Feminicidio: Más allá de las cruces en Ciudad Juárez
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Feminicidio: Más allá de las cruces en Ciudad Juárez

En un recorrido por el Laberinto de la impunidad, el Museo Memoria y Tolerancia inaugura la exposición temporal ´Feminicidios en México ¡Ya basta!´
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Por Verónica Santamaría
28 de enero, 2017
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Jazmín, Eva, Fernanda, Patricia, Ivette, Berenice, son algunos de los casos sin resolver por la justicia mexicana ante los constantes feminicidios que ocurren en el país a causa de la violencia de género, mujeres desaparecidas e impunidad. Entre un centenar de cruces arrinconadas en diferentes tonos rosados, es como el museo recibe a los visitantes, a través de la obra de Linda Atach, directora del área de exposiciones temporales del M y T.

Desde hace seis años, tras la inauguración del museo, ya se tenía pensado hablar de Ciudad Juárez, idea que culmina con la exposición denominada: Feminicidios en México ¡Ya basta!, inaugurada el pasado 25 de enero. En la entrada, la pieza de cruces “tiene la intención de llamar la atención al retomar la cruz rosa del Campo Algodonero como un homenaje a todas las víctimas de feminicidio en México. El que estén desenraizadas, habla de estas muertas sin sepultura, mujeres que están desaparecidas, pero sabemos que están muertas; mujeres descuartizadas que se encuentran en el río de los Remedios, en el Estado de México. Esa es la intención de esta pieza, honrar a las víctimas”, denuncia la curadora de obras, Linda Atach.

En 2010, Ciudad Juárez, Chihuahua, llegó a tener hasta 60 homicidios por cada cien mil mujeres, mientras que entre 2012 y 2013 se cometieron tres mil 892 asesinatos de mujeres en los 31 estados del país y la Ciudad de México (CDMX), de los cuales sólo  613 se investigaron como feminicidios. Además, en promedio se estima que durante 2013 y 2014 fueron asesinadas seis mujeres diariamente en el país, según datos proporcionados al museo por el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio y el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES).

¿Feminicidio en México?

En México se han implementado acciones para tipificar y sancionar este fenómeno, como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, publicada en febrero de 2007. Además de la creación del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, instancia ciudadana basada en los derechos humanos con perspectiva de género y contribuye en el acceso de justicia a las mujeres víctimas de violencia de género, discriminación y feminicidio.

Dentro de la Exposición Feminicidios en México ¡Ya basta!, se define al fenómeno como “el asesinato de una mujer por el solo hecho de ser mujer, término que surge de dos teóricas norteamericanas y se mexicaniza con Marcela Lagarde y Julia Fragoso al hablar de feminicidio”, menciona Atach.

El “Tejido de dolor”, exhibe que entre seis y siete mujeres mueren diariamente en el país. Los principales estados donde se cometen mayores agresiones de feminicidio son: Estado de México, Veracruz, Tamaulipas, Mexicali, Jalisco y Puebla, “se pretende sensibilizar al público y hacerle ver que el feminicidio ocurre en todo el país, es un mito que sólo suceda en Ciudad Juárez”, señala Atach.

Enojo y prevención

La exhibición lleva al público por un camino que va de reconocer el fenómeno desde los grupos sociales que rodean a la víctima, empezando por la familia, seguidos de las amistades hasta culminar con la sociedad, frases como: ¡mamacita!, ¡ya no son horas para salir!, ¡sírvele a tu hermano!, ¿vas a salir así?, luego por qué las violan, ella se lo buscó, son expresiones que enmarcan agresiones verbales del machismo.

La exhibición, que estará hasta finales del mes de mayo, se divide en cinco salas: Definiciones, Sonidos de la muerte, Laberinto de la impunidad, Cuarto vacío y Prevención. Llama la atención el nombre de la segunda sala, Sonidos de la muerte, de la artista mexicana Teresa Margolles, hable de feminicidio con imágenes de mujeres que han sido asesinadas, acompañadas de audios con los lugares comunes donde acontece este fenómeno, como un paraje desolado o durante el tráfico de una gran ciudad, describe Linda Atach.

De los 25 casos de mujeres asesinadas, que exhibe el museo, sólo uno tiene sentencia judicial, situación que habla de la escasa respuesta legal que tienen las familias de las víctimas como los sucedidos en el Campo Algodonero de Ciudad Juárez, Chihuahua, “El Coqueto” en el Estado de México, asesino serial que sigue libre; así como el caso de una menor de 11 meses, y múltiples víctimas asesinadas por su pareja sentimental.

Casos que se encuentran archivados en el “Laberinto de la Impunidad”, una recreación los estantes del archivo que guardan los Ministerios Públicos del país. Entre los casos más conocidos están: Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez, Gabriela Jaqueline Ayala Villaruel, Imelda Josefina Virgen Rodríguez, María José Monroy Enciso, Verónica Andrade Salinas, procesos viciados y sin seguimiento.

Un llamado para ellos

Pareciera que la exposición de Feminicidios en México ¡Ya basta!, está dirigida únicamente a las mujeres, pero no, la invitación queda abierta al público en general de todas las edades donde ellas, aprendan a reconocer en qué momento y cómo están siendo violentadas para evitar un homicidio por parte de su agresor. A ellos, Atach, curadora del museo, los invita a “recorrer la exhibición sin prejuicios, sientan y entiendan que las mujeres somos humanos y que los derechos humanos prohíben: asesinar y violentar a las personas, entonces es un poquito sacar tu humanidad. Las piezas fueron pensadas para que tú sientas esos golpeteos de violencia verbal hacia las mujeres, que tú te enfrentes contigo mismo”.

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En qué se diferencia la central nuclear de Zaporiyia de la de Chernóbil (y cuáles son los riesgos de los combates entre Ucrania y Rusia)

La OIEA alertó de daños en algunos edificios, sistemas y equipos de la planta nuclear de Zaporiyia ocupada por Rusia y advirtió que se trata de "un juego peligroso".
22 de noviembre, 2022
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En los últimos días más de una docena de explosiones sacudieron las instalaciones de Zaporiyia, la mayor planta nuclear de Europa, ubicada en el sureste de Ucrania y bajo control ruso desde inicios de la invasión

Tanto Rusia como Ucrania se han acusado mutuamente del bombardeo.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha expresado repetidamente su preocupación por los ataques a la planta y propuesto el establecimiento de una zona de protección de seguridad nuclear alrededor de ella.

El bombardeo de la central nuclear es jugar a la “ruleta rusa”, afirmó a la BBC Olli Heinonen, ex director general adjunto del OIEA.

“Un solo proyectil en el lugar equivocado y en el momento equivocado tendrá consecuencias de gran alcance”, alertó el antiguo funcionario del organismo de vigilancia nuclear de la ONU.

Sin embargo, aclaró que es improbable que un solo proyectil cause daños al reactor en sí, que está resguardado con metros de hormigón y metal.

El riesgo, dice, es que el bombardeo interrumpa el suministro de electricidad al sistema de refrigeración, lo que significaría que el reactor o el combustible gastado se calentarían demasiado, provocando la fusión del combustible y una liberación de radiactividad.

A ello se suma el hecho de que el personal “puede cometer errores” debido a la presión a la que está sometido, si es que es capaz de operar. “Es un juego peligroso y hay que ponerle fin”, agregó Heinonen.

Mapa de la central nuclear de Zaporiyia

BBC

“Las noticias de nuestro equipo son extremadamente preocupantes”, dijo Rafael Grossi, jefe del OIEA, cuyo personal sobre el terreno dijo que había habido daños en algunos edificios, sistemas y equipos de la planta.

“Se han producido explosiones en el emplazamiento de esta importante central nuclear, lo que es completamente inaceptable. Quienquiera que esté detrás de esto, debe parar inmediatamente. Como ya he dicho muchas veces, están jugando con fuego”, agregó.

Pero, ¿cómo es la central y cuáles son los riesgos?

Imagen de la central nuclear de Zaporiyia

Getty Images

La más grande de Europa

La central nuclear de Zaporiyia, construida entre 1984 y 1995, es la mayor central nuclear de Europa y la novena del mundo.

Tiene 6 reactores, cada uno de los cuales genera 950MW, y una producción total de 5.700MW, energía suficiente para unos 4 millones de hogares.

Según la OIEA, en tiempos normales la planta produce alrededor del 20% de la electricidad de Ucrania y casi la mitad de la energía generada por las instalaciones nucleares del país.

La central está situada en el sureste de Ucrania, en Enerhodar, a orillas del embalse de Kakhovka, en el río Dniéper. Está a unos 200 km de la disputada región de Donbás y a 550 km al sureste de Kyiv.

Datos de la central nuclear de Zaporiyia

BBC

La importancia de la central llevó a Rusia a apoderarse de ella en marzo, al principio de la guerra. Desde entonces, ambas partes se han acusado mutuamente de bombardearla en repetidas ocasiones. Moscú retuvo a los técnicos ucranianos para que operaran la instalación.

En agosto, la central quedó temporalmente aislada de la red eléctrica ucraniana por primera vez en su historia, cuando un incendio derribó en dos ocasiones la última línea eléctrica de 750 kilovoltios que le quedaba.

Los expertos nucleares de la ONU realizaron su primera inspección de la planta en septiembre, acompañados por soldados rusos, y descubrieron que la integridad de la planta había sido “violada varias veces”

La diferencia con Chernóbil

Algunos analistas señalan que la central de Zaporiyia es diferente y más segura que la de Chernóbil, que fue el lugar donde se produjo el peor desastre nuclear del mundo en 1986.

Los seis reactores de Zaporiyia, a diferencia de Chernóbil, son reactores de agua a presión (PWR, por sus siglas en inglés) y tienen estructuras de contención alrededor para detener cualquier liberación de radiación.

“Zaporiyia se construyó en la década de 1980, por lo que es relativamente moderna”, afirma Mark Wenman, director del Centro de Formación Doctoral en el Futuro de la Energía Nuclear. “Tiene un edificio de contención sólido. Tiene un grosor de 1,75 m, de hormigón fuertemente reforzado sobre un lecho sísmico … y hace falta mucho para romperlo“.

Rechaza las comparaciones con Chernóbil en 1986 o Fukushima en 2011. Chernóbil tuvo graves fallos de diseño, explica, mientras que en Fukushima los generadores diésel se inundaron, lo que cree que no ocurriría en Ucrania, ya que los generadores están dentro del edificio de contención.

La planta de Zaporiyia tampoco contiene grafito en su reactor. En Chernóbil, el grafito provocó un incendio significativo y fue la fuente de la columna de radiación que viajó por Europa. Además, los reactores PWR también tienen sistemas de protección contra incendios incorporados.

Después del 11 de septiembre, las centrales nucleares fueron sometidas a pruebas para detectar posibles ataques con aviones de gran tamaño y resultaron ser en gran medida seguras, por lo que los daños en el edificio de contención de un reactor pueden no ser el mayor peligro.

Mapa de la central nuclear de Zaporiyia

BBC

El riesgo del suministro eléctrico

Más preocupante es la pérdida de suministro eléctrico a los reactores nucleares. Si eso ocurre y los generadores diesel de reserva fallan, se produciría una pérdida de refrigerante. Sin electricidad para alimentar las bombas alrededor del núcleo caliente del reactor, el combustible empezaría a fundirse.

La central se desconectó temporalmente de la red ucraniana el 25 de agosto, cuando un incendio derribó en dos ocasiones la última línea eléctrica de 750 kilovoltios que le quedaba. Las otras tres quedaron fuera de servicio durante la guerra.

En ese caso, la electricidad se suministró a una línea menos potente desde una central térmica de carbón cercana y, según las autoridades, también se utilizaron los generadores diésel.

Sin embargo, la agencia nuclear ucraniana afirma que los generadores no son una solución a largo plazo y que si la última línea de alimentación de la red nacional se rompe, el combustible nuclear podría empezar a fundirse, “lo que provocaría una liberación de sustancias radiactivas al medio ambiente”.

Un fallo en la bomba y el generador podría provocar el sobrecalentamiento del núcleo del reactor y la destrucción de las instalaciones de la central.

“Eso no sería tan grave como lo de Chernóbil, pero aun así podría provocar una liberación de radiactividad y eso depende de hacia dónde sople el viento“, dice Claire Corkhill, profesora de degradación de material nuclear en la Universidad de Sheffield.

Para ella, el riesgo de que algo salga mal es real, y Rusia estaría tan expuesta como Europa Central.

Sin embargo, el profesor Iztok Tiselj, catedrático de ingeniería nuclear de la Universidad de Liubliana (Eslovenia), cree que el riesgo de un incidente radiactivo importante es mínimo, ya que sólo dos de los seis reactores están en funcionamiento.

“Desde el punto de vista de los ciudadanos europeos no hay motivos para preocuparse”, afirma. Los otros cuatro reactores están en estado de parada fría, por lo que la cantidad de energía necesaria para enfriar los reactores es menor.

El factor humano

Otro riesgo importante para la seguridad podría provenir del combustible gastado en Zaporiyia. Una vez terminado el combustible, los residuos se enfrían en piscinas de combustible gastado y luego se trasladan al almacenamiento en seco.

Central nuclear de Zaporiyia

Getty Images

“Si se dañaran, se produciría una liberación de radiactividad, pero no sería ni de lejos tan grave como la pérdida de refrigerante“, afirma el profesor Corkhill.

Iztok Tiselj cree que cualquier liberación sería tan pequeña que sería insignificante.

En el centro de esta crisis se encuentra el personal de la planta, que trabaja bajo la ocupación rusa y bajo mucho estrés. Dos trabajadores han contado a la BBC el riesgo diario de ser secuestrados.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha pedido a Rusia que retire sus tropas y desmilitarice la zona con un “perímetro seguro”. Rusia se ha negado, argumentando que eso haría la planta más vulnerable.

Los empleados han advertido del desastre que supondría que Rusia intentara cerrar toda la planta para desconectar el suministro de Ucrania y reconectarlo en su lugar a la ocupada península de Crimea .

Mark Wenman cree que es el factor humano el que representa el mayor riesgo de un accidente nuclear, ya sea por la fatiga crónica o el estrés: “Y eso viola todos los principios de seguridad”.

Si algo fuera mal, tendrían que estar en plena forma, y es de imaginar que no lo están, dice Claire Corkhill.

En una carta firmada por decenas de empleados hacen un llamamiento a la comunidad internacional para que se reflexione: “Podemos controlar profesionalmente la fisión nuclear”, dice, “pero estamos indefensos ante la irresponsabilidad y la locura de la gente”.


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