Aunque hay cifra récord de militares en las calles, bajan decomisos y detenciones
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Cuartoscuro Archivo

Aunque hay cifra récord de militares en las calles, bajan decomisos y detenciones

A pesar de que el despliegue de militares en el país es el mayor en la historia, los resultados en lucha contra el narco y la seguridad pública son negativos en 2016.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel
14 de diciembre, 2016
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Los resultados de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en materia de combate al narcotráfico se desplomaron en 2016. Luego de que en 2015 se logró un repunte en casi todos los frentes, este año se registró una caída en los decomisos de todas las drogas, además de una baja en el aseguramiento de posibles narcotraficantes y armas. Los descensos van del 40 al 80 por ciento.

Datos oficiales de la campaña contra el narcotráfico de la Sedena evidencian un balance negativo en 12 indicadores distintos aun cuando falta un mes para que el año termine. Esto pese a que el despliegue militar en operaciones contra la delincuencia se ha incrementado.

En cuanto a los decomisos de drogas, de enero a noviembre del presente año, el Ejército suma 696 mil kilogramos de mariguana, que equivale a una caída de 38% respecto al volumen de esta droga asegurada en 2015.

En el descubrimiento y aseguramiento de opio la caída es mucho mayor. En 2016 se han decomisado 153 kilogramos, que equivale apenas a poco más del 10 por ciento de los mil 238 kilogramos que se consiguieron decomisar el año pasado.

Otra caída importante se registra en la cocaína. En el 2015 se decomisaron cinco mil 617 kilogramos de esta droga mientras que este año apenas suman mil 299 kilos descubiertos, una caída del 77 por ciento de un año a otro. De hecho la cantidad de cocaína descubierta este año es la menor de todo lo que va del sexenio.

En cuestión de metanfetaminas el 2016 representa el fin de una tendencia al alza en el decomiso de esta droga que se registraba desde hace tres años y que llegó hasta los 35 mil 153 kilogramos asegurados en 2015. Este año el balance hasta el cierre de noviembre era de 20 mil 215 kilogramos descubiertos, es decir, casi 15 toneladas menos.

La heroína también presenta resultados negativos. En 2016, de acuerdo con los datos de la Defensa Nacional, los militares han descubierto 237 kilogramos de esta droga que es una caída del 45 por ciento respecto al volumen de heroína encontrada. Es la menor cantidad de heroína asegurada desde 2013.

En cuanto a la semilla de amapola, que es un elemento clave de la producción de otras drogas, las cifras arrojan que se han decomisado mil 260 kilogramos en este año, que son 200 kilogramos por debajo de lo asegurado en  2015.

Menos detenciones en la estructura de los cárteles

Este año también ha sido negativo en cuanto a los golpes asestados a la infraestructura operativa de los cárteles de la droga. En el apartado de presuntos narcotraficantes detenidos, hasta el cierre de noviembre sumaban tres mil 663 los sospechosos capturados pero en 2015 la cifra superaba los cinco mil 400.  Es una caída en la efectividad en este apartado del 33 por ciento.

Los golpes al poder de fuego de los delincuentes también presentan una disminución en 2016. El balance de armas largas aseguradas es de mil 970 y si bien, aún falta un mes para que el año termine, la cifra es lejana en comparación con las tres mil 596 armas largas arrebatadas a los cárteles el año pasado.

En cuanto a las armas cortas el Ejército reporta, de enero a noviembre de 2016, mil 243 decomisadas que son casi 700 menos respecto a las del año pasado.

En 2016 la Secretaría de la Defensa Nacional reporta el decomiso de 352 granadas explosivas de distintos tipos, que son poco menos de la mitad en comparación con las 751 descubiertas en 2015.

Otra reducción significativa se da en cuanto al descubrimiento y destrucción de los laboratorios clandestinos en los que se fabrican drogas sintéticas. En 2016 van 108 laboratorios descubiertos, que son 40 por ciento menos respecto a los 184 laboratorios asegurados el año pasado.

En cuanto a las pistas clandestinas que son utilizadas por los cárteles para el despegue o aterrizaje de aeronaves cargadas de droga, los militares han descubierto este año 292 de ellas. Aunque el ritmo se mantenga y el año concluya con más de 300 pistas aseguradas, la cantidad es lejana respecto a las 446 pistas descubiertas en 2015.

La excepción a estos resultados negativos son las aeronaves aseguradas a los posibles narcotraficantes. Este año suman 23 la mayor cifra de estos aparatos asegurados en lo que va del actual sexenio.

Sin mejoría

En el actual sexenio la presencia del Ejército en trabajos de combate a la delincuencia y el narcotráfico se ha incrementado. Animal Político publicó que en 2016 hay 142 bases de operaciones mixtas en las que hay militares asignados a trabajos de vigilancia y seguridad pública. Es la mayor cifra de bases operativas desde el 2012.

En su cuarto informe de labores, la SEDENA reveló que mantiene desplegadas de forma permanente 182 unidades en el país para coadyuvar en temas de seguridad interior y nacional que es el mayor despliegue de fuerza en la actual administración. Vía aérea y terrestre fueron recorridos en patrullajes más de 28 millones de kilómetros en el último año.

Pese a lo anterior los indicadores de resultados del Ejército descendieron en materia de combate al narcotráfico, como ya se describió. Además, su colaboración en temas de seguridad pública tampoco ha evitado que este año haya un repunte de la violencia en el país.

En los primeros diez meses de este año los homicidios dolosos han crecido en 25 de las 32 entidades federativas del país. En todos esos estados hay grupos de coordinación en los que participa el Ejército Mexicano así como elementos desplegados  que apoyan los trabajos de vigilancia.

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Covid: qué ha pasado con la inmunidad de rebaño a 2 años del inicio de la pandemia

La evolución de la pandemia ha mostrado que la inmunidad de rebaño es una meta que parece inalcanzable. ¿Cómo es la realidad que enfrenta el mundo ante la aparición de nuevas variantes y otros factores que complican la lucha contra el virus?
16 de diciembre, 2021
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En 2020, durante los primeros meses de la pandemia, se popularizó un concepto que sonaba esperanzador: la inmunidad de rebaño.

El término se refiere a que cuando una gran parte de la población se vuelve inmune a una enfermedad, en este caso la covid-19, es poco probable que esa enfermedad se siga transmitiendo.

De esa manera, toda la población queda protegida, incluso los que no son inmunes a la enfermedad.

La inmunidad de rebaño se puede lograr luego de que suficiente cantidad de personas hayan tenido la enfermedad y desarrollen anticuerpos, o que gran porcentaje de la población se haya vacunado.

Tras dos años de pandemia, sin embargo, la complejidad del SARS-CoV-2 ha impedido que ocurra alguno de esos dos escenarios.

Según expertos consultados por BBC Mundo, hay varios factores que hacen que sea poco probable que se logre una inmunidad de rebaño contra la covid-19, y que por eso, los esfuerzos deben encaminarse hacia mantener la pandemia bajo control, no necesariamente eliminarla.

El comportamiento de las vacunas y su distribución desigual, y la aparición de nuevas variantes, son algunas de las principales razones que hacen ver la inmunidad de rebaño como una meta poco realista.

Existe, sin embargo, la posibilidad de lograr una “inmunidad de rebaño en la práctica”, que podría ofrecer ciertos niveles de normalidad en la vida diaria.

Más allá de cual sea el escenario futuro, los expertos insisten en que la vacunación y las medidas de cuidado siguen siendo herramientas poderosas para avanzar en la lucha contra la covid-19.

La evolución del virus

En los dos años de pandemia el SARS-CoV-2 ha evolucionado en variantes que, en algunos casos, le han permitido ser más contagioso y ser un poco más resistente al efecto de las vacunas.

El ejemplo más claro es la variante delta, que ha mostrado ser al menos dos veces más transmisible que el virus original.

Y en cuanto a ómicron, los primeros estudios sugieren que parece tener mayor capacidad de escapar la inmunización.

No obstante, las vacunas contra la covid-19 han demostrado ser efectivas para reducir significativamente el riesgo de desarrollar una enfermedad grave o morir.

Las personas vacunadas, sin embargo, pueden contagiarse y contagiar a otros, aunque en menor medida que los no vacunados.

Eso es un primer factor de complicación.

“Con las vacunas que tenemos, aunque reduzcan la transmisión, el concepto de inmunidad de rebaño no tiene sentido“, le dice a BBC Mundo Salvador Peiró, médico especialista en salud pública e investigador en farmacoepidemiología de FISABIO, una fundación de investigación biomédica dependiente de la Generalitat Valenciana, en España.

Y añade que con las tasas de transmisión que se están viendo con ómicron probablemente tenga aún menos sentido.

Entonces, aunque las vacunas salven vidas, no pueden evitar que el virus siga avanzando.

Personas

Getty

Y el hecho de que el virus siga circulando genera una segunda complicación, y es que mientras el virus se siga transmitiendo, existe la posibilidad de que aparezcan nuevas variantes que sean más contagiosas, produzcan síntomas más severos o evadan el efecto de las vacunas.

“Cualquier parte con grandes números de infecciones, ya sea en vacunados o no vacunados, es una potencial fuente de nuevas variantes“, le dice a BBC Mundo Caroline Colijn, investigadora en epidemiología y evolución de patógenos en la Universidad Simon Fraser en Vancouver, Canadá.

Y Colijn añade otro elemento, y es que el SARS-CoV-2 también contagia a los animales, con lo cual otras especies pueden actuar como una “reserva” del virus desde la cual puede volver a introducirse en los humanos.

Gente

Getty

Protección menguante

Un tercer factor es que la inmunidad que logra una persona luego de vacunarse o tras recuperarse de la covid-19 puede disminuir con el tiempo, como lo indican los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos.

Según Shabir A. Madhi, decano de la facultad de Ciencias de la Salud y profesor de vacunación en la Universidad de Witwatersrand, Sudáfrica, la respuesta inmunitaria tras la infección o la vacuna dura aproximadamente entre seis a nueve meses.

Pero eso puede cambiar frente a la aparición de nuevas variantes, por lo que ya se están aplicando dosis de refuerzo que aumentan y fortalecen los anticuerpos tras varios meses de haber recibido la vacuna o haber padecido la enfermedad.

Vacunación desigual

Un cuarto factor es la distribución inequitativa de las vacunas.

En países como Estados Unidos y Reino Unido, cerca del 70% de la población ya está vacunada con dos dosis.

Pero a nivel mundial, poco más de la mitad de la población ha recibido al menos una dosis.

Y en los países de más bajos ingresos solo el 6,3% ha recibido una dosis, según datos de Our World in Data.

Eso hace que en muchas partes del mundo aumente el riesgo de que el virus se siga propagando y que surjan nuevas variantes potencialmente peligrosas.

“No vamos a ganar esto vacunando a los países ricos cada 6 meses”, dice Colijn.

“Es de extrema importancia tener una mirada global y asegurarse de que las vacunas estén disponibles y se usen en todas partes del mundo”.

En esencia, de nada sirve que un país esté completamente protegido mientras otras regiones del mundo sigan siendo vulnerables, porque el virus no conoce fronteras.

Utopía

“La inmunidad de rebaño para covid-19 es una utopía”, le dice a BBC Mundo el doctor Mauricio Rodríguez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y vocero de la comisión de dicho centro para temas relacionados con el coronavirus.

mujer

Getty

Según Rodríguez, la inmunidad de rebaño aplica muy bien para grupos pequeños o delimitados.

“El problema con el covid es que tiene presencia en todos los grupos de edad, en todas las poblaciones, en todos lados, todo el tiempo”, dice el experto.

“Es prácticamente imposible lograr la inmunidad de rebaño con el covid”.

Rodríguez indica que quizás a lo que se puede aspirar es lograr la inmunidad en ciertos grupos, como las personas mayores de 60 años o que tengan alguna condición que las haga más vulnerables ante el virus.

¿Cuál es la salida?

Según los expertos consultados por BBC Mundo, en vez de aspirar a suprimir el virus por completo, los esfuerzos deben encaminarse a acostumbrarnos a vivir con el virus, pero sin que represente una grave amenaza para la humanidad.

La meta es que se vuelva un virus endémico, es decir, que sigue circulando entre la población pero a un nivel manejable.

Llegar a ese punto es a lo que Peiró llama “tener un control funcional de la pandemia”.

“No se trata de eliminar todos los casos, lo que esperamos es tener una situación inmunitaria con muy pocos casos graves“, dice el experto.

“No es que la gente no se infecte, es que no se nos llenen los hospitales de casos graves”.

Peiró sostiene que la idea es que la covid se parezca cada vez más a un resfriado.

“El éxito de la pandemia es ver a los hospitales vacíos de casos de covid”, dice.

Inmunidad en la práctica

Colijn sostiene que es poco probable lograr una inmunidad de rebaño, pero que sí es posible lograr una “inmunidad de rebaño en la práctica”.

oficina

Getty

Eso significa que si se aplican las vacunas de manera masiva y equitativa se pueden lograr niveles casi normales de actividad, sin necesidad de medidas más radicales como los confinamientos.

“Tenemos que pensar en qué medidas estamos dispuestos a mantener por siempre, quizás algunas de esas medidas son el uso de mascarillas, o los tests rápidos”; dice la experta.

“Dejar de ver a nuestros amigos o familiares probablemente no sea una de esas medidas, no podemos hacer eso por siempre”.

Para lograr esa “inmunidad de rebaño en la práctica” y el “control funcional de la pandemia”, los expertos coinciden en que es importante priorizar a los grupos más vulnerables en las campañas de vacunación.

test de covid

Getty

La idea es lograr que la mayor cantidad de gente esté protegida contra la enfermedad grave.

“Las vacunas han logrado que podamos combatir la pandemia casi sin restricciones“, dice Peiró.

“En otras circunstancias estaríamos todos encerrados, con más muertos y más hospitalizados, pero hemos tratado a delta con todo abierto, esto es gracias a las vacunas”.

Ese escenario, en el que la combinación de la vacunación masiva e igualitaria, junto con medidas de cuidado se parece más a la etapa en la que estamos entrando.

“Estamos en una etapa de transición, pasando de una etapa de emergencia para luego estar en una etapa de endemia, que es cuando ya el virus va a estar circulando de forma más regular”, dice Rodríguez.

“No hay que asustarse, tenemos que aprender a vivir con el virus”, concluye el experto.


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