Los partidos se han embolsado 5,700 mdp extra en dos años, gracias a su reforma electoral
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Omar Bobadilla (@obobadilla)

Los partidos se han embolsado 5,700 mdp extra en dos años, gracias a su reforma electoral

La tercera parte del especial “Derroche por la democracia: así se tira tu dinero”. La reforma electoral que aprobaron los congresistas supuestamente serviría para tener una democracia más barata, pero en la realidad los partidos han sido los más beneficiados.
Omar Bobadilla (@obobadilla)
Por Tania L. Montalvo
24 de noviembre, 2016
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En 2014, los partidos políticos aprobaron una reforma electoral que —dijeron— debía abaratar los comicios. Sin embargo, dos años después ha quedado claro su objetivo real: se aumentaron 5 mil 700 millones de pesos en prerrogativas.

Hace dos años tenían 6 mil 195 millones de pesos, un año después —gracias a la reforma— obtuvieron 9 mil 649 millones (56% más) y en este 2016 recibieron 8 mil 447 millones (30% más).

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Los 5 mil 700 millones de pesos son el equivalente al presupuesto anual de todos los programas de la Secretaría de Desarrollo Social para las madres trabajadoras del país.

La trampa para obtener este dinero está en una de las leyes de la reforma política: la Ley General de Partidos Políticos, que les entrega más dinero en los estados con el pretexto de las elecciones locales y de que tienen comités estatales.
Su presupuesto ha aumentado en promedio 88% en los estados.

Un ejemplo: en Baja California aumentó de 15.8 millones en 2014 a 116.4 millones un año después. Para 2016, había aumentado a 126.7 millones (592%, calculando la inflación).

Otros: Oaxaca, en donde de 2014 a este año los partidos obtuvieron 341% más recursos públicos. En Querétaro y Puebla el aumento fue de 255%; en Veracruz de 245% y en Michoacán de 113%.

Gracias a los cambios y según el presupuesto que recibieron este año, se prevé que en 2017 tan solo en los tres estados que elegirán gobernador —Estado de México, Coahuila y Nayarit— los partidos políticos obtengan mil millones de pesos para gastos de campaña, y todavía más para otras actividades.




¿Cómo se gestó la trampa?

La Reforma Política fue uno de los acuerdos del Pacto por México que firmó el gobierno federal con los partidos de oposición. El compromiso de esta reforma era que las elecciones fueran más baratas y transparentes.

Para lograrlo, dijeron, aprobarían una Ley General de Partidos Políticos que daría un “marco jurídico estable y claro” a la actuación de los partidos en tiempos electorales y no electorales.

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En la discusión de esa ley —que duró apenas un día en cada Cámara— se modificó el artículo que contiene la fórmula para repartir recursos a los partidos políticos en los estados. Ningún partido se opuso o argumentó en contra de esta modificación específica en el artículo 51 de la Ley General de Partidos Políticos.

Con los cambios, cada ciudadano en edad para votar paga dos veces por los partidos políticos —una vez por los nacionales y otra por los estatales— y así estos reciben más dinero.

La ley se aprobó sin que en el Congreso se discutiera públicamente cómo con ella los recursos para los partidos políticos aumentarían 53% en sólo un año.

Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, el partido Movimiento Ciudadano fue el único que votó en contra de la Ley General de Partidos Políticos. Sin embargo, al argumentar el voto en contra de la legislación no incluyeron el tema de las prerrogativas a partidos políticos como una de las razones para no aprobar esta ley.

En el debate legislativo que planteó Movimiento Ciudadano para no aprobar la ley, la única mención que se hace al artículo 51 es para aumentar el monto asignado para promover el liderazgo político de las mujeres del 3 al 5%.

Una misma fórmula, más gasto

La fórmula para repartir gasto en los estados indica que se debe multiplicar el 65% del salario mínimo por el número de ciudadanos inscritos en el padrón electoral estatal. Es la misma que se utiliza con los partidos nacionales, pero con el padrón de todo el país.

Si hay elecciones presidenciales o de gobernador y además se renueva el Congreso, se suma el 50% de ese total para gastos de campaña. Si sólo hay elecciones legislativas, el 30%.

Al respecto, el consejero del Instituto Nacional Electoral (INE), Ciro Murayama, señaló en entrevista: “Le estamos dando después de la reforma política mucho más a los partidos políticos. En toda la preparación de la reforma, en la exposición de motivos, nunca se habló de subir financiamiento público a los partidos en los estados. Eso lo metieron con nocturnidad a la Ley General de Partidos Políticos. Ahora se usa una fórmula espejo y por cada ciudadano cuestan dos veces los partidos”.

La forma de entregar recursos a los partidos políticos no había cambiado desde la reforma política de 2007. Pero con las modificaciones de la reforma política los partidos pasaron de repartirse en los estados una bolsa de 2 mil 346 millones de pesos en 2014, a 3 mil 813 millones sólo de gasto ordinario. A eso hay que sumar los gastos para campañas políticas, que fueron 795 millones sólo en 2016.

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Murayama consideró un acierto que exista una fórmula para definir cuánto dinero se entregará a los partidos políticos en los estados. Antes de la Ley General de Partidos Políticos, cada estado tenía su propio cálculo para repartir recursos. Sin embargo, dijo que aplicar el mismo criterio para partidos nacionales y estatales hace que los partidos cuesten el doble y reciban más a costa del erario.

Su propuesta es: “Si por cada ciudadano vamos a dar a los partidos un peso a nivel federal, que se de un 50% de eso a nivel local. Que sea un criterio similar pero atendiendo a presupuestos reducidos en las entidades”.

El experto electoral Eduardo Huchim dijo en entrevista que los recursos entregados a los partidos políticos deberían estar directamente vinculados con la participación ciudadana: “Sí debemos tener una fórmula unánime para evitar abusos en los estados, pero evitando que los partidos nos cuesten el doble”.

El exconsejero del Instituto Electoral del Distrito Federal explicó que si se calcula una bolsa para financiamiento de los partidos, ésta debería repartirse según la participación electoral: “Si participó el 100% del electorado, entonces se reparte toda la bolsa. Si participa el 60% se reparte el 60%. Hay un control presupuestal y se tiene un incentivo para que, a su vez, los partidos políticos incentiven la participación y el involucramiento ciudadano, porque a ellos les importa poco mientras tengan más y más recursos”.

Para que se deje de aplicar la fórmula que desde 2015 le entrega más a los partidos políticos se necesita reformar la Ley General de Partidos Políticos y que todos ellos acepten aprobar las modificaciones que hicieron para obtener más del dinero de los mexicanos.

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Gasto ordinario para partidos políticos en los estados.

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'Los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses'

Un estudio que indaga en la percepción de los mexicanos sobre la desigualdad, muestra una paradoja entre sus aspiraciones y lo que están dispuestos a contribuir personalmente para transformar la sociedad, dicen los autores.
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24 de mayo, 2021
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Monedas mexicanas

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Los mexicanos aspiran a vivir en un país con menos desigualdad social, dicen los investigadores, pero no conectan esa aspiración con el sistema impositivo.

Habla como mexicana porque ha vivido más de una década en ese país, pero no lo es.

Nació en Dinamarca, creció en distintos países europeos e hizo su doctorado en la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Alice Krozer conoce de la intersección entre América Latina y Europa y se ha especializado en estudios sobre desigualdad, elites y percepciones sociales.

Precisamente de esos temas trata la investigación hecha junto a Raymundo Campos-Vazquez, Aurora Ramírez-Álvarez, Rodolfo de la Torre y Roberto-Velez-Grajales. El foco estuvo puesto en las percepciones de los mexicanos.

“La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos”, dice la investigadora del Colegio de México. “Es una especie de paradoja entre lo que te gustaría y lo que estás dispuesto a sacrificar“.

Es cierto que en México existe una imagen negativa de los impuestos porque muchas personas creen que al final de cuentas los beneficios no llegan a los sectores más vulnerables, apunta.

Pero cuando se les preguntó sobre un escenario hipotético en relación a cuánto estarían dispuestos a contribuir para acabar con la pobreza y la desigualdad -sin mencionar el tema impositivo- la respuesta no fue muy generosa, especialmente en los sectores más ricos de la población.


Ustedes hicieron un estudio de cómo los mexicanos perciben la desigualdad y la movilidad social en su país. ¿Cuáles fueron las principales conclusiones de la investigación?

Una de las conclusiones es que la gente sí sabe que hay mucha desigualdad en México. Esa percepción es bastante cercana a las mediciones. Y lo mismo sobre la pobreza.

Pero la gente tiene una idea muy diferente sobre lo que es la riqueza y lo que es la movilidad social. En la riqueza sobreestiman cuánta gente rica realmente existe.

Alice Krozer

Alice Krozer
Alice Krozer sostiene que los mexicanos creen que hay mucha más movilidad social de la que existe.

En cuanto a la movilidad social, la gente cree que es mucho mayor. Piensan que un 30% de los que nacen pobres van a llegar a ser ricos. Y eso no es así. De 100 personas que nacen en la pobreza, solo dos personas logran llegar al sector de ingresos más altos. Es una discrepancia enorme entre la percepción y la realidad.

La otra conclusión importante es que la gente no asocia el sistema de impuestos con la redistribución. La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos. No hacen una conexión entre las dos cosas. No piensan que los impuestos pueden ser una medida redistributiva.

El estudio indica que los mexicanos estarían dispuestos a contribuir con un 10% de sus ingresos para disminuir la desigualdad y la pobreza. ¿Cómo varía según el estrato social al que le hicieron la pregunta?

Hay una pregunta que dice: si te diera un ingreso de mil pesos y te dijera que con una vara mágica voy a hacer desaparecer la pobreza y la desigualdad, ¿cuánto estarías dispuesto a dar de esos mil pesos?

Mexicanos

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De 100 mexicanos que viven en la pobreza, solo dos llegan a los sectores más altos de ingresos, explica Krozer.

En México los más pobres dijeron que estarían dispuestos a contribuir con un 15%, mientras que las personas con más riqueza dijeron que darían un 7,5% en promedio. Eso nos quiere decir que a los que tienen ingresos más altos les preocupa menos el problema.

¿Por qué les preocupa menos el problema?

Puede ser por razones personales en el sentido que no están conscientes del sufrimiento que provoca la desigualdad, aunque también puede tener que ver con ideales éticos. Pero esa pregunta específica no fue parte del estudio.

Cuando preguntaron sobre la disposición a contribuir en este escenario hipotético, no preguntaron por cuánto estaban dispuestos a pagar en impuestos…

No, fueron preguntas separadas.

Cuando preguntaron específicamente por pagar más impuestos para disminuir la desigualdad y la pobreza… ¿detectaron que algunos no quieren pagar más impuestos porque no creen que son eficientes, es decir, porque los recursos no llegan realmente a los más vulnerables?

Las personas con altos ingresos solían decir, yo pago muchos impuestos, no voy a pagar más. Les preguntamos cuánto cree usted que paga ahora de impuestos a la renta.

Y todos, sin importar el nivel socioeconómico, respondieron 40%. Eso es muy por arriba de lo que se paga hoy en México.

¿Y cuánto se paga de impuestos a la renta en México?

Depende, pero en promedio un 22%. Pero todos piensan que pagan 40%. Después les preguntamos cuánto desearían pagar. Y todos contestaron alrededor del 22%, que es lo que se paga en la realidad. Esa es la ironía.

Mexicanos

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La gente de todos los grupos socioeconómicos cree que paga un 40% de impuesto a la renta y eso no es así, dice la investigadora.

Después les preguntamos cuál sería su tasa de impuesto ideal para las personas ricas, para las que tienen un ingreso medio y para las personas pobres. La mayoría dijo que su tasa ideal para los pobres sería como un 14%, para los sectores medios un 22%.

Pero para los ricos, las personas con menos ingresos dijeron que deberían pagar más, mientras que las personas más ricas dijeron que ellos deberían pagar menos.

¿Cuánto pagan los más ricos?

Nominalmente deberían de pagar cerca de un 35%, pero en la realidad solo pagan 18%

¿Por qué?

Hay varios factores que incluyen evasión, elusión, exenciones…

¿Cómo se define una persona rica en México?

No existe una categoría de rico como tal. Comúnmente en los estudios económicos se usa, por ejemplo, la medición del 1%. En México el 1% con mayores ingresos gana cerca de 150.000 pesos mensuales.

¿Y en el otro extremo?

En México cerca de la mitad de la población vive en la pobreza. Y si a eso le sumamos la población con vulnerabilidades, llegamos a un 80%. Es decir, hay muy poco margen para tener un ingreso medio.

Mexicana tejiendo

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Cerca de la mitad de los mexicanos vive en la pobreza.

Y en ese nivel de pobrez, aún no está incluido el efecto de la pandemia.

En general, ¿podemos decir que los mexicanos quisieran tener menos desigualdad, pero no están dispuestos a pagar más impuestos?

Sí. Lo que muestra el estudio es que la gente no hace la conexión entre desigualdad y el pago de impuestos. En México hay una imagen muy negativa de los impuestos.

Pero eso tendrá algún sustento real, dados los niveles de corrupción que históricamente han existido en el país…

Esa mala imagen no es casual. Por muchas décadas ha sido muy mal visto el pago de impuestos. Eso tiene que ver con cuestiones ideológicas y con cuestiones prácticas.

Auto rojo

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Según Krozer México es uno de los países más desiguales del mundo.

La gente se pregunta qué tanto ayuda el pago de impuestos a los más pobres, o qué tanto ayudan los impuestos si no hay un buen sistema gratuito de salud pública o educacional.

En el estudio usted dice que el pago de impuestos es la mejor herramienta para disminuir la desigualdad. Pero si la gente desconfía y no ve los beneficios sociales de pagar impuestos, quizás se justifica esa idea negativa. ¿Cuál es su opinión?

Seguramente una parte importante de los impuestos va a lugares donde no deberían ir, llámese ineficiencia, corrupción, o lo que sea. Pero yo creo que no por eso hay que tener una idea negativa de los impuestos.

También está la visión de que el Estado no debería intervenir en los temas de redistribución. Hay una visión conservadora de tener un Estado pequeño.

En países escandinavos, por ejemplo, se paga tres o cuatro veces más de lo que se paga en impuestos acá. Ellos también se quejan de los impuestos, pero a un nivel muy distinto. Dicen no quiero pagar 48% de mis ingresos, prefiero pagar 40% o 45%.

Pero en México y en Latinoamérica en general no están tan claros los beneficios del sistema tributario

Es que entre las personas con más riqueza, hay muchos que no están de acuerdo con que la salud y la educación deberían ser para todos. Más allá de que no se vean los beneficios, hay una idea sobre el rol del Estado.

Ustedes midieron la desigualdad usando el Índice de Gini y descubrieron que a los mexicanos les gustaría tener una desigualdad como la de Finlandia…

Les mostramos escenarios sobre desigualdad y les preguntamos cuál sería la situación ideal. México tiene un Gini de 0,5. Ellos contestaron que sería ideal un Gini de 0,3 o de 0,20, como el de Finlandia. Obviamente no les preguntamos sobre el Gini, pero les mostramos unas gráficas para que eligieran el sistema ideal.

Finlandeses

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En las encuestas los mexicanos expresaron su deseo de tener un nivel desigualdad que es equivalente al que existe en Finlandia.

Cerca de la mitad de los encuestados dijo que le gustaría tener una desigualdad equivalente a la de Finlandia, es decir, un 0,2. Eso nos dice que la gente no quiere vivir en un país tan desigual. La gente sí quiere una sociedad más igualitaria. Y los países escandinavos suelen ser como una utopía.

Obviamente las cosas no funcionan perfectas en esos países. Yo he crecido en Dinamarca y sé que tampoco las cosas son ideales ahí. Aunque lo que quieren los mexicanos, a lo que aspiran, es a tener una sociedad más justa, con mayores oportunidades.

Pero sin pagar más impuestos…

Es que los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses.

La idea de querer ser como un país escandinavo, en cuanto a tener menos desigualdad, termina ahí.

Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos.

La tasa mínima del impuesto a la renta, por ejemplo en Dinamarca, empieza en un 36%. Y eso es equivalente a la tasa máxima en México.

Después de esta investigación, ¿qué sensación le queda más allá de lo académico?

Me quedaron muchas más preguntas. Entonces conseguimos más financiamiento y ahora estamos a punto de salir al terreno para seguir investigando estos temas.

Helsinki, Finlandia

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“Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos”, dice Krozer.

Y me quedé pensando cómo se puede convencer a la gente de que es buena idea pagar más impuestos, o al menos tener un sistema impositivo más progresivo para disminuir la desigualdad.

Urge hacer algo sobre este tema. Con la pandemia, ahora más que nunca se necesitan más ingresos. Y como México es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y con menor movilidad social, es importante hacer algo.


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