México pierde por daño ambiental más de 11 billones de pesos; invierte sólo uno en protección
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México pierde por daño ambiental más de 11 billones de pesos; invierte sólo uno en protección

En 13 años, la degradación ambiental le ha costado a México 11 billones 6 mil 446 millones de pesos, pero las autoridades sólo han invertido 1 billón en protección,
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
3 de febrero, 2017
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Entre los años 2003 y 2015, los “costos totales por agotamiento y degradación ambiental” en México suman un total de 11 billones 6 mil 446 millones de pesos, según estimaciones del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

Durante el mismo lapso, las autoridades mexicanas han destinado al rubro de “gastos en protección ambiental” sólo 1 billón 366 mil 276 millones de pesos, es decir, un equivalente a 10% de lo que se ha perdido por fenómenos como contaminación del aire y del agua, por la generación de residuos sólidos, por la degradación del suelo, así como por el agotamiento de recursos naturales como los forestales o los hidrocarburos.

Según los cálculos del Inegi, entre 2003 y 2015, la actividad más contaminante fue el sector “transportes, correos y almacenamiento”, que provocó daños ambientales por 3 billones 867 mil 75 millones de pesos.

La segunda actividad que más pérdidas ambientales causó, al menos al cuantificar su valor monetario, son las actividades domésticas, que provocaron afectaciones por 2 billones 780 mil 783 millones de pesos.

En tercer lugar en la escala de las actividades que más daño causaron en términos de costo ambiental es la minería, con un impacto ecológico tasado en 2 billones 56 mil 664 millones de pesos.

¿Cuánto invierte el gobierno en protección ambiental?

Las estadísticas del Inegi dejan ver el marcado desequilibrio en la balanza entre los recursos ambientales amenazados y la inversión pública para protegerlos: en 2015, por ejemplo, se perdieron recursos naturales con valor estimado en 907 mil 473 millones de pesos, mientras que el gobierno invirtió ese año en la protección ambiental sólo 141 mil 933 millones.

El gasto público en protección ambiental nunca ha sido una prioridad, al menos al analizar el presupuesto público: entre 2003 y 2005, las autoridades mexicanas sólo destinaron a este rubro 0.6% del Producto Interno Bruto.

Durante el sexenio de Felipe Calderón, esta inversión experimentó un aumento constante, pero de todas formas marginal, hasta llegar a 1% del PIB en el año 2009, y así se mantuvo durante tres años.

Luego, durante el último año del gobierno calderonista y a lo largo de toda la administración del actual presidente de la República, Enrique Peña Nieto, la inversión destinada a proteger los recursos ambientales del país experimentó un descenso mantenido, hasta quedar en 0.8% del PIB en 2015.

Si se analiza el gasto destinado a protección ambiental, por los distintos rubros atendidos, se puede ver que algunos temas de la agenda han recibido menos atención que otros, o bien que, habiéndola recibido, en los últimos años ésta ha descendido significativamente.

En el tema de “Protección al aire, ambiente y clima”, el año 2015 es en el que más dinero se ha invertido: 27 mil 522 millones de pesos.

En cambio, en el tema de “Protección y remediación de suelos, agua subterránea y superficial”, la inversión en 2015 fue prácticamente la misma que se registró en el año 2003.

El rubro de atención a suelos y cuerpos de agua recibió especial atención entre los años 2005 y 2010, lapso durante el cual se dieron aumentos progresivos cada año en el presupuesto asignado, hasta llegar a 8 mil 634 millones de pesos.

Sin embargo, a partir de 2011, los recursos destinados a la restauración de suelo y cuerpos de agua contaminados comenzó a descender, año con año, hasta llegar a sólo mil 646 millones asignados, en 2015.

El año en que más dinero destinaron las autoridades a promover actividades educativas, para fomentar en la población el cuidado del medio ambiente, fue 2010, cuando se invirtieron 3 mil 367 millones a esta área.

Esta inversión, no obstante, se desplomó en los años siguientes, hasta llegar en 2015 a únicamente 287 millones de pesos destinados a la educación ambiental.

En materia de protección ambiental también se han reducido en este sexenio las inversiones públicas en “investigación y desarrollo”, “gestión de los residuos”, “gestión de las aguas residuales” así como en “protección de la biodiversidad y paisajes”.

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NOOA

La Niña está de regreso: qué es y qué significa para el clima en América Latina

El fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y sus efectos se sentirán por varios meses.
NOOA
18 de octubre, 2021
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La Niña está de vuelta por segundo año consecutivo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció el jueves que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.

Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.

“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022“, indicó la agencia.

De acuerdo con el comunicado, los expertos comenzaron a notar que el evento climático se aproximaba en el último mes, cuando detectaron varios factores que apuntaban a su desarrollo entre ellos:

  • temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
  • anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
  • anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.

Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.

“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Pero ¿qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?

La Niña

Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.

El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí.

Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

BBC
Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

Esa agua fría es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica.

Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.

Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.

Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.

Aunque los pronósticos más certeros para la actual temporada se conocerán a finales de este mes, la NOAA y otras organizaciones meteorológicas de América Latina prevén “una La Niña de intensidad moderada“.

Esto, sin embargo, no predice por sí mismo las condiciones en las que se manifestará dado que datos históricos revelan que ha habido casos de sequías más severas en eventos débiles o moderados de La Niña que en eventos fuertes a intensos.

En años anteriores, el fenómeno se ha manifestado muy débil, aunque desde 2020 se comenzaron a experimentar síntomas de un potencial fortalecimiento como fue la larga temporada de huracanes del Atlántico, condiciones de sequía en América del Sur y fuertes lluvias en Centroamérica y el norte de Suramérica.

Cómo afectará a América Latina

Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.

Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.

Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.

Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.

Río Paraná

Getty Images
La sequía ha afectado a varios países de América Latina y ha “secado” ríos como el Paraná.

La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.

En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.

En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.

La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018.

El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.


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