5 de cada 10 procesados enfrentan acusaciones por delitos de drogas; la mayoría son jóvenes
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5 de cada 10 procesados enfrentan acusaciones por delitos de drogas; la mayoría son jóvenes

Hay “un aumento en la persecución de delitos en materia de narcóticos", y la mayoría de los detenidos son jóvenes de baja escolaridad, indica un estudio.
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Por Nayeli Roldán
15 de diciembre, 2016
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Cinco de cada 10 procesados que se encuentran en las diferentes cárceles del país, enfrentan delitos relacionados con drogas. El mayor aumento de detenciones por este motivo se registró de 2009 a 2011, y son sobre todo jóvenes con poca escolaridad y de situación económica precaria.

Para combatir este delito, el sistema de justicia utiliza la prisión preventiva, que significa el aspecto “más punitivo de la política de control de drogas”.

Por ello, 9 de cada 10 personas acusadas de cometer delitos de narcóticos del fuero federal reciben auto de formal prisión; es decir, enfrentan sus juicios en reclusión.

De acuerdo con datos del reporte “Prohibición de drogas y combate frontal al narcotráfico”, realizado por el Instituto Belisario Domínguez del Senado, entre 2009 y 2010 aumentó 36% el número de procesados por narcotráfico en el país, al pasar de 18 mil 179 a 24 mil 825 personas.

El 10% restante sale libre, ya sea por falta de elementos para procesar, por sobreseimiento de sus casos (son desechados) o por dictarse su libertad absoluta, refiere el estudio.

De acuerdo con las Estadísticas Judiciales en Materia Penal del INEGI de 2016, 52% de los procesados fueron acusados por delitos de narcóticos.

Le siguen ilícitos cometidos con armas (28%), defraudación fiscal (4%), y otros delitos como organización delictiva, robo, contra la ecología y medio ambiente.

La información revela “un aumento en la persecución de delitos en materia de narcóticos (cualquier delito de drogas, no necesariamente narcotráfico)”, advierte el estudio realizado por el investigador Carlos Galindo.

La “persecución” es contra un segmento específico: jóvenes, con baja escolaridad y ocupaciones precarias. Esto, según académicos y activistas, indica que “la política de drogas afecta de sobremanera a jóvenes ya de por sí marginalizados”.

Los números son claros: en 2012 ingresaron casi 19 mil personas, de entre las cuales, una de cada tres fue un hombre de 18 a 25 años de edad (casi 6 mil jóvenes varones; si se consideran hombres de 18 a 30 años suman casi 10 mil y representan 53% del total).

Estos jóvenes tienen un nivel educativo muy bajo: uno de cada tres aprobó únicamente algún grado de primaria. En general, 8 de cada 10 no entraron al bachillerato. Con respecto a su situación laboral, 9 de cada 10 afirmaron tener algún trabajo (cerca de 17 mil en 2012). De entre ellos, 30% eran obreros o artesanos (más de 5 mil en 2012), 13% eran comerciantes (2 mil) y 10% eran trabajadores agropecuarios (casi otros 2 mil), según datos del INEGI.

Los datos disponibles no desagregan las conductas específicas por las que fueron detenidos (cultivo, posesión o transporte de drogas), no por una negativa gubernamental, sino porque la forma como se tipificaron los delitos dificulta la clasificación de cifras desagregadas.

Lo que sí se sabe es que sólo 4 de cada 10 personas que ingresan a prisión preventiva por delitos de narcóticos del fuero federal están acusadas de cometer delitos graves, y a 60% se les acusa de delitos no graves.

El 95% de los casos, los imputados fueron declarados como culpables en las sentencias. Y prácticamente todos son condenados a prisión. En números absolutos, cerca de 20 mil personas son sentenciadas y condenadas a prisión anualmente por delitos de narcóticos.

Los datos podrían sugerir que se está apresando un número elevado de peligrosos narcotraficantes (por ser delitos del fuero federal), pero no es así, toda vez que sólo 4 de cada 10 procesados son acusados de delitos graves.

Penalización

El estudio analiza la legislación mexicana respecto a los delitos relacionados con narcóticos, y concluye que “todas las actividades relacionadas con el consumo de narcóticos en México se han criminalizado”, es decir, se han tipificado como delitos penales.

Aunque la legislación contempla la excepción de no penalizar el delito de posesión de drogas cuando las cantidades que se porten no excedan lo estipulado en la tabla de dosis máximas de consumo personal establecidos en el artículo 479 de la Ley General de Salud, la persona sí puede ser llevada, (y en la práctica así ocurre) a una agencia del Ministerio Público donde se registra su detención y el no ejercicio de la acción penal.

Otro aspecto es la criminalización de los campesinos que cultivan amapola, cannabis o peyote pues todas las sanciones establecidas incluyen penas de prisión. El reporte refiere que el encarcelamiento interfiere con la implementación de programas alternativos de desarrollo y profundiza situaciones de pobreza de esa población.

Aún cuando los campesinos imputados tengan escasa educación formal y vivan en extrema pobreza, el Código Penal Federal les impone una sanción de uno a seis años de prisión.

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Rusia y Ucrania: lo que la acción militar rusa revela sobre los planes de Putin

Lejos de concentrarse en las zonas más rusófonas de Ucrania, a las que Putin decía querer proteger, el ataque ruso ha abarcado amplias zonas de la geografía de ese país. BBC Mundo te cuenta cuáles pueden ser los objetivos detras de esta estrategia.
25 de febrero, 2022
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Meses de tensiones y de diálogos diplomáticos fallidos desembocaron en el resultado que se temía desde hace tiempo: una invasión militar a Ucrania por parte de la Rusia de Vladimir Putin.

El mandatario ruso justificó la operación puesta en marcha este jueves en una supuesta petición de los líderes de las regiones rebeldes de Donetsk y Luhansk, dos territorios de Ucrania controlados desde 2014 por grupos separatistas prorrusos y que este semana fueron reconocidos por el Kremlin como estados “independientes”.

“Tomé la decisión de llevar a cabo una operación militar especial. Su objetivo será defender a las personas que durante ocho años sufren persecución y genocidio por parte del régimen de Kiev”, señaló Putin en una afirmación que no está sustentada por ninguna evidencia.

Aseguró además que buscaba la “desmilitarización y desnazificación de Ucrania”, a lo que el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, respondió recordando que él es judío. “¿Cómo podría yo ser nazi?”, preguntó.

Y aunque el mandatario ruso afirmó que sus planes “no incluyen una ocupación del territorio ucraniano”, pronto quedó claro, que la operación militar rusa no se limitaría a “proteger” a los rebeldes de Donetsk y Luhansk, sino que abarca todo el país.

Mapa de las ciudades donde se reportaron las primeras explosiones

BBC

Las fuerzas rusas han atacado Ucrania por el este, donde se encuentran las regiones rebeldes de Donetsk y Luhansk, pero además han atacado desde el sur, desde Crimea, una península de Ucrania que Rusia se anexó en 2014; y desde el norte, donde se cree que las tropas rusas cruzaron por la triple frontera en la que coinciden Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

También por el norte, fuerzas rusas aerotransportadas tomaron la base aérea Antonov, ubicada a unos 40 kilómetros de la capital ucraniana, Kiev.

Pero, ¿qué está buscando Putin con esto?

Un gobierno amigo en Kiev

“El objetivo estratégico de Rusia es neutralizar la soberanía de Ucrania. Rusia considera esencial para su seguridad nacional que Ucrania no se una a la OTAN ni a la Unión Europea y que no tenga un gobierno prooccidental”, dice Adriano Bosoni, director de análisis de Rane, una empresa estadounidense especializada en pronósticos geopolíticos, a BBC Mundo.

“A nivel más práctico, las acciones de las últimas horas buscan básicamente un cambio de gobierno en Ucrania. Buscan deponer al gobierno de Zelensky y reemplazarlo con un gobierno prorruso“, agrega.

Peter Zeihan, un experto estadounidense en estrategia y geopolítica, coincide en que Putin tiene en la mira al gobierno de Zelensky.

“Su objetivo es derrocar al gobierno e instalar un régimen títere. Eso está muy claro en el discurso y no se detendrá hasta que la totalidad del territorio de Ucrania sea considerado amistoso, en los términos en los que lo define Moscú. Así que estamos viendo aquí una captura al por mayor y probablemente estará seguida por una ocupación del país“, dijo Zeihan en un video divulgado este jueves en su canal de YouTube.

Volodymyr Zelensky

Getty Images
El gobierno de Zelensky se encuentra en la mira de Moscú.

Esta operación también tendría para Moscú objetivos que irían más allá de Ucrania, según señala Gerald Toal, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Virginia Tech en EE.UU.

“Desde la perspectiva geopolítica, Putin quiere desafiar el dominio unipolar estadounidense, por lo que se trata de una jugada que coincide con el objetivo general de China de retar ese orden internacional”, dice Toal a BBC Mundo.

“En términos de seguridad europea, está buscando destrozarla para demostrar que Rusia está de vuelta, que es una potencia importante a la que deben prestar atención. la OTAN no puede seguir expandiéndose sin escuchar las preocupaciones de seguridad de Rusia”, apunta.

El modelo Lukashenko

Adriano Bosoni sostiene que el escenario ideal para Moscú sería lograr que Ucrania siga el ejemplo de Bielorrusia, “que es prácticamente un estado títere, totalmente dependiente de Rusia, con Lukashenko como dictador perpetuo”.

Esta estrategia de forzar un cambio de régimen en Ucrania para imponer un nuevo gobierno “amistoso” es considerada como “muy arriesgada” por Gerard Toal, quien durante años ha hecho estudios sobre la opinión pública en Ucrania y cree que es muy difícil que Rusia tenga éxito por esa ruta.

“La violencia polariza la situación y la hace muy tóxica por lo que cualquier gobierno distinto al actual en Ucrania va a ser visto como una capitulación ante Rusia, como un títere de Rusia, por lo que creo que una mayoría de la población se movilizará en su contra y no veo cómo podría tener éxito”, señala.

Manifestación en Ucrania en contra de Rusia el pasado 21 de febrero.

Getty Images
En los últimos años ha aumentado en Ucrania la población crítica con Rusia.

El experto indica que en los estudios de opinión pública en Ucrania hechos en años recientes en torno a 73% de los encuestados manifestaban no tener confianza en Vladimir Putin, mientras que el resto se dividía entre gente que no quería responder y una parte de personas que sí confiaban aunque fuera un poco en el mandatario ruso.

Toal asegura que aunque indudablemente hay sitios de Ucrania donde las tropas rusas serán bienvenidas, no cree que haya ningún lugar donde la mayoría de la población lo haga.

Más allá de las dificultades para instalar en Kiev un gobierno que le sea favorable, Zeihan cree que Moscú enfrentará grandes desafíos para controlar el territorio ucraniano tanto por la resistencia de la población como por tratarse de un país que sigue siendo en gran medida rural.

“Una de las grandes consecuencias de las previas invasiones de Rusia a Ucrania en los últimos ocho años fue que los rusos han logrado convencer a todo el mundo por sus acciones allí que Rusia ya no es un estado amigo”, dice.

Y agrega: “Por eso, si esto hubiera ocurrido hace una década, quizá habrías encontrado colaboración por parte de un tercio de la población de Ucrania, pero ese tiempo pasó. Ahora probablemente menos de 5% de las personas pueden contarse como colaboracionistas, todos los demás van a resistir“, asegura.

Zeihan compara esta situación con la planteada con la invasión estadounidense de Irak en 2003, donde la gran mayoría de la población estaba en contra de Saddam Hussein, lo que permitió que durante el primer año de la ocupación Estados Unidos no enfrentara grandes dificultades porque una parte sustancial de los habitantes eran neutrales hacia las tropas estadounidenses.

“Eso no va a ocurrir aquí. El territorio es más grande, la población es más grande y más hostil. Además, se trata de un país en el que puedes estar en el campo.

“A diferencia de Irak, donde un tercio del país es desierto, Ucrania es un país agrícola y es distinto perseguir a la gente en el desierto, donde puedes encontrarlos con instrumentos de visión nocturna, que hacerlo en un lugar donde pueden desaparecer en los campos. Esto va a ser un camino duro a casa”, señala Zeihan.

Pero el hecho de que las perspectivas de la ocupación de Ucrania y de la sustitución del gobierno de Zelensky no luzcan fáciles para Rusia, no significa que Putin se quede sin opciones.

Un país dividido

“Si por cuestiones de resistencia, violencia, lucha, los ucranianos muestran tener mejores capacidades defensivas de lo que los rusos esperaban, yo no descartaría el escenario de una cierta partición de Ucrania, en la cual Rusia, a través de una República de nulo reconocimiento internacional, quede controlando la parte este del país, donde hay mayor concentración de gente qué habla ruso y que es prorrusa, mientras que lo que sobreviva de Ucrania se mantenga en la parte oeste del país, que es la que más habla ucraniano y la más pro occidental”, afirma Adriano Bosoni, de Rane.

Soldados de las milicias prorrusas en Donestk.

Reuters
En Donestk, en el este de Ucrania, las fuerzas prorrusas tienen el control desde 2014.

Este sería para Gerard Toal un “escenario oscuro” que podría funcionar para Rusia y que implicaría el desplazamiento de la población de tal forma que quienes se queden en esas zonas sean prorrusos, mientras que los que se oponen a la acción de Putin son derrotados.

“Eso es en esencia lo que tienes en la región de Donbas . Allí los partidarios de una Ucrania europea están en el occidente. Entonces, Rusia haría una campana de ‘limpieza’, de desplazamientos forzados, de tal forma que quienes se quedan sean aquellos que de una u otra manera apoyan a Moscú”, afirma Toal.

“Eso en teoría podría funcionar, pero hacer que se mantenga, acabar con la guerra, generar desarrollo económico, construir legitimidad y tener un estado capaz… esas son tareas enormes, muy difíciles de llevar adelante por parte de un ejército de ocupación. Por eso yo creo que esto va a fracasar y va a ser una herida en Europa. Una herida que durara por algún tiempo, lamentablemente”, concluye Toal.


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