La dramática situación de millones de mexicanos deportados por el gobierno de Barack Obama
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La dramática situación de millones de mexicanos deportados por el gobierno de Barack Obama

Cerca de tres millones de mexicanos han sido deportados desde que arrancó el primer periodo en la Casa Blanca de Barack Obama. La mayoría de esas personas fue enviada a un país que desconoce.
AP
Por Alberto Nájar // BBC Mundo
7 de diciembre, 2016
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Caminar por la aduana fronteriza de San Ysidro, California, hacia Tijuana, México, fue un duro momento para Jesús Mateo Diego, uno de cientos mexicanos que diario pasan por el lugar.

Más de 25 años antes había cruzado la región pero en sentido contrario, con rumbo a Fresno, Estados Unidos, donde se casó, nacieron sus hijos, nietos y construyó su hogar.

Ahora, a mediados de 2012, desandaba el camino, deportado por el gobierno del que creyó era su país.

Hace varios años que no ve a su familia, ni siquiera en fotos porque las perdió cuando intentó regresar al norte y fue repatriado de nuevo.

Jesús Mateo radica ahora en Mexicali, Baja California, a 717 kilómetros de Fresno. Trabaja en el Hotel Migrante, un albergue para ayudar a mexicanos deportados como él.

Se quedó en esa ciudad fronteriza cuando se convenció de que jamás podría volver a su vida anterior.

Jesús Mateo Diego. Ya no ve a su familia en Estados Unidos.Image copyrightSERGIO TAMAI
Image captionJesús Mateo Diego trabaja en el Hotel Migrante, un albergue para ayudar a deportados como él.

Es uno de los 2,8 millones de mexicanos que desde 2009 fueron repatriados de EU en los dos períodos de gobierno de Barack Obama, según datos del gubernamental Instituto Nacional de Migración (INM).

Es la cifra más alta de la historia, e incluso organizaciones de latinos llaman al presidente estadounidense “El deportador en jefe”.

Muchos mexicanos, como Jesús Mateo, dejaron a su familia en Estados Unidos. En su caso a cuatro hijos adultos y varios nietos. Su esposa murió recientemente.

“Sé que están bien pero no los veo”, le dice a BBC Mundo. “Mi hija me habla pero sólo me pregunta cómo estoy. A veces me cuenta de cómo van ellos”.

Sin estrategia

Mateo Diego forma parte de uno de los problemas más serios en la relación entre México y Estados Unidos de los últimos años: la deportación de cientos de miles de mexicanos cada año.

La Casa Blanca afirma que sólo expulsa a quienes representan un problema para la sociedad, como los delincuentes.

Pero la realidad es que miles de mexicanos fueron obligados a abandonar el país por cometer infracciones menores, o en muchos casos por ser detenidas en redadas de agentes migratorios.

Organizaciones civiles denuncian falta de estrategia en México para atender a los deportados.Image copyrightJOHN MOORE/GETTY IMAGES
Image captionOrganizaciones civiles denuncian falta de estrategia en México para atender a los deportados.

Mateo, por ejemplo, fue encarcelado por participar en un accidente vial, donde murió una persona.

Una mala defensa legal derivó en una sentencia de 14 años de prisión, y al cumplirse fue enviado a México. Trató de regresar a su casa en California pero fue detenido de nuevo.

Esta vez fue encarcelado dos años en una prisión de Mississippi y después deportado a Tijuana, de donde se movió a Mexicali.

Son muchos los casos parecidos al suyo, y las autoridades y organizaciones civiles coinciden en que la situación podría agravarse ahora que el magnate republicano Donald Trump fue electo presidente de EU.

El problema es que México no parece estar preparado para enfrentar el problema, le dice a BBC Mundo Sergio Tamai, fundador de Ángeles sin Fronteras, una organización que ayuda a las personas retornadas en Tijuana y Mexicali.

Un ejemplo es que el dinero para atender a los deportados en ciudades fronterizas –donde miles se quedan cada año- no basta.

Y ahora será más difícil, porque en el presupuesto fiscal del próximo año la Cámara de Diputados asignó sólo 270 millones de pesos, unos US$14 millones para auxiliar a los deportados.

Es una cantidad 30% menor a la otorgada en 2016.

DeportadosImage copyrightALFREDO ESTRELLA
Image captionLa Cámara de Diputados de México asignó un presupuesto 30% menor para asistir a los deportados el próximo año.

“El dinero es insuficiente, no alcanza ni para apoyar a los albergues en los que ayudamos a los migrantes”, explica Tamai.

“No hay un programa integral de apoyo para ellos. Es la realidad que tenemos. Entonces se quedan porque su familia sigue en Estados Unidos y quieren intentar el regreso”.

No se sabe cuántos lo consiguen, pero de cualquier manera permanecen en la frontera con la idea de estar más cerca de su familia.

Pero ésta es sólo una parte de la historia. La otra es la vida que enfrentan los deportados al regresar a México.

Un país que, en la mayoría de los casos, ya no conocen.

“Me deportaron en short y camiseta”

Rodolfo Sánchez era carpintero en Orange, California, a donde llegó desde Michoacán en 1994.

Primero se empleó con un contratista mexicoamericano, sobrino de un amigo, y después empezó a hacer pequeños trabajos por su cuenta.

Se especializó en muebles y enseres para jardines. La mayoría de sus clientes eran mexicanos, pero la calidad de su trabajo le acercó a los consumidores anglosajones.

“Estaba muy contento, creí que pronto tendría un negocio grande”, le dice a BBC Mundo desde Tijuana, donde se encuentra.

“Pero un domingo hubo un pleito en mi calle, llegó la policía y nos detuvo a varios. Al revisar se dieron cuenta que ya me habían deportado una vez”.

Barack Obama, el presidente saliente de Estados Unidos.Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionOrganizaciones de latinos llaman al presidente estadounidense “El deportador en jefe”.

Una semana después estaba en México. No conocía a nadie, ni traía identificaciones o dinero. “Me deportaron en short y camiseta”, cuenta.

Era junio de 2015. Desde entonces ha buscado la forma de regresar a Orange, donde quedaron sus amigos y sobrinos –nunca se casó-.

“Allí quedaron mis calles, mi gente, donde me siento en mi casa”, dice.

Mientras, intenta sobrevivir. No le ha sido fácil emplearse porque no tiene identificaciones y por eso muchas veces recurre a albergues para conseguir comida.

De Michoacán recibe poco. De hecho, él era el principal sostén de su madre y dos hermanas. Sin los dólares que les enviaba la vida se les complicó.

De personas como Rodolfo hay estadísticas.

El estudio “Migración y empleo. Reinserción de los migrantes de retorno al mercado laboral nacional mexicano”, señala que el 75% de los deportados tienen problemas para encontrar empleo en su país.

Es un documento del INM y señala, por ejemplo, que los empresarios no los contratan porque creen que sus expectativas de salario son como las que tenían en Estados Unidos.

Y además porque la forma de desempeñar sus labores es distinta a la mexicana.

El purgatorio de las mujeres deportadas

Si los hombres deportados enfrentan un panorama difícil, es aún peor para las mujeres, aseguran las organizaciones civiles como el albergue casa Puerta de Esperanza de Tijuana.

Muchas veces se trata de personas que tienen a toda su familia en EU, con pocos vínculos en México.

Este es un rasgo distinto a los hombres, quienes generalmente tienen familiares, esposas, padres o hijos, en sus comunidades de origen.

Mujer embarazada cerca de la frontera de EE.UU. y México.Image copyrightJOHN MOORE
Image captionGeneralmente, cuando deportan a mujeres de EU, sus parejas, hijos y otros familiares permanecen en ciudades estadunidenses.

No ocurre así con muchas mujeres, quienes cuando emigran a Estados Unidos es para reunificarse con sus parejas, padres o con otros familiares.

Por eso cuando son deportadas viven una situación traumática, le dice a BBC Mundo Karina López, directora de la casa Puerta de Esperanza.

“Su situación física se ve afectada, no duermen bien, no se alimentan bien. Emocionalmente están abandonadas, devastadas”, explica.

Muchas de ellas se quedan en ciudades fronterizas con la esperanza de volver a Estados Unidos o, por lo menos, hacer más fácil una eventual visita de sus hijos o familiares.

Su condición es vulnerable: generalmente sus parejas, hijos y otros familiares permanecen en ciudades estadunidenses, por lo que volver a sus comunidades de origen es complicado.

En muchos casos sus hijos, ciudadanos estadunidenses, se quedan bajo custodio de las autoridades. No son pocos los casos en que son entregados en adopción.

Por eso la situación de estas mujeres es dramática.

Para ellas la deportación del país donde criaron a su familia, coinciden activistas, es como quedarse en el limbo, una especie de purgatorio donde la salida se encuentra a unos kilómetros en el norte, el lugar de donde fueron expulsadas.

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Rusia y Ucrania: 5 escenarios de cómo podría terminar la guerra

A estas alturas de la invasión rusa a Ucrania no hay señales todavía de cómo podría llegar a su fin el conflicto. BBC Mundo te cuenta cuáles son las opciones más plausibles y cuáles serían sus implicaciones.
4 de marzo, 2022
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En medio de la niebla de la guerra, puede ser difícil ver el camino a seguir. Las noticias que llegan sobre los lugares donde se está combatiendo, los ruidos diplomáticos, la aflicción de los refugiados y desplazados… todo esto puede ser abrumador.

Pero demos un paso atrás por un momento y consideremos cómo podría desarrollarse el conflicto entre Rusia y Ucrania.

¿Cuáles son algunos de los posibles escenarios que están examinando los políticos y los jefes militares? Pocos pueden predecir el futuro con certeza; no obstante, aquí hay algunos posibles resultados. La mayoría son sombríos.

Guerra corta

En este escenario, Rusia escala sus operaciones militares. Hay más ataques indiscriminados de artillería y cohetes en todo Ucrania. La fuerza de aviación rusa, que hasta ahora ha desempeñado un papel discreto, lanza devastadores bombardeos aéreos.

Los ataques cibernéticos masivos se extienden por Ucrania y tienen como objetivo la infraestructura nacional clave. Se cortan los suministros de energía y las redes de comunicaciones. Mueren miles de civiles.

A pesar de la valiente resistencia, Kiev cae en cuestión de días. El gobierno es reemplazado por un régimen títere pro-Moscú. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, es asesinado o huye, al oeste de Ucrania o incluso al extranjero, para establecer un gobierno en el exilio.

El presidente ruso, Vladimir Putin, declara la victoria y retira algunas fuerzas, dejando suficientes para mantener cierto control. Miles de refugiados continúan huyendo hacia el oeste. Ucrania se une a Bielorrusia como estado satélite de Moscú.

Este resultado no es de ninguna manera imposible, pero dependería de que cambien varios factores como un mejor desempeño de las fuerzas rusas, un mayor despliegue de las mismas y el desvanecimiento del extraordinario espíritu de lucha de Ucrania.

Putin podría lograr un cambio de régimen en Kiev y el fin de la integración occidental de Ucrania. Pero cualquier gobierno prorruso sería ilegítimo y vulnerable a la insurgencia.

Ese resultado seguiría siendo inestable y la posibilidad de que estallara de nuevo el conflicto sería alta.

Guerra larga

Quizás lo más probable es que esto se convierta en una guerra prolongada. Tal vez las fuerzas rusas se atasquen, obstaculizadas por la baja moral, la mala logística y un liderazgo inepto.

Tal vez las fuerzas rusas tarden más en asegurar ciudades como Kiev, cuyos defensores luchan por cada calle. Se produce un largo asedio.

La confrontación trae ecos de la larga y brutal lucha de Rusia en la década de 1990 para apoderarse -y destruir en gran medida- Grozny, la capital de Chechenia.

Chechenos durante la ocupación rusa de Grozny.

Getty Images
La lucha de Moscú para mantener bajo su control a Chechenia fue larga y sangrienta.

E incluso una vez que las fuerzas rusas hayan logrado cierta presencia en las ciudades de Ucrania, quizás les cueste mantener el control.

Tal vez Rusia no pueda proporcionar suficientes tropas para cubrir un país tan vasto.

Entonces, las fuerzas defensivas de Ucrania se transforman en una insurgencia eficaz, bien motivada y apoyada por las poblaciones locales. Occidente continúa proporcionando armas y municiones.

Y luego, quizás después de muchos años, puede ser con un nuevo liderazgo en Moscú, las fuerzas rusas finalmente abandonan Ucrania, doblegadas y ensangrentadas, al igual que sus predecesores abandonaron Afganistán en 1989 después de una década luchando contra los insurgentes islamistas.

Guerra europea

¿Sería posible que esta guerra se extendiera más allá de las fronteras de Ucrania?

El presidente Putin podría tratar de recuperar más partes del antiguo imperio de Rusia enviando tropas a ex repúblicas soviéticas como Moldavia y Georgia, que no forman parte de la OTAN.

O simplemente podría haber un error de cálculo y una escalada. Putin podría declarar que el suministro de armas occidentales a las fuerzas ucranianas es un acto de agresión que justifica represalias.

Podría amenazar con enviar tropas a los estados bálticos, que son miembros de la OTAN, como Lituania, para establecer un corredor terrestre con el enclave costero ruso de Kaliningrado.

Vista de la plaza frente al Ayuntamiento de Járkiv, destrozada por los ataques rusos.

Getty Images
La plaza frente al Ayuntamiento de Járkiv fue destrozada por los bombardeos rusos.

Esto sería enormemente peligroso e implicaría el riesgo de una guerra con la OTAN. Según el artículo 5 de los estatutos de la alianza militar, un ataque contra un miembro es un ataque contra todos.

Pero Putin podría asumir ese riesgo si sintiera que es la única forma de salvar su liderazgo. Si tal vez se enfrentara a la derrota en Ucrania, podría verse tentado a escalar aún más.

Ahora sabemos que el líder ruso está dispuesto a romper las normas internacionales establecidas.

Esta misma lógica se puede aplicar al uso de armas nucleares. Esta semana, Putin puso sus fuerzas nucleares en un nivel más alto de alerta.

La mayoría de los analistas dudan de que esto signifique que su uso es probable o inminente. Pero fue un recordatorio de que la doctrina rusa permite el posible uso de armas nucleares tácticas en el campo de batalla.

Solución diplomática

¿Habrá, a pesar de todo, todavía una posible solución diplomática?

“Las armas están hablando ahora, pero el camino del diálogo siempre debe permanecer abierto”, dijo el secretario general de la ONU, António Guterres. Ciertamente, el diálogo continúa.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha hablado con el presidente Putin por teléfono.

Los diplomáticos dicen que están tanteando a Moscú. Y, sorprendentemente, funcionarios rusos y ucranianos se han reunido para conversar en dos ocasiones.

Putin conversa por videoconferencia con Macron.

Getty Images
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha estado en contacto con Putin.

Es posible que no hayan progresado mucho.

Apenas el jueves llegaron a un principio de acuerdo para crear corredores humanitarios y evacuar a la población civil de las zonas más afectadas, pero en todo caso, al permitir las conversaciones, Putin parece haber aceptado al menos la posibilidad de un alto el fuego negociado.

La pregunta clave es si Occidente puede ofrecer lo que los diplomáticos denominan como “una rampa de salida”, un término estadounidense para referirse a una salida de una autopista.

Los diplomáticos dicen que es importante que el líder ruso sepa qué se necesitaría para que se levanten las sanciones occidentales para que de esa manera finalmente sea posible un acuerdo que permita salvar las caras.

Consideremos este escenario. La guerra va mal para Rusia. Las sanciones comienzan a inquietar a Moscú. La oposición crece a medida que las bolsas para cadáveres regresan a casa.

Putin se pregunta si ha mordido más de lo que puede masticar. Juzga que continuar la guerra puede ser una amenaza mayor para su liderazgo que la humillación de terminarla.

Un soldado ucraniano patrulla frente al monumento de la Independencia en Kiev.

Getty Images

China interviene, presionando a Moscú para que se comprometa, advirtiendo que no comprará petróleo y gas rusos a menos que reduzca la escalada. Así que Putin comienza a buscar una salida.

Mientras tanto, las autoridades ucranianas ven la continua destrucción de su país y concluyen que el compromiso político podría ser mejor que una pérdida de vidas tan devastadora.

Entonces los diplomáticos se involucran y se hace un trato. Ucrania, digamos, acepta la soberanía rusa sobre Crimea y partes del Donbás. A su vez, Putin acepta la independencia de Ucrania y su derecho a profundizar los lazos con Europa.

Esto puede no parecer probable. Pero no está más allá del reino de lo posible que tal escenario pueda surgir de los restos de un conflicto sangriento.

Putin derrocado

¿Y el propio Vladimir Putin? Cuando lanzó su invasión, declaró: “Estamos listos para cualquier resultado”.

Pero ¿y si ese resultado fuera que él perdiera poder? Puede parecer impensable. Sin embargo, el mundo ha cambiado en los últimos días y ahora se piensa en esas cosas.

Lawrence Freedman, profesor emérito de Estudios de Guerra en el King’s College de Londres, escribió esta semana: “Ahora es tan probable que haya un cambio de régimen en Moscú como en Kiev”.

¿Por qué podría decir esto? Bueno, tal vez Putin persigue una guerra desastrosa. Mueren miles de soldados rusos. Las sanciones económicas hacen daño a Rusia. Putin pierde apoyo popular.

Policías detienen en Moscú a la cantante Olga Romanovskaya por participar en una protesta contra le guerra.

Getty Images
En Rusia también ha habido protestas en contra de la invasión de Ucrania.

Tal vez exista la amenaza de la revolución popular. Él utiliza las fuerzas de seguridad internas de Rusia para suprimir esa oposición.

Pero esto se hace muy duro, y suficientes miembros de la élite militar, política y económica de Rusia se vuelven contra él.

Occidente deja en claro que si Putin se va y es reemplazado por un líder más moderado, Rusia verá el levantamiento de algunas sanciones y el restablecimiento de relaciones diplomáticas normales.

Hay un golpe palaciego y Putin está fuera.

Nuevamente, esto puede no parecer probable en este momento. Pero puede que no sea inverosímil si las personas que se han beneficiado de Putin ya no creen que él puede defender sus intereses.

Conclusión

Estos escenarios no son mutuamente excluyentes: algunos aspectos de cada uno podrían combinarse para producir resultados diferentes.

Pero como sea que se desarrolle este conflicto, el mundo ha cambiado. No volverá al statu quo anterior.

La relación de Rusia con el mundo exterior será diferente. Las actitudes europeas hacia la seguridad se transformarán.

Y el orden internacional liberal basado en reglas podría haber redescubierto para qué servía desde un principio.


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