¿Trump suaviza su discurso antiinmigrante? Dice que buscará una solución para los dreamers
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¿Trump suaviza su discurso antiinmigrante? Dice que buscará una solución para los dreamers

El presidente electo de EU parece haber suavizado su discurso en contra de los inmigrantes ilegales, pero sus asesores dicen que no hay cambio.
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Por AP
8 de diciembre, 2016
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La aparente disposición de Donald Trump a “buscar alguna solución” al tema de los jóvenes traídos ilegalmente al país cuando eran niños está dividiendo a su propio partido Republicano, resaltando lo difícil que será para el Congreso tomar medidas relacionadas con la inmigración ilegal, incluidas la construcción de un muro en la frontera con México y el status de los dreamers.

Para complicar las cosas, los asesores del presidente electo intentaron dar marcha atrás con sus comentarios apenas fueron publicados, y un integrante de su equipo de transición que exigió anonimidad negó que Trump haya cambiado su política hacia la inmigración ilegal.

En su campaña electoral Trump prometió mano dura hacia los extranjeros que están en el país sin autorización y “cancelar de inmediato” los programas del presidente Barack Obama que dejaron en suspenso la deportación de más de 700 mil  dreamers.

Pero en una entrevista publicada el miércoles por la revista Time, que lo acaba de nombrar “Persona del Año”, Trump suavizó un poco su postura.

“Vamos a buscar una solución que deje contentos y orgullosos a todos”, expresó. “Fueron traídos a una edad muy joven, trabajaron, fueron a la escuela. Algunos fueron buenos estudiantes. Algunos tienen muy buenos trabajos. Y se encuentran en una especie de tierra de nadie, en la que no saben lo que va a pasar”.

Trump no dio detalles y Time indicó que no se desdijo de su compromiso de anular las órdenes ejecutivas de Obama.

Los republicanos que quieren resolver el tema de los dreamers vieron con buenos ojos la nueva postura de Trump.

“Me siento aliviado por sus comentarios y creo que la gente en mi distrito y en todo el país también se va a sentir aliviada”, expresó el representante Mike Coffman, republicano de Colorado. “Obviamente los dreamers son una parte del problema y espero que hagamos algo más. Pero pienso que esa es la prioridad”.

Los comentarios de Trump cayeron bien asimismo entre algunos demócratas, que han estado presionando a Obama para que perdone a los dreamers para protegerlos de cualquier cambio de política que pueda adoptar Trump.

Entre quienes postulan una línea dura hacia la inmigración ilegal, en cambio, las declaraciones de Trump hicieron sonar campanas de alarma.

“Tenemos la obligación de hacer que vuelva a imperar la ley y no puedes hacer eso mientras premias a quienes la violan”, se quejó el representante Steve King. “Está en juego el principio de que hay que respetar las leyes. Espero que prevalezca la prudencia”.

Dado que los dreamers deben revalidar su DACA, como se llama al programa que deja en suspenso sus deportaciones, Trump podría dejarlo sin efecto de hecho, sin hacer nada, simplemente no aprobando las solicitudes de renovación. Pero un integrante del equipo de transición, que pidió no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar del tema, restó importancia a los comentarios de Trump y dijo que la promesa de anular las órdenes ejecutivas seguía vigente.

Obama tomó esas medidas porque el Congreso no aprobaba una legislación que permitiese a los dreamers regularizar su situación.

Poco después, en el 2013, el Senado aprobó una iniciativa bipartidista, pero el proyecto se estancó en la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos. Obama amplió luego el programa de alivio inmigratorio, cobijando también a inmigrantes con hijos nacidos en Estados Unidos, pero ese proyecto está en el aire, bloqueado por los tribunales.

El Congreso no aprobó una reforma a las leyes de inmigración en los ocho años de gobierno de Obama y resta por verse si podrá hacerlo con Trump en la Casa Blanca, a pesar de las promesas del magnate de construir un muro a lo largo de la frontera con México y de expulsar a los inmigrantes con antecedentes penales. Trump podría tomar algunas medidas por cuenta propia, pero necesitaría el apoyo del Congreso para imponer cambios profundos en la política inmigratoria, incluidas protecciones permanentes para los dreamers.

Los senadores Lindsey Graham, republicano, y Dick Durbin, demócrata, planeaban presentar un proyecto el jueves abordando el caso de los dreamers.

Los republicanos de la cámara baja quieren una reforma sobre seguridad en la frontera que cumpla con las promesas de Trump de construir un muro a lo largo de los 3.200 kilómetros (2.000 millas) de la frontera mexicano-estadounidense. Sin embargo, algunos legisladores y el propio Trump ya han empezado a hablar de instalar vallas más que muros o “muros virtuales” en partes de la frontera.

Por otro lado, es previsible que, incluso si la Cámara de Representantes aprueba un proyecto de ley enfocado en la seguridad fronteriza, la iniciativa tropiece con la oposición de los demócratas en el Senado si no contempla medidas para resolver al status de unos 11 millones de inmigrantes que se cree viven en el país sin permiso de residencia. Los republicanos no quieren saber nada de eso.

Las diferencias hacen pensar que, a pesar de la relevancia que tuvo la inmigración ilegal en la campaña presidencial, es bastante probable que siga sin hacerse nada en el Congreso.

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Elecciones en EU: los votantes a quienes no les gustan ni Trump ni Biden

A medida que aumentan los esfuerzos para convencer a los votantes indecisos, no todos están contentos con la opción que se les ofrece.
13 de septiembre, 2020
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Post it con caras tristes y una pregunta

Getty Images
No todos están contentos con los candidatos a las elecciones de Estados Unidos.

En la recta final de una elección polémica en Estados Unidos, los partidarios de Donald Trump y Joe Biden están haciendo un último esfuerzo para mostrar su respaldo y convencer a los votantes indecisos.

Pero no todo el mundo está contento con las alternativas que se les ofrecen.

A menos de dos meses para el final de la campaña, los dos partidos principales han promocionado la contienda de noviembre como “la elección más importante de nuestra vida” y anunciaron récords de recaudación de fondos en las últimas semanas.

Los observadores políticos predicen un gran aumento en la participación general, pero muchos votantes aún no están seguros de si votarán por el presidente en funciones Donald Trump, el candidato demócrata Joe Biden o por cualquier otra persona.

Estoy desilusionado con esta elección”, dice Samian Quazi, un enfermero psiquiátrico de 32 años de edad residente en Houston.

“Realmente no tenemos buenas opciones. Ninguno de los candidatos está abordando realmente ningún problema ni ofrece ninguna esperanza para que este país mejore la vida de las personas”, añade.

Imagen de promoción con Joe Biden y Donald Trump

BBC
Ni Joe Biden, ni Donald Trump

Quazi ha votado regularmente en elecciones anteriores. Dijo que lo hizo por los candidatos del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de 2016 y los comicios de mitad de período de 2018, pero se ha vuelto desconfiado después de ver perder a su candidato preferido, el izquierdista Bernie Sanders, en las primarias del Partido Demócrata a principios de este año.

“Fue un ejemplo de los poderes fácticos que controlan el acceso a los medios en este país sin querer ver amenazados sus intereses económicos”, analiza.

Me pregunto si Estados Unidos todavía está tratando de ser una democracia, cuando en realidad es una plutocracia”, dice Quazi.

“Cuando se trata de cambios económicos y estructurales reales que posiblemente podrían amenazar el control que tienen sobre nuestro país, hay una reacción dura y expulsan a cualquiera que materialmente pudiera cambiar nuestras vidas”, opina.

Poca participación

La desconexión política en Estados Unidos ha llevado a bajas tasas de participación de votantes en relación con el resto del mundo, en elecciones recientes en el rango del 50-60%.

Pegativas de Yo voté en inglés.

Reuters
La participación de la gente en las elecciones en Estados Unidos es baja en comparación con otros países.

La participación general de votantes entre los países de la OCDE es de aproximadamente el 70% e incluso muchos países en desarrollo tienden a ver tasas de participación más altas que las observadas en la mayoría de las elecciones estadounidenses.

Aproximadamente el 64% votó en las elecciones de 2008 entre Barack Obama y John McCain, pero la participación cayó a un mínimo de 20 años durante las elecciones de 2016 a solo el 55%.


Candidatos de otros partidos para las elecciones presidenciales de 2020

Jorgensen_Hawkins_West_De-La-Fuente_Blankenship

Getty/Reuters
  • Jo Jorgensen, Libertarian Party (Partido Libertario)
  • Howie Hawkins, Green Party (Partido Verde)
  • Kanye West, Birthday Party (Partido Fiesta de Cumpleaños)
  • Rocky De La Fuente, Alliance and Reform Parties (Partido Alianza y Reformas)
  • Don Blankenship, Constitution Party (Partido de la Constitución)

Según un estudio publicado en febrero por la organización sin fines de lucro Knight Foundation, de tendencia izquierdista, casi la mitad de los votantes elegibles, o cerca de 100 millones de personas, no participan en las elecciones.

“Es un grupo muy grande y es la mitad del país, por lo que es diverso”, dijo Eitan Hersh, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de Tufts y asesor académico del informe de la Fundación Knight.

“La falta de compromiso tiene que ver con que la gente no se sienta conectada con el sistema electoral y no piensa que es importante“, agrega.

Algunos países con mayor participación, como Bélgica y Chile, implementaron alguna forma de voto obligatorio, que tuvo un impacto dramático en la participación.

Un hombre con mascarilla inserta su voto en un buzón del correo para las elecciones en Estados Unidos.

Reuters
Existen varios factores que hacen que la gente vote menos en Estados Unidos.

Otros, como Australia y Alemania, han conquistado a nuevos votantes mediante el registro automático de votantes u otro tipo de iniciativas.

En Estados Unidos, sin embargo, votar y registrarse para votar son más una responsabilidad individual.

Durante las últimas décadas, muchos estados han dado prioridad a mejorar el acceso a las urnas, lo que incluye permitir el registro de votantes el mismo día, mantener abiertos los lugares de votación por más tiempo y ampliar las opciones de votación anticipada o por correo.

¿Por qué la gente no va a votar?

Según Hersh, la enorme importancia que se le da a mejorar el acceso de los votantes y a eliminar otras barreras estructurales no tiene un impacto significativo en la participación de los votantes.

Las razones de por qué hay bajas tasas de participación “tiene mucho más que ver con lo que le importa a la gente y lo que los motiva”.

Él predice que, a medida que la política en Estados Unidos se vuelve más nacionalizada y partidista, más personas pueden desvincularse del proceso político.

“Solía ocurrir que los votos para una legislatura estatal no estaban muy correlacionados con los votos para presidente, porque son temas diferentes”, describe.

Partidarios de Trump y Biden.

Reuters
Hay estadounidenses a quienes no les gustan ni Trump ni Biden.

“En esta era votar por alguien que se postule para el concejo municipal podría ser un referéndum sobre Trump en la cabeza de la gente”, opina.

Señala que hacer de la política una lucha entre el bien y el mal está desvinculado de la realidad de dirigir un gobierno.

Mucha gente simplemente no está interesada. Al igual que en cualquier deporte, cuanto más se centra en una rivalidad, más divertido es para las personas a las que les gusta ese deporte, pero a otros les parece una parte extraña de la vida que no es para ellos”, compara.

“Votar de buena fe”

Hrant Papazian, de 52 años, es una de esas personas a quienes no le interesa ir a votar

Como inmigrante armenio que creció en el Líbano durante una guerra civil que duró tres décadas, Papazian cumplió 18 años en California y ha vivido allí desde entonces, pero nunca ha votado.

Afirma que votar puede hacerte sentir bien y empoderado, pero cree que el status quo siempre permanecerá intacto.

“No tengo ganas de seguirle el juego. No creo que alguna vez se nos ofrezcan candidatos que estén interesados en la salud de la sociedad. No puedo imaginar que el sistema produzca políticos por los que yo pueda votar de buena fe”, afirma.

Hrant Papazian

Courtesía Hrant Papazian
Hrant Papazian no confía en el sistema político.

Papazian, que trabaja como profesor de informática de secundaria, sabe que su opinión sobre la votación suena radical, pero se mantiene firme en su resistencia a un sistema político que, según él, está en declive.

Se supone que la democracia mejorará, pero creo que es lo contrario, empeora con el tiempo. Y cuanto más grande es el país, más heterogéneo es, menos sostenible es. Nos estamos dividiendo en tribus más pequeñas y eso hace nos sea más fácil de controlar y mantenernos en este camino que va cuesta abajo lentamente”, analiza.

“La única forma de lograr un cambio real es que boicoteemos”, sugiere.

“No habrá grandes cambios”

Algunos votantes primerizos ya están desilusionados con el sistema.

Grace Link, de 20 años, es una estudiante universitaria de Wisconsin. Quiere votar en su primera elección presidencial, pero no está contenta con sus opciones.

“Es muy fácil ver cuando el dinero y el poder dentro de un partido entran en juego para callar a los jóvenes”, advierte.

“Básicamente, nos sentimos culpables de votar por Joe Biden y por quien elija el Partido Demócrata cuando, durante la temporada de primarias, los jóvenes fueron ignorados de manera abrumadora“, asegura.

Grace Link

Courtesía Grace Link
Grace Link dice que no hay representación para los jóvenes.

Link argumenta que la nominación de Joe Biden refleja un sistema que prioriza las necesidades de los votantes blancos de clase alta por sobre otros, incluidos los votantes jóvenes con una creciente deuda de préstamos estudiantiles como ella.

“Gran parte de su discurso, especialmente hacia los jóvenes, es que pueden empujar (a Biden) más a la izquierda, mientras que con Trump no pueden hacerlo. En el corto plazo, los próximos cuatro años pueden ser mejores, pero en el largo plazo, no habrá grandes cambios“, concluye.


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