¿Cumplió Barack Obama con la comunidad negra de Estados Unidos?
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¿Cumplió Barack Obama con la comunidad negra de Estados Unidos?

El mandato de Barack Obama llega a su final y estas cifras y expertos analizan si su gestión mejoró las relaciones raciales en EU.
AP
Por Gerardo Lissardy // BBC Mundo
14 de enero, 2017
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Que el primer presidente negro de Estados Unidos vaya a pasar el mando a un sucesor acusado de actitudes racistas por críticos y apoyado por blancos nacionalistas, parece un ironía del destino. Pero ese es el trago amargo que le espera a Barack Obama cuando finalice su histórica presidencia el 20 de enero y Donald Trump asuma en su lugar.

La presidencia de Obama fue un verdadero hito para EU desde el día en que, ocho años atrás, se instaló con su familia en una Casa Blanca construida por esclavos.

Ese hecho en un país tan marcado por la esclavitud y las luchas racialescolmó de orgullo y esperanza a muchos alrededor del mundo, y no solo a los negros.

Sin embargo, una pregunta se impone ahora que caduca el mandato de Barack Obama:¿cumplió realmente con la comunidad negra de EU?

Él mismo abordó la cuestión en su último discurso como presidente el martes en Chicago, la ciudad donde hace más de tres décadas inició tareas comunitarias y trabajó como abogado de derechos civiles.

“He vivido lo suficiente para saber que las relaciones raciales están mejor de lo que estaban 10, 20, o 30 años atrás, no importa lo que digan algunos”, sostuvo el presidente, de 55 años.

No obstante, como él mismo deslizó, está lejos de haber unanimidad sobre este tema.

“La propia elección de Barack Obama fue un gesto extraordinario de progreso racial”, considera Michael Dyson, un profesor de sociología en la Universidad de Goergetown experto en temas raciales, que conoce personalmente a Obama desde los años ’90.

“Pero bajo su presidencia resurgió el feroz racismo anti-negro”, agrega en diálogo con BBC Mundo. “No es cierto que bajo Barack Obama las relaciones raciales mejoraron”.

Simpatizantes de Barack Obama en la campaña de 2007Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl gobierno de Obama trajo esperanza de ver mejorada su situación económica y social a la comunidad afroestadounidense.

Lo hecho

Barack Obama afirmó en su discurso que el avance puede verse “no solo en estadísticas” sino “en las actitudes de los jóvenes estadounidenses a lo largo del espectro político”.

Los negros, junto con los hispanos en EU, fueron el grupo donde la pobreza más se redujo en 2015 respecto al año anterior, de acuerdo a datos del censo divulgados en septiembre.

Esa caída de más de dos puntos porcentuales fue importante, ya que los negros suponen el 24,1% de los pobres en este país, y junto a los hispanos suman 45,5% del total.

Además, ambos grupos estuvieron entre los que vieron el mayor aumento en sus ingresos. 

Esas cifras reflejaron el crecimiento económico y el aumento del empleo logrados tras la gran recesión que heredó Obama.

Pero también fueron el resultado de programas gubernamentales.

Por ejemplo, la reforma de salud denominada Obamacare permitió cortar un tercio la tasa de afroestadounidenses sin seguro médico.

Personas hacen fila para encontrar un empleo en ChicagoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEncontrar un empleo bien pagado siguió siendo uno de los retos para los afroestadounidenses durante el gobierno de Barack Obama.

Barack Obama también nombró a los dos primeros fiscales generales negros del país, Eric Holder y Loretta Lynch, que buscaron dar más eficacia a la división de derechos civiles del Departamento de Justicia.

En una nación donde los negros van a la cárcel a tasas mucho mayores que los blancos, Obama fue el primer presidente en visitar una penitenciaría federal y conmutó las sentencias de cientos de presos, en su mayoría encerrados por crímenes no violentos de drogas.

Durante su mandato protagonizó otros actos simbólicos, como cuando fue a la conmemoración del 50º aniversario de la marcha por derechos civiles de Selma, donde en 1965 las fuerzas de seguridad atacaron a manifestantes negros que Obama calificó de “héroes”.

Su carisma y la simpatía que despiertan él, su esposa Michelle y sus dos hijas -una familia presidencial sin escándalos- contribuyeron a que Obama finalice su presidencia con uno de sus mejores índices de popularidad. 

Barack Obama en el aniversario 50 de la marcha a SelmaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa celebración de los 50 años de la marcha de Selma por los derechos civiles fue encabezada por el presidente.

Entre ocho y nueve de cada diez afroestadounidenses han aprobado su desempeño prácticamente a lo largo de sus ocho años de presidencia, según la encuestadora Gallup.

Las críticas

Pero en EU aun resta mucho por hacer en materia de relaciones raciales, algo que el propio Obama admitió en su despedida de Chicago.

“Después de mi elección se hablaba de un Estados Unidos post-racial. Y tal visión, aunque bien intencionada, nunca fue realista”, indicó. “La raza sigue siendo una fuerza potente y a menudo divisiva en nuestra sociedad”.

Lo muestran las cifras del censo: por cada dólar que entra a una familia media blanca, una familia media negra gana apenas 59 centavos. 

La disparidad de ingresos entre trabajadores negros y blancos se mantuvo prácticamente igual de 2009 a 2015.

Más aún: para los menores de edad afroestadounidenses, la probabilidad de crecer en la pobreza casi se triplica respecto a los menores blancos.

Protesta del movimiento Black Lives MatterDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption“Las vidas de los negros importan” se convirtió en un grito de lucha en las protestas por los asesinatos de afroestadounidenses a manos de la policía.

Obama “estableció estabilidad, pero no suficiente justicia”, dijo a la BBC Cornel West, un activista negro y profesor de filosofía en el Seminario Teológico Unión, en Nueva York.

A su juicio, el presidente se preocupó por los intereses de Wall Street pero “nunca dio un discurso sobre pobreza infantil”.

Además, West destaca que una serie de incidentes en los que policías dispararon a negros desprovistos de armas generó un movimiento de protesta en varias ciudades de EU. “porque la gente sintió que las vidas negras no importaban“.

Varios activistas criticaron a Obama por evitar ponerse más claramente del lado de esos manifestantes en ciudades como Ferguson (Missouri, 2014) o Charlotte (Carolina del Norte, septiembre).

Pero otros recuerdan que Obama también fue criticado desde el otro lado, cuando dijo que si hubiera tenido un hijo se habría parecido a Trayvon Martin, un joven desarmado asesinado por un vigilante de barrio en Florida en 2012.

Randall Kennedy, profesor de derecho en la Universidad de Harvard, dijo en una reciente entrevista con BBC Mundo que Obama buscó ser “el presidente de todos los estadounidenses”, con cautela y sin parecer que incurría en algún “nepotismo racial”. 

“Hubo una estrategia razonable de su parte. Y no me parece claro que una estrategia alternativa habría sido mejor”, indicó.

A su entender, el aumento de la tensión entre policías y negros en ciudades EU y el ascenso político de Trump podrían verse como posibles reacciones a la presidencia de Obama.

“Es precisamente porque Obama es tan bien hablado, elegante y sobresaliente que estas características han alimentado más el racismo de personas que no lo toleran”, sostuvo Kennedy.

Hombres y mujeres buscan empleo en ChicagoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSiete de cada diez personas consideraron en 2015 que las relaciones raciales en EU eran malas.

“Ser serios”

De hecho, el descontento sobre la situación racial en EU parece haber crecido durante la presidencia de Obama.

Poco después de que asumiera en 2009, dos tercios de los estadounidenses veía las relaciones raciales como generalmente buenas; pero el año pasado los números se habían invertido: 69% las veía más bien malas, según encuestas del New York Times y CBS News.

Obama expresó algunas ideas sobre cómo mejorar las cosas en su discurso del martes.

“Si vamos a ser serios acerca de la raza hacia adelante, tenemos que defender las leyes contra la discriminación”, señaló.

“Pero las leyes por sí solas no serán suficientes. Los corazones deben cambiar. No van a cambiar de la noche a la mañana. A menudo, las actitudes sociales llevan generaciones para cambiar”, advirtió.

Luego aconsejó a los negros mirar las cosas desde la perspectiva de un blanco de clase media que ve “su mundo alterado por el cambio económico, cultural y tecnológico”, y sugirió a los blancos reconocer las protestas de las minorías como una búsqueda de trato igualitario. 

Donald Trump y Barack ObamaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionBarack Obama concluirá su presidencia el 20 de enero, día en que Donald Trump asumirá el cargo más importante de EU.

Ese mismo martes, un juzgado federal sentenció al supremacista blanco Dylann Roof a la pena de muerte por el asesinato de nueve feligreses afroamericanos en una iglesia de Carolina del Sur en 2015.

Obama asistió al funeral del pastor asesinado en aquella masacre y pronunció un recordado panegírico en el que habló de raza y justicia, aludiendo a EU como una “constante tarea en progreso”.

Dyson, autor del libro “The Black Presidency” (“La presidencia negra”), sostuvo que durante su presidencia Obama debió haber ayudado de forma más directa a la comunidad afroestadounidense, con acciones y políticas específicas.

Relató que ha discutido sobre esto con el presidente, de forma vigorosa y respetuosa, en algunas visitas que le realizó a la Casa Blanca: “Él cree en un enfoque universal; yo dije que lo universal no funciona”.

“Sí, es un hombre negro, entonces tenía que ser cuidadoso”, sostuvo Dyson. “Pero no tenía que ignorar este tema. Y lo podía haber abordado de una forma mucho más enfática”.

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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