El gasolinazo es doloroso pero es para proteger a las familias: Peña Nieto
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El gasolinazo es doloroso pero es para proteger a las familias: Peña Nieto

Peña Nieto dijo que acepta el porqué los mexicanos están molestos por el aumento al costo de los combustibles, pero aseguró que es para proteger la economía de las familias.
Cuartoscuro/Archivo
Por Redacción Animal Político
4 de enero, 2017
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El presidente Enrique Peña Nieto reconoció que comprende la molestia y el enojo entre los ciudadanos por el aumento del costo de la gasolina, aunque liberar su precio y dejar de aplicar un subsidio era una medida “necesaria” e “inevitable”, que a la larga ayudará a proteger la economía de las familias.

”Es sin duda esta medida una acción que nadie hubiera querido tomar”, dijo Peña este miércoles 4 de enero al apelar a la “comprensión” de los ciudadanos.

“No es una decisión fácil (…) pero es para proteger la economía de las familias, que se vería seriamente afectada si no tomamos estas medidas“, agregó. “El costo (de no actuar) sería mucho más grave y delicado”.

Peña Nieto insistió en señalar que no liberar el precio de la gasolina hubiera tenido un efecto “más doloroso” para los mexicanos, y que el aumento del costo responde al incremento en los precios internacionales del combustible.

En un discurso desde Los Pinos tras nombrar a Luis Videgaray como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el mandatario mexicano rechazó que el llamado “gasolinazo” sea un resultado de la reforma energética o hacendaria, como ha señalado la oposición.

Es la primera vez que el presidente Peña Nieto se refiere al tema del incremento en el costo de los combustibles.

El discurso 

(…)

Finalmente, quisiera concluir mi mensaje, refiriéndome al tema que está hoy, sin duda, en la opinión pública y en el comentario de toda la sociedad, que se refiere al anuncio hecho por el Gobierno para incrementar el precio de las gasolinas.

Y déjenme decirles que, como Presidente de la República, comprendo la molestia y el enojo que hay entre la población en general y entre distintos sectores de nuestra sociedad.

Comparto esta molestia que acompaña, precisamente, la aplicación de esta medida.

Pero déjenme decirles que es, sin duda, esta medida, una acción que nadie hubiera querido se tomara. No es para el Gobierno de la República una decisión fácil tomar una medida como la anunciada. No es, y menos el deseo del Presidente de la República, ni de su Gobierno, el tomar una decisión como ésta.

Pero no hacerlo, y es a donde apelo a la comprensión de la sociedad, a donde apelo a que la sociedad escuche los motivos y las razones que el Gobierno ha venido exponiendo, precisamente, del por qué esta decisión que, de no haberse tomado, debo decir, sería aún más doloroso los efectos y las consecuencias.

Como lo ha explicado ampliamente en distintos foros, a través de distintos medios, el titular de la Secretaría de Hacienda, el ajuste en el precio de la gasolina no es resultado ni de la Reforma Energética, ni de la Reforma Hacendaria, ni se debe tampoco a un incremento en los impuestos.

Refleja, más bien, esta medida el aumento en los precios internacionales de la gasolina, y es una medida responsable y consistente en lo que he definido es una prioridad para mi Gobierno, que es preservar la estabilidad de la economía de nuestro país.

No hacerlo así, el costo de ello; el costo de no velar de forma prioritaria por nuestra estabilidad económica, sería aún mayor, mucho más doloroso y costoso de lo que significa la medida que se ha tomado, y que no dejaremos de explicar ampliamente, como ya ha venido siendo, y a lo que pido se preste atención y oídos de parte de la sociedad, para poder escuchar lo que el Gobierno ha querido una y otra vez compartirles qué llevó a esta definición, sin duda, dolorosa, sin duda, difícil, pero inevitable.

Y, repito; no hacerla, el costo de ello sería mucho más grave y delicado en contra de lo que es, repito, una prioridad, que es preservar nuestra estabilidad económica.

El Gobierno de la República no permitirá abusos de quienes, al amparo, precisamente, de esta medida, se excusan, cometen tropelías y pretenden, excusándose en esta medida, eventualmente incrementar o tomar decisiones de alza en precios de productos que no son justificados.

De igual manera, el Gobierno de la República está trabajando para definir medidas particulares de apoyo a los sectores más vulnerables de nuestra población.

Sé que es difícil asumirlo, pero es justamente para proteger la economía de las familias que se vería seriamente afectada si no tomamos estas medidas, por lo que se ha realizado este ajuste en el precio de las gasolinas.

Vuelvo a reiterarlo:

No hay mayor costo para una sociedad, que no ser responsables en cuidar la estabilidad de nuestra economía. Y es por ello, que todos debemos asumir el reto de este ajuste para seguir adelante.

El Gobierno de la República seguirá reuniéndose con los distintos sectores de la sociedad para explicar, para dialogar y, sobre todo, para encontrar la forma, sobre todo, de aquellos grupos más vulnerables, de poder recibir algún apoyo de parte del Gobierno.

Pero, soy reiterativo en este tema:

Esta medida que, repito, no ha sido fácil tomarla, pero es en el sentido de responsabilidad para cuidar la estabilidad de nuestra economía. Afectarla, trastocar nuestra estabilidad económica, el costo de ello, será mucho más doloroso y mayor a las medidas que se han anunciado.

Estaremos comunicando esto de forma reiterada a través de las dependencias correspondientes, y también, reuniéndome, repito, o reuniéndose áreas del Gobierno con distintos sectores de nuestra sociedad para convocarles, como desde aquí, hoy lo hago, a una comprensión, a razonar por qué la medida, y a ajustarnos a esta realidad que nos impone al final de cuentas, no un asunto del orden interno. Lo que está ocurriendo en el mundo y los precios de la gasolina en el mundo, nos han llevado a tomar esta definición consistente, repito, con el propósito y prioridad que es el de preservar la estabilidad de nuestra economía.

Por su atención, muchas gracias.

Buenas tardes a todos.

Quisiera agregar nada más, Miguel, Luis, si me lo permiten.

Le he dado indicaciones al señor Secretario de Gobernación para que, en mi representación, dé posesión formal a los dos nuevos Secretarios, ya con los equipos de trabajo de cada una de las Secretarías, se haga la presentación formal ante ellos, y transmitiendo el mensaje que hoy he compartido con la opinión pública.

Muchas gracias, nuevamente a todos.

Muy buena tarde.

Y un Feliz Año Nuevo para todas y todos ustedes.

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"Pasé 20 años en prisión. Hoy alimento a miles de personas en Estados Unidos"

El californiano Manny Flores estuvo involucrado en la violencia de pandillas y cumplió 20 años de condena por atentado de homicidio. Hoy dirige uno de los bancos de alimentos más importantes de California.
15 de octubre, 2021
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Manny Flores sabe que lo vienen a matar.

Es el líder de una de las facciones carceleras más poderosas de California, pero alguien más quiere su puesto.

En sus planes no está quedarse quieto mientras conspiran contra él. Así que se adelanta, agarra a su verdugo y lo apuñala 18 veces.

Flores cumple una condena de 20 años en prisión, pero está convencido que tras apuñalar a su enemigo le darán cadena perpetua.

“Pensé que más nunca vería a mis padres”, dice.

“Gracias a Dios”, añade este californiano de padres latinos, el apuñalado sobrevivió y jamás lo acusó formalmente.

Fue como si el destino le diera otra oportunidad. Así que Flores cerró su primera vida: la pandillera, criminal y peligrosa.

Hoy es otro hombre.

Veintisiete años después de entrar en una de las cárceles más peligrosas de California por su actividades como pandillero, Flores devuelve a su comunidad como bien todo el mal del pasado.

Actualmente es el director del North Valley Caring Services (NVCS), una organización sin ánimo de lucro que alimenta, apoya, educa y protege a miles de familias desamparadas en la zona del Valle de San Fernando en el condado de Los Ángeles.

Vista aérea de parte del Valle de San Fernando.

Getty Images
La zona del Valle de San Fernando en Los Ángeles es sede de corporaciones gigantes como Walt Disney, CBS o Warner Bros.

Porque detrás de la fachada de Silicon Valley, el glamour de Hollywood, las playas de surf, el sol y la riqueza, Flores asegura que el riesgo de mendicidad está fuera de control en este estado del país más poderoso del mundo.

“No sé si alguna vez pueda reparar a mi comunidad todo el daño que hice, pero hasta donde yo pueda, quiero trabajar duro, ser honesto y dedicar mi vida al bien”, afirma.

La labor de Flores es ejemplo de superación y conversión para toda su comunidad.

Un camino nada fácil que, hoy con 50 años, comparte con BBC Mundo.

Auxilio para los desamparados

El Valle de San Fernando se encuentra en el norte del condado de Los Ángeles.

Esta zona, sede de corporaciones gigantes como Walt Disney y Warner Bros, también acusa la grave crisis de mendicidad que azota a todo Los Ángeles y al estado de California.

“La realidad es que el costo de la vida está fuera de control. Eso está empujando a mucha gente a la mendicidad”, comenta Flores.

Manny Flores junto a algunas de las personas sin techo que ayuda.

Manny Flores
Flores asiste a unas 4.500 familias en el Valle de San Fernando en Los Ángeles. La mayoría son personas sin techo, víctimas de la grave crisis de mendicidad que afecta a la ciudad y al estado de California.

Según el último reporte anual de Los Angeles Homeless Services Authority, de 2019 a 2020 el número de “sin techo” en el condado de Los Ángeles ascendió a 66.433 personas, uno de los peores registros del país.

La mayoría que necesita ayuda son familias de ingreso medio. Ellos son quienes peor lo están pasando ahorita, los más frágiles”.

Entre esas decenas de miles se encuentran muchos de los que Flores se ha propuesto devolverles cada día como bien el mal que dice haberles hecho en el pasado.

“Alimentamos cada semana a un total de 4.500 familias. Desde nuestra agencia atendemos unas 1.500. Luego, a través de iglesias y centros de distribución, completamos la cifra”.

“Yo le hice mucho daño a mi ciudad, Los Ángeles. Es mi deber servir y usar todo lo malo que viví para bien”.

Camino torcido

El Flores de antes de prisión dista mucho de la persona con la que hablo por teléfono.

Se le nota conmovido cada vez que menciona lo mal que lo está pasando su comunidad.

Pero hace más de dos décadas sus motivaciones eran muy diferentes.

“No sé cómo me torcí. Era hijo único y mi casa jamás fue problemática o abusiva”.

Manny Flores adolescente.

Manny Flores
Siendo apenas un adolescente, Flores comenzó a involucrarse en el crimen y la violencia de pandillas en Los Ángeles.

“Crecí en una familia donde me inculcaron principios de valor, amor, respeto hacia el prójimo, las propiedades y el sistema”.

Como muchos angelinos, los padres de Flores son latinos. Su mamá vino de Cuba y su papá de México.

En los años 80, en plena adolescencia, Flores empieza a “ensuciarse” con las pandillas que rondaban su vecindario.

Dice que las malas influencias lo cambiaron, que adoptó un estilo de vida diferente.

En aquellos años, el día a día de Flores era vender drogas, robar, extorsionar, portar armas, dispararlas contra las bandas rivales.

Y no fue un pandillero cualquiera.

Cuerpo tapado víctima de un tiroteo en el sur de Los Ángeles.

Getty Images
Manny Fores estuvo involucrado en la intensa violencia pandillera que sacudió Los Ángeles entre los 80 y los 90.

“Yo era un personaje de alto grado. Contaban conmigo para la logística de la pandilla. Movía dinero, manipulaba a la gente y reclutaba jóvenes”.

A los 22 años, Flores ya había estado envuelto en múltiples apuñalamientos y tiroteos.

Con 23 años, sin embargo, se propuso llevar un estilo de vida más pacífico. Se casó. Tenía dos hijos.

Pero todo volvió a torcerse.

“Intentaron asesinarme y fui a cobrármelas. Busqué a quienes me dispararon, disparé contra ellos y le di a una persona”.

Fue el último periplo criminal de Flores en la calle. La policía lo agarró y la justicia le impuso 20 años de cárcel por intento de homicidio.

La vida en prisión

A Flores lo enviaron a una de las prisiones más violentas del estado.

Como en la vida pandillera, en las prisiones californianas manda la ley del más fuerte. Un juego de poder en el que este joven de 23 años no quiso quedarse atrás.

“Me asocié en prisión con la mafia mexicana, pero había otras facciones, como los afroamericanos, los estadounidenses blancos, los skinhead o los de la Nación Aria”.

Vista aérea de la prisión de San Quentin en California.

Getty Images
Manny Flores asegura que en las prisiones de California varias facciones compiten por el poder y control.

Dentro de la mafia mexicana, Flores vuelve a erigirse como líder.

Estaba a cargo de unos 200 hombres dentro del centro penitenciario. Decide las políticas de prisión, con quién se pelean, qué drogas entran. Lo supervisa todo.

“Alguien quería mi posición y lo mandaron a apuñalarme. Me avisaron que pasaría, pero no podía dejar que pasara. Tuve que enseñar que era un hombre y que mis problemas los arreglo yo solo”.

Entonces Flores fue y le clavó 18 veces el puñal a quien lo quería atacar.

“Pensé que me darían cadena perpetua, pero el tipo sobrevivió y nunca me acusó. Es muy raro que eso pase“.

La conversión

En medio de la condena, las autoridades mandaron a Flores a una celda aislada, para donde van los más peligrosos.

“Me controlaban las 24 horas del día. No veía el sol, no tenía visitas, ni contactos ni acceso al teléfono. La gente allí se vuelve loca”.

Pero la soledad, el aislamiento y “un encuentro con Dios” cambiaronn a Flores. Tenía tiempo para pensar.

Manny Flores junto a su madre y su padre.

Manny Flores
Flores aprovechó el aislamiento en prisión para reflexionar sobre por qué y cómo se alejó de las enseñanzas de su familia.

Comprende que sus errores y crímenes del pasado responden a una baja autoestima, a una necesidad de ser aceptado a través de imponer miedo y respeto.

“Fue la primera vez que fui honesto conmigo mismo. Muchas de las cosas que hice fueron por puro miedo y no porque fuese el más bravo. Es curioso, porque le ha sucedido igual a otros en la misma situación”.

Flores aprovechó el aislamiento para estudiar, formarse, y prepararse para una nueva vida fuera de prisión.

Manny Flores junto a su madre.

Manny Flores
Tras salir de prisión, Flores demostró a sus padres que podía cambiar y aplicar todas las buenas enseñanzas que le inculcaron de niño.

Reinserción complicada

Cuando Flores sale de la cárcel en 2014, empieza a tocar puertas.

Una de las primeras fue las de la iglesia que le ayudó en su conversión dentro de la cárcel.

“No me aceptaron. Tenían miedo por mi pasado. Pensaron que quizás mi conversión no era real y que podría hacerles daño. Me dieron a entender que buscara otra iglesia”.

Flores vivió en primera persona las dificultades por las que puede pasar un exconvicto para reinsertarse en la sociedad.

“Cuando estaba en prisión, todos me pedían que cambiara. Pero cuando cambié y salí, uno se da cuenta de muchas cosas. La gente, tu familia, tu comunidad, tu iglesia, quieren que cambies, pero cuando tienen que darte una oportunidad las cosas son muy diferentes”.

Manny Flores rezando en Navidad.

Manny Flores
Manny Flores no lo tuvo fácil para reinsertarse en la sociedad y muchas puertas que parecían abiertas se le cerraron.

“Es difícil encontrar oportunidades para personas como yo. Con antecedentes es muy difícil tener un trabajo significativo“.

Fue entonces cuando la pequeña organización North Valley Caring Services (NVCS) apareció en su camino.

La directora en ese tiempo tenía un amigo en común con Flores. Le concedieron una entrevista y luego le ofrecieron un trabajo.

Cinco años más tarde, a Flores lo nombraron director tras implementar un programa de comida que de a poco comenzó a impactar la vida de muchos.

“Estoy muy agradecido. Yo no tenía ninguna experiencia, solo mi educación en prisión y lo que aprendí en la calle”.

Manny Flores junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti.

Manny Flores
La tarea de Manny Flores al frente de NVCS ha trascendido por toda la ciudad. En esta foto posa junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garceti.

Mucho más que un banco de alimentos

Repartir comida es solo uno de los programas que actualmente maneja el NVCS bajo la dirección de Flores.

Proporcionan aparcamientos para las familias que viven en sus carros, ofrecen seguridad, alimentos, ducha.

También asisten a los que viven en estaciones de trenes.

El centro, además, educa a niños y les enseña a usar computadores y navegar en internet.

“Muchas familias que llegan al país no saben cómo usar las computadoras y no pueden ayudar a sus hijos con las tareas. Así que establecimos un salón donde ofrecemos ayuda“.

Manny Flores en una de las jornadas de distribución de alimentos.

Manny Flores

El NVCS también enseña habilidades de emprendimiento para individuos. Fomenta la creación de microempresas e inculca conceptos de negocios.

Luego les busca un sitio donde puedan vender sus artículos y quedarse con el 100% de las ganancias.

“Varias personas han conseguido buenos contratos y ahora se encuentran en otro nivel económico. Por medio de nuestros programas, hemos conseguido impactar a un 20% de las personas del área de San Fernando“.

“Nuestro objetivo es crear un sistema colectivo y cooperativo donde logremos que la comunidad entienda la fuerza que tiene cuando trabajamos juntos”, dice Flores.

Satisfacción personal y familiar

Flores se ha vuelto a casar. Su actual esposa es la primera mujer con la que dice que fue completamente honesto.

“Le expliqué mis circunstancias y me presenté cómo soy. Me aceptó con todo”.

Flores le agradece a Dios y a la vida el haber tenido la oportunidad de enmendar su camino.

Le emociona que su papá y su mamá hayan podido ver el cambio en su vida y todo lo que hace por su comunidad.

Manny Flores junto a su padre.

Manny Flores
Manny Flores se siente agradecido a Dios y a la vida por permitir que su padre viera cómo cambió y aplicó sus enseñanzas.

“Mi papá falleció hace un mes, pero tuve el privilegio de que me viera reflejando todas las enseñanzas que él me inculcó. No sé si lo que hago podrá reparar el daño que hice, pero trabajaré muy duro para intentarlo”.

A Flores le gustaría ver más modelos de organizaciones como NVCS, que con un presupuesto limitado está haciendo un gran cambio en el barrio.

“Ya nos han invitado a abrir más agencias en dos ciudades cercanas. Estamos muy cerca de lograrlo“, cuenta ilusionado.


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