Así será el diccionario que unificará la Lengua de Señas Mexicana y que incluirá modismos
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Así será el diccionario que unificará la Lengua de Señas Mexicana y que incluirá modismos

El primer diccionario de Lengua de Señas Mexicanas ilustrará palabras del lenguaje básico como saludos y despedidas, objetos del hogar, lugares y estados de ánimo.
Cuartoscuro
Por Diana Delgado // Más por Más
17 de diciembre, 2016
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Si te decimos que los modismos mexicanos quedarán definidos en un diccionario, no te vamos a sorprender. Pero si te contamos que las frases y palabras que tú, yo y miles de personas usamos cada día serán parte del primer diccionario de Lengua de Señas Mexicanas, todo cambia.

La idea principal de este libro es que se unifique el proceso de enseñanza y aprendizaje del lenguaje de señas y que se reduzcan las diferencias en su uso.

Esta primera edición del diccionario se prepara en el Instituto para la Integración al Desarrollo de las Personas con Discapacidad (Indepedi) en conjunto con lingüistas, diseñadores, editores, asociaciones y miembros de la comunidad sorda. El libro contará con mil palabras que fueron elegidas por el comité que lo elabora.

Para llevarlo a cabo, se representarán los movimientos de las manos y las gesticulaciones en fotografías, ya que se utilizan ambas cosas en la semántica y la gramática de la Lengua de Señas Mexicana (LSM) para interpretar correctamente las palabras.

Este libro será útil para unas 70 mil personas, cifra que representa a alrededor de 14% de las 500 mil personas con discapacidad que hay en la ciudad.

Un diccionario para enseñar

La primera edición del diccionario estaría lista para finales de este año; sin embargo, el Indepedi informó que aún se analiza adaptar el libro para que sirva como un método de enseñanza de la LSM que sea accesible para cualquier tipo de persona.

Entre las palabras que se ilustrarán se encuentras algunas del lenguaje básico como saludos y despedidas, objetos del hogar, lugares y estados de ánimo. Como parte del proyecto, también se analiza la posibilidad de hacerlo en un formato de video por lo que quedará concluido hasta 2017.

Alexis Martínez, lingüista y traductor de LSM, explica que la importancia de unificar criterios radica en mejorar la comunicación, pues aunque la lengua fue creada en la Ciudad de México hace 150 años también ha atravesado un proceso natural de evolución que no siempre se registra.

“Muchas personas no conocen la lengua y al acercarse a ella introducen señas con las que aprendieron a comunicarse de manera empírica”, dice.

Para hablar y aprender

Uno de los obstáculos más comunes para las personas con discapacidad es que no tienen acceso a una preparación académica adecuada y las personas sordas y mudas no son la excepción. Incluso, la falta de traductores y especialistas en LSM ha contribuido al crecimiento de problemas de comunicación de personas sordas y mudas en el país

De acuerdo con el Indepedi, en LSM existen muchas variantes al momento de expresarse, lo que termina limitando la comunicación. Estas han surgido por tres razones principales: por la zona del país e incluso de la ciudad en la que se utilice y por los obstáculos para acceder a la educación y aprender el lenguaje desde la infancia.

El tercer factor, y quizá el más importante, es que muchas personas sordas aprendieron un lenguaje de manera empírica, en casa y usando “clichés lingüísticos”, es decir, señalando algún objeto o incluso dibujando con las manos o recreando alguna acción, como llevarse los dedos a la boca para indicar que se está comiendo.

“Es un lenguaje que le llamamos casero porque surge en ese grupo. Sucede que las familias no conocen la lengua de señas y empieza a haber un proceso de adaptación del niño sordo en el que buscan las formas para comunicarse y lo logran, pero es a través de un lenguaje hasta cierto punto inventado”, dice el especialista en lingüística Alexis Martínez.

Entre los problemas que trae ese “lenguaje casero” está que cuando un sordo conoce las señas que ya existen o que están “normalizadas” de manera implícita incluye las que aprendió en el hogar, por lo que se empiezan a hacer diferencias.

Para Alexis Martínez, otro conflicto es que aunque ya existen ccccionarios de Lengua de Señas Mexicana hechos por instituciones y asociaciones civiles, la enseñanza-aprendizaje sigue siendo muy libre y no hay especialización, entonces cuando una persona quiere estudiar puede encontrarse con profesores que estén limitados en el lenguaje y que se dediquen a traducir en lugar de explotar el vocabulario de señas.

“La LSM tiene una gran riqueza, en los glosarios que ya existen han documentado más o menos 2,300 palabras pero esto se puede cuadruplicar porque los estudios se han centrado en la ciudad, pero en otros estados hay adaptaciones. Es como en la oralidad, aquí decimos niño y en otros lugares le dicen chamaco, huerco, escuincle y otras más”, dice Martínez.

En cifras:

  • 150 años tiene que se estableció la Lengua de Señas Mexicana.
  • 14% de quienes tienen discapacidad en la CDMX son sordos.
  • 1000 palabras tendrá el documento que elabora el Indepedi.
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Insomnio por el coronavirus: el fenómeno que nos está impidiendo dormir durante la pandemia

Las rutinas interrumpidas y la constante incertidumbre están contribuyendo a un aumento del insomnio. ¿Qué podemos hacer al respecto?
27 de enero, 2021
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Hombre con insomnio.

Getty Images
Muchos de nosotros ahora somos insomnes a causa de la pandemia.

El año nuevo viene con resoluciones. Uno de los objetivos más populares es, como era de esperarse, dormir más.

Pero hay un problema: la actual crisis del coronavirus ha hecho que descansar bien por la noche sea mucho más difícil.

Algunos expertos incluso tienen un término para ello: “coronasomnia” o “Covid-somnia(insomnia significa insomnio en inglés).

Este es el fenómeno que afecta a personas de todo el mundo cuando experimentan insomnio relacionado con el estrés de la vida durante la covid-19.

En el Reino Unido, un estudio de agosto de 2020 de la Universidad de Southampton, mostró que la cantidad de personas que experimentan insomnio aumentó de una de cada seis a una de cada cuatro, con más problemas de sueño entre las madres, los trabajadores esenciales y los grupos de minorías étnicas.

En China, las tasas de insomnio aumentaron del 14,6% al 20% durante el confinamiento más estricto.

En Italia se observó una “prevalencia alarmante” de insomnio clínico, y en Grecia, casi el 40% de los encuestados en un estudio de mayo demostraron tener insomnio.

La palabra “insomnio” se buscó en Google más en 2020 que nunca antes.

En resumen, muchos de nosotros ahora somos insomnes.

Con la pandemia en su segundo año, meses de distanciamiento social han sacudido nuestras rutinas diarias, borrado los límites de la vida laboral y traído una incertidumbre constante a nuestras vidas, con consecuencias desastrosas para el sueño.

A causa de ello nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Mujer en la cama con insomnio.

Getty Images
Debido a la falta de sueño nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Sin embargo, la magnitud del problema podría generar cambios. Podría introducir nuevos elementos en la forma en que tratamos los trastornos del sueño para volver a encarrilar nuestras vidas.

Vidas trastornadas

Es difícil vivir con insomnio, ya sea en una pandemia o no.

Tener problemas constantes para conciliar el sueño o tener un sueño de mala calidad puede provocar impactos a largo plazo en la salud, como obesidad, ansiedad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La insuficiencia de sueño -que muchas autoridades sanitarias clasifican como menos de siete horas por noche- también afecta tu trabajo.

Muchos estudios han demostrado que aumenta las probabilidades de cometer errores, arruina tu concentración, aumenta los tiempos de reacción y afecta tu estado de ánimo.

El hecho de que muchos de nosotros experimentemos insomnio se debe a la actual configuración de difíciles circunstancias, “casi bíblicas”, dice el Dr. Steven Altchuler, psiquiatra y neurólogo que se especializa en medicina del sueño en la Clínica Mayo, una de las organizaciones de investigación médica más grandes de EE.UU.

“Si tienes insomnio, no eres el único. Gran parte del mundo también lo sufre. Es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con la covid “, señala.

Hay múltiples factores en juego. En primer lugar, nuestras rutinas y entornos diarios se han visto alterados, lo que dificulta mantener intacto nuestro ritmo circadiano.

Mujer con celular en la cama.

Getty Images
“El insomnio es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con el coronavirus”.

Normalmente, nuestros días se llevan a cabo en un horario de despertadores, viajes diarios, descansos y horas de dormir, pero el coronavirus ha cambiado todo eso.

“Perdimos muchas de las señales externas que están presentes en las reuniones de la oficina o los descansos programados para el almuerzo”, dice Altchuler.

“Lo que estás haciendo es interrumpir el reloj de tu cuerpo”.

“Tu cerebro está condicionado: siempre que estás en tu lugar de trabajo estás trabajando, y luego cuando estás en tu casa, te estás relajando. Hay una diferenciación ahí. Ahora, estamos todos en casa todo el tiempo “, dice Angela Drake, profesora de salud clínica en la Universidad de California Davis, que trata a pacientes con trastornos del sueño y que ha escrito sobre el “coronasomnio”.

También señala el hecho de que cuando trabajamos desde casa, podemos hacer menos ejercicio y potencialmente menos exposición a la luz natural, los cuales contribuyen a dormir mejor.

También está la cuestión del rendimiento laboral.

Muchos países tienen el más alto desempleo en años, por lo que no sorprende que quienes están empleados quieran trabajar duro para mantener sus trabajos.

El problema es que trabajar desde casa puede difuminar las líneas que solían estar marcadas, y muchas personas informan que trabajan más horas u horas irregulares.

“Tendemos a tener límites mucho menos claros entre el hogar y el trabajo”, dice Altchuler. “La gente tiende a quedarse despierta más tarde”.

Mujer

Getty Images
Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Para muchos de nosotros, dejar el “trabajo en el trabajo” es ahora completamente imposible, y desconectarse de las listas de tareas pendientes y el estrés diario de la jornada laboral es más difícil que nunca.

A esto se suma el hecho de que extrañamos nuestros pasatiempos y amigos, canales vitales de relajación y alivio del estrés.

Muchos de nosotros estamos experimentando problemas de salud mental, que pueden contribuir a los problemas del sueño o viceversa.

Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Además, la longevidad de la pandemia también es un factor. Lo que comenzó como un período de “resguardarte” para jugar videojuegos y almacenar papel higiénico se ha convertido en un panorama de por vida que se siente como semipermanente.

“Al principio, la gente tendía a sentirse motivada para superar el estrés . Pero a medida que ésta continúa, la mayoría de las personas se vuelven menos capaces de afrontar la situación, lo que genera mayores problemas, incluido el insomnio”, señala Drake.

Algunos problemas de sueño se habrán vuelto “crónicos y duraderos”, agrega, porque la pandemia ha provocado en algunos casos retrasos en la obtención de tratamiento.

Esto debido a que las personas solo han buscado atención médica en emergencias, mientras que algunos centros de atención médica se han quedado cortos de personal o están abrumados con pacientes con covid-19.

De hecho, los trabajadores de la salud se han visto particularmente afectados por el insomnio durante los últimos 12 meses.

En diciembre, la Universidad de Ottawa analizó 55 estudios globales de más de 190.000 participantes para medir la relevancia del insomnio, la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) desde el comienzo de la pandemia.

Todos los trastornos aumentaron al menos 15% entre los trabajadores de la salud, y el insomnio registró el mayor aumento, de casi 24%.

Altchuler señala que el insomnio está “comúnmente asociado con el trastorno de estrés postraumático” y, ya sea que sea un trabajador de salud de primera línea o no, es común que el insomnio aumente después de eventos mundiales grandes y negativos.

En general, cada vez que alguien experimenta un trauma, ya sea una emergencia de salud generalizada como covid-19, un desastre público como el 11 de septiembre o algo más individual como un accidente automovilístico, puede experimentar problemas persistentes del sueño que acompañan al TEPT.

Cómo resolverlo

Los expertos dicen que es importante buscar ayuda cuando persisten los problemas para dormir, especialmente en estos días.

“Dado que la pandemia ha continuado durante un período de tiempo significativo, no solo un par de meses, existe una alta posibilidad de que las tasas de insomnio no disminuyan”, dice Lisa Artis, directora ejecutiva adjunta de Sleep Charity en el Reino Unido.

“Porque si las personas no buscan ayuda cuando comienzan a sufrir con el sueño, es probable que sus problemas de sueño se conviertan en un trastorno del sueño, es decir, insomnio, y desafortunadamente no hay una solución rápida … Es difícil romper los hábitos que se han formado”.

Mujer con celular y televisión.

Getty Images
Estar expuestos a luz azul antes de ir a dormir retrasa la llegada del sueño.

Pero hay buenas noticias. Doce meses después de la pandemia, algunos expertos creen que ésta ha provocado avances en el tratamiento de los trastornos del sueño.

Altchuler apunta a la “rápida expansión de la telemedicina: medicina virtual y visitas virtuales” vinculada a la cuarentena y nuestra incapacidad o desgana para visitar las instalaciones médicas en persona.

El tratamiento más común para los problemas de sueño es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (conocida como TCC-I), que mejora tu “higiene del sueño” (no fumar ni beber antes de acostarse, por ejemplo) y entrena tu cerebro para asociar la cama con el sueño solo con cambios de comportamiento (no trabajar en la cama).

Un estudio de la Universidad de Michigan del año pasado mostró que los pacientes que buscaron TCC-I a través de la telemedicina recibieron un tratamiento tan efectivo como el que hubieran recibido en persona, lo que podría brindar un mejor acceso a la asistencia.

También hay cosas que las personas pueden hacer para tratar de abordar el problema.

“Una de mis grandes reglas es que no puedes trabajar en tu laptop en la cama”, dice Drake. “No me importa lo cómodo que sea”.

“Eventualmente, el cerebro asocia el trabajo con la cama, es una especie de refuerzo”.

También limita tu consumo de noticias para evitar la ansiedad que te mantiene despierto por la noche, no uses tu teléfono como reloj despertador (otro elemento asociado con el trabajo, además de que la “luz azul” que emiten los dispositivos es mala para su sueño) y voltea el reloj en tu mesita de noche para que no te estreses mientras intentas conciliar el sueño.

Y recuerda, estas circunstancias están lejos de ser ordinarias, por lo que no es sorprendente que estemos enfrentando desafíos.

“La última vez que hubo este tipo de evento fue hace más de 100 años”, dice Drake. “Esto no es algo que ninguno de nosotros haya experimentado antes”.


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