Encuérense o mejor cocinen: insultos contra los que luchan conductoras y periodistas deportivas
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Encuérense o mejor cocinen: insultos contra los que luchan conductoras y periodistas deportivas

Marion Reimers, Jimena Sánchez y Verónica Rodríguez expusieron los insultos que reciben, y activaron una ONG para vencer la discriminación y el acoso que hay respecto a las mujeres que participan en programas de deportes, ya sea como periodistas o conductoras.
Especial
Por Arturo Daen
19 de febrero, 2017
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“Están buenas para una película porno”.

“Que enseñen la papaya, para estar contentos”.

“Lindo outfit para putear”.

Esos son algunos de los mensajes que llegan vía redes sociales a periodistas y conductoras mexicanas, que se dedican a hablar sobre deportes en televisión.

Cada día, según relatan, se topan con decenas o hasta cientos de publicaciones de ese tipo.

Mensajes en los que las tachan de putas, les dicen que quieren violarlas, se cuestiona su capacidad profesional por el solo hecho de ser mujeres, y en muchos momentos se les pide que “enseñen chiches”.

Que “se encueren” o que regresen a la cocina, en lugar de ocupar un espacio que no les corresponde.

“Sigue habiendo este entendimiento de que el deporte es solamente para los hombres”, dijo a Animal Político la periodista deportiva Marion Reimers, de Fox Sports.

Ella y otras compañeras de esa cadena de televisión decidieron exponer en un video el tipo de mensajes violentos que reciben, y además crear una ONG, llamada Versus, para tratar de revertir la discriminación.

 La idea es que esa ONG genere debates, conferencias y talleres que derriben poco a poco los estereotipos y prejuicios, respecto a las mujeres que quieren hablar de deportes en los medios.

“Cuando una mujer se mete a un tema que es propio de los hombres, entre comillas, hay muchísima violencia, que es una forma de sanción social por estar rompiendo las reglas de género”, comentó a Animal Político Gisela Pérez de Acha, abogada y activista que también participa en el proyecto Versus, como asesora legal.

Tanto Marion como Gisela coincidieron en señalar que el periodismo deportivo es un terreno “inhóspito” para las mujeres, porque existe una especie de programación social que dice que ellas solo deben hablar de moda, bebés y cocina, mientras los hombres se ocupan de temas como el deporte o la política.

Cuando deciden desafiar esos atavismos, es que se topan con mensajes como “mejor dedícate a mover las nalguitas porque pensar no es lo tuyo”, o “regresa a la cocina perra, tus opiniones son estúpidas”.

A diferencia de los hombres que participan en los programas deportivos, apuntan, no se ataca en primera instancia su gusto por tal o cual equipo, o alguna otra característica de su labor profesional, sino que la crítica o denostación se centra en su aspecto y su género.

Además, hay momentos en los que hay un trato condescendiente hacia ellas, en un tono de que, aunque son mujeres, es sorprendente que sepan lo que es un fuera de lugar.

Los insultos en redes, según relatan las integrantes de Versus, pueden tener como autor tanto a hombres como mujeres.

Pero el tema de la discriminación no solo se queda del lado de la audiencia.

Tanto Marion como Gisela señalaron que en la industria de programas deportivos hay falta de oportunidades y diversidad, para que las mujeres desempeñen ciertos puestos o actividades, ya que se les encasilla en determinados roles.

En el caso de Marion, le tomó 10 años tener la oportunidad de comentar partidos de futbol en televisión. Y hay muy pocos casos de mujeres a las que les abran el espacio para ser narradoras y hacer todo el relato de un encuentro.

Durante su trayectoria incluso se ha topado con situaciones en las que los propios deportistas o entrenadores le han hecho pasar momentos incómodos o desagradables.

“Lo que pasa con algunos técnicos o con algunos deportistas es que sienten que están en una situación de poder y que, a cambio de otorgar una nota, pues pueden pedir cualquier clase de intercambio”, comentó Marion.

En días pasados, cuando fue presentado en la Ciudad de México el video con insultos hacia presentadoras deportivas, acudió una de las integrantes de la ONG Versus, la conductora de televisión Jimena Sánchez, también de la cadena Fox Sports.

Mientras se transmitían sus dichos en Facebook Live, algunos comentarios fueron: “Jimena enseña las tetas para que valga la pena este video”,  “la doble moral de Jimena, se la pasa enseñando”, o “¿Aquí se desnudará Jimena o qué?”

Durante el evento en el Centro Horizontal, Jimena consideró “estúpido” que se critique a alguien por la forma en que se viste, o que se le pongan etiquetas por el tipo de fotografías que sube a redes sociales.

“No soy puta, sí me gusta vestirme sexy, soy sexy desde que tengo uso de razón”, dijo la conductora que tiene 1.9 millones de seguidores en Twitter.

“No te pueden decir puta porque te pones un bikini”, agregó. “Duele que haya tanta violencia”.

Jimena Sánchez conduce varios programas en la cadena Fox Sports

Respecto al caso de Jimena, Marion Reimers aceptó que llegó a tener en un inicio una actitud incluso sexista, aunque después cambió su perspectiva defendiendo que ella puede vestirse como le plazca, sin que eso abra la puerta a que reciba insultos o incluso amenazas.

“Jimena es igual de transgresora que cualquier mujer que se siente a debatir de tú a tú con un hombre en una mesa de deportes”, dijo Marion a Animal Político.

“Tiene todo el derecho a disfrutarlo (su cuerpo), pero el machismo se nos bota a todos, se nos explota la cabeza, porque no podemos tolerar que disfrute de su sexualidad y de su cuerpo, como lo hace ella, sin estarla ofendiendo”, agregó.

Marion defendió el trabajo de Jimena en programas de entretenimiento, donde se presenta como aficionada a los deportes, y no como periodista, que es un rubro distinto.

Del mismo modo, Gisela insistió en que Jimena no debe ser blanco de ataques solo por su forma de vestir.

“Ella debería poder ser sexy donde ella quiera. ¿Por qué la tienen que castigar por ser sexy? Eso también tiene que ver con un estereotipo de género, porque las mujeres tenemos que ser recatadas, prudentes, como esta figura de la ama de casa perfecta, vestida hasta los talones”, dijo en entrevista.

Otra de las integrantes de Versus, la conductora Verónica Rodríguez, dijo que no quiere acostumbrarse a recibir ataques o ser blanco de violencia por su forma de vestir, o por estar en el ámbito de los deportes y hacer su trabajo.

Los ataques que reciben en redes sociales, mencionó, son un reflejo de la discriminación hacia las mujeres que existe en el país.

El año pasado, Animal Político presentó el especial La violencia contra las mujeres: (no) es normal, con datos como que entre 2012 y 2013 se registraron 2 mil 299 casos de feminicidio en el país.

O que 44% de las mujeres en México ha vivido algún episodio de violencia en su vida durante una relación conyugal.

“Nos dicen que la violencia es nuestra culpa. Que nosotros la generamos por no obedecer estereotipos. Por no ‘cuidar’ la ropa que usamos. Por hablar de temas ‘que no nos incumben’. Por ‘pendejas’ y por ‘putas’. En Versus desafiamos este discurso a través del diálogo, la información y la apertura”, indica la ONG.

A la iniciativa incluso se sumó la periodista venezolana Carolina Padrón, de ESPN, cadena que compite con Fox Sports, donde trabajan Marion, Jimena y Verónica.

“Somos más juntas: @jimenaofficial @LaReimers @verockstar tienen mi apoyo para @mexicoversus!”, publicó Padrón en Twitter.

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Cómo la pandemia de COVID puede llevar a una revolución de las vacunas

Una tecnología prometedora en desarrollo desde hace 30 años utiliza la ingeniería genética para crear vacunas que son más baratas y fáciles de producir a gran escala.
25 de septiembre, 2020
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La enfermedad covid-19 está cambiando radicalmente muchas cosas, una de ellas puede ser cómo funcionan las vacunas.

La pandemia se ha convertido en una oportunidad para probar una nueva tecnología que se viene desarrollando desde hace 30 años.

Algunos científicos están usando la ingeniería genética para hacer que nuestras células produzcan una parte de un virus y así enseñarle a nuestro sistema inmunológico a protegernos de él.

Esto permitiría crear vacunas de forma mucho más rápida. Incluso pueden ser más simples de fabricar y más seguras de usar. Probablemente también sean más baratas.

Solo tenemos que probar que las vacunas genéticas, como se conocen, realmente nos protegen.

¿Oportunidad?

Nunca se hizo. Hasta la fecha, no existe tal vacuna aprobada para su uso en humanos.

Pero dos de las ocho vacunas contra la covid-19 que están en una etapa más avanzada de la investigación utilizan esta tecnología.

Una la fabrican las empresas Pfizer (Estados Unidos), BioNTech (Alemania) y Fosun (China). La otra está siendo desarrollada por la empresa estadounidense Moderna.

Ambas llegaron a la tercera y última fase de pruebas en humanos y se están aplicando a miles de personas para ver si son efectivas.

Las perspectivas son prometedoras, dice Norbert Pardi, profesor e investigador de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos.

Los estudios realizados hasta ahora apuntan a que estas vacunas generan una buena respuesta de nuestro sistema inmunológico y que son seguras.

“Aún necesitamos ver los resultados de la última fase, pero soy optimista. Creo que una o más de ellas serán aprobadas. Esto tiene el potencial de revolucionar el campo de las vacunas para enfermedades infecciosas”, opina Pardi.

Cómo funcionan las vacunas

La mayoría de las vacunas que utilizamos suponen la inyección de un virus o una bacteria en nuestro cuerpo para que el sistema inmunológico pueda identificar la amenaza y crear formas de defendernos.

En el caso de los virus, estos pueden estar debilitados (su capacidad para enfermarnos se ha reducido a niveles seguros) o inactivados (no pueden reproducirse).

Hombre delante de un mural con un dibujo de mujer con máscara.

Getty Images
Más de 32 millones de personas fueron contagiadas con el nuevo coronavirus en todo el mundo.

Existen también las denominadas vacunas de subunidades, en las que solo fragmentos característicos de un virus, como una proteína, por ejemplo, se producen en el laboratorio y se purifican para su uso en la vacuna.

La propuesta de las vacunas genéticas es diferente. En lugar de inyectarnos un virus o parte de él, la idea es hacer que nuestro propio cuerpo produzca la proteína del virus.

Para ello, los científicos identifican la parte del código genético viral que contiene las instrucciones para elaborar esta proteína y nos la inyectan.

Una vez absorbida por nuestras células, funciona como un manual de instrucciones para la producción de la proteína viral.

La célula produce esta proteína y la exhibe en su superficie o la libera en el torrente sanguíneo, lo que alerta al sistema inmunológico.

Las ventajas de las vacunas genéticas

La inmunóloga Cristina Bonorino explica que, en el caso de vacunas atenuadas o inactivadas, es necesario cultivar una gran cantidad de virus para utilizarlo como materia prima.

Las vacunas genéticas no necesitan esto.

Simplemente basta con crear en el laboratorio la secuencia genética deseada.

Esto requiere una estructura de producción mucho más reducida.

“El costo probablemente también sea menor”, dice Bonorino, quien es profesora de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud en Porto Alegre y miembro del comité científico de la Sociedad Brasileña de Inmunología.

Márjori Dulcine, directora médica de Pfizer Brasil, empresa que fabrica una de las vacunas genéticas, explica que, además de que este tipo de vacuna se produce más rápidamente a gran escala, también es flexible.

“Sabemos que el SARS-Cov-2 tiene una gran capacidad para mutar. Entonces, si eso sucede, podemos adaptarnos rápidamente”, asegura Dulcine.

Las vacunas genéticas también eliminan el riesgo de que una persona se enferme cuando se vacuna, lo que puede ocurrir cuando se utilizan vacunas con virus atenuados.

Los virus en ese estado se han manipulado para ser menos peligrosos, pero aun así pueden reproducirse lentamente.

Esto da suficiente tiempo al sistema inmunológico de una persona sana para que reaccione y, en el proceso, aprenda a combatir esa amenaza.

Pero, en casos más raros, si el paciente está inmunodeprimido, puede perder esta carrera contra el virus y enfermar.

“Con este tipo de vacuna no pasa eso, porque no usa un microorganismo vivo. Es completamente sintética“, dice Norbert Pardi, de la Universidad de Pensilvania.

El tiempo necesario para desarrollar una vacuna también se reduce drásticamente. Por lo general, lleva meses tener una vacuna lista para las primeras pruebas. Con las vacunas genéticas se tarda solo semanas.

Protesta antivacuna.

Reuters
Una parte de la población está en contra de las vacunas obligatorias.

“Moderna tardó 42 días desde el momento en que recibió la secuencia genética del virus para comenzar los estudios de la vacuna contra la covid-19. Esto es casi imposible con otras tecnologías”, afirma Pardi.

El científico también dice que las pruebas han demostrado hasta ahora que las vacunas genéticas contra la covid-19 han generado una reacción del sistema inmunológico al menos tan buena como la de las otras candidatas.

“Por lo tanto, no solo son más seguras y relativamente baratas de producir, sino que también son muy efectivas. Esto es muy importante”, analiza.

Vacunas de ADN vs vacunas de ARN

Pero si estas vacunas tienen tantas ventajas, ¿por qué todavía no hay ninguna aprobada para su uso en humanos? Una razón es que la tecnología es reciente.

La primera vacuna de la historia fue creada por el médico británico Edward Jenner hace poco más de 220 años, a principios de los siglos XVIII y XIX, para prevenir la viruela.

En contraste, las vacunas genéticas han estado en desarrollo durante poco más de tres décadas, y solo más recientemente han comenzado a dar resultados más alentadores.

En un principio se creía que sería mejor hacer este tipo de vacuna utilizando ADN, la molécula que contiene toda la información genética de un organismo y que nuestras células utilizan para fabricar las proteínas que componen nuestro cuerpo.

Pero para que esto suceda, el ADN primero debe transformarse en moléculas de ARN, que trasladan esa información a la parte de la célula donde se producen las proteínas.

Los científicos creían que al inyectarnos el ADN del virus, nuestras células podrían absorberlo y, una vez dentro de ellas, transformarlo en ARN para que luego se pudiera producir la proteína en ese microorganismo, lo que iniciaría la reacción inmune.

Pero las pruebas realizadas hasta ahora mostraron que las vacunas de ADN no producen una respuesta inmune lo suficientemente fuerte en humanos.

“No sabemos exactamente por qué”, dice Pardi.

Otra alternativa es usar ARN directamente. El problema es que esta molécula es capaz de generarnos una inflamación muy fuerte que nos puede matar.

También es mucho más inestable que el ADN y se descompone fácilmente en nuestro cuerpo.

“Tenemos en nosotros, en todas partes, enzimas que atacan al ARN. Si se inyecta sin estar protegido, se destruye rápidamente”, describe Jorge Kalil, director del Laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor).

Pero en los últimos 15 años, los científicos encontraron una forma de envolver esta molécula para evitar que se descomponga y llegue a la célula. También lograron reducir el potencial inflamatorio del ARN.

“La expectativa es que, en algún momento a partir de ahora, cuando dominemos esta tecnología, muchas vacunas en el futuro serán de este tipo“, asegura Kalil.

¿Cómo son las vacunas contra la covid-19?

La pandemia ha creado algunas condiciones que probablemente acelerarán este proceso.

Covid-19 es una enfermedad nueva, muy contagiosa y mortal, para la que aún no existe una vacuna. Crear una es urgente.

Hacerlo suele costar decenas o cientos de millones de dólares, pero ahora los gobiernos y las organizaciones están invirtiendo mucho dinero.

Y cuando una vacuna esté lista, los países de todo el mundo estarán interesados en comprarla.

Frascos de vacuna covid-19.

Reuters
Se están desarrollando más de 170 pruebas de vacunas de covid-19

“La mayor dificultad para hacer una vacuna es el dinero, porque la técnica es relativamente sencilla”, dice la inmunóloga Cristina Bonorino.

“Ya existen vacunas de ARN patentadas, pero no se han comercializado. La pregunta es: ¿tiene mercado? Ahora hay mercado y una necesidad insatisfecha”, describe.

Según la Organización Mundial de la Salud, hay 40 vacunas genéticas entre las 187 que se están desarrollando contra la covid-19. Diez ya se están probando en humanos y las dos mencionadas anteriormente se encuentran en la última etapa de esta parte de la investigación.

El estudio de la vacuna de Moderna involucra a 30.000 participantes en Estados Unidos.

La investigación de Pfizer/BioNTech/Fosun también cuenta con 30.000 voluntarios en EE.UU. y otros países, incluido Brasil.

En ambos casos, las empresas ya estaban desarrollando vacunas de ARN para combatir otros virus.

En el caso de Moderna, se trataba del Nipah, un virus que transmiten los murciélagos y puede causar problemas respiratorios e inflamación en el cerebro potencialmente mortales.

Pfizer y BioNTech estaban creando una vacuna de ARN contra la influenza, que causa la gripe.

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

El objetivo es hacer que nuestras células produzcan la proteína del coronavirus conocida como espícula, que tiene una gran capacidad para generar una respuesta del sistema inmunológico.

“Creo que estas vacunas tienen potencial. Los resultados publicados muestran que inducen la producción de una gran cantidad de anticuerpos que neutralizan el virus. La prueba final será ver si esta protección es duradera”, dice el inmunólogo Jorge Kalil.

El estudio de Pfizer durará dos años, pero la compañía espera tener los primeros resultados para presentarlos a las agencias reguladoras a fines de octubre y principios de noviembre.

El momento nos obliga a actuar con rapidez, seguridad y calidad. Nuestro papel es presentar datos robustos a las autoridades”, afirma Márjori Dulcine.

“Ellos son los que nos dirán si son suficientes”, concluye.


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