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Cuartoscuro Archivo
El 2017 tiene el arranque más violento del que haya registro; homicidios aumentaron en 25 estados
En algunas entidades los asesinatos se dispararon hasta 500%; con EPN van 12 mil homicidios dolosos más que en el sexenio pasado.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Ángel
21 de febrero, 2017
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El 2017 es el año con el arranque más violento del que se tenga registro en México: mil 938 homicidios en enero. Desde 1997, cuando se comenzaron a registrar los casos de homicidio doloso, nunca se habían registrado tantos asesinatos en el primer mes de algún año.

Los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública arrojan que en 25 de las 32 entidades hubo un incremento de asesinatos en el arranque de este año. Es casi el 80 por ciento del país.

[contextly_sidebar id=”zxhuwGTBQQTgzn7wD8HRvUVNk5ABS5jt”]Este incremento ocurre pese a una nueva estrategia que el gobierno federal arrancó en agosto pasado para disminuir los asesinatos, y que se sustentaba en la premisa de que los homicidios no son un fenómeno generalizado sino concentrado en 50 municipios.

Las cifras evidencian que el número de averiguaciones y carpetas de investigación abiertas por homicidio doloso en enero de este año, representan un incremento superior al 34 por ciento de este delito tan solo en comparación con enero del año pasado, Y si se compara el número de víctimas el incremento supera el 38 por ciento, destacó en su cuenta de Twitter el experto en temas de seguridad Alejandro Hope.

Estos datos confirman además una tendencia al alza en los homicidios que inició desde el 2015. En un periodo de tres años los asesinatos han repuntado más de 50 por ciento.

El nivel de violencia registrado en el primer mes de este año no se había visto ni aun en los peores años de la “guerra contra el narcotráfico” que arrancó en el sexenio pasado. En enero de 2011 (año con el mayor nivel histórico de homicidios) la cifra de asesinatos fue de mil 867 casos, que son 70 asesinatos menos que los contabilizados en enero de 2017.

Enero del año 2007 fue el mes de enero que ha registrado la menor cantidad de homicidios de los últimos 20 años en el país con 798 casos. En comparación con esa fecha, los homicidios dolosos a nivel nacional se han disparado más del 140 por ciento.

Gráfico: Jesús Santamaría (@RE_ilustrador).

Doce mil homicidios más con EPN

El número de homicidios dolosos registrados en enero representa la tercera cifra mensual de asesinatos más alta delo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto. Solamente los meses de agosto y septiembre del año pasado se registró un mayor número de asesinatos con mil 950 y mil 982 casos respectivamente.

En promedio, en enero de este año cada día se registraron 62 casos de homicidio con 69 víctimas y cada hora entre dos y tres asesinatos.

La cifra de homicidios de enero de este año revierte además una ligera tendencia a la baja que se había conseguido desde octubre de 2016-

En total, durante todo el sexenio de EPN el número de averiguaciones y carpetas de investigación por homicidio doloso asciende a 75 mil 475. Esta cifra es casi 20 por ciento superior frente a los 63 mil 94 homicidios registrados en el mismo periodo de la administración presidente Felipe Calderón.

Es decir, en la administración actual se han cometido 12 mil homicidios más en comparación con el sexenio anterior.

Gráficos: Jesús Santamaría (@RE_ilustrador).

Focos rojos y rojísimos

En el arranque de este año hubo estados del país que registraron un incremento inusitado dela violencia en comparación con sus propios niveles delictivos.

Los casos más graves son los de Aguascalientes y Baja California Sur, que arrojan un disparo del 500 por ciento en su nivel de homicidios dolosos. Aguascalientes pasó de registrar CERO homicidios en enero de 2016 a cinco casos en enero de 2017; mientras que en Baja California Sur la cifra subió de 7 a 42 casos en los referidos meses.

Otro caso grave es el Tabasco que en enero de 2016 reportó 11 homicidios dolosos mientras que en enero de 2017 la cifra fue de 28 casos, un incremento del 155 por ciento en este delito. Yucatán pasó de apenas dos asesinatos en  enero del año pasado a siete en el primer mes de 2015, un ascenso del 150 por ciento.

La lista de estados donde los homicidios subieron más del doble en el arranque de 2017 sigue: en Durango se incrementaron 143 por ciento, en Colima 130 por ciento, en Hidalgo 121 por ciento y en San Luis Potosí 100 por ciento.

A los entados anteriores se suman otros cuatro: Michoacán, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, que registran un incremento de homicidios superior al 50 por ciento.

El repunte de la violencia alcanzó también a la Ciudad de México. En enero de 2016 la capital del país registró 69 casos de homicidio dolosos y en enero de 2017 ascendieron a 97; esto es un incremento en la incidencia de casi 46 por ciento.

¿Cuáles fueron los estados en donde bajaron los homicidios? Solamente en Campeche, Coahuila y el estado de México. Guerrero se mantuvo casi al mismo nivel mientras que Nayarit y Quintana Roo registraron exactamente la misma cantidad de casos

Respecto a los estados con la mayor tasa de homicidios Colima tiene el primer lugar con un nivel de 9.23 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, en segundo sitio Baja California Sur desplazó a Guerrero con 5.19, le sigue Guerrero con 4.57, Sinaloa con 3.82, Baja California con una tasa de 3.60 homicidios y Chihuahua con 3.20.

Para dimensionarla situación en dichas entidades, la tasa nacional de homicidios en enero de 2017 fue de 1.57 crímenes por cien mil habitantes.

¿Y la estrategia?

En septiembre del año pasado el Gobierno federal anunció el arranque de una nueva estrategia para reducir los homicidios en el país. La premisa, según lo que se anunció públicamente, era implementar acciones específicas en 50 municipios que concentraban más del 40 por ciento de todos los homicidios dolosos.

No se dieron detalles de en qué consistiría este plan pero Animal Político obtuvo vía transparencia un documento en el que se hace referencia a las acciones generales. El documento se publicó el pasado 30 de enero.

Llama la atención que en dicho plan no se establece ningún tipo de indicadores a corto o mediano plazo sobe resultados ni variables para medirlos, como por ejemplo la reducción de las averiguaciones por homicidio. La estrategia gubernamental se sostiene en dos tipos de acciones, llamadas “inmediatas y progresivas”, que incluyen despliegues de grupos tácticos, reuniones de trabajo, entre otros

En el primer mes de implementada esta estrategia los homicidios llegaron a un nivel record pero luego se registró una ligera tendencia a la baja que ya se revirtió en el arranque de este año.

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Qué buscaba originalmente la 'Guerra contra las drogas' que declaró EU en 1971
Nixon describió el abuso de drogas como una 'emergencia nacional' y le pidió al Congreso casi US$400 millones de dólares para abordar el problema. Todos estos años y muertos más tarde, Jeffrey Donfeld le contó a la BBC cuál era el enfoque en un principio.
13 de mayo, 2019
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“La adicción a las drogas es el enemigo público número uno de Estados Unidos”.

La frase fue pronunciada por el entonces presidente estadounidense Richard Nixon, en una conferencia de prensa que tuvo lugar en la Casa Blanca en junio de 1971.

De esa manera comenzó lo que se ha conocido como la “guerra contra las drogas”, que ha llevado al gobierno estadounidense a gastar cerca de US$51.000 millones con el fin de combatir la compraventa de sustancias ilegales, a las que consideran un flagelo.

Y que ha hecho que cerca del 22% de la población carcelaria del país esté tras las rejas por delitos relacionados con la tenencia y el consumo de estupefacientes.

Sin embargo, más allá de los resultados y las estadísticas, esta “guerra” en un principio tuvo un enfoque muy distinto al que presenta actualmente.

“Se pensaba más en encontrar al adicto y ayudarlo que en encontrar al adicto y encerrarlo en una cárcel”, le dijo a la BBC Jeffrey Donfeld, un abogado californiano que fue el encargado de liderar la improbable misión de erradicar el consumo de drogas en el país.

Él fue el primer director de la Oficina Especial de Acción para Combatir la Adicción a las Drogas, tal su título formal.

“Era algo que realmente estaba presente en la cultura. Era el tercer tema que más preocupaba a los estadounidenses en aquellos años después de la guerra de Vietnam y la economía”, explicó.

Pero, ¿cómo fue esa primera aproximación de la llamada “guerra contra las drogas”, casi medio siglo atrás?

Emergencia nacional

En su tercer año como presidente, Richard Nixon vio cómo los niveles de adicción a las drogas y la criminalidad aumentaban dramáticamente en el país, por lo que decidió decretar la emergencia nacional y buscar recursos en el Congreso.

En junio de 1971, con un presupuesto cercano a los US$71 millones aprobado por los legisladores, comenzaron los programas para controlar la adicción a las sustancias ilícitas en todo el país.

Uno de ellos contemplaba presionar a otros países como Francia, Tailandia y Turquía para que tomaran acciones en contra de la producción de estupefacientes en sus respectivos territorios.

“Los otros dos fueron quitarle el glamour que estaba asociado a la idea del consumo, que estaba muy extendido en EE.UU. por entonces, y desarrollar un nuevo acercamiento para tratar a los adictos”, relató Donfeld.

Aunque se consumía mucho LSD y marihuana -la cocaína no había hecho su aparición a gran escala todavía-, lo cierto es que la droga que más llamaba la atención era otra: la heroína.

Por esa razón, Donfeld viajó por todo el país visitando centros para el tratamiento de adictos a este potente opioide.

Y aunque se encontró con muchas clínicas donde prevalecía la terapia como enfoque para dejar la adicción, le llamó la atención un lugar en particular: el centro terapéutico Daytop, que tenía sus principales sedes en Nueva York y Washington DC.

Nos dimos cuenta que a los adictos les daban metadona como reemplazo de la heroína“, explicó Donfeld.

“Era algo novedoso en aquellos tiempos. Aunque era una droga, la persona que la consumía, además de estar en terapia, podía ir a trabajar y tener una vida cercana a normal”, explicó el exdirector.

Metadona y racismo

Pero su viaje no solo le reveló este dato, sino que también le mostró que había una fuerte relación entre los crímenes y el consumo de drogas en varias de las principales ciudades de EE.UU.

“En aquellos centros de tratamiento había muchas personas que habían estado en la cárcel”, explicó.

“Y dentro de esa evaluación general que hicimos en el país, recibimos unas cifras que señalaban que las personas que recibían la metadona eran mucho menos proclives a reincidir en el crimen que aquellas que solo asistían a procesos de terapia”, recordó el abogado.

Entonces, Donfeld diseñó una campaña para convertir el uso de la metadona en un asunto nacional.

Pero se topó con varios problemas. Uno de ellos: lo acusaron de que su estrategia era racista.

“Varias entidades indicaron que esa idea, que podía ayudar a reducir los índices de criminalidad, era en realidad una estrategia del gobierno de Nixon para subyugar a las comunidades negras de EE.UU.”, relató.

“Era una acusación falsa. Nuestra intención no solo era reducir el consumo y ayudar a combatir el crimen, sino reducir las muertes por heroína”, se defendió el exfuncionario.

Así las cosas, la ayuda para extender su idea y convencer al presidente Nixon le llegó de donde menos lo esperaba: Vietnam.

Regreso a casa

Por entonces, dos congresistas hicieron un viaje de visita a las tropas estadounidenses desplegadas en Vietnam y, al regreso, reportaron que entre el 10% y el 15% de los efectivos en el terreno eran adictos a la heroína.

Donfeld, enviado por Nixon, se reunió con los generales que, según él, no tenían la menor idea de cómo combatir ese flagelo. Entonces les propuso una idea.

“La propuesta era llevar dos máquinas que podían detectar rastros de drogas en la orina. Y allá les avisaron a los soldados que si se hallaban drogas en las muestras, se iban a demorar una semana más en llegar a casa, porque había que desintoxicarlos”, recordó.

“Nadie quería quedarse una semana más. Así que muchos dejaron de consumir o se sometieron a un tratamiento. Ese fue un enfoque distinto al que existía previamente, que era simplemente enviar ante una corte marcial a quienes fueran sorprendidos consumiendo drogas”.

Lo cierto es que ese enfoque comenzó a aplicarse también en algunas ciudades de Estados Unidos a través de la oficina antidrogas de la que Donfeld era director.

“Al año siguiente los índices de criminalidad se redujeron entre un 20% y un 30% en ciudades como Nueva York y Washington. Creo que era una estrategia válida y efectiva, aunque creo que ha cambiado mucho en los últimos años”, concluyó.

El proyecto fue modificado después de que Nixon -quien había sido el propulsor de la guerra contra las drogas- se convirtió en el primer presidente de EE.UU. en renunciar a su cargo, tras haber sido reelegido en 1972 y por cuenta del encubrimiento en el sonado caso de Watergate.


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