de acoso sexual. Y también aseguró en algún momento que demandaría al diario New York Times por aspectos de la cobertura de su campaña. No se sabe si cumplirá con esas amenazas.

Trump también ha demandado antes a personas como al chef español José Andrés, quien se retiró de una acuerdo para ubicar un restaurante en un proyecto hotelero del millonario luego de sus polémicas declaraciones contra los hispanos.

Y hay otras investigaciones preliminares en curso. Eric Schneiderman, fiscal general del estado de Nueva York, había dicho que su oficina investigaba posibles irregularidades de la Fundación Trump.

Un inconveniente

TrumpTrump podría rendir testimonio por video.

Hasta ahora no hay evidencia de un problema legal que pueda amenazar realmente la presidencia de Donald Trump.

Pero sus problemas en los estrados judiciales pueden ser una distracción peligrosa.

Muchos recuerdan el impacto negativo que tuvieron los problemas legales privados de Bill Clinton en los años finales de su mandato.

Y Trump apenas comienza su gobierno, con una nación extremadamente polarizada en torno a su figura.

Por ello, tener que pensar en los múltiples casos judiciales que involucran a su nombre y al de sus empresas es uno más en la larga lista de retos complejos del presidente electo.

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Los muertos vivientes de India: ‘Me miraron como si fuera un fantasma’

Una persona muerta lógicamente no puede poseer tierras. En India, podrías perderlo todo si te sacan un certificado de defunción.
2 de septiembre, 2021
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Si estás muerto, no es posible que puedas poseer tierras.

Esta es una simple lógica que ha generado innumerables casos de personas registradas como muertas y despojadas de sus propiedades en India. Y muchos han descubierto que es muy poco lo que pueden hacer al respecto, según escribe Chloe Hadjimatheou de la BBC.

Padesar Yadav está vivo y en forma, por eso fue una gran sorpresa para él descubrir que, según un papel, está muerto.

A finales de los años 1970, después de la muerte de su hija y de su yerno, inesperadamente tuvo que criar a sus dos nietos.

Para pagar su crianza y educación, vendió unas tierras que había heredado de su padre en el pueblo donde nació.

Pero unos meses después recibió una extraña llamada telefónica.

“El hombre al que le había vendido la tierra me llamó para decirme que había un caso legal en mi contra”, recuerda.

“Dijo que mi sobrino les había dicho a todos que yo había muerto y que un impostor había vendido la tierra”.

Yadav viajó inmediatamente desde Calcuta, donde vive ahora, a la aldea en el distrito de Azamgarh en Uttar Pradesh, en el centronorte de India. Cuando llegó, la gente se mostró sorprendida al verlo.

“Me miraron como si estuvieran viendo un fantasma y dijeron: ‘¡Tú estás muerto! ¡Ya te hemos hecho rituales de duelo!'”

Yadav dice que él y su sobrino tenían una relación cercana y que el joven solía ir a visitarlo cuando viajaba a la ciudad.

Pero las visitas cesaron cuando Yadav le informó que planeaba vender la tierra familiar.

Luego se enteró de que su sobrino estaba reclamando la tierra como su herencia y Yadav se enfrentó a él.

“Dijo: ‘Nunca he visto a este tipo en mi vida. Mi tío está muerto’. Yo estaba en shock'”, cuenta Yadav.

“Le dije: ‘Estoy parado aquí, vivo, justo frente a ti, ¿cómo no puedes reconocerme?‘”.

La Asociación de Muertos Vivientes

Yadav dice que lloró durante días, pero luego se recompuso y llamó a la Asociación de Muertos Vivientes de India.

Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes

BBC
Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes.

La organización es dirigida por Lal Bihari Mritak, un hombre de unos 60 años que algo sabe acerca de ser declarado muerto: vivió un tercio de su vida como alguien que supuestamente había fallecido.

Bihari proviene de una familia extremadamente pobre.

Nunca aprendió a leer ni a escribir porque lo enviaron a trabajara los 7 años a una fábrica de vestidos saris. Cuando tenía 20 abrió su propio taller textil en una ciudad vecina, pero necesitaba un préstamo para poner en marcha el negocio y el banco le pedía una garantía.

Fue a la oficina del gobierno local en su aldea, Khalilabad, también en el distrito de Azamgarh, con la esperanza de obtener las escrituras de la tierra que había heredado de su padre.

El contador del pueblo buscó su nombre y encontró los documentos, pero también halló un certificado de defunción que decía que Lal Bihari estaba muerto.

De nada sirvió el reclamo de Bihari, quien alegaba que no podía estar muerto porque estaba parado allí.

“Aquí en estos documentos, en blanco y negro, dice que estás muerto“, le dijeron.

Cuando se registró la muerte de Bihari ante la autoridad local, la tierra y las propiedades que había heredado de su padre habían pasado de él a la familia de su tío.

Hasta el día de hoy, Bihari asegura que no tiene claro si fue un error administrativo o si su tío lo estafó.

En cualquier caso, Bihari estaba arruinado. Tuvo que cerrar su taller y su familia quedó desamparada.

Pobres, analfabetos y de castas bajas

Pero Bihari no estaba dispuesto a rendirse y aceptar su supuesta muerte sin luchar, y pronto se dio cuenta de que no estaba solo. Personas en todo el país estaban siendo estafadas por familiares que las declaraban muertas para apoderarse de sus tierras.

Fue así que Bihari creó la Asociación de Muertos Vivientes para unir a todas estas personas y comenzó una campaña para llamar la atención sobre su difícil situación.

Según una estimación, hay 40.000 muertos vivientes solo en el estado de Uttar Pradesh, la mayoría de ellos pobres, analfabetos y de castas bajas.

Bihari le agregó el sufijo mritak a su nombre, que significa “el difunto”, y pasó a llamarse “el difunto Lal Bihari”.

Junto a otros en su situación, organizó protestas para llamar la atención de los medios. Pero nada de esto fue suficiente para hacer que su estatus cambiara.

Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Getty Images
Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Luego decidió presentarse a las elecciones nacionales y logró que el nombre de un muerto apareciera en la boleta electoral.

Cuando eso no fue suficiente para convencer a las autoridades de que estaba vivo, casi se suicida tras hacer tres huelgas de hambre.

Finalmente, desesperado, decidió violar la ley secuestrando al hijo de su tío. Esperaba que la policía lo arrestara y, al hacerlo, se viera obligado a aceptar que estaba vivo; después de todo, no se puede arrestar a un hombre muerto.

Pero la policía se dio cuenta de lo que estaba intentando hacer y se negó a involucrarse.

Al final, Bihari encontró justicia no como resultado de sus propios esfuerzos, sino gracias al mismo sistema que le había cambiado la vida.

Un nuevo magistrado de distrito en Azamgarh examinó su caso nuevamente y decidió que, 18 años después de que lo declararan muerto, Lal Bihari estaba vivo.

Ver su propiedad a través de una cerca

Bihari señala que a través de su Asociación de Muertos Vivientes ha apoyado a miles de personas en toda India que han enfrentado situaciones similares.

Muchos de ellos, cuenta, no han tenido tanta suerte como él. Algunos se han suicidado después de perder la esperanza y pasar años luchando por su caso, mientras que otros murieron de verdad antes de que lograran probar que no estaban muertos.

Tilak Chand Dhakad está apenas empezando su lucha. Actualmente, el hombre tiene 70 años y cuando visita la tierra de cultivo en Madhya Pradesh donde creció, tiene que mirarla a través de una cerca.

El anciano tiene muchos problemas de salud y sabe que es posible que no viva lo suficiente como para volver a caminar por esos campos.

Más joven, Dhakad se mudó a la ciudad con la esperanza de obtener una mejor vida para sus hijos y mayores ingresos. Mientras estaba fuera, le alquiló sus tierras a una pareja.

Tilak Chand Dhakad

BBC
Tilak Chand Dhakad.

Fue cuando regresó al pueblo para firmar unos documentos que descubrió que ya no era el dueño de las tierras porque supuestamente había fallecido.

“El funcionario de la oficina de la autoridad local me dijo que estaba muerto. Pensé: ‘¿Cómo pudo pasar eso?’. Estaba muy asustado”, recuerda.

Dhakad afirma que pronto descubrió que la pareja casada a la que le había estado alquilando la tierra lo había registrado como muerto. La esposa había ido a la corte haciéndose pasar por su viuda y asegurando que estaba feliz de ceder la tierra.

Cuando la BBC se puso en contacto con la pareja a la que Dhakad acusa de adueñarse de su propiedad, la respuesta fue que no deseaban responder a ninguna pregunta.

Anil Kumar, un abogado que ha peleado varios casos de muertos vivientes, estima que en Azamgarh, la provincia donde vive Lal Bihari, debe haber al menos 100 personas que han sido declaradas muertas prematuramente.

Cada caso es complejo, afirma. A veces hay errores administrativos, otras veces se soborna a los funcionarios públicos para que redacten certificados de defunción falsos.

Shaina NC, portavoz del gobernante Partido Popular Indio (BJP), le dijo a la BBC que el gobierno actual ha sido muy diligente en hacer cumplir la legislación para combatir la corrupción.

“En un país tan grande y diverso como India, podría haber algunos casos sueltos que surgen una y otra vez, pero la mayoría (de la gente) está protegida por el buen gobierno del primer ministro, Narendra Modi”, agregó.

“Si hay un caso de corrupción, hay suficientes disposiciones en el Parlamento para asegurarse de que los perpetradores sean puestos a prueba”.

Pero Anil Kumar dice que cuando estos casos son el resultado de una estafa, la justicia puede ser difícil de lograr.

En un caso que defendió, le tomó seis años probar que su cliente estaba vivo, y más de 25 años después, todavía está esperando un veredicto contra el hombre que supuestamente había declarado muerto a su cliente.

“Si este tipo de casos se aceleraran para que el criminal sea castigado, infundiría miedo en la gente y evitaría este tipo de delitos”, señala Kumar.

El pastel de cumpleaños falso

Han pasado más de 45 años desde que Lal Bihari Mritak fue declarado muerto y más de dos décadas desde que logró demostrar que estaba vivo.

Pero todavía organiza, todos los años, una fiesta de cumpleaños, con invitados sentados alrededor de un gran pastel. A medida que el cuchillo corta el glaseado, a sus invitados les queda claro que es solo una caja de cartón decorada, un truco.

Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

BBC
Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

“Por dentro está totalmente vacío. Así también son algunos funcionarios del gobierno: vacíos e injustos“, denuncia.

“No corté este pastel para celebrarlo. Es un resumen de la sociedad en la que vivimos”.

Bihari indica que todavía recibe llamadas de personas de todo el país que quieren su consejo y su ayuda para demostrar que están vivos, pero con 66 años está perdiendo fuerzas y ​​ahora está contemplando retirarse de la lucha.

“Ya no tengo el dinero ni la energía para dirigir la Asociación de Muertos Vivientes”, agrega, “y no hay nadie que se haga cargo de ella”.

Él siempre ha esperado que los medios nacionales defiendan a los desposeídos y que el gobierno tome medidas drásticas contra los que aceptaban sobornos, pero esto no ha sucedido.

El hombre que pasó 18 años de su vida tratando de demostrar que está vivo algún día realmente estará muerto, sin haber logrado los cambios por los que luchó por mucho tiempo.

Piyush Nagpal, Ajit Sarathi y Praveen Mudholkar reportaron desde el terreno.


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