Unos acusan arbitrariedades y otros piden perdón: así las audiencias de detenidos tras saqueos
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Cuartoscuro Archivo

Unos acusan arbitrariedades y otros piden perdón: así las audiencias de detenidos tras saqueos

Personas detenidas tras disturbios y saqueos en la CDMX y el Edomex dieron su versión de los hechos al iniciar las audiencias sobre sus casos.
Cuartoscuro Archivo
Por Nayeli Roldán
9 de enero, 2017
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E. tiene 26 años y es repartidor de Domino’s Pizza, en el Estado de México. Está preso desde el pasado 3 de enero, acusado de incendiar una patrulla, junto con otro joven.

Aún con el uniforme de la pizzería, desde detrás de un vidrio, en la Sala 12 de los Juzgados de Control en Ecatepec, E. narra a la juez lo ocurrido ese día:

“Yo me encontraba en mi lugar de trabajo, en Avenida Central, y a las 21:45 horas salí a ver qué sucedía, porque se escuchaba el ruido de gente, que estaban haciendo desmanes en la calle”.

Efectivamente, a medio kilómetro, en la intersección de Avenida Central y la avenida Jardines de Morelos, un grupo de personas atacaba una gasolinera y una farmacia Guadalajara.

Él y otros compañeros “nos percatamos que traían cajas de pizza de otra pizzería, Little Caesar, y nos regresamos al local (de Domino’s) y cerramos. De ahí me salí yo en mi moto del trabajo, ya para irme a la casa, y entonces pasé de nuevo por avenida Jardines de Morelos, y vi que toda la gente venía hacia mí, entonces intenté regresarme de nuevo al local, y fue ahí que los municipales me bajaron de la moto y me empezaron a pegar… unos compañeros vieron, y le dijeron a los policías que me soltaran, y me dejaron”.

Con ayuda de sus compañeros de trabajo, incluido el gerente de la pizzería, E. fue trasladado a una ambulancia que estaba ya en la zona, en donde recibió atención: “Me pusieron una venda en la cabeza, y me dijeron que necesitaría puntos aquí (en la frente)”.

E. llamó desde la ambulancia a su familia, y fueron por él sus padres y un hermano, y ya en su compañía, decidió que quería presentar una denuncia contra los policías que lo habían agredido.

“Se escuchará un poco raro –dijo E. a la juez María de Lourdes Hernández González–, pero yo nada más quería que les hicieran una llamada de atención por mis heridas, porque yo nada más iba pasando…”

Los tripulantes de una patrulla que se encontraba en la zona, debido a los desmanes, se ofreció a llevar a E. al Ministerio Público para que interpusiera su denuncia. La familia de E. los acompañó.

Sin embargo, una vez que llegaron al MP, narra E., “ya no sé qué pasó, porque en vez de que me dejaran denunciar, ahora me están acusando”.

Según la Procuraduría de Justicia del Estado de México, E. roció un garrafón de 20 litros de gasolina sobre una patrulla ubicada en Jardines de Morelos y Violetas, para que un segundo joven le prendiera fuego.

Los policías municipales que los presentaron ante el MP aseguran que E. se encontraba junto con otras 200 personas atacando la gasolinera, y que lo vieron rociar el combustible sobre su patrulla.

La única prueba en su contra es el dicho de los policías, ya que otras evidencias materiales exhibidas por la Procuraduría son, prácticamente, de trámite.

Por ejemplo, la Procuraduría realizó un examen dactiloscópico a la patrulla incendiada, sin encontrar ninguna huella, debido a que estaba totalmente carbonizada.

Tal como informó la familia de E., este joven fue sometido a una prueba de sedimentos de gasolina en sus manos. Sin embargo, los resultados de este peritaje no fueron presentados por la Procuraduría durante la audiencia con la que se presentaron formalmente cargos en su contra, por el delito de “daño en los bienes”, en agravio del Ayuntamiento de Ecatepec, al que pertenecía la patrulla que lo acusan de incendiar.

Será este martes, 10 de enero, cuando nuevamente se presente ante la juez, para presentar pruebas en su favor. Sólo después de eso, la juez determinará si existen evidencias suficientes en su contra, para iniciarle un juicio que, por la gravedad del delito, enfrentaría en prisión.

Peticiones de perdón…

Antes de que la jueza Victoria Arreola terminara de hablar, S. la interrumpió. “No entiendo por qué me acusan, yo no hice eso que dicen”. ¿Quieres declarar?, le preguntó. “Sí. Si yo hubiera sido, lo sostenía, pero no hice nada”, respondió él joven. En los siguientes minutos, el abogado de oficio se acercó a él y al resto de los acusados. S. movía la cabeza, manoteaba.

La jueza explicó a los 11 imputados, todos detenidos en la Ciudad de México, que de aceptar declarar en ese momento, pasarían al estrado y “todo lo que digan puedo usarlo en su contra, en cambio si no declaran hoy, no les afecta”. Después preguntó a cada uno su decisión. S. apenas pronunció las palabras que le recomendó su abogado: “me reservo”.

Es la audiencia de 11 acusados de “robo con violencia en pandilla” tras el saqueo a la tienda Famsa de la colonia Solidaridad en la delegación Gustavo A. Madero el pasado 4 de enero. Todos visten playera y pants gris, sandalias. Ninguno rebasa los 25 años.

Les asignaron dos abogados de oficio, quienes tuvieron la carpeta de investigación tres horas antes de la audiencia.

La primera vez que vieron a sus defendidos fue en la sala, minutos antes de iniciar la audiencia. Ni siquiera les habían leído sus derechos, como exige el nuevo sistema de justicia, por eso la jueza hizo una pausa al inicio del procedimiento para que lo pudieran hacer.

La carpeta de investigación contenía las declaraciones de los policías que participaron en el operativo donde narran lo que ocurrió la noche del 4 de enero: mientras decenas de personas saqueaban la tienda Walmart de la calle Luis Espinosa en la colonia Solidaridad, los policías fueron enviados 100 metros más adelante, donde otro grupo robaba la tienda Famsa. Era las 19:50 horas.

Diez minutos después ocurrió la primera detención. Era R., quien según el policía que declaró, salía con una pantalla de 32 pulgadas marca Samsung; el segundo fue D., que llevaba una bocina OFX. Dos más, con otras dos pantallas.

A las 8:03, cuatro policías hicieron un cerco donde capturaron a siete más con 10 pantallas, aunque en el reporte no se detalla cuántos objetos llevaba cada uno. Entre ellos está S.

S. pide que le permitan hacer una llamada para avisarle a su familia. “No sabe que estoy aquí, no he hecho mi llamada. Tengo mis cosas en la maleta que traía cuando llegué a la ciudad”, dice. Otros cuatro tampoco han hablado con sus familiares.

Pese a que los abogados del Ministerio Público acusaron a los 11 jóvenes del delito de robo con violencia en pandilla, no expusieron los argumentos correctos, “aunque tenía todos los elementos” y “muy a mi pesar y por errores del MP”, dijo la jueza Arreola, tipificó el delito como robo simple, que alcanza una pena de 4 a 6 años de prisión.

Cada uno es acusado por el robo de las 12 pantallas y una bocina que suma 77 mil 484 pesos, mientras que el daño a las vitrinas es de 2 mil 542 pesos, según la valuación de los peritos de la Procuraduría capitalina.

Los 11 casos están en una misma carpeta de investigación, y los abogados de oficio realizaron una defensa colectiva: ninguno abundó en lo que dijo S. sobre su detención con una maleta porque acababa de llegar a la ciudad, ni que K. mencionó que iba en un camión de transporte público. No existe ninguna declaración de los acusados en la carpeta de investigación, ni fue tomada en ese momento.

En la investigación el MP descubrió que tres de ellos tienen antecedentes penales.

L., tiene dos carpetas de investigación por robo a transeúnte con violencia y robo a casa habitación sin violencia. G. fue acusado por narcomenudeo en posesión simple y P. estuvo en prisión por robo simple.

La jueza Victoria Arreola explicó en su resolución que estos elementos eran suficientes para dictar la medida cautelar de “prisión preventiva”, porque este era un momento delicado de “alteración de la paz pública”, pues los saqueos que han sucedido en los últimos días no tiene precedente.

Los 11 imputados pasarán dos meses en el Reclusorio Oriente mientras esperan la próxima audiencia del 7 de marzo donde podría determinarse su inocencia o culpabilidad.

Al concluir la audiencia que duró siete horas, la jueza les explicó que podrían solicitar medidas alternas, como un acuerdo con la tienda Famsa. Uno a uno lo solicitó. “Perdón a Famsa, esto fue un error”, dijo C. “Soy ayudante de albañil, si quieren les puedo pagar por semana”, dijo L. antes de que el llanto le apagara la voz.

“Yo no quiero ir a la cárcel, tengo esposa y un hijo. No hice nada”, dijo S. En la audiencia, no estuvieron sus familiares y en la hoja de registro no anotó el teléfono celular de su esposa porque no lo sabe de memoria. Nadie de su familia está enterado de su situación.

El viernes por la tarde, familiares de dos de los acusados narraban que el miércoles pasado, vecinos de su colonia comenzaron a llamar a otros para ir a los saqueos. “Se le hizo fácil”, dijo el hermano de uno de ellos. “Los pendejos son los que están aquí”, agregaba otro.

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Qué tan diferente será la toma de posesión de Biden en EU y cómo será el dispositivo de seguridad

Este año la tradicional transmisión de mando será muy atípica debido a la crisis política que vive Estados Unidos y a las medidas de precaución exigidas para hacer frente a la pandemia.
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18 de enero, 2021
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La toma de posesión de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos parece haber estado destinada a ser atípica.

Desde hace tiempo ya se sabía que los planes para este acto, previsto para el 20 de enero, tendrían que ser distintos para incorporar los protocolos sanitarios exigidos por la lucha contra el covid-19.

Pero a esa previsión se le han sumado tres circunstancias adicionales:

  1. La pandemia registra su momento más severo en Estados Unidos, con cifras récord de nuevos contagios confirmados y muertes.
  2. La crisis política desatada tras el asalto al Capitolio realizado el 6 de enero por partidarios del presidente Donald Trump, quien ahora debe enfrentar un juicio político por esos hechos y aún se niega a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.
  3. La alerta de los cuerpos de seguridad ante la potencial amenaza de que se produzcan protestas o actos de violencia no solamente en Washington DC sino también en los capitolios de los estados.

La transferencia de mando ha sido considerada tradicionalmente en Estados Unidos como una fiesta democrática, con una asistencia multitudinaria. Esta vez las cosas serán diferentes.

BBC Mundo te cuenta los detalles.

¿Qué es la toma de posesión?

La toma de posesión es la ceremonia formal que marca el inicio de una nueva presidencia y tiene lugar en la capital del país.

Chapa conmemorativa de la toma de posesión de 2021.

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Históricamente, la toma de posesión es considerada como una fiesta de la democracia en EE.UU.

El único requisito de la ceremonia es que el mandatario electo recite el juramento presidencial: “Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que, hasta el límite de mis capacidades, preservaré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos”.

Una vez que pronuncie estas palabras, Biden ocupará su lugar como presidente número 46 y la toma de posesión estará completa (pero eso no es todo, luego siguen las celebraciones).

Kamala Harris se convertirá en vicepresidenta una vez que preste juramento en el cargo, lo que generalmente ocurre justo antes de que el presidente tome posesión.

¿Cuándo ocurrirá la ceremonia?

Por ley, el día de la toma de posesión es el 20 de enero.

Este año, los discursos de apertura generalmente están programados para alrededor de las 11:30 hora local (16:30 GMT), y Joe Biden y Kamala Harris tomarán posesión al mediodía.

Más tarde ese día, Biden se mudará a la Casa Blanca, donde residirá durante los próximos cuatro años.

Ronald y Nancy Reagan .

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La tradición de hacer la juramentación al aire libre se inició con Ronald Reagan.

La toma de posesión no siempre ocurrió en enero. Inicialmente, la Constitución establecía el 4 de marzo como el día para que los nuevos líderes presten juramento.

Seleccionar una fecha a cuatro meses de las elecciones generales de noviembre tenía sentido en ese momento dado el tiempo que tardaban los votos de todo el país en llegar a la capital.

Con el tiempo, a medida que los avances modernos facilitaron el recuento y el informe de los votos, se modificó este largo plazo.

La 20ª Enmienda, ratificada en 1933, estableció que el nuevo presidente tomaría posesión el 20 de enero.

¿Cómo será el dispositivo de seguridad?

Por lo general, las tomas de posesión presidenciales requieren grandes despliegues de seguridad.

Esa exigencia se hace más importante ahora, después de que una turba de seguidores de Trump irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) advirtió sobre protestas armadas en los capitolios de los estados y en Washington DC en los días previos a la ceremonia, lo que llevó a los funcionarios a aumentar la seguridad y cerrar grandes sectores de la ciudad.

En una evaluación conjunta realizada por esa agencia y por el Departamento de Seguridad Nacional se justifica el aumento de medidas para evitar ataques de terroristas internos, quienes “suponen la amenaza más probable” a la toma de posesión.

Partidarios de Trump dentro del Capitolio de EE.UU.

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El asalto al Capitolio ejecutado por los seguidores de Trump obligó a elevar el nivel de alerta de seguridad.

Estos extremistas “siguen siendo una preocupación debido a su capacidad para actuar con poca o sin ninguna advertencia, su disposición a atacar civiles y blancos fáciles; y su habilidad para causar un número significativo de víctimas con el uso de armas que no requieren de conocimiento especializado”, señalaron estas autoridades en un documento citado por The New York Times.

Este viernes, el Pentágono anunció un incremento hasta 25.000 en el número de efectivos de la Guardia Nacional que podrán ser desplegados para la toma de posesión de Biden, unos 4.000 más de los que habían sido autorizados el jueves.

Efectivos de la Guardia Nacional en Washington DC.

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Hasta 25.000 efectivos de la Guardia Nacional podrán ser desplegados con motivo de la toma de posesión.

Un ensayo de la ceremonia que estaba previsto para el domingo fue pospuesto y reprogramado para el lunes debido a preocupaciones de seguridad, según informó el sitio web Politico.

Mientras tanto, un viaje en tren de 90 minutos planeado por Biden y su equipo desde sus oficinas en Delaware a Washington previsto para el lunes también ha sido suspendido por los mismos motivos, informó Associated Press.

Biden pidió a Lisa Monaco, la asesora contra el terrorismo del expresidente Barack Obama, que trabaje como asesora temporal sobre la seguridad para la toma de posesión.

La capital estadounidense se encuentra en estado de emergencia, por una orden que emitió la alcaldesa Muriel Bowser ante los disturbios en el Capitolio, y permanecerá así hasta la toma de posesión

Bowser advirtió este viernes que el sitio donde se realizará la ceremonia no es el único lugar que ha sido objeto de amenazas en línea.

El Servicio Secreto ha tomado el mando de los planes de seguridad, respaldado por la Guardia Nacional y de policías.

El agente Matt Miller, quien lidera el esfuerzo de seguridad en nombre del Servicio Secreto, dijo a los reporteros el viernes que la planificación del evento ha estado en marcha durante más de un año.

Y aunque Biden ha insistido en prestar juramento en un espacio abierto, como es tradición, la asistencia se reducirá.

¿Asistirá Trump a la ceremonia?

Es una costumbre que el presidente saliente presencie la juramentación de su sucesor, lo que en ocasiones puede hacer de la ceremonia algo incómodo.

Donald Trump y Barack Obama

Getty Images
Barack Obama acudió a la toma de posesión de Donald Trump.

Este año, será una incomodidad distinta: el presidente saliente no se presentará.

“Para todos los que han preguntado, no iré a la toma de posesión el 20 de enero“, tuiteó Trump el 8 de enero.

El mensaje fue divulgado poco después de que el mandatario se comprometiera con una transición de poder “ordenada” a un “nuevo gobierno” y eso es lo más cerca que ha estado de reconocer públicamente el triunfo de Biden.

Algunos de sus partidarios ya habían dado un paso más, planeando una “segunda toma de posesión” virtual para Trump el mismo día (y hora) en que Biden asume el cargo. Más de 68.000 personas han dicho en Facebook que asistirán al evento en línea para mostrar su apoyo a Trump.

El vicepresidente Mike Pence, sin embargo, ha dicho que sí asistirá a la ceremonia oficial.

Mike Pence.

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Mike Pence, vicepresidente de Trump, sí acudirá a la ceremonia.

Cuando Trump prestó juramento en 2017, Hillary Clinton acudió junto a su esposo, el expresidente Bill Clinton, a la toma de posesión, solo dos meses después de su derrota electoral y de una dura campaña contra Trump.

Solo tres presidentes -John Adams, John Quincy Adams y Andrew Johnson- han optado activamente por no participar en la juramentación de sus sucesores, algo que no ha hecho ningún mandatario en el último siglo.

¿Cómo afectará la pandemia la ceremonia de este año?

En circunstancias normales, Washington DC vería a cientos de miles de personas acudir en masa a la ciudad para presenciar la toma de posesión, inundando el National Mall y ocupando todas las habitaciones disponibles de los hoteles.

Toma de posesión de Barack Obama

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Se estima que unos dos millones de personas acudieron a las celebraciones por la toma de posesión de Barack Obama en 2009.

Se estima dos millones de visitantes llegaron a la capital estadounidense cuando el presidente Obama asumió su primer mandato en 2009.

Pero este año, el tamaño de la celebración será “extremadamente limitado”, según ha dicho el equipo de Biden, que ha instado a los estadounidenses a evitar viajar a la capital.

Biden y Harris seguirán prestando juramento frente al Capitolio, en un lugar con vista a la icónica explanada del National Mall (una tradición que comenzó con el presidente Ronald Reagan en 1981), pero los puestos para observar la ceremonia que se habían instalado a lo largo de la ruta del desfile están siendo retirados.

Gran parte del parque del National Mall de 3,2 km de largo también estará cerrado al público.

En el pasado, había hasta 200.000 entradas disponibles para asistir a la ceremonia oficial pero este año, con las infecciones que siguen aumentando en EE.UU., solo estarán disponibles alrededor de 1.000 boletos.

Este año todavía habrá una versión de la tradicional ceremonia en la que el nuevo comandante en jefe inspecciona las tropas, pero en lugar del habitual desfile por la avenida Pennsylvania hasta la Casa Blanca, los organizadores dicen que organizarán un “desfile virtual”.

¿Cuáles artistas estarán invitados?

En los últimos años, los presidentes entrantes han agregado algunos de los artistas más queridos del país al programa del día. A pesar de la pandemia, este año no será diferente.

A Biden y a Harris se les unirá Lady Gaga, una acérrima defensora del presidente entrante que hizo campaña con él en los días previos a las elecciones.

Lady Gaga.

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Lady Gaga hizo campaña por Biden y ahora actuará en su toma de posesión.

Lady Gaga cantará el himno nacional y Jennifer López cantará durante la actuación musical de la ceremonia.

Después de que Biden preste juramento, el actor Tom Hanks hará de presentador de un programa de televisión en horario estelar que durará 90 minutos, un reemplazo compatible con la situación de pandemia de las celebraciones que normalmente se realizan en persona.

Contará con Jon Bon Jovi, Demi Lovato y Justin Timberlake, y se transmitirá en todas las principales redes y plataformas de EE.UU., con la excepción de Fox News, una red conservadora que ha apoyado a Trump durante su presidencia.

En 2009, Aretha Franklin cantó en la toma de posesión de Barack Obama, interpretando el tema “My Country ‘Tis of Thee”. Beyoncé también estuvo presente, cantando “At Last” para la pareja presidencial en el baile inaugural de su presidencia.

En su segunda toma de posesión en 2013, Obama pidió a Kelly Clarkson y a Jennifer Hudson que hicieran los honores. Beyoncé volvió de nuevo, esta vez para cantar el himno nacional.

Beyonce canta el himno nacional de EE.UU. en la toma de posesión de Obama en 2013.

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Beyonce participó en las dos tomas de posesión de Barack Obama.

Según la prensa estadounidense, Donald Trump tuvo más problemas para contratar artistas. Elton John rechazó la oferta para actuar y circularon informaciones según las cuales Celine Dion, Kiss y Garth Brooks hicieron lo mismo.

Al final, a la toma de posesión del mandatario republicano asistieron las Rockettes, el artista country Lee Greenwood y la banda 3 Doors Down.


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