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Cuartoscuro

Dile al gobierno de la CDMX cómo quieres tus calles y transporte (hoy es tu último día)

Este viernes termina la convocatoria para que ciudadanos den sus puntos de vista sobre el primer Programa de Seguridad Vial que tendrá la capital.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
20 de enero, 2017
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Este viernes 20 de enero es el último día para que los capitalinos digan al gobierno local sus planes para hacer las calles más seguras, las banquetas más accesibles y cómo mejorar el transporte público y particular.

Todo lo que los capitalinos aporten se sumará al documento preliminar denominado Programa Integral de Seguridad Vial (PISVI) que contiene más de 200 acciones que múltiples dependencias del gobierno capitalino deberán implementar para que las calles de la ciudad sea más seguras para transitar.

“Se logró el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo para Financiarlo y no le costó un peso a la Ciudad de México. Hubo consultores de primer nivel pero lo que hicimos ahora fue abrirlo (el documento) un mes a la participación de la ciudadanía para que haya una retroalimentación y nos digan sus sugerencias y sus opiniones”, dijo la subsecretaria de Planeación de la Secretaría de Movilidad, Laura Ballesteros.

Para participar los ciudadanos deben ingresar al sitio web creado específicamente para la difusión del PISVI y aportar sus puntos de vista en torno a cualquiera de las acciones que plantea dicho programa.

Entre estas acciones que son preliminares (pues el documento es una versión no definitiva debido a este proceso de consulta) se establece por ejemplo que haya“calles seguras” con banquetas amplias y ciclovías, más cruces seguros que ensanchen las esquinas y no permitan a los autos dar vueltas tan abruptas, capacitación especializada y certificación de choferes del transporte público, entre otros.

Pero también se establecen acciones y estrategias de mayor profundidad, como por ejemplo auditorías independientes que evalúen la infraestructura de las calles y el funcionamiento del transporte público, un programa único que permite conocer los puntos críticos tanto en tráfico como accidentes, o una revisión completa de la policía de tránsito.

De acuerdo con Laura Ballesteros, toda la retroalimentación que se haya reunido departe de los ciudadanos se tomará en cuenta para perfeccionar el documento preliminar.

“Este viernes (20 de enero) se cierra el plazo entonces yo quisiera invitar a todos los chilangos que nos ayuden a retroalimentarlo. La única manera de hacer que esta ciudad mejore es involucrarse y nada nos es más cercano que nuestra banqueta, el cruce de enfrente y el lugar donde queremos andar en bicicleta o tomar el transporte público”, dijo.

¿Cómo revisar y opinar sobre el programa?

Para revisar y opinar respecto a las acciones que contempla el proyecto del Programa Integral de Seguridad Vial, basta ingresar a la página de internet www.pisvi.mx en donde incluso se puede descargar una versión PDF de 150 páginas con el documento.

En la parte central de la página se encuentra una síntesis de los talleres que se han realizado. En la parte denominada “Redactemos juntos el PISVI” el ciudadano registra y aporta los puntos de vista que considere respecto al apartado que le interese del programa.

“Todos los comentarios serán procesados y se elaborará un reporte que será entregado a la Secretaría de Movilidad, dependencia que se comprometió a incluirlos, en la medida de lo posible, en el documento final del PISVI”, se indica en la página.

Grandes males, grandes soluciones

Con la puesta en marcha de las acciones del PSIVI el gobierno capitalino busca complementar una estrategia que ya arrancó con el Reglamento de Tránsito (expedido en diciembre de 2015), y con la cual se busca reducir la incidencia de hechos de tránsito (accidentes) y de las muertes causadas por estos.

De acuerdo con los datos de mortalidad más recientes del INEGI, en el año 2015 los accidentes de tránsito fueron la segunda causa de muerte en personas de edad escolar (de 5 a 14 años) y la décima causa de muerte en edad productiva (de 15 a 64 años) en la Ciudad de México.

En promedio, desde 2014 se registran anualmente entre 14 mil y 17 mil hechos de tránsito solamente en la Ciudad de México, los cuales han generado entre 300 y 370 fallecimientos en la capital.

Aunque en este período de tiempo el número de accidentes ocurrido se ha mantenido estable, los datos sí evidencian que progresivamente ha subido la gravedad de las lesiones entre las víctimas de los accidentes de tránsito. Prueba de ello es que en 2008 había una tasa de 3.8 fallecidos por cada 100 víctimas, mientras que en 2014 este nivel ya se disparó hasta 7.6 muertos por cada centenar de víctimas.

En el 2014 más de la mitad de las personas que fallecieron a causa de los hechos de tránsito eran peatones, no personas a bordo de vehículos, lo que evidencia la vulnerabilidad en la que se encuentran.

“Aunque los peatones están involucrados en un número reducido de hechos de tránsito, estos generan gran mortandad. En los últimos 5 años han estado implicados sólo en el 7.5 % de los incidentes totales (INEGI, 2014). Sin embargo, durante este período representan la mitad de las víctimas mortales, cifra que se ha mantenido con pequeñas variaciones”, indica el documento de la versión preliminar del PISVI.

En números absolutos, de las 312 personas muertas en accidentes de tránsito en 2014 en la Ciudad de México, 160 eran peatones.

En diciembre de 2015 se puso en marcha un nuevo Reglamento de Tránsito en la ciudad basado en la figura del peatón y ciclistas como la prioridad en el espacio público. Entre otras cosas este reglamento redujo los límites de velocidad en todas las calles de la ciudad y estableció sistemas electrónicos de multas.

Un año después la Secretaría de Seguridad Pública capitalina reportó que con la nueva norma se lograron reducir 16 % las muertes de tránsito.

“Pero no estamos conformes con esto. La Visión Cero que estableció en 2015 el gobierno de la ciudad plantea que buscamos prevenir que no haya un solo hecho de tránsito qué lamentar y el Programa Integral de Seguridad Vial es el segundo brazo que junto con el Reglamento de Tránsito nos va a permitir potenciar esto”, dijo Ballesteros.

En el documento preliminar del PISVI se establece que el objetivo para el año 2021 es haber reducido ya en más de 50 % los hechos de tránsito.

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5 de mayo: claves para entender la relación de 'amor y odio' entre México y EU

Históricamente, la relación entre mexicanos y estadounidenses ha sido muy contrastante, tanto de admiración, como de rechazo. ¿A qué se debe?
5 de mayo, 2021
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Cada 5 de mayo, los estadounidenses celebran a México.

Una fecha que en el país latinoamericano no causa expectación, e incluso pasa desapercibida, en Estados Unidos es motivo para deleitarse con comida mexicana, ponerse sombrero y bigotes falsos. Y con una margarita en mano brindan por su vecino del sur.

La fecha marca el triunfo del ejército mexicano sobre los invasores franceses en la Batalla de Puebla, el 5 de mayo de 1862.

Y no es raro encontrar a estadounidenses -incluso latinos- que piensan que el Cinco de Mayo, como le llaman, es el día de la Independencia mexicana (en realidad es el 16 de septiembre).

Además de ese día, no hay otra fecha similar en las que EE.UU. celebre a su vecino.

Y es que la relación entre ambos países históricamente ha sido tan amistosa como conflictiva. Con una tendencia hacia lo negativo en los últimos años, según muestran los sondeos de opinión.

Tres personas celebrando el Cinco de Mayo

Getty Images
Los estadounidenses no dudan en tomar sombreros y bigotes falsos para “imitar” a los mexicanos en la fiesta del “Cinco de Mayo”.

La encuesta periódica del Pew Research Center (PRC) estadounidense muestra que la imagen positiva que tenían los mexicanos de EE.UU. desde 2002 -de entre 47% y 69%- cayó hasta el 30% en 2017, cuando el presidente Donald Trump impulsaba su agenda antiinmigrante.

Otro estudio de opinión de Gallup, de 2018, muestra cómo en la década de 2000 nueve de cada 10 estadounidenses consideraban a México como un “aliado” o “amigo”. Pero para 2018 cayó al nivel más bajo, de 72%.

“La gente de mi generación, de los años 50, 60 o 70, tienen esta relación amor-odio porque desde muy pequeños nos lo enseñaron en la escuela” en México, dice a BBC Mundo Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios EE.UU.-México de la Universidad de California en San Diego

“Pero las nuevas generaciones, los jóvenes tiene una relación pragmática con EE.UU.”, considera.

Por su parte, el internacionalista César Villanueva considera que hay admiración, más que amor, de mexicanos hacia estadounidenses. “Hay una relación simbiótica que hay que entender, yo creo que eso es central. Tanto como los estadounidenses se sirven de México, como los mexicanos de Estados Unidos”,

Del lado opuesto, señala que los estadounidenses solo llegan a admirar ciertos aspectos de México, pero asegura que es mayor su desconocimiento del país vecino: “Hay códigos culturales que nos llevan a una incomprensión muy muy marcada”.

¿Qué es lo que hace que mexicanos y estadounidenses vivan una relación tan contrastante, para muchos de “amor y odio”?

1. La herida abierta en México

Hay un punto en la historia de ambos países que ha definido el sentimiento de muchos mexicanos, principalmente de las generaciones que crecieron en el siglo XX, coinciden los expertos: la pérdida de la mitad del territorio mexicano a manos de EE.UU.

Separatistas del territorio mexicano de Texas -apoyados por el gobierno de EE.UU.- autoproclamaron la independencia en 1836. La disputa por ese territorio desembocó con el paso de los años en la invasión de EE.UU. a México en 1846.

Con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado por ambos países el 2 de febrero de 1848, EE.UU. pasó a tener 2,1 millones de kilómetros cuadrados más bajo sus dominios. Y el territorio mexicano se redujo en un 55%.

Este episodio, uno de los más oscuros en la historia de México, ha definido históricamente el sentimiento de los mexicanos hacia los estadounidenses.

Fronteras durante los años de conflicto

BBC

“Teníamos un territorio enorme, el doble de lo que tenemos ahora, pero estaba muy poco poblado. En esa lógica se dio un choque histórico que siempre va a quedar como una huella. Una guerra de los dos países en la que hubo un ganador. Pero si esa expansión hubiera venido de China, Rusia o Canadá, el país era de todas maneras proclive a perder ese territorio“, dice Villanueva.

“Es una herida histórica que va a quedar ahí irremediablemente. Podría cambiarse, pero no hemos hecho un proceso de reconciliación para hacerlo”, añade.

Fernández considera que esto marcó la educación de generaciones como las de él, ya que en la educación pública se enseñó así durante décadas.

Se nos enseñó que la fuente de todos los males era EE.UU. Si hay violencia, es porque EE.UU. demanda droga, porque manda armas”, señala Fernández.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

“Pero los jóvenes ya no tienen tanto el peso de esa historia de nuestra generación”.

2. La cultura como puente

Por otra parte, uno de los factores clave de simpatía entre mexicanos y estadounidenses es el ámbito cultural, artístico, deportivo y académico.

La gastronomía mexicana está entre las tres cocinas extranjeras favoritas de los estadounidenses, junto a la china y la italiana, según diversos sondeos, como los de Gallup.

Del lado mexicano, el consumo de cine, televisión y algunos deportes estadounidenses -como el basquetbol, el fútbol americano o el béisbol- supera al de cualquier otro país.

Incluso el español cada vez tiene más presencia en EE.UU., país en el que 60% de los latinos son de origen mexicano. “Se ha vuelto un vehículo de comunicación”, dice Villanueva.

Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón en Cannes, Francia

Getty Images
Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón son tres directores mexicanos que han triunfado en Hollywood, el principal cine de consumo mexicano.

“A través de la cultura es donde los acercamientos han sido más visibles y victoriosos, pero se da en dos niveles: uno natural, abierto, como los intercambios artísticos, organizaciones, generalmente anclados a lazos previos, familiares”, señala el investigador.

También en un “intercambio subterráneo, poco visible” de productos culturales como la medicina tradicional o en el ámbito de la industria de la moda.

El experto en la imagen de México en el extranjero señala que los mexicanos “admiran su ciencia, sus inventos, sus logros”, pues México no ha avanzado ese camino. “México no es un pueblo así. Es un pueblo que le ha costado llegar a la modernidad. Que prefiere las formas tradicionales que las modernas“.

Y curiosamente, las tradiciones culturales mexicanas son admiradas en Estados Unidos.

Miguel, personaje central de la película "Coco" (Foto: Disney/Pixar)

Disney/Pixar
“Coco” fue la película más taquillera en la historia de México, un intento de Hollywood de mostrar la cultura mexicana del Día de Muertos (para algunos, con muchos estereotipos).

Fernández de Castro advierte que hay un “estereotipo que ha venido ganando terreno” en la imagen que tienen los estadounidenses de México, difundida a través de los medios y productos culturales.

“Un México lleno de droga, muy violento, corrupción. Y no la sociedad vibrante que es el país. Sí hay muchos problemas en México, pero también muchos elementos de desarrollo. Está muy distorsionada la imagen de México en EE.UU.”, considera.

3. La unión comercial y el recelo

Muy ligado a la cultura o el deporte comercializada, señalan los analistas, está la forma en que ambos países se han relacionado económicamente.

Estados Unidos es el principal país de destino de lo que se fabrica o produce en México, y a su vez éste es el segundo de las estadounidenses.

“México está fascinado de ser vecino del mercado más grande del mundo”, señala Fernández de Castro. “Si la economía de EE.UU. está creciendo, hace que crezca le producto interno bruto mexicano”.

Pero esto en años recientes fue un punto que crispó las opiniones de los vecinos, cuando el presidente Trump criticó el déficit estadounidense en la balanza comercial y la mudanza de fábricas de EE.UU. a México que generaban desempleo en su país.

Una simpatizante de Trump con un cartel que dice "Construyan el muro"

Getty Images
“Construyan el muro”. Muchos republicanos en EE.UU. se conectaron con el discurso nacionalista de Trump en su campaña y a lo largo de su presidencia (2017-2021).

Una encuesta de Gallup en 2018 indicó que la imagen de México entre los estadounidenses tocó un nuevo nivel más bajo, con 26% de los encuestados que pensaban que el vecino del sur era “enemigo”.

En otro estudio de 2019, el PRC preguntó las primeras palabras que le vienen a la mente a los mexicanos al pensar en EE.UU.: “dinero”, “trabajo” y “mal”. Entre mexicanos, 31% usó palabras negativas y 40% neutrales para referirse a EE.UU.

“México tiene una admiración, no tanto al estadounidense en sí, sino a su modernidad. Una que no tiene México. Es un país que rápidamente se industrializó, se modernizó, con procesos de producción fuertes y se posicionó como una potencia mundial rápidamente en el siglo XX”, sostiene Villanueva.

La historia explica en parte esto, según el experto: “México vivió más de tres siglos de colonialismo y eso generó una visión colonial, de dependencia. Eso va marcando pautas de desarrollo”, señala.

porcentaje de mexicanos en las industrias estadounidenses

Cecilia Tombesi / BBC

A eso hay que añadir que en México históricamente se ha percibido que Estados Unidos le da un trato no prioritario. La frase “México es el patio trasero de EE.UU.” suele aparecer en los debates del tema.

“Las opiniones más negativas sobre México en el mundo vienen de los estadounidenses”, adelanta Villanueva sobre un nuevo estudio que prepara. “Sí, nos perciben como una amenaza, como un país dependiente y subdesarrollado. Y en pocos sentidos como un país aliado”, afirma.

4. Disfrutar el país vecino (o no)

Visitar al vecino, por turismo o para vivir ahí, es otra condición que marca sentimientos en la relación entre México y EE.UU.

En cuestión de turismo, 10,5 millones de estadounidenses llegaron a México por vía aérea en 2019, lo que representa 55% de todos los extranjeros que visitaron el país de esa manera. Además, 1,5 millones viven en el país, según el Departamento de Estado de EE.UU., lo cual es la mayor población estadounidense fuera de su país.

Grandes comunidades de jubilados residen en poblaciones turísticas de México. “Ven que pueden llevar una vida espectacular en México con sus ahorros de retirados”, señala Villanueva.

Pero también hay jóvenes, como Noelle Brooks, quien “ama a México” y a través de TikTok comparte su experiencia de vivir en Campeche.

“No sabes cuántos mensajes recibo de que me van a secuestrar, de que es peligroso”, cuenta en un video reciente en el que enfatiza que la gente en su país no entiende lo grande y diverso que es México.

“Para poner las cosas en perspectiva, la ciudad en la que vivo es significativamente, muy significativamente, más segura de las que he vivido en EE.UU.“, como Sain tLouis y Kansas City, explica.

Por otra parte, México es el principal país de origen de los visitantes a EE.UU., con casi 21,4 millones en 2019. Y se estima que allí viven unas 36 millones de personas mexicanas o de origen mexicano.

Ambas naciones comparten 3.100 km de una frontera catalogada como una de las más transitadas del mundo.

La frontera de Tijuana

Getty Images
La frontera de Tijuana con el área de San Diego es una de las más transitadas de México y el mundo.

Sin embargo, mientras los estadounidenses pueden entrar a México fácilmente, incluso mudarse si lo desean, para la mayoría de los mexicanos conseguir una visa de turista de EE.UU. es complicado, más aún un permiso de trabajo.

“Claramente es un asunto que es visto como rechazo de EE.UU. No es amistoso hacer eso. Cualquiera puede ir y solicitar la visa, pero por todo lo que se requiere la mayoría no logra conseguirla”, señala Villanueva.

“Lo que el mexicano ve es que a EE.UU. realmente no le interesa hacer una integración real de Norteamérica. Le interesa lo comercial, mejorar su competitividad, pero no integrar a una nación a la cual le teme”, considera.

Por otra parte, migrar sin documentos ha dejado de ser atractivo para los mexicanos, que desde la década de 2000 ha visto una gran disminución entre los que intentan cruzar la frontera, según muestran las estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU.

1 de cada 6 estadounidenses es de origen hispano

Cecilia Tombesi / BBC

El experto en migración Giovanni Peri dice a BBC Mundo que esto se debe a tres principales razones: el mejoramiento del ingreso en México que ofrece más oportunidades económicas; el hecho de que demográficamente hay cada vez menos jóvenes menores de 30 años en México, el principal grupo que migra; y el incremento de la seguridad fronteriza.

En ello coincide Villanueva: “Dejó de ser atractivo para muchos irse a Estados Unidos“.

5. El factor racial

Según la encuesta del PRC de 2019, palabras como “discriminación”, “racismo”, “racistas” e “injusticia” se encontraron entre las más frecuentes dichas por los mexicanos al pensar en Estados Unidos.

Villanueva y Fernández coinciden en que existe un componente racial en el sentimiento que hay entre naciones.

“El racismo en EE.UU. no solo se da hacia los afroestadounidenses, sino a quienes son diferentes a los blancos, que se hizo más evidente durante el trumpismo”, dice Fernández de Castro.

Un grupo de supremacistas blancos en EE.UU.

Getty Images
Los grupos radicales identificados con el supremacismo blanco han recobrado fuerza en EE.UU. en los últimos años.

Estados Unidos cada vez se hace más diverso. El último censo muestra que 60% de la población se identifica como blanca, seguida por los latinos (18,5%) y los afroestadounidenses (13,4%) en los primeros tres lugares.

En México, la mayoría de la población es mestiza, y los que se identifican como indígenas son casi el 6%. Pero también hay un componente de racismo en su población, que históricamente ha simpatizado hacia la gente blanca.

Los analistas señalan que hay un temor manifiesto entre la comunidad blanca de EE.UU. a que pueda ser “desplazada” por los grupos de otro origen racial, incluidos los latinos.

“A la migración más nueva se le tiende a ver con desconfianza. Y es algo que le pasó a los italianos en la década de 1930 y 1940. O a los irlandeses. Y hoy nadie diría que los italianos no son parte del mosaico de EE.UU.”.

Villanueva coincide: “A los mexicano-estadounidenses entienden que no van a ser aceptados en EE.UU. porque el racismo es muy fuerte”.


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