¿En qué ciudades del mundo te costará más vivir como extranjero en 2017?
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¿En qué ciudades del mundo te costará más vivir como extranjero en 2017?

Tokio, Japón, recuperó su posición como la ciudad más cara para expatriados por primera vez desde 2012.
Getty Images /BBC
Por BBC Mundo
15 de diciembre, 2016
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Si estás en Hong Kong, puedes encontrar una comida rápida a un precio razonable. Pero si decides además beberte una cerveza o tomarte un café, debes saber que la cuenta subirá desproporcionadamente.

Eso es mejor hacerlo en Londres o Sídney aunque, si se te da por ir al cine en una de estas ciudades, el precio de la entrada podría desequilibrar tu presupuesto.

Sin embargo, ninguna de estas ciudades son las más caras del mundo. No es mucha sorpresa que Tokio ocupe el primer puesto pero, ¿sabías que Luanda, Angola, está en el segundo?

Estas cifras comparativas se encuentran en el más reciente reporte del costo de vida de ECA International, una organización que analiza las condiciones de subsistencia para empleados extranjeros.

ECA realiza sus cálculos investigando el precio de bienes de consumo y servicios cotidianos adquiridos por extranjeros.

Otro reporte, de la consultora CBRE en Reino Unido, también incluyó una comparación de los costos en las diferentes ciudades de artículos y servicios individuales, como un galón de leche, un galón de gasolina, una comida para dos o el arriendo de vivienda.

Los que subieron y bajaron

LondresLondres ya no está entre las 100 ciudades más caras, según ECA.

Tokio, Japón, recuperó su posición como la ciudad más cara para expatriados por primera vez desde 2012, con el alza del yen. La capital japonesa es una de diez ciudades asiáticas -incluyendo Nagoya, Yokohama, Hong Kong, Pekín y Seúl- que se encuentran entre las primeras 20 en la lista.

“Para las compañía que traigan talento a Japón, el costo de esas asignaciones aumentará con la subida de las prestaciones requeridas para mantener el nivel de consumo de sus empleados”, comentó a la agencia Bloomberg Lee Quane, director regional para Asia de ECA.

Por otra parte, Londres por primera vez salió de la lista de las 100 ciudades más caras, cayendo 57 lugares al puesto 103, tras el desplome de la libra esterlina generada por el Brexit.

La capital británica es ahora más barata que París y que Bruselas aunque ciertas actividades individuales continúan siendo bastante caras en Londres. Ejemplo de ello es ir al cine, que cuesta un promedio de US$17,07 la entrada, mientras que en Nueva York vale US$15,72 y en Hong Kong, US$12,64.


Entrada al cine

Boleto más costoso

US$17,07

Londres

  • US$16.10 Sídney
  • US$15.72 Nueva York
  • US$12.64 Hong Kong

Si acompañas esa entrada al cine con una cena de mediano rango, pagarías US$62,62 adicionales en promedio, según otro informe de la consultora CBRE en Reino Unido. En Nueva York, agrega, una cena comparable contaría US$75,01. Y eso que ninguna de las dos son las ciudades más caras en términos globales.

Londres es, también, segunda en arriendos más caros con un promedio de US$2.666,80 al mes. Sin embargo, te contentará saber que un galón de leche cuesta US$4,38. No es mucho, si se compara con los US$10,10 que pagarías en Hong Kong, de acuerdo a CBRE.

Zurich, que en el año pasado ocupó el primer puesto, sigue siendo la ciudad más cara de Europa, pero ahora ocupa el tercer puesto globalmente.


Leche

Galón más caro

US$10,10

Hong Kong

  • US$6.53 Abu Dhabi
  • US$5.44 Dubai
  • US$4.38 Londres

En América Latina

La decisión del nuevo gobierno de Argentina de dejar flotar el peso, afectó el costo de vida para extranjeros en Buenos Aires, que ahora ocupa globalmente el puesto 77 después de estar en el 21, el año pasado.

No obstante, la capital argentina continúa siendo la ciudad más cara de América Latina.

Gente bailando tango en Buenos Aires.Buenos Aires sigue siendo la ciudad más cara de América Latina.

El descenso relativo de Buenos Aires contrastó con el encarecimiento en Brasil, cuyas ciudades subieron un promedio de 60 lugares, uno de los asensos anuales más pronunciados en el ranking de ECA.

La causa fue el repunte del real, a pesar de la profundización de la recesión económica en Brasil y del cambio de gobierno a raíz de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.

Las sorpresas

En cuanto a Estados Unidos, Nueva York sigue siendo la ciudad más cara de ese país y de todo el continente americano, aunque salió de la lista de las primeras 20, bajando del puesto 15 al 24.

Mientras que las urbes estadounidenses continúan firmes en cuanto a sus costos, hay varias ciudades que son relativamente económicas en el contexto de EE.UU. Entre estas se encuentran Miami, Nueva Jersey, Dallas, Atlanta y Denver.


Gasolina

Galón más barato

US$1,07

Doha

  • US$1.80 Dubai
  • US$1.95 Moscú
  • US$2.27 Miami

En el Pacífico Sur, Sídney Australia, cedió su dominio como las más cara de esa región a Auckland, Nueva Zelanda, que se colocó en el puesto 44. Todas las ciudades neozelandesas incluidas en el estudio de ECA están entre las primeras 60 más caras de la lista global.

Pero la mayor sorpresa en la lista es Luanda, Angola, que no sólo retuvo su condición de ciudad más cara de África, sino que ahora ocupa el segundo puesto de las más caras en todo el mundo.

Luanda, AngolaLuanda, capital de Angola, un país rico en petróleo, es la segunda ciudad más cara para extranjeros.

Es porque la importación y transporte los bienes de consumo normalmente adquiridos por trabajadores internacionales en la capital angoleña son muy altos debido a la pobre infraestructura, la corrupción y el continuo riesgo de conflicto en la región.

El mismo fenómeno afecta Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, que ocupa el puesto 10 en el ranking global y es la segunda ciudad más cara de África. Jartum, en Sudán, tuvo el ascenso más pronunciado en ese continente, alcanzando el puesto 21, principalmente debido a la inflación.

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Lo que los últimos estudios revelan sobre cuántas horas de sueño necesitas para pensar y sentirte mejor

Lograr dormir las horas suficientes de forma regular es crucial para mantener el funcionamiento normal del cerebro, así como para mejorar el estado de ánimo y el comportamiento tanto de niños como de adultos.
Por Barbara Jacquelyn Sahakian, Jianfeng Feng y Wei Cheng / BBC News Mundo
6 de mayo, 2022
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La mayoría de nosotros tiene problemas para pensar claro después de pasar una noche de mal sueño, con la mente nublada y la incapacidad de funcionar como de costumbre en la escuela, la universidad o el trabajo.

Podrás notar que no te concentras bien o que tu memoria no está en su punto. Como quiera que sea, décadas de mal sueño pueden potencialmente producir una disminución cognitiva.

El mal sueño también afecta el estado de ánimo y el comportamiento de las personas, ya sean niños o adultos. De manera que, ¿cuánto sueño necesita nuestro cerebro para poder operar apropiadamente a largo plazo? Nuestra nueva investigación, publicada en Nature Aging, ofrece una respuesta.

El sueño es un componente importante para mantener el funcionamiento normal del cerebro. El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño. Además de remover los desperdicios tóxicos y fortalecer nuestro sistema inmune, el sueño también es clave para la “consolidación de la memoria”, durante la cual nuevos segmentos de recuerdos basados en nuestras experiencias son transferidos a nuestra memoria de largo plazo.

Una cantidad y calidad óptima de sueño nos permite tener más energía y mejor bienestar. Posibilita el desarrollo de nuestra creatividad y pensamiento.

Investigadores que observaron a bebés entre los tres y 12 meses notaron que un mejor sueño está asociado a mejores resultados de comportamiento en el primer año de vida, como la habilidad de adaptarse a nuevas situaciones o la regulación eficiente de la emoción.

Hay importantes cimientos fundamentales para el conocimiento, incluyendo la “flexibilidad cognitiva” (que nos permite cambiar de perspectiva fácilmente), y que están vinculados al bienestar posterior en la vida.

La regularidad del sueño parece estar conectada a la “red neuronal por defecto” (RND), que involucra a las regiones que están activas cuando estamos despiertos pero sin que estemos haciendo una tarea específica, como cuando descansamos mientras nuestra mente vaga.

Esta red incluye regiones que son importantes para la función cognitiva, como la corteza cingulada posterior (que se desactiva durante las funciones cognitivas), los lóbulos parietales (que procesan la información sensorial) y la corteza frontal (implicada en la planeación y cognición compleja).

Ilustración con la silueta de un hombre dormido y el cerebro y sistema nervioso superpuesto

Getty Images
El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño.

Hay señales de que, en adolescentes y adultos jóvenes, el mal sueño puede estar asociado con cambios de conectividad dentro de esta red. Esto es importante porque nuestros cerebros todavía se están desarrollando hasta entrada la adolescencia y en la temprana adultez.

La alteración de esta red puede entonces tener un efecto colateral en la cognición, como la interferencia en la concentración y el procesamiento basado en el recuerdo, así como en procesos cognitivos más avanzados.

La alteración de los patrones de sueño, incluyendo la dificultad de caer y permanecer dormido, son características significativas del proceso de envejecimiento. Estas alteraciones del sueño son candidatos altamente verosímiles a ser contribuyentes a la disminución cognitiva y los desórdenes psiquiátricos en gente mayor.

Siete horas, pero no más ni menos

Una mujer de mediana edad con dificultades para dormir

Getty Images
Todos reaccionamos diferente a la falta de sueño.

El objetivo de nuestro estudio es conocer mejor el vínculo entre el sueño, la cognición y el bienestar.

Encontramos que tanto el sueño insuficiente como el excesivo contribuían a una deficiencia en la función cognitiva de una población de mediana a avanzada edad de 500 mil adultos tomados del UK BioBank (un banco de datos biomédicos en Reino Unido).

Sin embargo, no estudiamos a los niños ni adolescentes, y como sus cerebros todavía se están desarrollando, es posible que requieran diferente duración de sueño óptimo.

Uno de nuestros descubrimientos clave fue que siete horas de sueño cada noche era óptimo, con más o menos que eso aportando menos beneficios en cognición y salud mental.

De hecho, encontramos que las personas que durmieron esa cantidad tuvieron en promedio mejores resultados en exámenes cognitivos (incluyendo velocidad de procesamiento, atención visual y memoria) que aquellos que durmieron más o menos. Los individuos también necesitan consistentemente siete horas de sueño, sin mucha fluctuación en duración.

Dicho eso, todos respondemos ligeramente diferente a la falta de sueño. Descubrimos que la relación entre la duración del sueño, la cognición y la salud mental estaba mediada por la genética y la estructura cerebral.

Observamos que las regiones del cerebro más afectadas por la privación de sueño incluían el hipocampo, bien conocido por su papel en el aprendizaje y la memoria, y las regiones de la corteza frontal, implicada en el control vertical de la emoción.

Una doctora examina a un hombre mayor

Getty Images
La privación del sueño puede afectar el aprendizaje y la memoria.

Pero, aunque la falta de sueño puede afectar nuestros cerebros, también puede ocurrir a la inversa.

Es posible que el encogimiento asociado con la edad de las regiones del cerebro involucradas en la regulación del sueño y la vigilia contribuya a los problemas para dormir más adelante en la vida. Puede, por ejemplo, reducir la producción y secreción de melatonina, una hormona que ayuda a controlar el ciclo de sueño, en adultos más viejos.

Este descubrimiento parece sustentar otra evidencia que sugiere que hay un vínculo entre la duración del sueño y el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer y demencia.

Mientras siete horas de sueño son óptimas para protegernos contra la demencia, nuestro estudio indica que dormir lo suficiente también puede ayudar a aliviar los síntomas de la demencia protegiendo la memoria.

Esto realza la importancia de monitorear el sueño en pacientes mayores con desórdenes psiquiátricos y demencia para poder mejorar sus funciones cognitivas, salud mental y bienestar.

Cómo mejorar nuestro sueño

Un buen comienzo es asegurarnos de que la temperatura y la ventilación en nuestros dormitorios sean buenas: deberían estar frescas y aireadas.

También podrías evitar beber mucho alcohol y no ver películas de terror u otro contenido alarmante antes de irte a la cama. Idealmente, deberías estar en un estado calmado y relajado cuando intentas entrar en sueño. Pensar sobre algo agradable y relajante, como la última vez que estuviste en la playa, funciona para muchos.

Una mujer de espaldas dentro de un mar cristalino observando una idílica isla en la distancia

Getty Images
Piensa en un momento agradable que tuviste para relajarte y poder dormir.

Soluciones tecnológicas como las apps o dispositivos personales también pueden beneficiar la salud mental, así como registrar el sueño y garantizar la consistencia de la duración del sueño.

Para disfrutar la vida y funcionar óptimamente en la vida diaria, podrías entonces monitorear tus propios patrones de sueño para asegurarte de que estás obteniendo siete horas de sueño de manera regular.

*Barbara Jacquelyn Sahakian es profesora de Neuropsicología Clínica y Christelle Langley es investigadora asociada de posdoctorado en Neurociencia Cognitiva, ambas de la Universidad de Cambridge; Jianfeng Feng es profesor de Ciencia y Tecnología para la Inteligencia Inspirada en el Cerebro y Wei Cheng es principal joven investigador de Neurociencia, ambos de la Universidad de Fudan. Su artículo original fue publicado en The Conversation, cuya versión en inglés puedes leer aquí.


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