¿Son las mujeres mexicanas menos corruptas que los hombres?
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BBC Mundo

¿Son las mujeres mexicanas menos corruptas que los hombres?

Hace cinco años las autoridades decidieron que solo las mujeres deberían hacer el trabajo de policía de Tránsito en Edomex, al considerar que son más confiables.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
1 de diciembre, 2016
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Las oficiales de la policía de tránsito del Estado de México visten gorras, pantalones y camisas negras. Además, tienen un par de guantes blancos que cuelgan de sus cinturones junto a una máquina de tickets lista para imprimir las multas de los conductores que no cumplen la ley. Algunas han añadido un toque personal a su uniforme, puede ser esmalte de uñas o sombra de ojos.

Ha habido una pequeña revolución en el departamento de tránsito del Estado de México.

Hace cinco años las autoridades decidieron que solo las mujeres deberían hacer el trabajo, porque son más confiables. Actualmente, hay cerca de 400 mujeres en la policía de tránsito.

La corrupción es un problema masivo en México. Le cuesta al país miles de millones de dólares al año y una mala reputación.

En el Estado de México, el más poblado del país y, al mismo tiempo, uno de los más pobres, es un problema aun mayor.

Judith Morales Garduno, al volante, y Rosa Baeza Pena, a cargo de emitir las multas, salen a patrullar.

Algunos choferes son agresivos y se sienten incómodos cuando una mujer los multa”, dice Morales.

Un escuadrón femenino de la policía
Pagar una “mordida” es el equivalente a pagar un 14% más de impuesto para alguien que vive en un hogar promedio, según un reporte de la organización Transparencia Internacional (Transparency International).

“Ellos están acostumbrados a ser los fuertes y poderosos, a controlar”.

Pero, dice ella, todo esto son experiencias que ayudan a crecer. El trabajo le ha enseñado a ser más fuerte desde el punto de vista emocional.

Trabajar largas horas para luego cuidar de su hijo puede ser difícil. Pero su hijo de 8 años está orgulloso del trabajo que realiza su madre, dice ella con una gran sonrisa.

El primer infractor del día es un taxista que no se ha puesto el cinturón de seguridad. Rosa le presenta una multa de US$ 20, la cual se reduce a US$ 6 si se paga al momento.

Puede que no sea su día, pero Pascual Monseñor se muestra positivo.

“Las cosas han mejorado”, dice él mientras espera por el recibo de su multa. “De hombre a hombre, la corrupción es más fácil. El tratamiento que recibes de una mujer es diferente”.

Mujeres a cargo

La directora de la Policía de Tránsito para el Estado de México es Rosalba Sánchez Velázquez. Ella ha trabajado en el policía por 25 años y fue ascendida a jefa de la fuerza en 2011, cuando fue implementada la política de “solo mujeres”.

“Se realizó un estudio que mostró que una mujer es más responsable y sabe qué pasa si hace mal las cosas”, dice ella.

Judith y su hijo Ángel
Ángel está orgulloso del trabajo que realiza su madre.

“Había muchas quejas por corrupción, entonces el gobernador tomó la decisión de crear esta unidad compuesta solo por mujeres. Por cada 100 quejas que solía haber, ahora hay solo una o dos”.

Pero esta es solo una parte de la historia.

“Lo que hemos visto en el caso de la policía es que tres de cada 10 hombres son aprobados la primera vez que se presentan para formar parte de la policía, mientras que siete de cada 10 mujeres pasan en el primer intento”, dice María Elena Morera, activista de seguridad pública.

“Con lo cual, desde el punto de vista económico, es mejor emplear a las mujeres porque se reclutan mucho más rápido”.

“Parece que las mujeres sí son menos corruptas”, amplía Morera.

“Pero es un asunto mucho más complejo que las diferencias entre hombres y mujeres. Es una cuestión estructural, por lo cual necesitamos cambiar la forma en que las instituciones funcionan”.

Judith redirecciona el tráfico
Las mujeres son menos corruptas simplemente porque son nuevas en el puesto, dicen algunos expertos que analizan críticamente la decisión.

Es posible que las mujeres se comporten de manera menos corrupta que los hombres sencillamente porque son nuevas en el puesto, argumenta la profesora Anne-Marie Goetz, de la Universidad de New York.

“A menudo, las mujeres suelen estar interesadas en demostrar que se comportan con integridad”, amplía.

“Otros grupos sociales anteriormente excluidos también hacen eso. En gobiernos locales de la India, los grupos de las castas inferiores se desempeñan mejor, por ejemplo”.

“Pero la corrupción realmente no se reduce realmente a la identidad. Está relacionada tanto con las oportunidades e incentivos como por lo contrario: las sanciones”.

No es correcto emplear a las mujeres como mecanismo de ‘limpieza política’. Las mujeres deberían ser incluidas como fuerza de trabajo sencillamente por razones de igualdad de género y justicia social, no porque se espere una recompensa en términos de rendimiento”.

Con el tiempo, a medida que las mujeres se acomoden en sus puestos de trabajo, podrían volverse corruptas también.

La mayoría de la gente en México no ve un problema en sobornar y recibir sobornos porque pueden hacerlo.

Las tasas de impunidad son superiores al 90%. Incluso, cuando las personas son descubiertas haciéndolo, no pasa nada.

Machismo vs. Corrupción

La cultura mexicana es muy machista y algunos dicen que una iniciativa como esta no ayuda.

“Lo que encuentro realmente problemático con respecto a esta idea es que se están reforzando estereotipos de género“, apunta Ximena Andion, la directora ejecutiva del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

“Porque las mujeres han desempeñado mayormente roles de cuidadoras o educadoras, ellas tienden a preocuparse por el bienestar social. Pienso que esa es una de las razones por las cuales ellas son probablemente menos corruptas”, valora.

Rosa y Judith durante un accidente de tráfico
Mucho del trabajo de un agente de vialidad necesita depende de su empatía.

“Pienso que eso proviene de sus experiencias y los roles que han desempeñado en su vida. No creo que es parte inherente de su género, de ser una mujer”.

Después de parar a varios choferes por no usar el cinturón de seguridad, Morales y Baeza se tropiezan con un accidente de tráfico que involucra a una motocicleta y un camión.

Mientras Morales organiza el tráfico, Baeza pone a funcionar lo que ella llama su lado “cuidadora” para calmar a la víctima.

Sin embargo, ¿podemos concluir que esta estereotípica cualidad femenina podría ayudar a lidiar con la corrupción?

“Después de trabajar temas relacionados con género y liderazgo por más de 20 años, me sorprendió ver cuán poca investigación hay sobre el impacto que las mujeres pueden tener en ambientes corruptos”, reflexiona Kristin Haffert, del Proyecto Mina la Brecha (Project Mine de Gap), una organización que promueve los beneficios de una fuerza trabajo inclusiva en términos de género.

“Por eso hemos decidido hacer un estudio de impacto en relación con esta política del Estado de México”.

“Estoy convencida de que las mujeres son menos corruptas y que esto se puede deber a una combinación de factores pero he visto en todo el mundo que las mujeres aportan perspectivas diferentes sobre los problemas y también sabemos que las mujeres le tienen más aversión a los riesgos”, concluye.

Muchos expertos creen que las mujeres solo han tenido menos tiempo para desarrollar patrones de corrupción en instituciones públicas. Hay todavía mucha investigación por hacer para ver si las mujeres pueden convertirse en un arma para combatir la corrupción.

BBC
100 Mujeres

Esta nota forma parte de la temporada #100Women, ganadora de varios premios internacionales, en que la BBC dedica cada año, desde 2013, un amplio espacio a la mujer, y elabora una lista de 100 mujeres de todo el mundo destacadas por sus logros, luchas o experiencias extraordinarias.

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Alfredo Estrella / AFP

Trabajadores de limpieza en hospitales, 'héroes invisibles' ante la pandemia

Se juegan la vida en los hospitales mexicanos destinados a la pandemia, sin importarles que su esfuerzo suela pasar desapercibido.
Alfredo Estrella / AFP
Por Yussel GONZALEZ (AFP)
14 de septiembre, 2020
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Desinfectan áreas críticas, recogen material infeccioso, lavan miles de sábanas y batas. Los trabajadores de la limpieza se juegan la vida en los hospitales mexicanos destinados a la pandemia, sin importarles que su esfuerzo suela pasar desapercibido.

Aquí tres testimonios de estos empleados, a menudo con menores garantías laborales por estar subcontratados.

Sin miedo

Érika Ramírez, soldado de 23 años, es una de las encargadas de limpiar el área de terapia intensiva de un hospital militar del sur de Ciudad de México que atiende a pacientes de covid-19.

Su trabajo incluye además el manejo de residuos infecciosos como jeringas o gasas, y sanitizar lugares de la instalación. Por ello, pasa enfundada en un traje blanco similar al del personal médico.

“Somos importantes, somos un equipo, y si nosotros hacemos la limpieza bien y desinfectamos y sanitizamos las áreas, pues puede continuar todo esto a la perfección”, dice Ramírez a la AFP con un tono que refleja su formación militar.

Pese al alto riesgo de contagio, la joven soldado asegura desarrollar su labor sin miedo, aunque vivió con incertidumbre los inicios de la emergencia.

“Intriga lo desconocido, qué es lo que iba a pasar, pero miedo no, nos dieron muchas pláticas sobre esto”, relata.

La mujer admite que por las duras jornadas, de hasta 24 horas, se ha perdido los cumpleaños de sus hijas, pero considera que el momento actual es para servir.

“El hecho de que no estemos en una reunión familiar vale la pena porque hacemos una labor importante”.

(Photo by ALFREDO ESTRELLA / AFP)

“Hay que ayudar”

Con cubreboca, gafas, bata y guantes, Rodolfo Díaz, de 53 años, desinfecta y lava junto con otros dos compañeros las sábanas y batas que utilizan los enfermos del nuevo coronavirus en los hospitales capitalinos.

Limpian unas 10,000 prendas al día en instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una de las principales entidades de salud del país.

“Ha subido mucho la demanda desde que tenemos la pandemia, (antes) era poca la ropa que nos llegaba con la marca de infección”, comenta Díaz, quien clasifica montones de mantas sucias.

Aunque reconocen que el temor es latente, todos en esta lavandería procuran hacer su labor de la manera más segura.

“Tratamos de protegernos día a día con todo el equipo para hacer el trabajo. Sí es preocupante, pero (…) nos gusta nuestro trabajo”, matiza.

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional aseguró en un informe reciente que los trabajadores de la limpieza en los hospitales mexicanos “son especialmente vulnerables” a infectarse.

Si bien no hay cifras del impacto en ese grupo laboral, el saldo trágico en el personal de salud no deja dudas: 1,320 muertos y casi 100,000 casos confirmados hasta fines de agosto, según el gobierno.

Díaz es consciente de que su esfuerzo suele pasar inadvertido, pero para él lo primordial es enviar la ropa limpia a los hospitales.

“Nosotros, como servidores públicos, como trabajadores de salud, estamos en la primera línea y hay que ayudar a la gente”.

“Más basura”

Desde que se desató la crisis sanitaria, Idalia Díaz, auxiliar de limpieza de 40 años, ha visto crecer la basura sin parar.

“Vienen más desechables, más cubrebocas, más batas”, dice la mujer, cuya labor es mantener impecables las instalaciones de lavado del IMSS. “Me pagan por hacer este trabajo y lo hago lo mejor que puedo”.

La epidemia sorprendió a México con un déficit de 240,000 médicos y enfermeros, según el gobierno, que tuvo que realizar una contratación masiva y adecuar los hospitales a marchas forzadas.

El país, de 128 millones de habitantes, es el cuarto más enlutado por el coronavirus con casi 71,000 fallecidos y 668,000 contagiados, aunque su tasa de mortalidad por 100,000 habitantes es la decimocuarta del mundo.

Díaz, quien aún no es empleada de base del instituto, sabe que su labor es vital para que sus compañeros puedan trabajar y enviar ropa limpia a los centros de salud que batallan con la enfermedad.

“Necesitamos un área limpia para trabajar, que no les estorbe a ellos, que puedan mover su carrito (de lavandería) y para dar buena vista al instituto”, dice

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