Así es el porno que le gusta a los mexicanos
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Así es el porno que le gusta a los mexicanos

¿Qué buscan los mexicanos en los sitios porno? ¿Quiénes son sus actrices favoritas? ¿Cómo son quienes más lo disfrutan? Te decimos todo sobre el porno que le gusta a los mexicanos
Por Alejandro Rossette
3 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 12 de enero de 2017.


PornHub, el mayor portal de pornografía del mundo –y que incluye a sitios como YouPorn y RedTube–, dio a conocer hace algunos días los hábitos de consumo de sus visitantes.

Con todos los datos que vimos recolectados por el sitio durante 2016, podemos decir que ahora también se dedican al porno para amantes de las estadísticas y bases de datos.

Durante 2016, PornHub registró 23 mil millones de visitas y se reprodujeron más de 91 mil 980 millones de videos. Eso equivale a 12.5 videos porno vistos por cada uno de los habitantes del planeta. El honor del país con más visitas corresponde a Estados Unidos con 40% de ellas.

Por su parte, México figura entre los 20 países con mayor número de visitas a PornHub. Para ser más precisos, nuestro país ocupa la posición 11 –ni arriba ni abajo, si saben a lo que nos referimos *guiño, guiño*– en visitas y vistas de videos pornográficos.

¿Quiénes ven porno en México?

De acuerdo con el estudio de hábitos del usuario de internet, realizado por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) en 2016, existen 65 millones de internautas en el país. De ellos, el 11% (7 millones 150 mil) de las personas con acceso a internet lo utiliza para visitar sitios para adultos –una cifra deshonesta, creemos–.

Lo que grita el historial de navegación de millones de mexicanos.

Según los datos presentados por PornHub –uno de los 50 sitios web más visitados en tooodo el mundo–, si quieres identificar a un consumidor mexicano de porno en la calle, en tu familia o amigos, debes tomar en cuenta algunos de los siguientes criterios:

  • Es hombre. Aunque la mayoría de las visitas son hechas por hombres (70%), un nada despreciable 30% corresponde a las mujeres mexicanas. Por debajo de Filipinas (35%) pero superior a Estados Unidos (25%)
  • Tiene entre 25 y 34 años. El 34% de los mexicanos que entran a PornHub a “investigar sobre un tema” oscila en este rango de edades. Luego siguen aquellos de 18 a 24 años con el 32%.
  • Tiene un smartphone. 2 de cada 3 mexicanos ven los videos porno en su celular prácticamente en cualquier lugar.
  • El sistema operativo no importa. Tanto los usuarios de Android (50%) como de los de iOS (47%) son aficionados al porno. Eso sí, es muy probable que visite PornHub desde el navegador Chrome, el preferido para navegar de incógnito de 43% de los usuarios.

¿Ya pensaste en tu amigo, tu vecino o algún familiar? Quizá a quien describimos fue a ti, pequeño y sucio demonio. Ahora que ya sabemos quienes son los que ven porno en México, veamos qué es lo que más les gusta ver.

El porno que más nos gusta

¿Quién dijo que somos malinchistas? El término de búsqueda más utilizado por los mexicanos que visitaron PornHub durante 2016 fue: “mexicana” y en segundo lugar está “teen”.

El reporte también comprueba que somos un país de matriarcado y que a veces cuando decimos “chinga tu madre” nos referimos a eso, a tener relaciones con la mamá de alguien: En tercer lugar de búsquedas está el término “mom” y en cuarto está “step mom”. La octava posición la ocupa la palabra “milf”, cuyo significado ya conoces si estás leyendo esto.

Así de raro te ves buscando pokémon en PornHub.

Llama la atención que otros términos como “Pokémon” y “Overwatch” –ambos videojuegos– estén ubicados en la lista, al igual que “Hentai”. Respecto a las categorías de videos porno más visitados por los mexicanos, tampoco nos sorprende que sean: “teen”, “lesbian” y “hentai”.

Lo que sí nos sorprende es que uno de los términos con mayor aumento de búsquedas durante el año pasado sea “albañiles mexicanos”. A alguien le gusta cucharear la mezcla, o bien, saben algo de los legendarios brazos de albañil –ya saben, tiesos y venudos–.

El porno, como otras artes e industrias, cuenta con una pléyade de personas talentosas comprometidas con dar lo mejor del entretenimiento sexual a los espectadores ávidos de pujidos y fluidos corporales. Por ello, el trabajo de actores y actrices no pasa desapercibido. Pero, ¿quiénes son los preferidos del mexicano? Ellas. Sí, ellas, no hay hombres en el top tres de los intérpretes más populares en México.

¿Con quienes tienen sueños húmedos los mexicanos?

No dejes que su juventud te engañe. A sus 25 años, Dillion Harper –originaria de Florida, Estados Unidos– ha participado en casi 250 cintas para adultos desde su debut en 2012. Su talento, demostrado en cintas como Sexual Healing y Milf Banged, la han posicionado –disculpe usted el juego de palabras– como una de las favoritas en todo el mundo y la preferida por la audiencia mexicana.

Dillion Harper es la actriz porno favorita de los mexicanos.

En el segundo lugar de preferencias se encuentra Mia Khalifa. Retirada prematuramente –una pena, si nos preguntan– a los 23 años, ella pronto se convirtió una sensación por su fuerte presencia en redes sociales pero, aún más importante, por su nacionalidad libanesa. Durante su carrera fue severamente criticada por su país y Medio Oriente, en general.

La breve carrera de Mia Khalifa no fue impedimento para convertirse en leyenda.

Con mucha más experiencia –en la industria–, Lisa Ann comenzó su carrera en 1993 y se retiró del sexagésimo noveno arte en 2014, a sus 42 años durante los cuales filmó 565 películas. A pesar de estar retirada –ahora solo es directora–, Lisa Ann ocupa el tercer lugar de las preferencias entre los mexicanos; esto no sorprende para tratarse de una actriz que ha ganado reconocimientos importantes como “Madura del Año”, “Hottest Milf” y en 2009 recibió la investidura al Salón de la Fama de Adult Video News.

La veterana Lisa Ann dejó de estar al frente de las cámaras desde hace algunos años, pero su popularidad continúa.

Ahora que sabes lo que sabes, bien puedes saber quién ve pornografía (tu primo, tu mejor amigo o quizá eres tú) y cómo le gusta satisfacer sus más bajos instintos. 😉

Para hacer esta nota tuvimos que visitar PornHub Insights, no la sección de videos.

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'Los talibanes no aceptan la justicia impartida por mujeres': la desesperada huida de una jueza afgana

Como otras mujeres que desempeñaron posiciones en el poder judicial afgano antes de que el Talibán tomara el poder en 2021, esta jueza temía que su trabajo pudiera representar una amenaza para su vida y la de su familia.
17 de agosto, 2022
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Cuando desembarcó en Brasil con su familia, Sahar* sólo tenía una maleta con una o dos mudas de ropa.

La jueza salió de Afganistán a toda prisa el año pasado, huyendo de los talibanes y tuvo que dejar todo atrás.

Como muchas otras mujeres que ocuparon cargos en el poder judicial afgano antes de que el grupo fundamentalista tomara el poder en agosto de 2021, temía que su trabajo pudiera representar una amenaza para su vida y la de su familia.

“Tuve que dejar atrás todo lo que construí en Afganistán: mi casa, mis posesiones y parte de mi familia”, le dijo la jueza a BBC News Brasil.

“Tenía una vida completa y lo perdí todo”.

En los últimos 20 años, 270 mujeres se han desempeñado como magistradas en Afganistán. Muchas de ellas lograron escapar con la ayuda de la Asociación Internacional de Juezas (IAWJ) y se refugiaron en varios países del mundo.

Brasil otorgó visas humanitarias a siete de estas juezas y a tres magistrados. Todos llegaron al país en octubre pasado y fueron recibidos por la Asociación de Magistrados Brasileños (AMB).

Pero alrededor de 90 juezas siguen atrapadas en su país, escondidas.

“Salir de allí”

En su relato, Sahar detalla los momentos de miedo y desesperación que precedieron a su huida de Afganistán.

La jueza y su familia tuvieron que dejar su hogar para esconderse en otro lugar después de que los talibanes tomaron el poder.

Los talibanes tomaron el control de Afganistán en agosto del año pasado.

Getty Images
Los talibanes tomaron el control de Afganistán en agosto del año pasado.

Con la caída del gobierno afgano, jueces de todo el país comenzaron a ser perseguidos por su participación en los juicios y condenas de miembros del grupo extremista durante el período de ocupación estadounidense.

Los talibanes incluso abrieron prisiones en todo el país, liberando a hombres que los magistrados habían encarcelado.

La vida de las mujeres también cambió drásticamente con el establecimiento del régimen. Se prohibió a las niñas recibir educación secundaria, se disolvió el ministerio de la mujer y, en muchos casos, se impidió que las empleadas regresaran al trabajo.

“Grupos como los talibanes, Daesh (Estado Islámico) y otros no aceptan la justicia impartida por mujeres”, dice Sahar.

“La situación se volvió realmente desesperada cuando los talibanes comenzaron a registrar las casas de todos los jueces. Invadieron la Corte Suprema y obtuvieron acceso a todo tipo de información sobre nosotros, como fotos, direcciones y documentos”.

“Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que realmente no podíamos quedarnos en Afganistán porque era demasiado peligroso”, dice.

La ayuda

La jueza inicialmente se refugió en la casa de los familiares.

“Estábamos encerrados sin poder salir. No podíamos volver a nuestro departamento ni sacar nuestras cosas porque los talibanes patrullaban nuestra cuadra”.

Después de que los talibanes tomaron el poder en agosto de 2021, miles de afganos intentaron huir del país.

AFP
Después de que los talibanes tomaron el poder en agosto de 2021, miles de afganos intentaron huir del país.

“Fue realmente difícil. No podía cocinar ni lavar ni hacer nada, solo pensaba en que tenía que salir de allí“.

Pasaron dos meses antes de que Sahar recibiera la noticia de que iba a ser rescatada y de que recibiría refugio en Brasil.

“Le informamos sobre nuestra situación a la IAWJ y ellos entraron en contacto con varios países en busca de ayuda y visas para nosotras, las juezas”.

“Cuando me tocó a mí, me dijeron que íbamos a Brasil”.

La magistrada se mudó con sus familiares más cercanos. Por razones de seguridad, no se revelaron los detalles de la operación que los sacó de Afganistán y los trajo a Brasil.

“Dijeron que no podíamos llevar muchas cosas con nosotros, porque todo tenía que ser discreto. Así que no trajimos casi nada, tal vez solo una o dos mudas de ropa”, le dijo Sahar a BBC News Brasil.

“Tengo que controlarme para no llorar cuando recuerdo el día que nos fuimos. Fue una gran desgracia para nosotros”.

“Teníamos una buena casa, un buen salario y nuestra familia en Afganistán y dejamos todo atrás. Fue una situación muy mala, apenas puedo describirla con palabras”.

Miedo por lo que queda atrás

En sus más de cuatro años como magistrada en Afganistán, Sahar estuvo involucrada principalmente en casos penales.

Esta imagen de archivo muestra a una maestra en Afganistán, donde mujeres y niñas fueron excluidas de la escuela secundaria.

Getty Images
Esta imagen de archivo muestra a una maestra en Afganistán, donde mujeres y niñas fueron excluidas de la escuela secundaria.

La jueza dice que está orgullosa de su trabajo, especialmente en casos relacionados con la seguridad y el bienestar de otras mujeres.

“Tiene que haber espacio para que las mujeres sean juezas, porque una mujer confía en la otra. Las mujeres que fueron a la corte pudieron abrirse más con nosotras”, cuenta.

Era muy feliz en mi trabajo. Desde pequeña soñaba con ser jueza y hacer justicia para las familias y los niños”.

Sahar dice que no le tocó juzgar ningún caso directamente relacionado con el Talibán, pero admite que pudo haber participado en juicios por delitos comunes cometidos por miembros del grupo.

“Procesé todo tipo de casos, como asesinato, secuestro, robo, corrupción, casos de familia”.

Debido a su trabajo, teme por la vida de algunos miembros de su familia que aún se encuentran en Afganistán.

“Tengo miedo porque tienen todo tipo de datos e información sobre nosotros. Podrían estar en peligro“, dice.

“Cuando salimos de Afganistán todos se mudaron y se escondieron en otros lugares”.

“Hablo con ellos a veces, pero no mucho porque creo que nuestros números pudiesen estar siendo interceptados”.

E incluso a millas de distancia de Afganistán, Sahar dice que todavía teme por lo que dejó atrás.

“A veces todavía tengo miedo, porque soy humana y pienso demasiado en las cosas”.

Vida en brasil

Sahar y los otros nueve magistrados que se refugiaron en Brasil recibieron visas humanitarias emitidas sobre la base de una ordenanza interministerial publicada en septiembre de 2021, por los ministerios de Relaciones Exteriores y de Justicia y Seguridad Pública.

Entre jueces y familiares, 26 personas llegaron al país en octubre pasado.

“Todos llegaron a Brasil muy asustados, preocupados por la seguridad y sin hablar una palabra de portugués”, dice Renata Gil, presidenta de la Asociación de Magistrados Brasileños que coordinó la recepción de las familias.

Para que pudieran reiniciar sus vidas, todos recibieron alojamiento, alimentación y atención médica proporcionada por esa organización y sus socios.

Los magistrados y sus familias también están estudiando inglés y portugués y sus hijos han obtenido becas en escuelas locales.

“Todas las juezas que recibimos tienen profundas cicatrices por todo lo vivido y un gran dolor por lo perdido. Es un proceso de adaptación intenso”, indica Gil.

“Pienso en mi país”

Después de un período inicial viviendo en alojamientos militares, Sahar ahora vive con toda su familia en una propiedad alquilada.

Una vista de Kabul

BBC
Una vista de Kabul.

Fue empleada como asistente legal por un bufete de abogados, donde investiga casos relacionados con inmigración.

La jueza dice que, antes de mudarse a Brasil, sabía muy poco sobre el país. “No había oído mucho sobre la gente, la cultura o el idioma”, precisa.

Y aunque está muy agradecida por la cálida bienvenida y la ayuda que ha recibido, Sahar dice que no pasa un día sin pensar en volver a casa.

“Pienso en mi país, mi familia y mi antiguo trabajo todos los días. Afganistán es mi patria y la extraño cada día”.

“No puedo decir que estoy disfrutando mi tiempo en Brasil, porque esta situación no es nada fácil”, señala la jueza.

“Pero estamos muy agradecidos por toda la ayuda que hemos recibido. La gente aquí es muy amable, al igual que el pueblo afgano”.

“Espero que todo salga bien para poder volver. Sé que la situación no es fácil, pero si Alá lo quiere, tal vez todo se resuelva pronto”.

*El nombre de la jueza ha sido cambiado para proteger su identidad y garantizar su seguridad y la de su familia.

Este artículo fue originalmente publicado en BBCBrasil


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