¿Por qué es más difícil en Alemania encontrar a un sospechoso de un ataque como el de Berlín?
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¿Por qué es más difícil en Alemania encontrar a un sospechoso de un ataque como el de Berlín?

Autoridades de Europa realizan un operativo para localizar a Anis Amri, señalado como principal sospechoso del ataque en un mercado de Berlín que dejó 12 muertos.
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Por Valeria Perasso // BBC Mundo
22 de diciembre, 2016
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Un operativo a gran escala tiene ocupadas a las agencias de seguridad de Europa, que van detrás del hombre “más buscado” del continente. Se trata de Anis Amri, de 24 años, señalado por la fiscalía de Alemania como principal sospechoso del ataque con un camión de carga que dejó 12 muertos en un mercado navideño de Berlín, el lunes.

Las autoridades alemanas alertaron que el hombre, de nacionalidad tunecina, es peligroso y posiblemente esté armado.

Fue un documento de Amri, que llegó a Alemania en julio de 2015 en busca de asilo, lo que puso a la policía tras sus pasos: su permiso de residencia temporaria estaba en la billetera que apareció bajo un asiento del vehículo usado como arma letal en el ataque.

Las autoridades ofrecieron entonces un pago de hasta 100.000 euros (US$104.000) a cambio de cualquier dato que lleve a dar con su paradero.

Toda una rareza en Alemania, donde el sistema de recompensas por información no es una práctica habitual como en otros países del mundo.

Pero, ¿por qué decidieron ofrecerla?

Imagen de archivo de Anis AmriImage copyrightREX/SHUTTERSTOCK
Image captionLas autoridades alemanas difundieron imágenes de archivo del sospechoso.
El camión que se usó en el ataque del mercado navideño en Berlín.Image copyrightAFP
Image captionAmri es el único sospechoso de haber llevado a cabo el ataque con un camión de carga, que causó la muerte de 12 personas.

Expertos en seguridad sugieren que es una señal de que el operativo de búsqueda no está consiguiendo los resultados deseados.

“La hipótesis es que no tienen idea de en qué país puede estar“, le dijo a la BBC Julian Reichelt, editor en jefe de Bild, el tabloide más popular del país, quien ha estado siguiendo la noticia.

“La traducción de eso (la recompensa) es que difícilmente haya filtraciones que faciliten su investigación”.

Fallas “de fondo”

La crítica de fondo que enfrentan las agencias de inteligencia no es por qué se les ha escapado un sospechoso, sino por qué Amri en particular no estaba bajo monitoreo.

Al investigarlo, la policía descubrió que usaba seis seudónimos diferentes y había intentado hacerse pasar por egipcio o libanés.

Pero, antes de eso, al tunecino lo habían estado siguiendo este mismo año, bajo sospecha de estar planeando un robo para luego comprar armas automáticas (aunque la vigilancia le fue retirada después de seis meses por falta de pruebas).

Aviso de solicitud de información sobre Anis AmriImage copyrightAP
Image caption100.000 euros a quien ayude a capturar a Amri.
Cartel de pedido de captura de Amri en Francia.Image copyrightGERMAN INTERIOR MINISTRY
Image captionLa versión francesa del pedido de captura.

Y más concretamente, estaba en la mira por presuntos vínculos con vertientes del islamismo radical.

“Era sabido que esta persona era un Salafista (rama del Islam) considerado muy peligroso. La policía y los servicios de inteligencia sabían de él”, le dijo a la BBC Florian Flade, especialista en cuestiones de seguridad e investigador del periódico alemán Welt.

“En noviembre tuvieron una reunión específica sobre él, cuando en unas redadas fueron detenidas varias personas en el oeste del país, incluido un predicador iraquí muy radical que aparentemente reclutaba voluntarios para ir a Siria a pelear en las filas de Estado Islámico”.

Se trataba del Ahmad Abdelazziz A, también conocido como Abu Walaa o “el predicador sin rostro”, considerado el número uno de Estado Islámico en Alemania.

Amri “era uno de los seguidores de este predicador y era uno de los que, según fuentes de inteligencia alemana, estaba dispuesto a participar en ataques y adquirir armas”, señala Flade.

Captura de un video de Abu Walaa, que aparece de espaldas a la cámaraImage copyrightYOUTUBE
Image captionAbu Walaa aparece de espaldas y cubierto en los videos en los que llama a sumarse a la lucha de Estado Islámico en Siria.

El sospechoso tiene, además, un prontuario en Túnez, donde fue sentenciado a prisión in absentia por robo agravado por violencia, y en Italia, donde pasó cuatro años en la cárcel por un incendio en una escuela.

Las agencias de seguridad intercambiaron información sobre Amri en noviembre, durante una reunión del Centro Conjunto Anti-Terrorista.

Pero luego se les desapareció del radar.

“Para comienzos de diciembre, la policía no tenía idea de dónde estaba“, dice Flade.

“La pregunta que se hace la gente es: si la policía no puede detener a alguien con este perfil, ¿entonces a quién? Tenía todas las señales, tenía el perfil perfecto del yihadista peligroso”, agrega Reichelt.

Image copyrightEPA
Image caption“Merkel debe irse”, dicen las pancartas en una manifestación de grupos de derecha frente a las oficinas de la canciller, el miércoles 21 de diciembre.
Una contraprotesta de izquierda, cerca del lugar del atentado, el 21 de diciembreImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionUna contraprotesta de la izquierda, cerca del lugar del atentado, fue convocada para rechazar el discurso anti-inmigración de sectores de la sociedad alemana.

¿Leyes de protección u obstáculo en la búsqueda?

Por el momento, la policía alemana avanza labores de búsqueda en la zona de Emmerichm en Renania del Norte-Westfalia, en el oeste del país, donde fue emitido el permiso de residencia temporaria del sospechoso.

Pero las limitaciones para la información de búsqueda son muchas, apuntan los expertos, y están basadas en la propia legislación alemana.

Tal vez el más controvertido de los ejemplos lo aportan las imágenes que difundió la policía en primera instancia para dar con el prófugo: tenían una tira negra sobre los ojos para impedir la visualización total del rostro… pese a que el objetivo era pedir la colaboración de la ciudadanía para identificarlo.

“Tenemos una política muy estricta en este sentido que no es muy útil en estas circunstancias”, reconoce Reichelt.

Imagen de archivo de Anis AmriImage copyrightREX FEATURES
Image captionLa policía tenía a Amri en sus archivos: lo habían tenido bajo vigilancia por seis meses.

“Bajo las leyes de privacidad, no se puede mostrar el rostro completo sin pixelar una parte”.

Con una historia convulsa, marcada por dos regímenes totalitarios en el siglo XX, la legislación protectora de la privacidad es extremadamente estricta en Alemania.

En Berlín, en particular, la regulación es draconiana: no se permite el uso de cámaras de circuito cerrado en los espacios públicos, por ejemplo, que sí está permitido en otras partes del país.

“No es sólo eso: hay regulaciones muy específicas sobre recolección de datos de llamadas telefónicas”, detalla Reichelt, en diálogo con el programa Newsday de la BBC.

“No podemos ir a buscar información de con quién habló (Amri) hace un año, porque esa información no está almacenada en ningún lado. Ni siquiera con una garantía judicial, porque esa información se borra”.

“Para muchos berlineses, la primera palabra asociada con su ciudad es libertad. Así, cuando el alcalde Michael Müller califica esta tragedia de ‘ataque a nuestra libertad’, está diciendo que es un ataque contra el carácter esencial de esta ciudad”, apunta Damien McGuinness, periodista de la BBC en Berlín.

Grupo de gente colocando velas y flores en las calles de BerlínImage copyrightEPA
Image captionLos berlineses rindieron homenaje a las víctimas del ataque del lunes.

El dilema del asilo denegado

También la legislación que regula el asilo político está siendo escudriñada por la opinión pública tras el ataque del mercadillo.

Según trascendió, Amri tenía una tarjeta de residencia temporaria, otorgada en abril de este mismo año, pero la solicitud de asilo que había presentado le había sido denegada por el gobierno alemán en junio.

¿Por qué no había sido deportado, entonces?

Ralf Jaeger, ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, informó que los papeles para llevar adelante su deportación aún no estaban listos.

Y es que la normativa en este sentido es también estricta: Túnez había negado que Anis Amri fuera un nacional de ese país y las autoridades alemanas estaban esperando recibir un pasaporte temporario.

“Hay en realidad muchas razones legales por las que puede ser imposible deportar a alguien cuya solicitud de asilo haya sido rechazada, como el no tener documentos o la negativa de su país de origen a recibirlo”, informa McGuinness.

Policía alemana custodia las calles de Berlín, en un lugar cerca del ataqueImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLa seguridad en las calles de varias ciudades europeas se incrementó tras el ataque.

En Alemania, unas 160.000 personas están en una situación similar a la del sospechoso.

Y su estatus divide al país: los grupos anti-inmigración, como el partido Alternativa para Alemania, quieren deportación a cualquier costo, mientras que las organizaciones pro-refugiados denuncian que viven en limbo, por lo general sin derecho a trabajar y con pocas posibilidades de integrarse a la sociedad.

La canciller alemana, Angela Merkel, está en el centro de la disputa, criticada por la política “de puertas abiertas” -como se la ha calificado, en comparación con la de otros países de Europa- que fomenta su gobierno.

Merkel, sin embargo, ha dado pasos para recortar los beneficios de los refugiados, aunque sostiene que el país debe atender a su responsabilidad humanitaria frente a los legítimos pedidos de asilo.

Se ha reunido con el comité de seguridad para discutir cómo continuará la investigación, mientras que el gabinete aprobó planes para permitir una mayor vigilancia mediante cámaras de video en espacios públicos.

Inmigrantes hacen fila para presentar solicitudes de asilo en la oficina LaGeSo de Berlín, en diciembre de 2015Image copyrightAFP
Image captionLos pedidos de asilo son muchos y la política de Merkel en este sentido es criticada por sus oponentes.

La presión tras el ataque al mercado berlinés, señalan algunos, podría llevar ahora a una revisión más exhaustiva de las leyes.

“Ampliar las leyes, por ejemplo, para facilitar el acceso a información de teléfonos”, anota Reichelt.

También se habla de la contratación de más efectivos policiales y de propuestas controvertidas para dar un rol más preponderante al ejército en el ámbito doméstico.

“Pero lo que para muchos es motivo de preocupación, o de indignación incluso, es que en Alemania existen leyes que permiten poner a un sospechoso bajo observación y hacerle seguimiento. Esas leyes simplemente no se implementaron en el caso de Amri”, señala Julian Reichelt.

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Los países que no han registrado ningún caso de COVID (y el precio por evitarlo)

El COVID-19 se ha extendido a casi todos los países del mundo. Pero hay 10 naciones que se han librado de momento de la pandemia. Eso sí, las pérdidas económicas son cuantiosas.
25 de agosto, 2020
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Hasta 1982, las lejanas y paradisíacas islas de Palaos no contaban con ningún hotel.

Ese año se inauguró el primer alojamiento turístico y desde entonces, este país, rodeada por las aguas celestes del océano Pacífico, ha disfrutado del auge del turismo.

En 2019 llegaron a Palaos 90.000 turistas, cinco veces la población total.

Según los datos recogidos por el FMI (Fondo Monetario Internacional), en 2017 el turismo representó el 40% del PIB del país.

Pero eso fue antes de la pandemia de covid-19.

Vista aérea de unos islotes de Palaos.

Getty Images
La República de Palaos se halla en un privilegiado enclave de Oceanía.

Las fronteras de Palaos han permanecido cerradas desde finales de marzo y es uno de los diez países del mundo sin casos confirmados (contando sólo los países miembros plenos de Naciones Unidas y excluyendo a Corea del Norte y Turkmenistán).

Sin embargo, aunque no se ha registrado ni un solo caso, el virus de alguna manera sí ha devastado el país.

Los hoteles están cerrados, los restaurantes vacíos y las tiendas de souvenirs no venden nada.

Los únicos huéspedes que tienen ahora los hoteles son los residentes que regresan a la isla y están obligados a guardar cuarentena.


Países sin casos registrados de covid-19

  • Palaos
  • Micronesia
  • Islas Marshall
  • Nauru
  • Kiribati
  • Islas Salomón
  • Tuvalu
  • Samoa
  • Tonga
  • Vanuatu

“El océano aquí es mucho más bonito que en cualquier otro lugar del mundo”, dice Brian Lee, gerente y copropietario del Hotel Palau.

Es el océano azul celeste lo que mantuvo ocupado a Brian.

Antes de la pandemia, sus 54 habitaciones tenían una ocupación del 70% al 80%.

Pero cuando las fronteras se cerraron, no hubo nada a lo que recurrir.

“Es un país pequeño, así que es normal que la gente local no se quede en Palaos”, dice Brian.

El hotel tiene alrededor de 20 empleados y los ha mantenido a todos, aunque con horario reducido.

“Trato de encontrarles trabajo haciendo otras tareas como mantenimiento, renovación, etc”, dice.

Sin embargo, los hoteles vacíos no pueden mantenerse ni renovarse para siempre.

Buzo en aguas de Palaos

Reinhard Dirscherl/ Getty Images
Los arrecifes de coral de Palaos son el principal atractivo para muchos visitantes.

“Puedo estar así otro medio año”, dice Brian.

“Pero luego es probable que tenga que cerrar”.

Apoyo estatal

Brian no culpa al gobierno, que ha ofrecido apoyo financiero a los residentes y, después de todo, ha mantenido alejado al virus.

“Creo que han hecho un buen trabajo”, dice.

Y, sin embargo, para que el primer hotel que hubo en Palaos sobreviva, algo tiene que cambiar pronto.

El presidente anunció recientemente que los viajes aéreos “esenciales” podrían reanudarse el 1 de septiembre.

Mientras tanto, ha habido rumores de que se instauraría un “corredor aéreo” con Taiwán que permitiría la visita de turistas.

Pero para Brian, la medida podría llegar demasiado tarde.

Islas del Pacífico

BBC

“Creo que tienen que empezar a reabrir de nuevo. Tal vez podamos tener burbujas de viajes con Nueva Zelanda y países del entorno”, dice.

“De lo contrario, nadie podrá sobrevivir aquí”.

El caso de las Islas Marshall

A unos 4.000 km al este a través del vasto Océano Pacífico, las Islas Marshall también permanecen libres de covid-19.

Pero, como Palaos, no tener casos también ha tenido un impacto.

El Hotel Robert Reimers se encuentra en una franja de tierra en el atolón principal, Majuro, con una laguna a un lado y el océano al otro.

Atolón Bikini

Getty Images
El atolón Bikini es uno de los más famosos de las Islas Marshall.

Antes de la pandemia, las 37 habitaciones tenían una ocupación del 75% al 88%.

Sus huéspedes llegaban principalmente de Asia, del Pacífico o “el continente” (Estados Unidos).

Desde que se cerraron las fronteras a principios de marzo, la ocupación ha caído a entre el 3% y el 5%.

“Algunos de nuestros huéspedes vienen de las islas exteriores”, dice Sophia Fowler, que trabaja para el grupo hotelero.

“Pero no muchos”.

A nivel nacional, se espera que el país pierda más de 700 puestos de trabajo en la recesión post-covid, la mayor caída desde 1997.

De ellos, 258 estarán en el sector de hoteles y restaurantes.

También la pesca

Pero el autoaislamiento afecta a sectores más allá del turismo, y las Islas Marshall dependen mucho menos de los turistas que Palaos.

El problema para estas islas es la industria pesquera.

Para mantener el país libre de covid-19, los barcos que han estado en países infectados tienen prohibido ingresar a sus puertos.

Otros barcos, incluidos los buques tanque de combustible y los portacontenedores, deben pasar 14 días en el mar antes de atracar.

.Las licencias de pesca están suspendidas y se ha rebajado el número de vuelos de carga.

El efecto es claro.

Las Islas Marshall están especializadas en peces de acuario, el más popular es el pez ángel llama, pero las exportaciones cayeron un 50%, según un informe estadounidense.

El envío de atún sashimi se redujo en la misma cantidad.

Otras industrias pesqueras esperan una caída del 30% durante el año.

En resumen, se puede mantener el virus fuera del país, pero luchar contra sus efectos en la economía es distinto.

Así que al final el covid-19 te arrastra de una forma u otra.

Sophia Fowler “espera” que las cosas vuelvan a la normalidad para el país y el Hotel Robert Reimers el próximo año.

¿Pero si no lo hacen?

“Entonces no será un proyecto viable”, dice.

Pero aunque el cierre de las fronteras ha empobrecido a los países sin casos de covid, no todos quieren salir del confinamiento.

El doctor Len Tarivonda es el director de salud pública en Vanuatu, otra isla del Pacífico con una población de 300.000 habitantes.

Aunque trabaja en la capital, Port Vila, es de Ambae, una isla de 10.000 habitantes a unos 275 kilómetros al norte.

“La mayoría de los habitantes prefiere que la frontera se mantenga cerrada el mayor tiempo posible”, cuenta.

“Dicen: ‘No queremos que la enfermedad llegue. Si sucede, básicamente estamos condenados'”.

Alrededor del 80% de la población de Vanuatu vive fuera de las ciudades y de la “economía formal”, dice Tarivonda.

“Y creo que no necesariamente sienten el apuro todavía. Son agricultores de subsistencia, cultivan sus propios alimentos, dependen de la economía local y tradicional”.

No obstante, el país sufrirá.

El Banco Asiático de Desarrollo espera que el PIB caiga casi un 10%, la mayor caída de Vanuatu desde su independencia en 1980.

Anne Pakoa

BBC
Los pueblos rurales de Vanuatu son muy numerosos y carecen de atención médica permanente.

Pero ese retroceso no se debe solo al cierre de fronteras por el covid-19.

En abril, el ciclón tropical Harold azotó gran parte del país, mató a tres personas y afectó a más de la mitad de la población.

“Teníamos sesiones informativas diarias sobre operaciones de emergencia sanitaria”, recuerda Tarivonda.

“Primero discutiríamos sobre el covid, luego sobre el ciclón Harold. Dos desastres al mismo tiempo”.

Sin embargo, la pandemia tendrá un impacto más duradero.

En julio, el gobierno anunció que tenía planes para reabrir la frontera a otros países “seguros” antes del 1 de septiembre.

Pero al aumentar los casos en Australia y Nueva Zelanda, el plan comenzó a retrasarse.

Tarivonda, que forma parte del grupo de trabajo fronterizo junto con funcionarios del gobierno, del sector del turismo y de las aerolíneas, admite que están “casi de vuelta al punto de partida” y no tienen una nueva fecha para la reapertura.

Vanuatu

Getty Images
Vanuatu es otro destino paradisíaco.

Los viajes transfronterizos más pequeños pueden ayudar a Vanuatu.

El ejemplo más reciente es cuando el gobierno permitió que 172 trabajadores viajaran al Territorio del Norte, en Australia, durante seis meses para recoger mangos.

Aunque las remesas ayuden en la situación económica, no son suficientes en un país donde el 35% del PIB proviene del turismo.

Sin prisa

Pero, a pesar de esa necesidad de reabrir las fronteras, Vanuatu no se apresurará en hacerlo.

El doctor Tarivonda recuerda con preocupación el caso de Papua Nueva Guinea, que estuvo casi libre de covid hasta un fuerte aumento a fines de julio.

“Si el virus entra en el país, probablemente será como un incendio forestal, y lo que estamos viendo en Papúa Nueva Guinea refleja por qué estamos preocupados”, dice.

“Dadas nuestras limitaciones y el contexto que tenemos en el Pacífico, la mejor opción es mantener el virus fuera de nuestro país el mayor tiempo posible”.

Funafuti, Tuvalu.

Getty Images
¿Llegará el covid a las remotas islas del Pacífico?

A medida que pasan los meses, aumenta la desesperación en los países cerrados del Pacífico.

Sin embargo, Jonathan Pryke, director del Programa de las Islas del Pacífico en el Instituto Lowry, no tiene ninguna duda de que la única opción para estos países es el autoaislamiento.

“Incluso si mantuvieran sus fronteras abiertas, sus principales mercados turísticos de Australia y Nueva Zelanda no estarían abiertos, ya que han cerrado sus propias fronteras”, dice.

“Así que solo habríamos conseguido lo peor de ambos mundos: una crisis de salud y una crisis económica. Tendremos años y años para ver cuáles fueron las decisiones correctas”.

“Pero echando la vista atrás, nadie duda de que cerrar fue la medida correcta para estos países del Pacífico”, concluye Pryke.

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