Javier Duarte lavaba dinero en solo 65 segundos a través de transferencias electrónicas
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Cuartoscuro

Javier Duarte lavaba dinero en solo 65 segundos a través de transferencias electrónicas

A través de operaciones bancarias electrónicas llamadas SPEI los implicados consiguieron lavar millones de pesos en menos de 65 segundos de 2012 a 2016.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
1 de diciembre, 2016
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La Procuraduría General de la República (PGR) cuenta con evidencia que demuestra que el presunto desvío de recursos en la administración de Javier Duarte, a través de empresas fantasma, inició en 2012 y continuó haciéndolo hasta 2016, último año de su gobierno.

El dinero se intentó lavar con más de un centenar de transferencias electrónicas denominadas “SPEI” que permiten mover grandes sumas de dinero en cuestión de segundos, según las primeras investigaciones de la PGR.

De acuerdo con datos de la indagatoria que la Subprocuraduría de Delitos Federales de PGR integra junto con la Secretaría de Hacienda, bajo el expediente SEIDF/UEIDFF-VER/0001653/2016, solo en el caso de los 421 millones ya recuperados la red fraudulenta involucró a ocho compañías, siete creadas exprofeso para el traslado de los recursos.

El esquema para desviar estos 421 millones operó dela siguiente forma: entre los años 2012 a 2016 seis compañías (cuyos nombres no se confirmaron públicamente para no violar la integridad del proceso) recibieron recursos de partidas públicas. Lo hicieron mediante la firma de contratos con distintas dependencias.

El dinero que recibieron estas compañías fue trasladado paulatinamente a una séptima empresa fantasma creada por un prestanombres de Javier Duarte, la cual ya no era contratista del gobierno. Dicha compañía se encargaba de dispersar los recursos con distintos fines con el objetivo de lavar su origen.

De los 421 millones desviados originalmente, esta séptima compañía destinó 261 millones de pesos entre junio de 2012 y mayo de 2013 para adquirir el 50 por ciento de una octava empresa, esta si una compañía con operaciones reales. Fue esta última empresa la que colaboró con las autoridades ministeriales para devolver los recursos que se recibieron.

La inversión en la compra de acciones de una compañía legal solo es una de varias alternativas que encontraron los involucrados en esta  red de corrupción que presuntamente encabeza el gobernador Javier Duarte. Hubo dinero que, como ya también documentó la PGR, se usó para la adquisición de múltiples propiedades.

“La mecánica es a través de empresas fantasmas, hacían parecer licitaciones o servicios al gobierno del estado lo cual recibían estas empresas, lo iban manejando el flujo de una empresa a otra, de una cuenta a otra, de una persona a otra, para ir diluyendo el origen, llegó a una persona prestanombres y ese invierte en una empresa totalmente limpia, invierte el capital y la empresa recibe” dijo ayer el titular de la PGR Raúl Cervantes.

Como lavar dinero en 65 segundos

Para ocultar el origen de los recursos económicos y trasladarlos entre distintas cuentas bancarias, las personas físicas y morales (empresas) realizaron transacciones electrónicas a través del mecanismo denominado Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI).

El Banco de México explica que el SPEI son transacciones de banca en línea que se pueden realizar entre distintos bancos y que tienen como ventaja el que, en muchos casos, no hay un tope del dinero que se desplaza. La transferencia de una cuenta a otra se ve reflejada en un máximo de 65 segundos.

“Hacer pagos a través del SPEI es muy seguro pues estas operaciones se realizan a través de un ambiente o red privada y protegida. Además, el servicio de banca por internet o el servicio de pagos móviles requieren el uso de un dispositivo de seguridad el cual puede ser un token o una tarjeta de seguridad, lo que te garantiza que sólo tú puedas realizar operaciones a través de estos servicios”, indica en su página el Banco de México.

La Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda ha detectado por lo menos un centenar de operaciones con este mecanismo, lo que permitió el desplazamiento de casi 500 millones de pesos cuyo origen corresponde al erario público de Veracruz.

El servicio de SPEI se utilizó para que al menos ocho compañías fantasma enviaran recursos a una empresa denominada Consorcio Brades SA de CV, que simuló la adquisición de terrenos ejidales con recursos públicos, dinero que se terminó invirtiendo finalmente en propiedades como el Rancho “La Mesa” ubicado en el Estado de México.

La PGR en coordinación con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ya ha asegurado y congelado 112 cuentas bancarias, varias de las cuales se utilizaron justamente para las operaciones electrónicas con el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios.

Se reparten rancho

La PGR detalló que la propiedad del rancho denominado La Mesa en Valle de Bravo, adquirido por Javier Duarte a través de una red de prestanombres con recursos provenientes de partidas de Salud y Educación, se encuentra dividido entre el gobierno federal y el estado de Veracruz.

Una tercera parte de la propiedad se encuentra escriturada ya a nombre del Gobierno del Estado de Veracruz, mientras que las otras dos terceras partes, que suman 92 hectáreas, se encuentran legalmente aseguradas por el Ministerio Público de la Federación.

Además del rancho otras cuatro propiedades han sido aseguradas por los fiscales de la Procuraduría. Se trata de dos inmuebles en las colonias Polanco y Lomas de Chapultepec en la Ciudad de México, 630 hectáreas de terrenos ejidales en Campeche, y un rancho denominado “El Faunito” en Córdoba Veracruz.

La Procuraduría analiza qué mecanismos legales se pueden utilizar para que estas propiedades puedan pasar en definitiva a manos del gobierno federal y a su vez puedan convertirse en recursos que beneficien al Estado de Veracruz. La posibilidad de impulsar juicios de extinción de dominio, según las autoridades es la última opción debido al tiempo que toman dichos procedimientos de carácter civil.

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Cómo el encierro por el COVID-19 está cambiando nuestros grupos de amigos

Una nueva investigación sugiere que las cuarentenas están remodelando nuestros grupos de amigos. ¿Qué significa eso para nuestras relaciones post COVID-19?
15 de octubre, 2020
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Antes de que el coronavirus provocara un segundo bloqueo severo en la ciudad australiana de Melbourne, Karen Lamb, una estadística de 35 años, iba al teatro, a las prácticas semanales de un coro, a clases de baile y pasaba mucho tiempo con sus amigos.

Pero los confinamientos en su ciudad interrumpieron el comportamiento social de Lamb. Su mundo se ha trasladado a internet y, a veces, Lamb puede sentirse sola.

Grandes cantidades de personas reportaron sentirse solas en la primera ola de cuarentenas por coronavirus a principios de 2020.

Según una investigación de la experta en soledad Michelle Lim, de la Universidad Tecnológica de Swinburne (Australia), uno de cada dos australianos dijo sentirse solo durante el primer encierro.

En Reino Unido y Estados Unidos, la proporción fue de dos de cada tres.

Ahora, unos investigadores en Australia examinan cómo estos períodos de aislamiento forzados están cambiando nuestras interacciones sociales.

Aunque la pandemia se está desarrollando de manera diferente según el país, en general compartimos una misma inquietud: si los bloqueos están cambiando la forma en que socializamos, ¿cuánto tiempo durará nuestra soledad?

Consolidando las redes de amigos

Los resultados iniciales de una encuesta de seguimiento que enviaron a casi 2.000 australianos han mostrado que se están produciendo algunos cambios de comportamiento importantes relacionados con la pandemia.

La investigación es un proyecto conjunto entre dos académicos, la doctora Marlee Bower, investigadora de la soledad de la Universidad de Sídney, y el sociólogo Roger Patulny, de la Universidad de Wollongong, Australia.

Bower dice que en las respuestas abiertas a la encuesta, muchas personas indicaron que habían comenzado a reducir sus redes sociales.

Un hombre y una mujer cenando a través de una videollamada.

Getty Images
Gran parte de nuestras interacciones se han trasladado a las plataformas digitales.

“No socializan con tanta gente como antes, sino con un subgrupo muy particular”, dice. “Las personas que tienen conexiones previas y pueden aprovechar sus amistades existentes en línea, lo están haciendo bastante bien. En muchos casos, están más cerca de los amigos que tenían”.

Ese ha sido el caso de Lamb, que es escocesa, pero ha vivido en Melbourne durante ocho años.

Antes del encierro, hablaba con Amy, una de sus amigas más antiguas, unas cuatro o cinco veces al año.

Ahora conversan todos los jueves, a una hora determinada, y ambas se preguntan por qué no lo habían hecho antes.

Algunas de sus otras amistades, sin embargo, no han resistido tan bien.

“Me ha resultado más fácil mantenerme en contacto con mi amiga escocesa que con mis amigos australianos”, dice Lamb. “Simplemente no he tenido esa relación en línea con los australianos. Durante los últimos seis meses me he distanciado mucho más de mis amigos del día a día”.

“Cuando las interacciones sociales se trasladan a internet, sólo ciertos tipos de relaciones parecían sobrevivir”, explica Bower.

Una vez que se elimina el contexto local o comunitario, se mantienen o fortalecen las relaciones en las que las personas tenían algo en común además del trabajo o pasatiempos, y en las que todos se sienten cómodos con la tecnología digital.

Muchos querían compartir su estrés pandémico con aquellos con quienes se sentían más cercanos; viejos amigos de las ciudades de origen y amigos locales muy cercanos.

“Dado que la mayor parte de la interacción social se ha producido en línea, socializar con personas que viven localmente ha resultado tan fácil como socializar con personas que viven en el otro lado del mundo. Esto significaba que las personas han podido socializar y volver a conectarse con personas con las que eran más cercanas, independientemente de su ubicación”, dice.

Dos amigas conversando por videollamada.

Getty Images
Mucha gente ha retomado viejas amistades.

La sociedad contemporánea a menudo se define por el movimiento de personas fuera de su lugar de origen, agrega Patulny.

“Estás más cerca de las personas que viven en el otro lado del planeta, porque son con las que creciste. No estás necesariamente cerca de aquellos con quienes compartes un vecindario. El covid-19 realmente está mostrando esto”, dice

Conversaciones cotidianas

Sin embargo, también extrañamos las interacciones con aquellas personas con las que no tenemos una amistad suficiente como para construir una relación en línea durante la pandemia.

Según Patulny y Bower, muchas personas dijeron que habían perdido estas microinteracciones con las personas de sus comunidades, que son casi imposibles de facilitar a través de la comunicación digital.

“La capacidad de simplemente parar, chismear, reír, bromear y todas las cosas que haces fuera de las reuniones, eso no sucede cuando estás reunido en línea”, dice Patulny. “El contacto periférico adicional se ha perdido, y esa es una pérdida importante”.

Una mujer con mascarilla detrás de una ventana.

Getty Images
Mucha gente ya se sentía sola antes del covid-19.

Existe el riesgo de que los vínculos sociales se deterioren sin estas pequeñas interacciones, dice, ya que ayudan a las personas a conectarse.

En cuanto a si podemos retomar estas amistades después de la pandemia, Bower señala evidencia reciente de Reino Unido que sugiere que las personas que se sentían solas antes probablemente se sentirían un poco más solas después, mientras que otras no experimentaron cambios a largo plazo.

Sin embargo, expresa cierta preocupación por que un período prolongado de soledad para algunas personas pudiera hacer que las interacciones pequeñas se sientan más desafiantes a largo plazo.

“Las personas que experimentan soledad durante períodos prolongados comienzan a experimentar impactos negativos persistentes en la forma en que piensan y actúan en situaciones sociales —son más hipervigilantes en cuanto al rechazo, más ansiosos socialmente— y esto puede dificultar estas interacciones simples y que sea menos probable que salga bien”, dice Bower.

Revertir o cambiar

La investigación de Bower y Patulny seguirá analizando a su grupo de estudio mientras Australia continúa su marcha para salir de las restricciones del covid-19.

Dos mujeres conversando una con la otra, cada una su escritorio.

Getty Images
Mucha gente extraña las pequeñas interacciones que tenía en el día a día con ciertas personas, aunque fueran sus amigas cercanas.

Realizarán una encuesta a la misma muestra cada tres meses para determinar cómo está cambiando su comportamiento y por qué, y enviarán sus resultados a un grupo de expertos que está considerando los impactos de la pandemia en la salud mental.

Es demasiado pronto para cualquier estimación de los cambios sociales a largo plazo, si los hay, pero los investigadores sugieren que podría pasar un poco de tiempo antes de que las interacciones vuelvan a la normalidad.

“Me pregunto si el hecho de que no estés acostumbrado a socializar y que ahora exista un riesgo asociado con socializar, conducirá a impactos a largo plazo en la forma en que nos sentimos y en cómo podemos superar la soledad”, dice Bower.

Patuly dice que no le sorprendería un ligero aumento de la soledad durante algunos años.

Sin embargo, Michelle Lim, la experta en soledad, cree que para la mayoría de las personas, tanto la pérdida de microinteracciones como el estrechamiento de sus redes sociales son temporales, están directamente vinculados a la emergencia de salud pública y es poco probable que duren más que ella.

“Si será significativamente perjudicial para las relaciones dependerá de muchos factores: si el individuo es resistente, si tiene redes sociales sólidas, si se esfuerza por mantener sus amistades a pesar de estas barreras”, dice Lim.

Tampoco está claro, agrega, si los bloqueos más prolongados, ya sea por mandato del gobierno o debido a la necesidad de las personas de protegerse por condiciones de salud preexistentes, conducirán a resultados diferentes o más pronunciados.

Lim dice que es posible que, en el futuro inmediato, las interacciones cara a cara puedan cambiar si seguimos preocupados por la salud pública.

Dos personas con mascarilla guardando la distancia social.

Getty Images
¿Por cuánto tiempo se mantendrán los cambios en las interacciones cara a cara?

Pero también dice que es parte de la naturaleza humana volver a los grupos sociales. La mayoría de las personas que han infringido las normas de encierro lo han hecho para ver a amigos y familiares.

Después de que nos recuperemos del impacto de estos comportamientos alterados, cree que es probable que las cosas vuelvan a la normalidad anterior.

Los principales determinantes de la soledad son bastante estables, agrega.

Es poco probable que aquellos que no estaban solos antes del covid-19 se sientan muy solos a largo plazo una vez que todo haya terminado.

“Creo que durante un corto período de tiempo habrá cambios”, dice. “Pero somos criaturas de hábitos. A menos que estos comportamientos sean a muy, muy largo plazo, creo que volveremos a nuestros grupos sociales”.

* Esta nota es una traducción de un artículo original publicado en inglés en BBC Worklife y que puedes leer aquí.

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https://www.youtube.com/watch?v=mYv_EYYngC4&t=8s

https://www.youtube.com/watch?v=aBKdOAVLVEc

https://www.youtube.com/watch?v=bW1ibaFkARg

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