Cómo los comediantes en EU se han convertido en la oposición más feroz contra Donald Trump
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Cómo los comediantes en EU se han convertido en la oposición más feroz contra Donald Trump

El cineasta Michael Moore dijo hace poco en una manifestación contra Donald Trump que al mandatario "la comedia le afecta". Y a juzgar por el éxito de programas como "Saturday Night Live" y los mensajes críticos del presidente contra estos, parece tener razón.
BBC Mundo
Por Ana Pais BBC Mundo
10 de febrero, 2017
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Imitar a Donald Trump parece simple.

”Sus ojos nunca están del todo abiertos y su boca nunca está del todo cerrada”, dice el comediante Greg Shapiro en un video titulado “Cómo imitar a Trump cuando tienes manos grandes”.

Luego, explica Shapiro, hay que sumar justamente la gesticulación de las manos, así como la entonación y estructura “sorpresa” de las frases: “La forma en que Trump responde a una pregunta es muy entretenida, porque nunca sabes cómo va a terminar la oración”.

Sin embargo, una cosa es poder imitar al presidente de Estados Unidos y otra muy diferente es hacer sátira política de actualidad que se convierta en noticia nacional.

Eso es lo que varios programas de televisión humorísticos están logrando hoy en día en Estados Unidos.

De hecho, la comedia se ha convertido en la oposición más feroz al gobierno de Trump.

“La comedia le afecta”, dijo el cineasta Michael Moore ante una multitud de manifestantes en la noche previa a la toma de posesión del mandatario el 20 de enero pasado.

“Si se burlan de él, si lo ridiculizan o simplemente muestran que no es popular (…), va a implosionar”, agregó. “Formemos un ejército de comediantes y lo derribaremos”.

Stephen Colbert junto a Jon Stewart en el programa Entre 1999 y 2015 Jon Stewart (derecha) condujo “The daily show”, donde hicieron escuela muchos de los comediantes del momento, como Stephen Colbert (izquierda), John Oliver, Samantha Bee y Trevor Noah, actual conductor del programa.

Ese “ejército” tiene como voces relevantes a programas televisivos como The late show con Stephen Colbert (CBS), Last week tonight con John Oliver (HBO), Full frontal con Samantha Bee (TBS), Late night con Seth Meyers (NBC) y The daily show con Trevor Noah (Comedy Central).

Pero quizás el programa humorístico que más notoriedad ha cobrado en la era Trump ha sido Saturday Night Live.

Los sketch del veterano espacio de la cadena NBC imitando al presidente estadounidense y a su equipo de gobierno se ríen del poder haciendo algo distinto a los talk shows: repitiendo sus acciones, a veces palabra por palabra.

“Señor Guacamole”

En octubre, con motivo del primer debate presidencial entre los entonces candidatos Hillary Clinton y Donald Trump, el actor Alec Baldwin estrenó su imitación del líder republicano en Saturday Night Live.

Tuit de Trump que dice: Derechos de autor de la imagenTWITTER
Image caption“Recién intenté ver ‘Saturday Night Live’: ¡es imposible de mirar! Totalmente sesgado, nada gracioso y la interpretación de Baldwin no podría ser peor. Triste”, dice uno de los tantos tuits de Trump contra el programa.

Junto con Kate McKinnon en el papel de Clinton, parodiaron cada uno de los tres debates mezclando fragmentos literales de la realidad con su usual humor satírico.

Por ejemplo, al responder por qué sus políticas de inmigración son mejores que las de Clinton, el personaje de Baldwin responde: “Porque ella quiere fronteras abiertas y eso es una locura. La gente está entrando a nuestro país desde México y algunos sonbadhombres“.

Palabras más, palabras menos, Trump dijo eso mismo en uno de los debates.

Pero luego Baldwin agrega: “Tengo una fantástica relación con México. Me reuní en persona con el presidente. Olvidé su nombre, creo que era algo como Míster Guacamole. Perdón, Señor Guacamole. También conocí a su hermosa esposa, Taquito, y sus hijos gemelos, Chips y Salsa”.

Baldwin, quien no forma parte del equipo estable de humoristas de Saturday Night Live, lleva ya 10 apariciones en el programa como el magnate neoyorquino. Y es probable que hayan muchas más.

Esta semana la cadena NBC informó que la temporada actual del programa es la más vista en 22 años, con un promedio de 10,6 millones de espectadores.

Donald Trump dando un discurso durante el discurso inaugural y Alec Baldwin imitándolo en una protesta organizada la noche anterior.Donald Trump dando un discurso durante el discurso inaugural y Alec Baldwin imitándolo en una protesta organizada la noche anterior en Nueva York.

Para Trump, en cambio, este programa de humor emblemático de la televisión estadounidense, con 42 años al aire, es “aburrido”, “terrible” y “lo peor de NBC”, según ha tuiteado en distintas oportunidades.

“Recién intenté ver Saturday Night Live: ¡es imposible de mirar! Totalmente sesgado, nada gracioso y la interpretación de Baldwin no podría ser peor. Triste”, escribió el entonces presidente electo en su cuenta de Twitter luego de un capítulo en donde justamente se burlaban de sus hábitos en la red social.

Trump africano

“En los regímenes políticos autoritarios, la comedia y la sátira en particular son una forma más efectiva que los ataques explícitos al poder político”, dice a BBC Mundo Geoffrey Baym, director y docente del Departamento de Medios y Producción de la Universidad de Temple, en Filadelfia, EE.UU.

“Mientras que los oponentes políticos pueden ser disminuidos, atacados y hasta arrestados, las figuras del entretenimiento y los comediantes son más inmunes a la crítica“.

Baym aclara que si bien en EE.UU. sigue existiendo la libertad de expresión y de prensa, “dada la naturaleza de la política estadounidense, Trump está actuando de forma bastante autoritaria”.

“Ataca a sus enemigos, usualmente de forma personal, en la primera conferencia de prensa no aceptó preguntas… Está claro que esta es una administración presidencial que está intentando mantener un gran control de qué puede decir y hacer la prensa, que no acepta con ligereza la crítica y que está intentando intervenir e interferir en el diálogo público”.

Trevor Noah en su programa hablando sobre las similitudes entre Trump y distintos presidentes africanos.El comediante sudafricano Trevor Noah conduciendo un monólogo en “The daily show” en el que comparaba al entonces candidato a la presidencia de EE.UU. con distintos presidentes africanos.

En este sentido, en octubre pasado, el comediante sudafricano Trevor Noah dedicó un segmento de The daily show a comparar algunas propuestas y afirmaciones de Trump con distintos presidentes de África.

“Donald Trump es presidenciable. Lo que pasa es que es candidato a la presidencia en el continente equivocado”, explica Noah en el video que se ubica entre los cinco más vistos del canal de Youtube del programa.

Por ejemplo, compara “el grado de autoestima” de Trump con el del expresidente de Uganda Idi Amin, quien oficialmente se hacía llamar por el título: “Su excelencia el presidente vitalicio, mariscal de campo Al Hadji doctor Idi Amin, VC, DSO, MC, CBE, señor de todas las bestias en la Tierra y los peces en el océano y conquistador del imperio británico en África en general y en Uganda en particular”.

A continuación, en el video se despliega la imagen de una torre dorada con este extenso nombre escrito en su fachada y Noah acota: “Por suerte Idi Amin no era dueño de ningún casino”.

El público en la asunción de Donald Trump (izquierda) y la de Barack Obama en 2009 (derecha).La asunción de Donald Trump (izquierda) y la de Barack Obama en 2009 (derecha). Ambas imágenes fueron tomadas desde el obelisco que se conoce como el monumento a Washington.

Los chistes se escriben solos

Uno de los grandes temas de la campaña presidencial de EE.UU. y ahora del gobierno de Trump es la verdad.

El mejor ejemplo es quizá el disenso sobre el tamaño de la multitud en el día de la toma de posesión de Donald Trump en comparación con la de Barack Obama en 2009.

Según el secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, la ceremonia de asunción de Trump fue “la que ha tenido mayor cantidad de público en la historia de los juramentos presidenciales”.

“Los medios están malinterpretando las imágenes y utilizando datos pocos claros para minimizar el enorme respaldo que recibió el presidente el día de su toma de posesión”, agregó.

Este y otros enfrentamientos de Spicer con la prensa fueron parodiados este sábado en un sketch de Saturday Night Live, en donde el secretario de prensa fue interpretado por la actriz Melissa McCarthy.

“Quiero empezar por ofrecer una disculpa en su nombre hacia mí por cómo me han tratado en las últimas dos semanas”, dice en tono combativo el personaje de McCarthy a los periodistas en rueda de prensa. “Y no acepto las disculpas”.

Melissa McCarthy interpretando al secretario de prensa del gobierno de Trump, Sean Spicer, en Saturday Night Live.La actriz y comediante Melissa McCarthy interpretó con un tono combativo al secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, en “Saturday Night Live”.

El sketch tuvo tal repercusión que el jueves el periódico The Washington Post tituló: “Sean Spicer fue un completo Melissa McCarthy hoy”.

En palabras de Evan Smith, profesor de medios en la Universidad de Syracuse, en el estado de Nueva York, “los chistes casi que se escriben solos”.

“Uno podría pensar que estaríamos llegando a un punto de saturación porque tuvimos tantos meses de todos estos chistes políticos”, dice Smith a BBC Mundo.

Sin embargo, agrega, el gobierno estadounidense “está siendo tan activo que todos los días aborda nuevos temas” a la agenda.

De hecho, muchos medios han incorporado el análisis de estos programas de humor dentro de su cobertura. Desde esta semana, por ejemplo, el resumen matutino de noticias del diario The New York Times incluye un video humorístico recomendado.

Viajeros del futuro

Samantha Bee sonriendo.Evan Smith, profesor de medios en la Universidad de Syracuse, dice: “Hoy en día los estudios muestran que muchos adultos jóvenes obtienen la información (…) de comediantes como Trevor Noah, John Oliver o Samantha Bee” (en la foto).

“Hoy en día los estudios muestran que muchos adultos jóvenes obtienen la información no de los diarios o de los informativos centrales, sino de comediantes como Trevor Noah, John Oliver, Samantha Bee o incluso Saturday Night Live“, dice Smith.

John Oliver, por ejemplo, ha negado en varias oportunidades que su programa, Last week tonight, haga periodismo. Lo suyo, sostiene, es humor basado en la realidad.

Sin embargo, muchos de los segmentos de su programa son citadas como fuente informativa por los medios como, por ejemplo, su análisis de la factibilidad del muro propuesto por Trump en la frontera sur con México.

En el video más visto en el canal de Youtube de Last week tonight, el comediante británico dice sobre Trump: “No tenemos manera de saber cuál de sus inconsistentes puntos de vista llevará a cabo cuando gobierne. Pero cuando sea juramentado como presidente, el 20 de enero de 2017, ese día sus opiniones van a importar“.

“Y tú vas a recordar esa fecha, porque ese día van a llegar viajeros del futuro parar intentar frenar todo esto para que nunca suceda”.

John Oliver haciendo stand up.El comediante británico John Oliver ha negado en varias oportunidades que su programa, “Last week tonight”, haga periodismo.

Cruzar fronteras

Según Baym, la sátira política en Estados Unidos comenzó a cobrar importancia tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la posterior invasión militar a Irak.

“El periodismo no estaba funcionando como una crítica formal al gobierno de George W. Bush. Fue entonces cuando Jon Stewart y Stephen Colbert se convirtieron en voces importantes del escenario político estadounidense”, afirma.

En su opinión, en este momento el problema con el periodismo es otro: “Tenemos tantas fuentes de información y desinformación, que ya no hay medios masivos que hablen a todos en la nación. La gente elige la información que quiere escuchar y las noticias que explican su visión del mundo”.

“La comedia tiene la capacidad de cruzar fronteras y apelar a una audiencia más grande y variada que muchos medios de información”.

Holanda segundoSi Estados Unidos va a ser prioridad y estar “primero”, como promete Trump, entonces Holanda quiere ser el segundo, según un video humorístico que se volvió viral.

El fenómeno del humor unido a Trump hasta ha cruzado fronteras literalmente.

En los últimos días han surgido decenas de videos donde distintos países del mundo, especialmente de Europa, le presentan su nación al nuevo presidente de EE.UU.

La consigna es siempre la misma: si EE.UU. va a ser prioridad y estar “primero”, como promete Trump, entonces el país del video quiere ser el segundo.

Esta tendencia viral comenzó con Holanda, con un video en donde el narrador, imitando la voz de Trump, le explica varias características del pueblo holandés y muestra atracciones turísticas, como Afsluitdijk: “Es un gran gran muro que construimos para protegernos de toda el agua de México. De hecho, construimos un océano entero entre nosotros y México”.

El narrador es el antes mencionado Greg Shapiro, quien está radicado en Holanda desde los años 90.

La verdad detrás del chiste

Según explica el escritor Lee Siegel a BBC Mundo, el humor político es “terapéutico”, pero presenta sus riesgos.

En su opinión, Stewart y Colbert son en parte responsables de lo que él llama “la atmosfera de las noticias falsas”.

“Su desprecio por cada aspecto del proceso político democrático fue la versión liberal del cinismo y el nihilismo que ayudaron a proyectar a Trump a la Casa Blanca”, escribió Siegel en una columna publicada en la revista Columbia Journalism Review de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

De todos modos, Siegel dice a BBC Mundo: “El entretenimiento siempre suaviza la verdad incluso cuando la expone. No conozco ningún comediante que diga nada tan duro y consecuente” como el buen periodismo.

Y agrega: “Trump responde a los comediantes porque quiere distraer a la gente de lo que se está informando sobre él en las noticias”.

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*La BBC no se hace responsable del contenido de páginas externas.

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Cómo la COVID está causando una crisis de oxigeno en América Latina y algunos países en desarrollo

¿Por qué los gobiernos de África, América Latina y Asia están luchando por conseguir oxígeno durante la pandemia?
29 de enero, 2021
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Antes de que la clínica se quedara sin oxígeno, Maria Auxiliadora da Cruz había mostrado alentadores signos de progreso contra la covid-19.

El 14 de enero, sus niveles de oxígeno habían estado por encima del nivel normal del 95%, pero pocas horas después de haber sido privada de ese recurso vital, sus niveles cayeron al 35%.

En esta instancia, a los pacientes normalmente se los intuba y se les suministra oxígeno a través de una máquina. Esto no ocurrió con esta enfermera jubilada de 67 años, que falleció.

“Fue horrible”, dice su nuera Thalita Rocha. “Fue una catástrofe. Muchos pacientes ancianos comenzaron a deteriorarse y ponerse azules”.

En un emotivo video que se viralizó en las redes sociales, Rocha describió lo que sucedía en la Policlínica Redenção en la ciudad de Manaos, en el norte de Brasil.

“Estamos en una situación desesperada. Toda una unidad de emergencia simplemente se ha quedado sin oxígeno … Mucha gente está muriendo”.

Rocha le dijo al Servicio Brasileño de la BBC que diez personas en la sala de guardia murieron ese día y que cree que su suegra podría haber sobrevivido.

“Ella no murió de covid. Lamentablemente, falleció por la falta de oxígeno“.

Thalita Rocha

Thalita Rocha
El video de Thalita Rocha pidiendo ayuda se hizo viral en las redes sociales.

Brasil tiene el segundo mayor número de decesos por covid del mundo, con más de 219.000 muertos.

En Manaos, el sistema de salud de la ciudad colapsó dos veces durante la pandemia y las muertes se duplicaron entre diciembre y enero, lo que llevó al gobierno local a anunciar planes para 22.000 nuevas tumbas.

Pero los hospitales y clínicas de Brasil no son de ninguna manera los únicos que luchan por conseguir suministros de oxígeno.

En México, donde más de 152.000 personas han muerto por la pandemia, ha habido informes de ladrones que se llevaron cilindros de oxígeno de hospitales y clínicas.

En un caso, dos hombres fueron arrestados luego de que un camión cargado con cilindros de oxígeno robados fuera encontrado al norte de Ciudad de México.

A principios de este mes, aparecieron videos que denunciaban la escasez de oxígeno en al menos dos hospitales en Egipto.

En uno, un hombre filmó camas cubiertas con mantas en el hospital al-Husseiniya en la gobernación nororiental de Sharqia y afirmó que “todos en la UCI han muerto“.

Las autoridades egipcias dijeron que cuatro pacientes habían muerto debido a condiciones crónicas preexistentes, no por falta de oxígeno, y han negado rotundamente que haya problemas de suministro.

Pero informes de incidentes similares en varios países han puesto de relieve la presión sobre los gobiernos para que proporcionen este tratamiento básico que permite salvar vidas.

“Crisis de oxígeno”

Un paciente recibe terapia con oxígeno en Lagos.

Getty Images
Uno de cada cinco pacientes con covid requerirá oxígeno, dice la OMS, pero la proporción es mayor en los casos graves.

La organización dice que no tiene datos específicos por país, pero agrega que algunos hospitales han visto aumentar la demanda de oxígeno entre cinco y siete veces los niveles normales debido a la afluencia de pacientes con enfermedades graves y críticas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada cinco pacientes con covid-19 requerirá oxígeno. En casos severos, esto aumenta a tres de cada cinco.

PATH, una organización mundial sin fines de lucro que ayuda a varios gobiernos a responder a la pandemia, encontró que la demanda de oxígeno “aumentó dramáticamente” en 2020 debido a la afluencia de pacientes con hipoxemia (bajos niveles de oxígeno en la sangre) por la covid-19.

“Necesitamos pensar en el oxígeno tanto como pensamos en la electricidad, el agua u otros servicios básicos”, dice Lisa Smith, del programa de dinámicas de mercado de PATH.

“Esto no puede ser algo que solo nos preocupe cuando está mal, porque cuando está mal, la gente se muere”.

Actualmente, se necesitan cerca de 1,5 millones de cilindros de oxígeno todos los días en países de ingresos bajos y medianos para hacer frente a la demanda adicional generada por la pandemia, según una herramienta interactiva creada por PATH para rastrear las necesidades de oxígeno.

Esta herramienta digital ayuda a estimar la escala del desafío para quienes se encargan de formular políticas y fue desarrollada por el proyecto Covid-19 Respiratory Care Response Coordination que incluye a PATH y a Every Breath Counts (Cada respiración cuenta), una asociación público-privada que aboga por un mejor suministro de oxígeno en países de ingresos bajos y medianos.

“Existe una crisis de oxígeno en el África subsahariana, Asia y América Latina“, dice Leith Greenslade, de Every Breath Counts.

“Los países no se dan cuenta de la cantidad de oxígeno que necesitan los pacientes con covid-19: algunos requerirán diez, veinte veces más oxígeno del que necesitaría un paciente normal que necesita oxígeno”.

Pacientes con covid en Sudáfrica

Getty Images
PATH dice que la demanda de oxígeno ha “aumentado drásticamente” en los países de ingresos bajos y medios debido a la covid-19.

Según el rastreador, Brasil ha experimentado uno de los aumentos más drásticos en la demanda de oxígeno del mundo desde noviembre, requiriendo aproximadamente 340.000 cilindros adicionales al día para tratar casos de covid.

Después de que Manaos llegó a un punto crítico, se enviaron donaciones de oxígeno desde otros estados y desde el otro lado de la frontera con Venezuela.

Pero Jesem Orellana, epidemiólogo de la Fundación Oswaldo Cruz, le dijo a la BBC que el riesgo de escasez continúa y se ha agravado por la demanda global.

Maria Auxiliadora da Cruz

Familia de Maria Auxiliadora da Cruz
La salud de Maria Auxiliadora da Cruz se deterioró rápidamente cuando se acabaron los suministros de oxígeno en la clínica de Manaos.

En otros países en desarrollo, como India, hubo un aumento del 68% en la demanda de oxígeno entre abril y julio, luego un salto del 84% entre julio y el momento más álgido en septiembre.

Adamu Isah de Save the Children en Nigeria, donde se necesitan 10.000 cilindros adicionales al día, señaló que hay una “percepción generalizada de que hay escasez de oxígeno en casi todas las regiones del país”.

En Sudáfrica, el rastreador estima que el país necesita 100.000 cilindros adicionales al día.

El ministro de Salud, Zweli Mkhize, dijo que el gobierno estaba haciendo “todo lo posible para asegurarse de que haya oxígeno disponible” y ordenó a los fabricantes de oxígeno, cuyos principales clientes son normalmente grupos mineros, que prioricen las necesidades médicas.

¿De dónde proviene el oxígeno médico?

Un trabajador desinfecta cilindros de oxígeno en El Cairo, Egipto.

EPA
Solo una proporción pequeña del oxígeno que se produce el mundo se destina a fines médicos.

Según PATH, el oxígeno médico representa solo el 5-10% de la producción mundial de oxígeno. El resto se utiliza en diversas industrias, como la minera, química y farmacéutica.

Se produce en grandes cantidades en las plantas y se entrega a los hospitales de dos formas: a granel en tanques de líquido o como gas presurizado en cilindros que contienen volúmenes más pequeños.

El oxígeno líquido es la mejor y más barata tecnología disponible, pero requiere que los hospitales tengan la infraestructura adecuada para canalizar el oxígeno al lado de la cama del paciente. Esto es común en países desarrollados como Estados Unidos y Europa.

Los cilindros no requieren tuberías y se pueden entregar a clínicas sin una infraestructura sofisticada. Sin embargo, su distribución a menor escala significa que son menos rentables, además de ser engorrosos de transportar y manipular, lo que también conlleva un mayor riesgo de contaminación cruzada.

“Algunos países dependen casi por completo del envío de oxígeno a los hospitales, que son transportados en cilindros por terrenos accidentados y largas distancias”, explica el profesor Mike English, que codirige la Unidad de Servicios de Salud del Programa de Investigación del KEMRI-Wellcome Trust en Nairobi y los Sistemas de Colaboración en Salud de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.

“Este es un gran problema y las cantidades necesarias son casi imposibles de proporcionar”.

Según English, la distribución de oxígeno ya era un problema en África antes de la pandemia.

“Antes de la covid, había muchas ocasiones en las que incluso en los hospitales adecuados, un niño enfermo, un recién nacido enfermo o cualquier persona en una situación de emergencia, podía no haber recibido el oxígeno que necesitaban”, explica.

“La covid ha hecho que este problema sea más visible porque ahora también afecta a los adultos”.

Opción tardía

Máquina concentradora de oxígeno utilizada en Nueva Delhi, India.

Getty Images
El oxígeno se puede suministrar a través de una variedad de formas, una de ellas es a través de máquinas que lo filtran del aire, llamadas concentradores.

El oxígeno ha sido considerado un medicamento esencial por la OMS desde 2017.

Pero Smith dice que ha sido tratado hasta el momento como “algo en lo que se piensa después”.

Para ella, se trata “verdaderamente de un problema de los sistemas de salud” en el que se necesitan varios “componentes” a un tiempo para mejorar la situación.

Todos los expertos consultados por la BBC remarcaron el mismo punto, incluyendo en su análisis la necesidad de equipos, entrenamiento y soluciones a largo plazo.

Los hospitales, por ejemplo, podrían construir sus propias plantas de oxígeno para producir un suministro regular.

Pero son costosas, necesitan electricidad confiable y requieren una experiencia considerable e ingenieros calificados para mantenerlos, lo que no siempre es posible, dice English.

“Como cada ‘solución aparentemente fácil’, las plantas de oxígeno requieren partes mucho más amplias del sistema de salud para ser funcionales”, agrega.

Grycian Mussa en el Hospital in central de Lilongwe

UNICEF Malawi/2020/Govati Nyirenda
Grycian Mussa opera una de las plantas de oxígeno en Malawi, establecida con la ayuda de Unicef y UK Aid.

En Malawi, hay tres plantas de este tipo: en el Hospital Central Queen Elizabeth de Blantyre, el Hospital Nkhata Bay y el Hospital Central Kamuzu en Lilongwe.

Para construirlos, el país necesitaba traer equipos y conocimientos técnicos de Sudáfrica, dice Grycian Mussa, principal ingeniero médico del hospital.

Con el confinamiento se produjo una crisis porque todo venía de Sudáfrica y Sudáfrica estaba en cuarentena y Malawi estaba en cuarentena”, explica.

“Creo que es hora de que los países africanos capacitemos a técnicos locales en nuestros países y veamos cómo podemos sostenernos a nosotros mismos. De lo contrario, siempre dependeremos de la ayuda de otros países en medio de las crisis”.

La necesidad de entrenamiento fue puesta en evidencia anteriormente en Nigeria por la “mesa de trabajo sobre oxígeno”, establecida con la ayuda de organizaciones sin fines de lucro y otras agencias para brindar asesoramiento sobre el suministro y el uso de oxígeno, dice Isah.

“Incluso si tienes todos los sistemas de oxígeno del mundo, si no capacitas a las personas sobre cómo detectar niveles bajos de oxígeno en la sangre, realmente estarás perdiendo el tiempo”, añade.

Un oxímetro controla los niveles de oxigenación en la sangre de un bebé en Francia.

Getty Images
“El oxígeno es útil en muchos casos, desde para el bebé más pequeño que necesita oxígeno hasta alguien con enfermedad pulmonar crónica avanzada en poblaciones de edad avanzada”, dice la Greenslade.

Los oxímetros, que se colocan en el dedo para medir los niveles de oxígeno en la sangre, son una forma asequible de controlar a los pacientes si las personas están capacitadas para usarlos. Pero aún queda el problema del suministro.

“Incluso estos, que deberían ser más fáciles de poner a disposición a gran escala, no suelen estar disponibles en los países de bajos y medianos ingresos de África. Proporcionarlos también es algo que recién está empezando a suceder”, dice English.

“Necesitamos ver el suministro de oxígeno como un desafío para todo el sistema y abordar todos los elementos juntos”.

Otras soluciones a corto plazo incluyen el uso de concentradores de oxígeno, una máquina que filtra el aire y lo convierte en oxígeno de grado médico.

La OMS ha distribuido unos 16.000 a nivel mundial durante la pandemia, pero advirtió que “no son suficientes para los pacientes con enfermedades críticas que necesitarán más flujo de oxígeno”.

Mujer con un oxímetro en el dedo en Nigeria.

Reuters
Los oxímetros son una forma barata y efectiva para medir las necesidades de oxígenos, dicen expertos en salud.

Incluso antes de la pandemia, agencias multilaterales como Unicef ​​habían estado distribuyendo concentradores de oxígeno e invirtiendo en plantas de oxígeno en hospitales en el mundo en desarrollo para combatir enfermedades como la neumonía, el “asesino silencioso” que se estima que mata a 800.000 niños cada año.

Ahora existe la preocupación, respaldada por organizaciones como Save the Children y expertos como el profesor English, de que la demanda adicional por la covid-19 de suministros de oxígeno pueda tener un efecto en cadena para el tratamiento de otras enfermedades.

“El oxígeno es útil en muchos casos, desde para el bebé más pequeño que necesita oxígeno, hasta alguien con enfermedad pulmonar crónica avanzada en poblaciones de edad avanzada”, dice la Greenslade.

“La covid nos ha demostrado cuán esencial es en países donde no hay vacunas contra la ella, ni medicamentos. Si vives o mueres, depende a menudo de si consigues oxígeno o no”.

* Investigación adicional de Vinicius Lemos en Sao Paulo


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