Ella es Teresita, la primera alcaldesa de su municipio y al que busca regresarle la paz
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Ella es Teresita, la primera alcaldesa de su municipio y al que busca regresarle la paz

Con solo 26 años, Teresita de Jesús Luis Ojeda tomó posesión este domingo como alcaldesa de San Dionisio del Mar, Oaxaca. Su principal reto es asegurar la paz en el municipio.
Especial
Por Laura Montesi y Juan Mayorga
2 de enero, 2017
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San Dionisio del Mar, Oaxaca – Teresita de Jesús Luis Ojeda juró este domingo 1 de enero como presidenta municipal de San Dionisio del Mar. Con ello se convierte no solo en la primera mujer en ocupar el cargo en la diminuta localidad del pacífico oaxaqueño, sino también en la primera servidora pública de esta jerarquía en la historia de la etnia ikojts, un grupo indígena también conocido como huave.

Con apenas 26 años, Teresita ganó la presidencia municipal de su pueblo natal en junio pasado durante una elección sui generis, mezcla del consenso partidista y el respaldo ciudadano.

Cinco partidos (PRI, PRD, PSD, PVEM y Morena) que habían librado una guerra descarnada por el control del pueblo declinaron sus respectivas candidaturas a favor de una “planilla de unidad”, liderada por la excandidata del PRI: Teresita de Jesús. Otros cargos del gobierno municipal fueron repartidos entre los partidos como parte de la alianza y la planilla fue registrada ante las autoridades electorales como independiente, dándole (al menos oficialmente) algo de credibilidad apartidista.

A principios de junio pasado, en una jornada electoral que en San Dionisio pareció más un referendo del pacto partidista, la candidata única recibió el aval ciudadano con más del 60% del voto.

Luego de la violencia política que marcó San Dionisio del Mar durante los últimos cinco años —y que incluyó episodios como la expulsión del último presidente municipal (Miguel López Castellanos, en 2012), la ocupación de la sede municipal por manifestantes y el desconocimiento de un administrador externo—, la nueva alcaldesa no tiene duda de las prioridades de su administración.

“A los ciudadanos de San Dionisio del Mar: Estemos conscientes que debemos privilegiar el orden y la paz entre nosotros”, aseguró Teresita en entrevista con Animal Político en agosto pasado, apenas pasada la euforia por su histórico triunfo.

Teresita gobernará dos años a partir de este domingo con la misión de superar “la etapa de conflicto” e iniciar una “etapa de trabajo”, según indicó.

“Yo creo que ya empezamos a trabajar, a sanar el conflicto, porque ya logramos un acuerdo”, dijo Teresita, entrevistada en su domicilio. “El acuerdo es de dos años de administración en donde permanezca la estabilidad social, la gobernabilidad”, añadió.

Triunfo de las cuotas de género

Abogada por la Universidad Veracruzana e hija del excandidato priista Manolo Luis, Teresita no duda en explicar su triunfo a la alcaldía de San Dionisio mediante la reforma político-electoral de 2014, que fue impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto y que establece cuotas de género a los partidos políticos para la selección de candidatos.

“Por la reforma es que yo pude ser candidata. De lo contrario, no sería así”, sentenció.

La elección del 5 de junio pasado, la primera en realizarse bajo las nuevas reglas electorales, disparó la elección de presidentas municipales en el estado de Oaxaca de 8 en 2013 a 40 en este año, es decir, un 26% de las 153 demarcaciones regidas por el sistema de partidos.

“Creo que tengo el enorme desafío de hacer un buen trabajo para demostrar las capacidades que tenemos las mujeres, y sobretodo los jóvenes, en nuestras comunidades para que nos den la oportunidad de servir”, explicó.

Una indígena orgullosa

En los meses posteriores a su triunfo electoral, Teresita ha dedicado tiempo a afianzar su conocimiento del ombeyajts, la lengua nativa de su pueblo.

La alcaldesa considera que administraciones anteriores han fallado en impulsar acciones que ayuden a la cohesión social de San Dionisio, por lo que planea atender este pendiente desde un fomento al elemento indígena común.

“Vamos a organizar eventos sociales, culturales y acciones para hacer mas palpable nuestra identidad huave, porque para mi es motivo de orgullo decir soy huave y soy indígena”, afirma.

“A muchos quizá les cuesta decirlo. No sé si tengan sentido de inferioridad por ser indígenas, pero hay que decirle a todos que somos tal vez más especiales. Somos indígenas, mexicanos, oaxaqueños y podemos gozar de todos los derechos que las leyes nos dan”.

Teresita ubica como los rezagos más apremiantes de la población el suministro de energía eléctrica y agua potable, pero insiste en promover la cohesión, incluso más allá de San Dionisio. Le ilusiona la posibilidad de impulsar una universidad intercultural que amplíe las oportunidades de desarrollo para otros pueblos huaves, como San Mateo y San Francisco del Mar, y también zapotecos.

“Es algo que tengo muy claro desde el inicio. De hecho, en campaña siempre hablé del rescate cultural porque se está perdiendo y yo soy del pensamiento que debemos conservarlo”, aseguró.

Interrogada sobre una antigua iniciativa local para cambiar el sistema partidista por el de usos y costumbres en San Dionisio del Mar, Teresita se decanta por el primero, que considera “más avanzado y civilizado”.

“El sistema de partidos tiene reglas claras, está regulado bajo leyes generales y le da la oportunidad a los ciudadanos de participar de una manera más democrática que los sistemas normativos internos o por usos y costumbres”, indicó. “En San Dionisio se optó por pasar del sistema de usos y costumbres al de partidos. Es un derecho que ya se ejerció para progresar, no podemos ahora ejercerlo para retroceder”.

Más motivación y menos feminismo

Aunque está consciente de que su llegada a la alcaldía de su pueblo natal es un hito en la lucha de las mujeres mexicanas por sus derechos políticos, Teresita se incomoda si se le identifica como feminista.

“No hay que ir al extremo. Tanto hombres y mujeres somos capaces para desarrollar una actividad, ocupar un cargo público”, aseguró.

La alcaldesa reconoció que en los dos años de su administración “no se puede transformar la vida en San Dionisio”, pero espera iniciar un cambio a favor de las mujeres a través de cursos de capacitación en actividades productivas (como repostería o costura), talleres sobre sus derechos y, particularmente, trabajando en la motivación de las ikojts.

“La motivación es importante para la vida de una mujer y aquí la mayoría casi nunca ha recibido una motivación”, explicó Teresita. “Quiero que la administración no trabaje solo en lo material sino también en lo que pueda servirle a los ciudadanos, y en este caso a las mujeres, para que ellas puedan sentir algo diferente.

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'Los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses'

Un estudio que indaga en la percepción de los mexicanos sobre la desigualdad, muestra una paradoja entre sus aspiraciones y lo que están dispuestos a contribuir personalmente para transformar la sociedad, dicen los autores.
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24 de mayo, 2021
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Monedas mexicanas

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Los mexicanos aspiran a vivir en un país con menos desigualdad social, dicen los investigadores, pero no conectan esa aspiración con el sistema impositivo.

Habla como mexicana porque ha vivido más de una década en ese país, pero no lo es.

Nació en Dinamarca, creció en distintos países europeos e hizo su doctorado en la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Alice Krozer conoce de la intersección entre América Latina y Europa y se ha especializado en estudios sobre desigualdad, elites y percepciones sociales.

Precisamente de esos temas trata la investigación hecha junto a Raymundo Campos-Vazquez, Aurora Ramírez-Álvarez, Rodolfo de la Torre y Roberto-Velez-Grajales. El foco estuvo puesto en las percepciones de los mexicanos.

“La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos”, dice la investigadora del Colegio de México. “Es una especie de paradoja entre lo que te gustaría y lo que estás dispuesto a sacrificar“.

Es cierto que en México existe una imagen negativa de los impuestos porque muchas personas creen que al final de cuentas los beneficios no llegan a los sectores más vulnerables, apunta.

Pero cuando se les preguntó sobre un escenario hipotético en relación a cuánto estarían dispuestos a contribuir para acabar con la pobreza y la desigualdad -sin mencionar el tema impositivo- la respuesta no fue muy generosa, especialmente en los sectores más ricos de la población.


Ustedes hicieron un estudio de cómo los mexicanos perciben la desigualdad y la movilidad social en su país. ¿Cuáles fueron las principales conclusiones de la investigación?

Una de las conclusiones es que la gente sí sabe que hay mucha desigualdad en México. Esa percepción es bastante cercana a las mediciones. Y lo mismo sobre la pobreza.

Pero la gente tiene una idea muy diferente sobre lo que es la riqueza y lo que es la movilidad social. En la riqueza sobreestiman cuánta gente rica realmente existe.

Alice Krozer

Alice Krozer
Alice Krozer sostiene que los mexicanos creen que hay mucha más movilidad social de la que existe.

En cuanto a la movilidad social, la gente cree que es mucho mayor. Piensan que un 30% de los que nacen pobres van a llegar a ser ricos. Y eso no es así. De 100 personas que nacen en la pobreza, solo dos personas logran llegar al sector de ingresos más altos. Es una discrepancia enorme entre la percepción y la realidad.

La otra conclusión importante es que la gente no asocia el sistema de impuestos con la redistribución. La gente quiere menos desigualdad, pero no quiere pagar más impuestos. No hacen una conexión entre las dos cosas. No piensan que los impuestos pueden ser una medida redistributiva.

El estudio indica que los mexicanos estarían dispuestos a contribuir con un 10% de sus ingresos para disminuir la desigualdad y la pobreza. ¿Cómo varía según el estrato social al que le hicieron la pregunta?

Hay una pregunta que dice: si te diera un ingreso de mil pesos y te dijera que con una vara mágica voy a hacer desaparecer la pobreza y la desigualdad, ¿cuánto estarías dispuesto a dar de esos mil pesos?

Mexicanos

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De 100 mexicanos que viven en la pobreza, solo dos llegan a los sectores más altos de ingresos, explica Krozer.

En México los más pobres dijeron que estarían dispuestos a contribuir con un 15%, mientras que las personas con más riqueza dijeron que darían un 7,5% en promedio. Eso nos quiere decir que a los que tienen ingresos más altos les preocupa menos el problema.

¿Por qué les preocupa menos el problema?

Puede ser por razones personales en el sentido que no están conscientes del sufrimiento que provoca la desigualdad, aunque también puede tener que ver con ideales éticos. Pero esa pregunta específica no fue parte del estudio.

Cuando preguntaron sobre la disposición a contribuir en este escenario hipotético, no preguntaron por cuánto estaban dispuestos a pagar en impuestos…

No, fueron preguntas separadas.

Cuando preguntaron específicamente por pagar más impuestos para disminuir la desigualdad y la pobreza… ¿detectaron que algunos no quieren pagar más impuestos porque no creen que son eficientes, es decir, porque los recursos no llegan realmente a los más vulnerables?

Las personas con altos ingresos solían decir, yo pago muchos impuestos, no voy a pagar más. Les preguntamos cuánto cree usted que paga ahora de impuestos a la renta.

Y todos, sin importar el nivel socioeconómico, respondieron 40%. Eso es muy por arriba de lo que se paga hoy en México.

¿Y cuánto se paga de impuestos a la renta en México?

Depende, pero en promedio un 22%. Pero todos piensan que pagan 40%. Después les preguntamos cuánto desearían pagar. Y todos contestaron alrededor del 22%, que es lo que se paga en la realidad. Esa es la ironía.

Mexicanos

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La gente de todos los grupos socioeconómicos cree que paga un 40% de impuesto a la renta y eso no es así, dice la investigadora.

Después les preguntamos cuál sería su tasa de impuesto ideal para las personas ricas, para las que tienen un ingreso medio y para las personas pobres. La mayoría dijo que su tasa ideal para los pobres sería como un 14%, para los sectores medios un 22%.

Pero para los ricos, las personas con menos ingresos dijeron que deberían pagar más, mientras que las personas más ricas dijeron que ellos deberían pagar menos.

¿Cuánto pagan los más ricos?

Nominalmente deberían de pagar cerca de un 35%, pero en la realidad solo pagan 18%

¿Por qué?

Hay varios factores que incluyen evasión, elusión, exenciones…

¿Cómo se define una persona rica en México?

No existe una categoría de rico como tal. Comúnmente en los estudios económicos se usa, por ejemplo, la medición del 1%. En México el 1% con mayores ingresos gana cerca de 150.000 pesos mensuales.

¿Y en el otro extremo?

En México cerca de la mitad de la población vive en la pobreza. Y si a eso le sumamos la población con vulnerabilidades, llegamos a un 80%. Es decir, hay muy poco margen para tener un ingreso medio.

Mexicana tejiendo

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Cerca de la mitad de los mexicanos vive en la pobreza.

Y en ese nivel de pobrez, aún no está incluido el efecto de la pandemia.

En general, ¿podemos decir que los mexicanos quisieran tener menos desigualdad, pero no están dispuestos a pagar más impuestos?

Sí. Lo que muestra el estudio es que la gente no hace la conexión entre desigualdad y el pago de impuestos. En México hay una imagen muy negativa de los impuestos.

Pero eso tendrá algún sustento real, dados los niveles de corrupción que históricamente han existido en el país…

Esa mala imagen no es casual. Por muchas décadas ha sido muy mal visto el pago de impuestos. Eso tiene que ver con cuestiones ideológicas y con cuestiones prácticas.

Auto rojo

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Según Krozer México es uno de los países más desiguales del mundo.

La gente se pregunta qué tanto ayuda el pago de impuestos a los más pobres, o qué tanto ayudan los impuestos si no hay un buen sistema gratuito de salud pública o educacional.

En el estudio usted dice que el pago de impuestos es la mejor herramienta para disminuir la desigualdad. Pero si la gente desconfía y no ve los beneficios sociales de pagar impuestos, quizás se justifica esa idea negativa. ¿Cuál es su opinión?

Seguramente una parte importante de los impuestos va a lugares donde no deberían ir, llámese ineficiencia, corrupción, o lo que sea. Pero yo creo que no por eso hay que tener una idea negativa de los impuestos.

También está la visión de que el Estado no debería intervenir en los temas de redistribución. Hay una visión conservadora de tener un Estado pequeño.

En países escandinavos, por ejemplo, se paga tres o cuatro veces más de lo que se paga en impuestos acá. Ellos también se quejan de los impuestos, pero a un nivel muy distinto. Dicen no quiero pagar 48% de mis ingresos, prefiero pagar 40% o 45%.

Pero en México y en Latinoamérica en general no están tan claros los beneficios del sistema tributario

Es que entre las personas con más riqueza, hay muchos que no están de acuerdo con que la salud y la educación deberían ser para todos. Más allá de que no se vean los beneficios, hay una idea sobre el rol del Estado.

Ustedes midieron la desigualdad usando el Índice de Gini y descubrieron que a los mexicanos les gustaría tener una desigualdad como la de Finlandia…

Les mostramos escenarios sobre desigualdad y les preguntamos cuál sería la situación ideal. México tiene un Gini de 0,5. Ellos contestaron que sería ideal un Gini de 0,3 o de 0,20, como el de Finlandia. Obviamente no les preguntamos sobre el Gini, pero les mostramos unas gráficas para que eligieran el sistema ideal.

Finlandeses

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En las encuestas los mexicanos expresaron su deseo de tener un nivel desigualdad que es equivalente al que existe en Finlandia.

Cerca de la mitad de los encuestados dijo que le gustaría tener una desigualdad equivalente a la de Finlandia, es decir, un 0,2. Eso nos dice que la gente no quiere vivir en un país tan desigual. La gente sí quiere una sociedad más igualitaria. Y los países escandinavos suelen ser como una utopía.

Obviamente las cosas no funcionan perfectas en esos países. Yo he crecido en Dinamarca y sé que tampoco las cosas son ideales ahí. Aunque lo que quieren los mexicanos, a lo que aspiran, es a tener una sociedad más justa, con mayores oportunidades.

Pero sin pagar más impuestos…

Es que los mexicanos sueñan con ser como Finlandia, pero sin pagar impuestos como los finlandeses.

La idea de querer ser como un país escandinavo, en cuanto a tener menos desigualdad, termina ahí.

Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos.

La tasa mínima del impuesto a la renta, por ejemplo en Dinamarca, empieza en un 36%. Y eso es equivalente a la tasa máxima en México.

Después de esta investigación, ¿qué sensación le queda más allá de lo académico?

Me quedaron muchas más preguntas. Entonces conseguimos más financiamiento y ahora estamos a punto de salir al terreno para seguir investigando estos temas.

Helsinki, Finlandia

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“Ser un país escandinavo implica pagar cerca de la mitad de tus ingresos en impuestos en los tramos más altos”, dice Krozer.

Y me quedé pensando cómo se puede convencer a la gente de que es buena idea pagar más impuestos, o al menos tener un sistema impositivo más progresivo para disminuir la desigualdad.

Urge hacer algo sobre este tema. Con la pandemia, ahora más que nunca se necesitan más ingresos. Y como México es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y con menor movilidad social, es importante hacer algo.


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