Peña Nieto, el Edomex y Celaya ganan el Dinosaurio de oro a lo peor en políticas de movilidad

Las peores prácticas en materia de movilidad fueron premiadas durante la cumbre de alcaldes C40; entre los nominados también estuvo Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Movilidad
La construcción de segundos pisos fue criticada en la Cumbre de Alcaldes C40. Cuartoscuro
La cumbre de alcaldes C40 sirvió de vitrina para exhibir lo mejor y lo peor de las políticas de movilidad  adoptadas en ciudades mexicanas, así como la diferencia entre unas y otras.

Mientras que el tema del transporte permaneció en el centro de los diálogos entre alcaldes, como vía para mejorar la calidad del aire, aumentar la productividad económica, combatir el cambio climático o simplemente mejorar la calidad de vida en las más de 85 ciudades que integran el Grupo de Liderazgo Climático o C40, también se entregaron los premios “Dinosaurios de oro”, a lo peor de México en materia de movilidad urbana.

 

“Se trata de señalar incongruencias e inconsistencias, políticas urbanas que son como del Precámbrico y que no nos dejan avanzar hacia las ciudades que queremos”, dijo Areli Carreón, activista por la movilidad urbana y campañista de ciudades sostenibles para Greenpeace México.

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Lo peor de la movilidad

Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, fue nominado a lo peor en la categoría “Gestión de Indigestión”, por la instalación de jardines verticales en las columnas del segundo piso del Periférico, una iniciativa por enverdecer la infraestructura gris que no tiene mucho de sostenible.

Los ganadores de la premiación simbólica —que será celebrada cada año, según sus organizadores— incluyeron:

  1. El “subsidio al automóvil privado” a nivel federal le valió al presidente Enrique Peña Nieto ser el máximo ganador de los Dinosaurios de Oro. Los organizadores consideraron que la medida es “inequitativa, antidemocrática y antiecológica”, ya que los autos privados son la principal fuente de contaminantes y reciben el 74% de los recursos destinados a la movilidad urbana, según un estudio del ITDP México.
  2. El “boicot al sistema de bicicletas públicas” en Toluca, Estado de México. El desmantelamiento del sistema Huitzi, luego de su inauguración a fines de 2015, le valió al alcalde Fernando Zamora el primer lugar en la categoría de “Gestión de Indigestión”.
  3. La banqueta más inaccesible de México en Celaya, Guanajuato. Esta obra le valió un premio al alcalde de la ciudad, Roberto Lemus, en la categoría “Obras que sobran”.

Entre otros nominados a los premios estuvieron: el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, y el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, por impulsar autopistas urbanas en lugar de transporte público en el Estado de México. Además del exgobernador de Chihuahua, César Duarte, por “la ciclovía más corta del mundo”.

Críticas al segundo piso

Pese al reconocimiento internacional a varias de las iniciativas impulsadas en la Ciudad de México, como la eliminación de microbuses, la implementación de taxis eléctricos e híbridos, la instalación de electrolineras y la expansión de ciclovías y el Metrobús, la política de transporte capitalina recibió duras críticas de especialistas y activistas. La mayoría de los señalamientos se centran en la construcción de autovías elevadas (segundos pisos), en paralelo a las otras acciones “verdes”.

Como lo ha demostrado un amplio cuerpo de investigaciones, las autovías elevadas implican un alfabeto de consecuencias indeseables, como fomento al uso de vehículo privado, aumento en la contaminación por automotores y altos costos sociales y económicos. Además, lo que resulta más irritante, no resuelven las congestiones de tránsito con que sus promotores las justifican. Al revés, lo complican.

Apenas en noviembre pasado, Mancera mismo inauguró la última autovía elevada de la ciudad: la Autopista Urbana Sur. En un recorrido con el presidente Enrique Peña Nieto, Mancera describió como “un hit” la obra de 7 kilómetros.

Los críticos de las autovías elevadas a menudo citan al filósofo de la tecnología Lewis Mumford, quien aseguró en 1955 que “atacar la congestión (vehicular) aumentando el número de carriles es equivalente a atacar la obesidad aumentando el tamaño del cinturón”.

O en las palabras del experto en movilidad sostenible del World Resources Institute, Darío Hidalgo, atender la congestión vehicular con vías elevadas puede bien equivaler a “apagar el fuego con gasolina”.

Varios asistentes al C40, incluidos la ex comisionada de transporte en Nueva York, Janette Sadik-Khan, y el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, describieron en estos días la importancia de impulsar obras que reten la hegemonía del automóvil privado, y no que la reproduzcan.

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