¿Primera dama en la sombra?: cuál será el papel de Ivanka Trump en la Casa Blanca
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¿Primera dama en la sombra?: cuál será el papel de Ivanka Trump en la Casa Blanca

Ivanka Trump parece lista para asumir algunos de los deberes de la primera dama, ejerciendo como anfitriona de facto en eventos formales y reuniones con dignatarios.
BBC Mundo
Por Brenna Cammeron BBC
18 de enero, 2017
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A sus 35 años, Ivanka Trump está acostumbrada a estar en el foco público.

Durante su adolescencia trabajó como modelo. Ya de adulta, se convirtió en una exitosa empresaria cuyo imperio abarca moda, negocios, medios y autoayuda. Le atribuyen un valor neto de 150 millones de dólares.

Pero la también autora de libros enfrenta un nivel totalmente nuevo de escrutinio público ahora que su padre, Donald Trump, se prepara para asumir la presidencia de Estados Unidos este viernes 20 de enero.

En su primera conferencia de prensa, el magnate aclaró que su hija se apartará de todo lo relacionado a la Organización Trump, mientras que sus hijos Eric y Don manejarán los negocios de la familia.

  • Ivanka Trump y Jared KushnerIvanka Trump y Jared Kushner tendrán su propia oficina en la Casa Blanca.

Y a principios de enero, el republicano nombró al esposo de Ivanka, Jared Kushner, como uno de sus asesores cercanos.

Se prevé que la labor de Kushner en la Casa Blanca abarque una amplia gama de temas: desde cuestiones comerciales hasta asuntos vinculados a Israel y Oriente Medio, pasando por acuerdos entre el gobierno y el sector privado.

Pero, ¿qué nuevo rol tiene pensado Trump para su hija mayor en el gobierno?

Con despacho propio

Por lo pronto, Ivanka Trump y Kushner tendrán allí su propia oficina, en un espacio usualmente destinado a la primera dama.

En noviembre, Donald Trump anunció que su esposa, Melania, seguirá viviendo en Nueva York al menos por un tiempo. El objetivo, explicó, es que el único hijo del matrimonio, Barron, pueda terminar el año escolar.

Donald Trump, su hijo menor Barron y su esposa Melania.Donald Trump informó en noviembre que su esposa, Meliania, y su hijo Barron seguirán viviendo en Nueva York hasta que él termine su año escolar.

Susan Swain, autora de un libro sobre las primeras damas de Estados Unidos, destaca que la decisión de Melania es un cambio en el protocolo típico de la Casa Blanca.

Sin embargo, dice Swain, no es una decisión sorprendente para una familia que por primera vez se enfrenta a la arena política de DC.

“Para poder sobrevivir a este rol, cada primera dama tiene que adaptarlo a su propia imagen”, explica Swain, señalando que Michelle Obama también consideró quedarse en Chicago con las dos hijas de la pareja después de que Barack Obama ganara las elecciones presidenciales de 2004.

De hecho, agrega, la decisión de Melania Trump de permanecer en Nueva York refleja un sentimiento compartido por distintas primeras damas a través de generaciones: la necesidad de dar a los niños una vida “normal” y de protegerlos del ojo público lo máximo posible.

Primera dama de facto

Mientras Melania permanece en Nueva York, Ivanka Trump parece lista para asumir algunos de los deberes de la primera dama, ejerciendo como anfitriona de facto en eventos formales y reuniones con dignatarios.

Tras la aparición con el primer ministro japonés, surgieron cuestionamientos sobre cuál será el papel de Ivanka Trump durante el gobierno de su padre.Tras la aparición con el primer ministro japonés, surgieron cuestionamientos sobre cuál será el papel de Ivanka Trump durante el gobierno de su padre.

Esto tampoco es particularmente inusual. Presidentes estadounidenses como Thomas Jefferson, Lyndon B. Johnson, Gerald Ford y Ronald Reagan contaron con la ayuda de miembros de la familia que no eran sus esposas para ese rol.

No obstante, el papel de Ivanka Trump podría ser mayor.

A finales del año pasado, por ejemplo, participó en una reunión con el primer ministro japonés, Shinzo Abe y en un encuentro con los líderes de Facebook, Apple, Google y otros gigantes de Silicon Valley.

Michael Kranish, coautor del libro Trump revealed: An American journey of ambition, ego, money and power (“Trump al descubierto: un viaje estadounidense de ambición, ego, dinero y poder”), afirma que si bien los planes de Trump para Ivanka se mantendrán confusos hasta que se haga un anuncio formal, lo cierto es que el presidente electo siempre ha tenido a miembros de su familia como sus asesores de negocios más cercanos.

“Ivanka tuvo un rol importante en la campaña y la transición, por lo que se espera que ella y su esposo desempeñen un papel muy importante aconsejándole”, opina Kranish.

Eric, Donald Jr e Ivanka Trump en un campo de golf del padre en Escocia.Donald Trump siempre ha elegido a miembros de su familia (como sus hijos Eric, Donald Jr. e Ivanka) para asesorarlo en sus negocios.

Antinepotismo

Ivanka ha defendido causas específicas en el pasado, como el cuidado de los niños, los derechos de las mujeres y el cambio climático, temas que a veces pueden enfrentarse con los lineamientos más tradicionales del Partido Republicano.

En una entrevista con el diario The New York Times, la asesora Anne-Marie Slaughter dijo que veía a Ivanka Trump como la defensora de las mujeres durante la presidencia de su padre.

De hecho, legalmente nada le impide influir en la agenda gubernamental en estos y otros temas.

Mientras no sea empleada federal, Ivanka queda por fuera de las leyes estadounidenses de nepotismo establecidas durante la era Kennedy para impedir que los miembros de la familia de un presidente adquieran demasiado poder.

La asesora del presidente electo Kellyanne Conway ha dicho que el gobierno de Trump tiene la intención de aprovechar ese vacío legal.

“La ley antinepotismo aparentemente tiene una excepción si quieres trabajar en el ala oeste, porque el presidente tiene la potestad de nombrar a su propio personal”, dijo Conway, agregando que para ejercer cualquier trabajo en la Casa Blanca se necesitará hacer una “completa distinción y separación” con los negocios de la firma Trump.

De todos modos, es poco probable que las acusaciones de conflictos de interés desaparezcan.

Clientes se prueban joyas de la marca de Ivanka Trump en la Torre Trump en Nueva York.Clientes se prueban joyas de la marca de Ivanka Trump en la Torre Trump en Nueva York.

La pulsera del conflicto

Ivanka Trump ya vivió en carne propia lo difícil que será mantener separadas las empresas familiares del gobierno.

Apenas 10 días después de la victoria electoral, Donald Trump y su familia concedieron la primera entrevista televisada nacionalmente al programa 60 Minutes, del canal CBS.

En el programa, Ivanka lució una pulsera valorada en US$10.800, de su propia marca de joyas.

Un comunicado de prensa promocionando el brazalete provocó un conflicto mediático, lo que derivó en una disculpa formal del presidente de la compañía.

¿Fue ese paso en falso una experiencia de aprendizaje o una vista previa de los tipos de conflicto de interés que se vivirán durante el gobierno de Trump? Los expertos aún no lo saben.

“Como país estamos en un nuevo territorio”, dice Swain. “Nunca antes habíamos tenido en la Casa Blanca una familia de negocios de tal magnitud.

“Sólo podemos esperar que la familia Trump sea cauta respecto a todos los desafíos éticos que podrían enfrentar”.

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Cómo tu personalidad cambia a medida que cumples años

Por mucho tiempo se ha pensado que nuestra personalidad se fija, aproximadamente, para cuando alcanzamos los 30 años de edad. Investigaciones recientes revelan que no es así.
1 de febrero, 2021
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“Señor presidente, quiero plantearle un tema que creo que ha estado rondando durante dos o tres semanas y presentarlo específicamente en términos de seguridad nacional… “, dijo el periodista Henry Trewhitt, mientras miraba fija y seriamente al presidente estadounidense Ronald Reagan.

Era octubre de 1984, y Reagan estaba en el circuito de debates, luchando por permanecer en el cargo por un segundo mandato.

Unas semanas antes había tenido un mal desempeño frente a su rival principal. Entonces se rumoreaba que, a los 73 años, simplemente era demasiado mayor para el trabajo.

En ese momento, Reagan ya era el presidente más mayor en la historia de Estados Unidos, un récord que ha sido superado por Donald Trump (74) y ahora por el actual presidente Joe Biden, de 78 años.

Trewhitt quería saber si Reagan tenía alguna duda de si podría funcionar en circunstancias estresantes.

“No, ninguna, Trehwitt”, respondió Reagan, conteniendo una sonrisa.

Expresidente de EE.UU. Ronald Reagan en 1984

Getty Images
En 1984, Reagan era el presidente de mayor edad que había gobernado EE.UU. hasta la fecha.

“Y quiero que sepa que tampoco voy a convertir la edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud y la inexperiencia de mi oponente”.

Su respuesta fue recibida con risas estridentes y aplausos, que precedieron a una victoria aplastante en las elecciones.

La broma de Reagan, sin embargo, contenía más verdad de lo que sabía entonces.

No solo tenía la experiencia de su lado, también tenía una “personalidad madura”.

Cambio misterioso

Todos estamos familiarizados con la transformación física que conlleva el envejecimiento: la piel pierde su elasticidad, las encías retroceden, nuestra nariz crece, los pelos brotan en lugares peculiares -a la vez que desaparecen por completo de otras partes- y esos preciosos centímetros de altura a los que nos aferramos comienzan a desaparecer.

Ahora, después de décadas de investigación sobre los efectos del envejecimiento, los científicos han comenzado a descubrir cambios más misteriosos.

“La conclusión es exactamente esta: que no somos la misma persona durante toda nuestra vida“, señala René Mõttus, psicólogo de la Universidad de Edimburgo.

Mujer mayor disfrutando de una piscina de agua caliente.

Getty Images
Si bien nuestras personalidades cambian constantemente, lo hacen en relación a quienes nos rodean.

A la mayoría de nosotros nos gustaría pensar en nuestra personalidad como algo relativamente estable a lo largo de nuestra vida. Pero diversas investigaciones sugieren que este no es el caso.

Nuestros rasgos cambian constantemente, y para cuando entramos en la década de los 70 y 80 años, hemos experimentado una transformación significativa.

La modificación gradual de nuestra personalidad tiene algunas ventajas sorprendentes. Nos volvemos más conscientes, agradables y menos neuróticos.

Los niveles de los rasgos de personalidad de la llamada “Tríada Oscura” -el maquiavelismo, el narcisismo y la psicopatía- también tienden a disminuir, y con ellos, nuestro riesgo de caer en comportamientos antisociales como el crimen y el abuso de sustancias.

Las investigaciones han demostrado que nos convertimos en personas más altruistas y confiadas. Nuestra fuerza de voluntad aumenta y desarrollamos un mejor sentido del humor.

Finalmente, los adultos mayores tienen más control sobre sus emociones.

Es sin duda una combinación ganadora, y una que indica que el estereotipo de que las personas mayores son gruñonas y cascarrabias necesita ser revisada.

Nuestras personalidades son fluidas y maleables

Lejos de asentarse en la infancia, o alrededor de los 30 años -como pensó la comunidad científica durante años-, parece que nuestras personalidades son fluidas y maleables.

“Las personas se vuelven más agradables y más adaptadas socialmente”, dice Mõttus.

“Son cada vez más capaces de equilibrar sus propias expectativas de vida con las demandas de la sociedad”.

Los psicólogos llaman al proceso de cambio que ocurre a medida que envejecemos “maduración de la personalidad”.

Mujer mayor

Getty Images
Aquellos con mayor autocontrol serán probablemente más saludables de mayores.

Es un cambio gradual e imperceptible que comienza en nuestra adolescencia y continúa al menos hasta nuestra octava década en el planeta.

Curiosamente, parece ser universal: la tendencia se observa en todas las culturas humanas, desde Guatemala hasta India.

“Generalmente es controvertido hacer juicios de valor sobre estos cambios de personalidad”, dice Rodica Damian, psicóloga social de la Universidad de Houston, en Estados Unidos.

“Pero al mismo tiempo, tenemos evidencia de que son beneficiosos”.

Por ejemplo, la falta de estabilidad emocional se ha relacionado con problemas de salud mental, tasas de mortalidad más altas y divorcios.

Entretanto, Damian explica que la pareja de alguien con un grado elevado de conciencia probablemente sea más feliz, porque es más probable que estas personas laven los platos a tiempo y sean menos propensos a engañar a su pareja.

Un lado más estable de nuestra personalidad

Resulta que, si bien nuestra personalidad cambia en cierta dirección a medida que envejecemos, lo que somos en relación con otras personas del mismo grupo de edad tiende a permanecer bastante estable.

Por ejemplo, es probable que el nivel de neurosis de una persona vaya bajando en general, pero los niños de 11 años más neuróticos siguen siendo, en general, los ancianos de 81 años más neuróticos.

“Hay una base de quiénes somos en el sentido de que mantenemos nuestro rango en relación con otras personas hasta cierto punto”, dice Damian.

“Pero en relación a nosotros mismos, nuestra personalidad no está escrita en piedra, podemos cambiar”.

¿Cómo se desarrollan estos cambios de personalidad?

Dado que la maduración de la personalidad es universal, algunos científicos piensan que, lejos de ser un efecto secundario accidental de haber tenido más tiempo para aprender las normas sociales, las formas en que cambia nuestra personalidad podría estar genéticamente programada, tal vez incluso moldeada por fuerzas evolutivas.

Por otro lado, otros expertos creen que nuestra personalidad está en parte forjada por factores genéticos y luego esculpidas por presiones sociales a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, una investigación de Wiebke Bleidorn, psicóloga de la personalidad de la Universidad de California, concluyó que, en culturas donde se esperaba que las personas maduraran más rápido (en términos de casamiento, empezar a trabajar, asumir responsabilidades adultas), sus personalidades tienden a madurar a una edad más temprana.

Niño con traje

Getty Images
Las personas de culturas donde se espera que se casen o empiecen a trabajar más jóvenes, tienen personalidades que maduran antes.

“Las personas simplemente se ven obligadas a cambiar su comportamiento y, con el tiempo, a volverse más responsables. Nuestras personalidades cambian para ayudarnos a enfrentar los desafíos de la vida”, dice Damian.

¿Pero qué ocurre cuando nos volvemos muy mayores?

Hay dos formas posibles de estudiar cómo cambiamos a lo largo de nuestra vida.

La primera es tomar un grupo grande de personas de muchas edades diferentes y luego observar en qué se diferencian sus personalidades.

Un problema con esta estrategia es que es fácil confundir accidentalmente los rasgos generacionales que han sido esculpidos por la cultura de un período de tiempo particular -como la mojigatería o una adoración inexplicable por las natillas y el jerez- con los cambios que ocurren a medida que uno envejece.

Estudio de largo plazo

La alternativa es tomar un mismo grupo de personas y estudiarlas a medida que crecen.

Esto es exactamente lo que sucedió con el Lothian Birth Cohort (estudio de cohorte de Lothian), un grupo de personas en Escocia a quienes se les examinaron sus rasgos de personalidad e inteligencia en junio de 1932 o junio de 1947, cuando aún estaban en la escuela.

En ese momento, las personas tenían cerca de 11 años de edad.

Junto con colegas de la Universidad de Edimburgo, Mõttus rastreó a cientos de las mismas personas cuando tenían 70 u 80 años, y les hizo dos pruebas idénticas más, con varios años de diferencia.

Señor mayor en un parque

Getty Images
Un famoso estudio con personas en Escocia mostró resultados notablemente diferentes para dos generaciones de personas.

“Debido a que teníamos dos grupos diferentes de personas, y ambas fueron medidas en dos ocasiones, pudimos utilizar ambas estrategias a la vez”, dice Mõttus.

Fue una suerte, porque los resultados fueron notablemente diferentes para las dos generaciones.

Si bien las personalidades del grupo más joven permanecieron más o menos iguales en general, los rasgos de personalidad del grupo mayor comienzan a cambiar, de modo que, en promedio, se volvieron menos abiertos y extrovertidos, así como menos agradables y concienzudos.

Los cambios beneficiosos que habían estado ocurriendo a lo largo de sus vidas comenzaron a revertirse.

“Creo que esto tiene sentido, porque en la vejez las cosas comienzan a pasarle a la gente a un ritmo más rápido”, dice Mõttus, quien señala que la salud de estas personas podría haber estado en declive y es probable que hayan comenzado a perder amigos y familiares.

“Esto tiene cierto impacto en su participación activa en el mundo”.

Nadie ha investigado aún si esta tendencia continuaría después de los 100 años.

Investigaciones sobre japoneses centenarios han descubierto que tienden a obtener una puntuación alta en la conciencia, la extroversión y la apertura, pero es posible que hayan tenido más de estas características para empezar, y tal vez esto incluso contribuyó a su longevidad.

Mujer mayor asiática

Getty Images
Nuestra personalidad está muy ligada a nuestro bienestar.

De hecho, nuestra personalidad está intrínsecamente ligada a nuestro bienestar a medida que envejecemos.

Por ejemplo, aquellas con un mayor autocontrol tienen más probabilidades de ser saludables en la edad adulta, las mujeres con niveles más altos de neurosis tienen más probabilidades de experimentar síntomas durante la menopausia, y cierto grado de narcisismo se ha asociado con tasas más bajas de soledad, que en sí mismo es un factor de riesgo para una muerte más temprana.

En el futuro, comprender cómo ciertos rasgos están vinculados a nuestra salud -y cómo podemos esperar que nuestra personalidad evolucione a lo largo de nuestra vida- podría ayudar a predecir quién está en mayor riesgo de padecer ciertos problemas de salud y poder intervenir.

El conocimiento de que nuestra personalidad cambia a lo largo de nuestra vida, lo queramos o no, es una prueba útil de lo maleables que son.

“Es importante que sepamos esto”, considera Damian. “Durante mucho tiempo, la gente pensó que no”.

“Ahora estamos viendo que nuestra personalidad puede adaptarse, y esto nos ayuda a enfrentar los desafíos que nos presenta la vida”, agrega.

Al menos, nos da a todos algo que esperar a medida que envejecemos y la posibilidad de descubrir en quiénes nos convertiremos.


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