Por qué es tan difícil decidir cuándo no ir a trabajar si estás enfermo
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Por qué es tan difícil decidir cuándo no ir a trabajar si estás enfermo

¿Te sientes mal y no crees que sea buena idea ir a trabajar? Aún así, ¿te levantas y te llevas tus gérmenes a la oficina? Cuando más de un factor interviene en la ecuación, la decisión de ir o no, no es tan clara.
Por BBC Mundo
28 de noviembre, 2016
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Te levantas como si te hubiera pasado un autobús por encima. Te duele el cuerpo y no paras de toser. ¿Vas de todas maneras al trabajo?

Conocido como “presentismo laboral”, ir a la oficina cuando estás enfermo puede ser contraproducente en más de un sentido.

Investigaciones recientes señalan que tu desempeño será bajo, es más probable que cometas errores y vas a estar menos alerta.

Además, puede que te conviertas en el enemigo público número uno entre tus colegas: no es nada agradable el sonido de tos seca en el cubículo de al lado, ni las reuniones de equipo con alguien que se sopla la nariz a cada rato.

Por supuesto, también están los que se van al otro extremo, y al menor estornudo llaman a la oficina con voz agónica, para informar su ausencia por enfermedad.

La mayoría de nosotros se encuentra en medio.

Pero cuando hay presión social -como cuando un colega es alabado por trabajar cuando parece que le cayó la plaga o cuando un jefe frunce ligeramente el ceño ante la noticia de que alguien se ausentó por estar enfermo-, además de preocupaciones por la estabilidad laboral, decidir si uno está lo suficientemente mal como para quedarse en casa no es tan fácil.

Entonces, ¿cuándo está bien decir “no voy a la oficina, me siento mal”?

La psicología del “presentismo”

El presentismo laboral ocurre porque la persona se siente obligada a ir a la oficina, sin importar su salud.

Un hombre tumbado en un sofá con una caja de toallas de papel¿Cuándo se está lo suficientemente mal como para quedarse en casa? Parece una pregunta tonta, pero en realidad tienen muchos matices.

Según la Universidad de East Anglia, se produce por una combinación de estrés, trabajos de alto nivel de exigencia y el miedo a perder el empleo.

El sentido común debería indicar cuándo tienes que quedarte en casa, pero cómo informarlo a tu jefe es otra historia.

No existe una manera objetiva de medir cuán enferma debe estar una persona para quedarse en casa, por lo que tomar la decisión de llamar a la oficina es más difícil.

“Hemos detectado que las personas que se encuentran muy involucradas con sus trabajos y muestran tendencias adictivas a sus empleos tienen menos probabilidad de tomar días libres por enfermedad, sin importar lo mal que se sientan”, dice Gail Kinman, profesora de psicología de la salud ocupacional en la Universidad de Bedforshire, en Reino Unido.

En ese sentido, en nuestra decisión también influye el comportamiento de nuestros jefes como modelos a seguir cuando se trata de enfermedades.

“Si tu jefe es un exponente del ‘presentismo’, es posible que espere esa misma actitud por parte de su equipo, y al mismo tiempo, el equipo puede mostrarse reacio a tomar días libres por enfermedad”, agrega Kinman.

Este tipo de jefe puede parecer poco empático. Y si crees que será poco comprensivo respecto a que has caído con un resfrío, es más probable que no llames al trabajo para reportarte enfermo, aunque debas.

Cabe mencionar que, de acuerdo con otra investigación de la Universidad de East Anglia, las personas que se sienten presionadas o estresadas por la actitud de colegas o jefes, suelen ir enfermas al trabajo en la misma medida que aquellas que se encuentran muy motivadas.

Un hombre en la oficina, resfriado, con pastillas y toallitas en el escritorioSi tienes un jefe que nunca falta por enfermedad, es posible que tú también trates de no ausentarte nunca.

Por otra parte, a los trabajadores que se sienten hostigados o discriminados les provocará más ansiedad pedir permiso para ausentarse.

Regresa a la cama

Es solo un pequeño resfriado, piensas. Después de todo, solo has estornudado un poco y la nariz está levemente tapada, te dices. Así que te levantas y sales a las oficina.

Pero en realidad, si te sientes ligeramente enfermo, es posible que lo mejor sea que te quedes en casa descansando, antes que todo empeore.

Michael Tam, médico especialista en medicina general en el hospital de Sydney, Australia, aconseja descansar cuando el resfriado está en su etapa inicial, especialmente si trabajas en un sector laboral donde se produce contacto con muchas personas, como por ejemplo en hospitales o en hogares de cuidado de niños o ancianos.

La recomendación de Tam también es útil si trabajas en una oficina, dado que si te mantienes fuera de la compañía disminuyes el riesgo de expandir la enfermedad.

En caso de tener un virus estomacal, permanece en tu casa por dos días luego que los vómitos y diarrea paren.

El problema del pago

En muchos países, como en Australia, la ley establece el pago por ausencia laboral debido a problemas de salud en el caso de trabajadores a tiempo completo.

En otros, como Estados Unidos y algunos países asiáticos, hay poca o ninguna garantía de pago.

Por ello, la investigación de Kinman revela que en algunos sectores profesionales donde el pago o la seguridad laboral dependen de asistir al trabajo es más probable que la gente vaya enferma a trabajar, como resulta lógico.

Hillary ClintonEn medio de la campaña presidencial de EE.UU., Hillary Clinton fue a una ceremonia conmemorativa de los atentados del 11 de septiembre con neumonía.

Incluso en muchos países desarrollados, donde hay leyes que protegen los derechos de los trabajadores, como en Singapur, un trabajador no tiene derecho a ausentarse por enfermedad con goce de sueldo hasta que no cumpla tres meses en la empresa.

“Esto se convierte en un problema especialmente cuando los trabajadores no reciben pagos por ausencia laborales al estar enfermos, cuando a las compañías les falta personal, o si trabajan en casas de cuidado”, afirma Kinman.

Tómese por caso el de Nicole, una empleada pública en Australia quien pidió que su apellido no fuese publicado.

Cuando ella tiene un resfriado, se siente capaz de trabajar medio día en casa, pero no un día completo en la oficina.

El trayecto a la oficina, estar en reuniones cuando encuentras difícil mantenerte de pie, puede hacer que la enfermedad te haga sentir peor.

No obstante, su jefe inmediato ha dicho en varias oportunidades que no hay término medio en este tema de las ausencias por enfermedad, afirmando que “el personal o está enfermo en su casa o saludable en la oficina”, según cuenta.

Pero para Nicole, en la vida no todo siempre es blanco o negro“.

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Reuters

Secuestros, tortura y violencia sexual, la histórica imputación a la antigua cúpula de las FARC en Colombia

La acusación de este jueves supone la primera vez desde la firma del acuerdo de paz en noviembre de 2016, que se atribuye responsabilidad criminal a los antiguos líderes de las FARC.
Reuters
29 de enero, 2021
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En una resolución esperada por miles de víctimas del conflicto armado interno de Colombia, este jueves se produjo la primera acusación del tribunal especial para la paz contra antiguos líderes de las FARC por una de sus prácticas más temidas, el secuestro.

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) de Colombia acusó a ochos miembros del Secretariado de las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de crímenes de guerra y de lesa humanidad por los secuestros cometidos durante décadas.

Es la primera vez desde la firma del acuerdo de paz en noviembre de 2016 que la JEP, un tribunal especial creado a raíz de ese acuerdo, atribuye responsabilidad criminal a los antiguos líderes de las FARC.

La JEP determinó que los ocho miembros del máximo órgano de decisión de la guerrilla tienen “responsabilidad de mando” por los abusos y horrores que sufrieron los secuestrados.

En concreto, los acusados son Rodrigo Londoño, alias Timochenko, último jefe de la antigua guerrilla y actual presidente del partido Comunes, surgido de la desmovilización de las FARC; los senadores Julián Gallo y Pablo Catatumbo; y los también exjefes guerrilleros Jaime Alberto Parra, Milton de Jesús Toncel, Juan Hermildo Cabrera, Pastor Alape y Rodrigo Granda.

Qué dice la acusación

La JEP atribuye a los líderes de la guerrilla delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra por graves conductas vinculadas al secuestro como homicidio, tortura, atentados a la dignidad personal, violencia sexual y desplazamiento forzado.

El excomandate guerrillero Rodrigo Londoño, alias Timochenko

EPA
Rodrigo Londoño, alias Timochenko, es uno de los acusados por la JEP.

El tribunal consideró que los secuestros no fueron errores de guerra de los excombatientes o necesidades o excesos de la guerra, como han pretendido justificar los antiguos jefes de las FARC, “sino que son crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad“.

La Sala de Reconocimiento de la JEP determinó que las víctimas sufrieron por “saberse definidos como un objeto para canje”, por la separación de sus familias, por la intimidación constante que rompió vínculos afectivos y por la incertidumbre y terror causado, principalmente en los secuestros de larga duración.

“Se evidencia de manera consistente el sufrimiento causado a las familias por el ocultamiento de la suerte de los secuestrados, la venta del cadáver, el doble pago del rescate, cambiar un familiar que pagó por otro y cobrar de nuevo, burlas, amenazas e insultos y otras formas de vulneración emocional sin consideración del sufrimiento”, expresó este jueves la magistrada de la JEP Julieta Lemaitre Ripoll.

Eduardo Cifuentes y Julieta Lemaitre, magistrados de la JEP

EPA
La Jurisdicción Especial para la Paz es una instancia creada a partir de los acuerdos de paz de noviembre de 2016 en Colombia.

A partir de este jueves, los acusados tienen 30 días para aceptar o no su responsabilidad en los hechos imputados.

Si lo hacen, recibirán sanciones especiales que comprenden restricciones efectivas de la libertad, aunque no en prisión.

En caso de que no la acepten, se exponen a la apertura de un juicio criminal que puede conducir a la imposición de penas de prisión hasta de 20 años.


Un importante paso

Análisis de Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en Colombia

De los crímenes ejecutados por las FARC, el secuestro fue probablemente el que más heridas generó entre los colombianos, que siguieron el cautiverio de políticos, militares y ciudadanos durante años y, a veces, décadas.

En septiembre, exlíderes de las FARC pidieron perdón por la práctica en un gesto inédito que, sin embargo, fue recibido con escepticismo por millones de personas que exigen hechos más allá de las palabras.

La imputación de la JEP este jueves al antiguo secretariado de la guerrilla es precisamente eso: un procedimiento legal que aporta verdad y reparación a las víctimas.

Madre de secuestrado

AFP
De los 37.000 secuestros que se registraron durante la guerra en Colombia, casi 9.000 fueron perpetrados por las FARC.

Es probable que ahora, tras casi cinco años de la firma del acuerdo de paz, la JEP empiece a generar más imputaciones a exguerrilleros por delitos como la extorsión, los atentados a poblaciones, desplazamiento forzado y torturas.

La corte de justicia transicional adquiere así, por primera vez, argumentos concretos en contra de sus críticos del partido uribista de gobierno, el Centro Democrático, que la ven como un mecanismo de impunidad más que de justicia.

Se espera que este año se publique el informe de la Comisión de la Verdad, un ente adscrito a la JEP encargado de explicar las causas y consecuencias de la guerra de 60 años en Colombia.

Son las pautas de un polémico acuerdo de paz que lentamente, y no sin obstáculos, empieza a mostrar resultados.

Lo que sí parece lejano, sobre todo ante la oleada de violencia y producción de cocaína que vive actualmente le país, es que la mayoría de colombianos se pongan de acuerdo en que la guerra quedó atrás.


El primero de varios procesos

El enjuiciamiento de la práctica de los secuestros es el primero de siete grandes procesos de los que se encarga la JEP, que no juzga casos individuales.

Desde ahora, el Caso 01, conocido como “Retención ilegal de personas por parte de las FARC”, pasa a denominarse “Toma de rehenes y otras privaciones graves de la libertad”.

Vigilia de miembros del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

Reuters
Muchos de los desmovilizados de las FARC pasaron a formar parte del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

La decisión anunciada por la JEP causó gran impacto en Colombia, que durante los años 90 y comienzos de este siglo fue el país con más secuestros del mundo.

“Saludamos que en este momento ya haya un pronunciamiento, (aunque) un poco demorado, y esperamos que ahora se acelere un poco más la aplicación de esas penas”, le dijo a la Agencia Efe el general retirado de la Policía Luis Herlindo Mendieta, que cayó en manos de las FARC junto con 60 de sus hombres a finales de los años 90 y permaneció secuestrado durante casi 12 años.

“Que hoy la JEP esté dando este paso es un avance, ahora estaremos pendientes de si se aplica justicia. Se habla siempre de que esta Jurisdicción es restaurativa, pero como lo decía uno de los secuestrados recientemente: ‘Mientras no haya reparación no hay justicia'”, añadió Mendieta.

El pasado 15 de septiembre, los ocho miembros del Secretariado de las FARC pidieron perdón públicamente a sus víctimas de secuestro y a sus familias y reconocieron que ese delito “solo dejó una profunda herida en el alma de los afectados e hirió de muerte nuestra legitimidad y credibilidad”.

El secuestro como financiación

La guerra en Colombia, que para algunos no ha terminado, dejó un total de 262.000 muertos, 80.000 desaparecidos, 8 millones de desplazados y 37.000 secuestros entre 1958 y 2016, según datos del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Iván Márquez, junto a Santrich y "El Paísa"

Getty
Iván Márquez, junto a Santrich y “El Paisa”, anunció que retoma las armas. Son las denominadas disidencias de las FARC.

La mitad de las víctimas mortales son atribuidas a los paramilitares, grupos armados ilegales que luchaban contra las guerrillas.

Y un cuarto de los secuestros, 8.600, fueron cometidos por las FARC.

La guerrilla campesina utilizó el secuestro como arma de guerra desde sus inicios, pero con el tiempo la razón política fue remplazada por una forma de financiación y extorsión, además de ser un mecanismo de ordenamiento territorial dentro de su estructura militar.


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