Cómo las mayores ciudades del mundo luchan contra el smog
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Cómo las mayores ciudades del mundo luchan contra el smog

Más de tres millones de personas mueren al año por el smog, pero algunas soluciones de alta tecnología nos podrían ayudar a luchar contra la contaminación.
AFP
Por Tim Smedley // BBC Mundo
25 de febrero, 2017
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En marzo de 2016, durante tres días, 10 palomas de Londres se hicieron famosas porque cargaban mochilas que vigilaban el smog.

Mientras volaban, estas mochilas enviaban actualizaciones en vivo sobre la calidad del aire, mediante tuits, a los celulares de los londinenses.

En casi todos los casos, las lecturas no fueron buenas.

El problema de la contaminación atmosférica en Londres ha ido empeorando cada año y con frecuencia se eleva a más del triple del límite legal establecido por la Unión Europea.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el smog es el mayor riesgo ambiental mundial para la salud y “sigue aumentando a un ritmo alarmante”.

Más de tres millones de personas mueren cada año a causa de la polución y es especialmente un problema en las zonas urbanas: solo una de cada 10 personas vive en una ciudad que cumple con las directrices de calidad atmosférica de la OMS.

La contaminación del aire en Delhi acorta la esperanza de vida de sus residentes en 6,3 años y una de cada 12 muertes en Londres está vinculada a su aire contaminado.

Asesinos en miniatura

La materia particulada (MP), diminutas partículas emitidas en los gases de escape de los vehículos, es el mayor asesino en el aire.

Una de las partículas más finas, PM2.5, llamada así porque tiene sólo 2,5 micrómetros de diámetro, puede penetrar el tejido pulmonar y entrar en el torrente sanguíneo, donde daña las arterias y causa enfermedades cardiovasculares.

Palomas en el aireDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn 2016, un grupo selecto de palomas londineses fueron equipadas con sensores de aire montados en mochilas miniatura.

El dióxido de nitrógeno (NO2) le sigue entre los componentes más mortíferos: inflama los pulmones haciéndonos susceptibles a la infección. Provoca 23.500 muertes anualmente solo en Reino Unido.

Si bien la mejor solución a largo plazo sería prohibir los automóviles que usan combustibles fósiles, eso no ayudará a los millones que seguirán muriendo mientras tanto, por lo que se manejan algunas soluciones de alta tecnología.

Uno de los enfoques más prometedores se puede encontrar en Pekín, después de que China declarara una “guerra contra la contaminación” en 2014.

Las pautas de la OMS establecen que las PM2.5 no debe superar los 25 microgramos por metro cúbico en un día cualquiera, pero el smog en Pekín es sistemáticamente 10 veces superior a ese nivel (la ciudad más contaminada de China, Shijiazhuang, tiene una media anual de 305 microgramos por metro cúbico).

Torre libre de smog

El inventor holandés Daan Roosegaarde se empeñó en buscar una solución después de visitar Pekín en 2013.

Tres años más tarde, su “Torre Libre de smog” de siete metros de altura, respaldada por el Ministerio Chino de Protección del Medio Ambiente, abrió sus puertas en Pekín en septiembre de 2016.

La Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa “torre sin smog” de Pekín supuestamente puede limpiar un área equivalente a un campo de fútbol.

Se trata de un purificador de aire gigante en un espacio abierto.

De la misma manera que la electricidad estática puede hacer que los cabellos sueltos se peguen a un peine, las partículas en el aire son aspiradas dentro de la torre, donde reciben una carga positiva.

Allí son atrapadas por una placa de eliminación de polvo cargada negativamente y el aire limpio es expulsado por el otro extremo.

Roosegaarde cree que su torre podría ser parte del puente entre la era industrial altamente contaminante y el futuro bajo en gases de carbono.

“Este tipo de solución directa no es definitiva y permanente, es el paso intermedio”, dice.

“Estamos trabajando ahora en el cálculo: ¿cuántas torres necesitamos colocar en una ciudad como Pekín para obtener una reducción de la contaminación del 20% al 40%? No deben ser millares de torres, debe ser cientos. Podemos hacer versiones más grandes también, del tamaño de edificios”.

En cuanto a qué hacer con los desechos, tiene actualmente una línea colateral de venta de la sustancia compactada como joyas. El Príncipe Carlos posee un par de gemelos “libres de smog”.

Un ejemplo mexicano

La arquitecta residente en Berlín, Allison Dring, directora de Elegant Embellishments, un estudio de investigación y diseño arquitectónico, plantea una solución alternativa.

Hospital Manuel Gea González, en MéxicoDerechos de autor de la imagenELEGANT EMBELLISHMENTS
Image captionLa fachada del hospital Manuel Gea González, en México, está cubierta de una sustancia que convierte el dióxido de nitógreno en sal.

Su primera incursión en la batalla contra la contaminación del aire comenzó en Ciudad de México a principios de 2000, cuando la urbe estaba luchando para sacudirse de su indeseable reputación de la capital más contaminada del mundo.

La principal preocupación de Dring fue la eliminación del dióxido de nitrógeno de los gases de escape que los vehículos.

Su respuesta inicial fue revestir los edificios con dióxido de titanio fotocatalítico, que utiliza los rayos ultravioletas de la luz solar para convertir el dióxido de nitrógeno en ácido nítrico. Así, el ácido nítrico es inmediatamente neutralizado, transformado en una sal inofensiva y arrastrado por la lluvia.

Observando la naturaleza para maximizar la superficie de la fachada de un edificio, Dring creó un diseño de coral para atrapar la luz y el viento de todas partes.

Su mayor proyecto hasta la fecha cubre 2.500 metros cuadrados del Hospital Manuel Gea González, en el sur de Ciudad de México, que reduce la contaminación en la calle en el equivalente de unos 1.000 vehículos diarios.

Dring ahora está fabricando un material de construcción a partir de biocarbón, una sustancia semejante al carbón que se obtiene quemando subproductos de cultivos agrícolas o recortes de árboles en un horno de pirólisis, lo que permite descomponer químicamente los materiales orgánicos calentándolos a altas temperaturas en ausencia de oxígeno.

“Significa que estás sacando carbono del cielo, convirtiéndolo en un material y luego usándolo para construir”, dice Dring.

Los árboles hacen eso también: sacan carbono del aire y lo atrapan como madera.

“Así que estamos eliminando más CO2 que el tronco de un árbol“, dice Dring.

Además, alega que el biocarbón es “un tipo de plástico, moldeable, que se puede configurar, algo que realmente no puede hacerse con la madera”, convirtiéndolo en el material perfecto para el diseño arquitectónico.

El nuevo material de construcción de Dring, llamado Made Of Air (“Hecho de aire”), hará su primera aparición como revestimiento de fábrica industrial en Berlín en 2017.

Cuestión de educación

Sin embargo, educar a los residentes urbanos sobre los peligros de la contaminación ambiental sigue siendo casi tan difícil como encontrar respuestas científicas al problema.

Fuerte tráfico en una autopistaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa solución de largo plazo, piensan especialistas, es prohibir los automóviles que funcionan con combustibles fósiles. Mientras tanto, la tecnología intenta encontrar soluciones.

La esperanza era que la patrulla de palomas animara a los londinenses a tomar más conciencia sobre el aire que respiraban.

“La contaminación es invisible, así que si queremos hacerla visible tenemos que encontrar una manera de captar la atención de la gente”, dice Pierre Duquesnoy, ejecutivo de la agencia DigitasLBi, que impulsó la idea en asociación con Plume Labs, la aplicación para contaminación atmosférica.

Duquesnoy la compara con la obsesión por los alimentos saludables que hay en su Francia natal.

“La gente está tan preocupada ahora por lo que come que mira todos los paquetes, voltea la comida y lee todas las etiquetas”, dice.

Mientras más informados estamos sobre lo que comemos, explica, más interés tomamos en lo que consumimos.

Y consumimos unos 8.000 litros de aire cada día.

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¿En México hay más terremotos en septiembre? Esto dice la ciencia

Las coincidencias en las fechas de sismos intensos han llevado a muchos en México a afirmar que septiembre es el mes de los terremotos. Pero los científicos y los números muestran que no es así.
17 de septiembre, 2021
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Se trata de un mito que se ha visto reforzado por recientes coincidencias: septiembre es un mes de grandes sismos en México.

El pasado 7 de septiembre, un sismo de magnitud 7.1 sacudió la Ciudad de México y el sur del país, al igual que ocurrió en la misma fecha de 2017, cuando otro terremoto de magnitud 8.2 remeció la región.

Y el 19 de septiembre es otro día grabado en la mente de muchos.

En 1985 ocurrió un terremoto de magnitud 8.1, el más devastador de los últimos tiempos para el país. Y exactamente 32 años después, otro sismo de 7.1 también dejó cientos de muertos y edificios destruidos.

Esto ha llevado a muchos mexicanos a cuestionarse si hay algún fenómeno que haga que septiembre -o “septiemble”, como algunos lo llaman en broma- sea un mes de grandes terremotos.

Para los científicos hay una respuesta clara: son solo coincidencias. ¿Por qué?

¿Es septiembre cuando más ha temblado? No

Desde que hay registros sísmicos en México, a partir del año 1900, ocurrieron 86 sismos considerados “grandes” por ser de magnitud mayor a 7.0, según las estadísticas del Servicio Sismológico Nacional (SSN) mexicano.

El mes que más eventos acumuló en los últimos 121 años es diciembre, con 12 terremotos. Un paso atrás está septiembre, con 11, y le sigue junio con 10.

Eso muestra que en realidad esos tres meses acumulan la mayor actividad sísmica, pero por una diferencia marginal. El resto de los meses tienen registros variados.

Sismos en México desde 1900*. Magnitud mayor a 7,0. *Hasta el 15/09/2021.

¿Por qué la gente “siente” que tiembla más en septiembre?

Los científicos reconocen que la duda de la población es entendible dado que una persona acostumbra a relacionar los eventos que le han tocado vivir.

Cualquier habitante de Ciudad de México que tenga más de 40 años vivió dos temblores, el de 1985 y el de 2017, en la misma fecha: un 19 de septiembre.

“Esto es una percepción. Percepción válida, percepción lógica de la gente, porque estamos acostumbrados a medir los fenómenos naturales a escala de la vida humana, lo cual no siempre es el punto de vista más adecuado”, dijo el sismólogo Luis Quintanar en una rueda de prensa el pasado 13 de septiembre.

“Para medir su frecuencia, su intensidad, debe de ser a escala geológica, no a escala de la vida humana, que son 60, 70 años, sino a escala un poco mayor de los 100, 200 o más años”, añadió.

Un vendedor de periódicos

Getty Images
“De nuevo” titulaba el diario Metro luego del terremoto del 19 de septiembre de 2017, 32 años después del de 1985.

¿Se pueden predecir los sismos?

Los científicos del SSN y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fueron cuestionados sobre la posibilidad de que vuelva a ocurrir otro sismo este 19 de septiembre.

Pero la respuesta es enfática: no es posible saberlo.

“Los sismos no pueden predecirse. Y esto hay que tomarse muy claramente desde ambos puntos de vista: no podemos decir cuándo va a ocurrir un sismo, pero tampoco vamos a poder asegurar que no van a ocurrir sismos”, dijo Jorge Aguirre, del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“Sabemos que existe una cierta actividad sísmica debido a la dinámica de la Tierra y que eventualmente vamos a seguir teniendo sismos en México, pero no sabemos ni cuándo, ni a qué horas. Y no podemos ni asegurar que no vaya a haber sismos, ni asegurar que vaya a haber sismos en algún lugar o en alguna fecha”, añadió.

Las poblaciones del centro, sur y sureste de México, incluida la capital del país, están expuestas a la sismicidad por las diversas fallas geológicas que hay en sus alrededores, así que es probable que los eventos sísmicos sigan presentándose.

¿La época de lluvias genera sismos?

Al proliferar la creencia de que septiembre es un mes de sismos grandes también se ha difundido entre la gente que esto podría deberse a que es la época de lluvias puede tener algún efecto en el subsuelo.

Pero no es así: “Desde el punto de vista científico (…) ni las lluvias, ni mucho menos otras cosas tiene que ver con que tiemble más en septiembre. No sólo en México, en todo el mundo no hay ninguna evidencia de esto”, dijo Arturo Iglesias, jefe del SSN.

“Quizá la excepción sea la sismicidad que a veces se induce por la recarga de presas. Ahí sí, a veces, cuando una presa se recarga de manera típica, por ejemplo, después de un huracán o algo así, suele ocurrir sismicidad local pequeña que tiene que ver con el propio peso del agua que altera el estado de esfuerzos alrededor de una presa”, explicó.

Edificios destruidos tras el terremoto de 1985 en México

Getty Images
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 fue el más devastador del último siglo.

¿Y hay una relación de los sismos con el cambio climático?

Relacionado a las lluvias más intensas, huracanes, inundaciones o sequías de los últimos años con el cambio climático, también han surgido dudas de si puede haber una relación con los sismos.

Pero los expertos nuevamente indican que no hay ninguna evidencia de eso.

“No hay una correlación”, explicó Rosa María Ramírez, directora del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“El cambio climático causa desastres, al igual que los sismos. Pero no hay una correlación”, enfatizó.

Los científicos dicen que la tecnología ha evolucionado en las últimas décadas para mejorar la detección, medición y pronóstico de afectación de un sismo, lo cual permite salvar vidas a través de las alertas tempranas y el mejoramiento de los códigos de construcción.

Pero piden a la población evitar la difusión de rumores como el de que septiembre es un mes de “temblores grandes”.

Madre

Getty Images
Una madre llora en la ceremonia en recuerdo de los niños fallecidos en una escuela en el terremoto de 2017.

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