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Cómo la globalización y la tecnología amenazan la tradición muxe de Oaxaca

Los muxes, hombres zapotecos homosexuales, se han visto amenazados irónicamente por los discursos y avances actuales de la comunidad LGBT.
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Por Redacción ClickNecesario
1 de diciembre, 2016
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Juchitán parecía ser el paraíso de la tolerancia con su tercer género, los muxes. Los muxes son hombres zapotecos homosexuales que viven en la región del Istmo, en Oaxaca, y su papel dentro de la sociedad zapoteca es reconocido y protegido como un género extra. Te contamos más de esta tradición y cómo es que en las últimas décadas el tercer género se ha visto amenazado, irónicamente, por los discursos y avances actuales de la comunidad LGBT.

En Juchitán alrededor del 6 % de la población son muxes. El término proviene de una versión zapoteca de la palabra mujer en español. Algunos muxes se visten de mujer y viven como tal: cocinan, bordan, usan vestidos, forman parte de las fiestas comunitarias, se acuestan con hombres, etc. Son tratados como mujer, en general, y tienen un papel importante en la cultura zapoteca.

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La imponente figura de la mujer zapoteca

Cada género tiene un rol específico. Los hombres son los encargados de la producción económica y el rumbo político del grupo; las mujeres tienen la responsabilidad de circular y distribuir los bienes y las mercancías, al mismo tiempo que son las encargadas de reproducir la cultura tradicional.

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Juchitán. Foto: Graciela Iturbide

Es tan importante la figura de la mujer, que algunos antropólogos han considerado que tiene más presencia que el hombre en esta zona:

“Sus formas voluminosas, el porte altivo, la actitud entre gracia y orgullo, la majestuosidad del traje regional que ha inspirado a muchos artistas, fotógrafos y escritores mexicanos y extranjeros, al punto que en el imaginario nacional –y a veces también académico- se ha hablado de ‘matriarcado’”. (Miano y Gómez)

Los muxes forman parte de esta visión de mujer fuerte e influyente en la sociedad. A veces, incluso, sin ser homosexuales, algunos hombres son criados como muxes en su infancia -lo cual no afecta para nada si de adultos se quieren casar y tener hijos.

La importante figura del muxe para los zapotecos

Aunado a los géneros convencionales, en la región del Istmo se ha llegado a reconocer a los muxes como un tercer género.

Lukas avendaño, muxe Zapoteco. Foto de Mario Patinho.
Lukas avendaño, muxe Zapoteco. Foto: Mario Patinho. Wikimedia

A diferencia de nuestra realidad, en zapoteco no existe un estigma que margine a los hombres homosexuales:

“Su visibilidad y presencia se percibe como un estatus de privilegio si lo comparamos a la mayoría de las situaciones conocidas en México, al punto de crear el imaginario de Juchitán como “paraíso queer”, parecido al caso del “matriarcado””. (Miano y Gómez)

En el ambiente festivo, los muxes han acaparado protagonismo y desde hace más de 30 años tienen su propia vela, a la que hoy en día asisten periodistas, turistas y visitantes de todo el mundo. Las velas son las fiestas tradicionales del Istmo, dedicadas a San Vicente Ferrer, San Antonio, etc., y los muxes celebran en noviembre su propia Vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro.

Pero se están perdiendo las costumbres…

Y no lo decimos como abuelito decepcionado, sino como lo cuentan los hechos. En los últimos lustros la situación ha cambiado muchísimo para los muxes y, desgraciadamente, no todo ha sido favorable.

Foto de Arnaud B.
Foto de Arnaud B.Flickr

Por un lado, existe más educación y apertura de diálogo para atender los problemas de la comunidad homosexual, como cuidado y prevención de VIH y otras ETS.

Por otro lado, la globalización, la tecnología y entrada de nuevas ideas a la cultura zapoteca ha influido en la desestabilización de la figura muxe: antes era respetada y hoy en día está siendo cuestionada, incluso, por sus mismos miembros.

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Los viejos cuestionan a los jóvenes que desean cambiar quirúrgicamente su apariencia. Algunos insisten que un muxe es un hombre homosexual que se viste y se siente como mujer y nada más. La ingesta de suplementos y hormonas femeninas y las operaciones son mal vistas.

El imaginario zapoteco de los muxes desaparece en medida que las aspiraciones individuales se inclinan más a los modelos estereotipados y forjados mediáticamente de las mujeres.

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Este cambio no ha sido bien recibido por las generaciones anteriores, ya que dicen que los jóvenes transexuales están solamente volviendo al género dual heterosexista: “implica la renuncia y transformación radical de un orden de género étnico basado por lo menos en tres géneros”. (Miano y Gómez)

La homofobia no nace, se hace

Aunado a lo anterior, la homofobia llegó a Juchitán. Antes la gente no se enteraba de nada y los zapotecos vivían en la zona del Istmo sin meterse con nadie. Pero llegó la globalización y la facilidad de comunicación. Estos factores, unidos a la creciente homofobia del mundo, han provocado el conocimiento y desaprobación muxe de gente externa; la violencia ha crecido y los homicidios por homofobia se han vuelto regulares. Pero el problema va mucho más allá:

“En términos políticos, la percepción es que todos estos crímenes no son solamente productos de la homofobia, sino que en gran medida representan un atentado al patrimonio cultural intangible de los zapotecas” (Miano y Gómez)

La Vela de la Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro

La vela de los muxes se ha convertido en un festival que hoy en día atrae a cientos de miembros de la comunidad LGBTT, medios internacionales y quien quiera colarse.

Actualmente, el festival es la muestra más importante del conflicto interno que está sufriendo la cultura muxe. Por ejemplo: Debido a los estándares y técnicas de belleza actuales, los muxes cada vez lucen más femeninos y las mujeres se han empezado a sentir amenazadas por ellos.

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Igualmente, durante el festejo del año en curso, se suscitaron problemas que antes no había, como la prohibición del uso de baños femeninos por los muxes. Anteriormente no había ningún problema porque ningún muxe quería entrar ahí…

La conclusión antropológica de nuestra fuente es que hay de dos: la cultura cambia junto con las ideas de la época para mantener la integración de sus tres géneros; o puede sucumbir a las presiones de la modernidad y detener su progreso, acabando en el modelo dual judeocristiano. Oh, ironías de la modernidad…

Pero la conclusión no antropológica es la que nos gusta más:

“Nosotras, que somos unas idealistas optimistas, optamos por una solución a la zapoteca: ni esto ni el otro, sino otra cosa, siempre absolutamente zapoteca, donde caben ambos y otros más.” (Miano y Gómez)

En ClickNecesario también somos soñadoras de la vida y esperamos que la cultura zapoteca y los muxes encuentren pronto el equilibrio entre tradición y actualidad. Si todos estamos en el mundo, todos deberíamos caber en él.

 

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AFP

De Trotsky a Evo Morales: los asilados y refugiados políticos que ha recibido México

El expresidente de Bolivia, Evo Morales, llegó a México tras aceptar la oferta del gobierno de ese país de concederle asilo político. Morales se suma a una larga lista de asilados y refugiados que han sido recibidos en ese país.
AFP
13 de noviembre, 2019
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Tras su renuncia a la presidencia de Bolivia, Evo Morales llegó a México aceptando la oferta del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de concederle asilo político.

Así Morales es el último que se suma a una larga lista de asilados y refugiados en ese país que incluye a un ideólogo soviético, una activista de derechos humanos, ex presidentes de Centro y Sudamérica y exiliados republicanos españoles.

Durante casi todo el siglo pasado, México tuvo una activa política de asilo. La tradición, sin embargo, pareció perderse a partir de los años 90, cuando se modificó la forma de mediar en los asuntos de la región.

Estos son algunos de los personajes que llegaron a México buscando asilo o refugio político.

AMLO

Gobierno de México
El presidente López Obrador fue criticado por el asilo a Evo Morales.

José Martí

Entre los primeros que llegaron, aprovechando un acuerdo que se firmó en 1853 con el gobierno de Colombia para no extraditar a perseguidos políticos, fueron varios cubanos que lucharon por la independencia de su país en el siglo XIX.

El más notable de ellos, el poeta y revolucionario José Martí pasó dos años en México en 1875 durante un largo período de destierro de su país.

Víctor Raúl Haya de la Torre

El pensador y político peruano llegó a México en 1923 invitado por el escritor y ministro de Educación, José Vasconcelos. Llegaba como refugiado después de haber sido encarcelado durante el régimen de Augusto Leguía.

Fue en México donde, inspirado en la Revolución, Haya de la Torre fundó la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), con la que inicialmente buscaba consolidar un proyecto para toda la llamada Indoamérica.

Trotsky y frida kahlo

Getty Images
Trotsky llegó a México tras una serie de gestiones realizadas por el pintor Diego Rivera y su esposa Frida Kahlo.

León Trotsky

En 1937, el gobierno de Lázaro Cárdenas accedió a concederle asilo político al ideólogo y revolucionario ruso León Trotsky, exiliado de la Unión Soviética por José Stalin.

Trotsky llegó a México tras una serie de gestiones realizadas por el pintor Diego Rivera, quien lo recibió junto con su esposa Frida Kahlo en su casa en la cuidad de México.

El asilo mexicano no terminó bien para el revolucionario. Después de sufrir dos atentados en la casa de Rivera, Trotsky fue asesinado en 1940 por el agente estalinista español Ramón Mercader mientras trabajaba en su despacho.

Luis Buñuel y Luis Felipe

Durante la Guerra Civil española en los 1930 varios republicanos que huyeron de su país también fueron recibidos por las autoridades mexicanas.

Entre 1939 y 1942, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, México asiló a más de 25,000 españoles. Entre ellos estaba el poeta Luis Felipe y el director de cine Luis Buñuel, quien posteriormente se convirtió en ciudadano mexicano.

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El refugio en México le sirvió a Castro para preparar su campaña revolucionaria.

Fidel Castro

En 1955, después de haber sido encarcelado por oponerse al régimen de Fulgencio Batista, un joven Fidel Castro de 28 años partió de Cuba hacia México.

El refugio en ese país le sirvió a Castro para preparar su campaña revolucionaria. Tras 18 meses en México regresó a su país junto con varios aliados, entre ellos Che Guevara, y eventualmente logró su objetivo de encabezar el régimen comunista en Cuba.

Héctor José Cámpora

Dos décadas después, en 1976, durante el golpe de Estado en Argentina, el presidente de ese país, Héctor José Cámpora, se asiló en la embajada de México en Buenos Aires.

El peronista permaneció tres años en la representación diplomática mexicana hasta que en 1979 las autoridades militares le permitieron partir hacia México.

Allí murió un año después a causa de un cáncer de laringe.

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El gobierno mexicano le otorgó una visa de turista al shá de Irán y pasó varios meses viviendo en la ciudad de Cuernavaca

Sha de Irán

También en 1979 llegó otro personaje prominente al México: Mohamed Reza Pahlevi, el Sha de Irán, quien había sido derrocado durante la Revolución Islámica en su país.

El gobierno mexicano le otorgó una visa de turista y el sha pasó varios meses viviendo en la ciudad de Cuernavaca. Pero la hospitalidad mexicana al parecer tuvo un límite con el exmandatario iraní.

Cuando éste viajó a Estados Unidos para someterse a un tratamiento médico, el gobierno de México decidió bloquear su regreso.

La familia Allende

Durante la década de 1970 el gobierno mexicano recibió refugiados de Argentina, Chile y Uruguay que huían de los regímenes militares de sus países.

Entre los exiliados estaba la familia del presidente chileno Salvador Allende, destituido por un golpe, y de varios integrantes de su gabinete.

Entre los que llegaron a México estaba la viuda de Allende, Hortenisa Bussi, y sus hijas, Isabel y Beatriz.

Menchú

Getty Images
Menchú ganó el Nobel de la Paz en 1992.

Rigoberta Menchú

En los 1980 miles de indígenas de Guatemala que escapaban de la Guerra Civil en su país recibieron asilo en México.

Entre ellos estaba la activista de derechos humanos Rigoberta Menchú, quien pidió asilo en el país después de que su familia fuera torturada y asesinada en su país.

Menchú ganó el Nobel de la Paz en 1992.

El último, Manuel Zelaya

La tradición de otorgar asilo en México quedó suspendida durante los siguientes 24 años. Tanto los gobiernos de Ernesto Zedillo como el de Vicente Fox y Enrique Peña Nieto se vieron envueltos en controversias con los gobiernos de izquierda de la región.

Fue hasta 2009 cuando México reanudó su práctica y otorgó asilo a Manuel Zelaya, el presidente de Honduras depuesto en un golpe de Estado.

El entonces presidente mexicano Felipe Calderón lo recibió con honores, pero sólo dos días después Zelaya salió del país.


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