Gobiernos estatales malgastan 3,800 mdp destinados a servicios de salud
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Cuartoscuro

Gobiernos estatales malgastan 3,800 mdp destinados a servicios de salud

Los estados utilizaron los recursos federales destinados a la salud de manera irregular. Guerrero gastó de manera irregular mil 248 millones de pesos.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
17 de febrero, 2017
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¿Por qué los centros de salud o pequeñas clínicas en los estados tienen tantas carencias? Porque los recursos se quedan en el camino.

En 2015, las entidades ocuparon 3 mil 894 millones de pesos destinados a servicios de salud para el salario de personal comisionado en otras dependencias, pagos sin facturas, licitaciones irregulares para comprar insumos o simplemente tienen subejercicio, es decir, no lo ejercieron y aún lo tienen en sus cuentas bancarias.

Guerrero es la entidad con el monto más alto de malgasto: mil 248 millones de pesos, es decir 32% del total de recursos ejercidos irregularmente en el país. Mientras que Michoacán, con 10% de su presupuesto sin gastar (275 millones de pesos), es la entidad con mayor subejercicio.

Esto es parte de los hallazgos de la Auditoría Superior de la Federación en el análisis del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA) como parte de la revisión de la Cuenta Pública 2015.

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Los casi cuatro mil millones de pesos ejercidos de manera irregular por los gobiernos de los estados es equiparable al recorte que sufrió el sector salud en 2015: 3 mil 339 millones de pesos en el Ramo 12 (Salud).

El recorte de 2015 impactó sobre todo en los rubros: Prestación de Servicios en los Diferentes Niveles de Atención a la Salud, con una disminución por mil 183 mdp, Seguro Médico Siglo XXI, con 539 mdp menos y Proyectos de Infraestructura Social de Salud (400 mdp).

 

La Auditoría comprobó que ninguno de los gobiernos estatales tuvo un ejercicio “satisfactorio” de recursos, toda vez que cometieron 10 tipos de irregularidades: pagos a personal que no se estaban en su área de trabajo o está comisionado a otras dependencias (980 millones de pesos).

Los estados tuvieron un subejercicio por 992 millones de pesos, sobre todo en Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chiapas, Chihuahua, Ciudad de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, San Luís Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Veracruz y Zacatecas.

La Auditoría detectó diferencias entre el saldo de las cuentas bancarias donde recibieron los recursos y lo que gastaron por 990 millones de pesos en Baja California, Chiapas, Guanajuato, Estado de México y Michoacán.

Los gobiernos se quedaron con 801 millones de pesos que debían ser destinados a las aportaciones al FOVISSSTE (prestaciones de los trabajadores) y para la declaración de impuestos ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Pagaron 209 millones de pesos por conceptos no contemplados por el Fondo como cuentas atrasadas de ejercicios fiscales anteriores y erogaron 279 millones de pesos para pagar a personal de honorarios sin que existieran los contratos que comprobaran la relación laboral. En ese caso están Campeche, Chiapas, Guanajuato, Guerrero, Nayarit, Puebla, Sonora y Zacatecas.

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Campeche, Coahuila, Chiapas y Tabasco no comprobaron con facturas el gasto de 232 millones de pesos, comprobar el gasto o el pago de contratos. También ocuparon el dinero para pagos de nómina no autorizados por el Fondo como compensación de ISR, ISSSTE, seguros, ahorro solidario, servicios sociales, bonos, aportaciones patronales, medidas de fin de año a mandos medios, entre otros.

Las entidades no devolvieron a la tesorería de la Federación 110 millones de pesos de rendimientos financieros por los recursos que recibieron. Mientras 319 millones de pesos fueron erogados sin que hubiera evidencia de los expedientes de licitación y de obra pública o pagos no autorizados.

El Fondo de Aportaciones a los Servicios de Salud (FASSA) funciona desde 1998 como una mecanismo para transferir recursos desde la Federación a las entidades federativas y municipios. En 2015 el Fondo distribuyó 77 mil millones en todo el país.

El objetivo es proporcionar servicios de salud a la población que no está integrada a ningún régimen de seguridad en salud, es decir, es la manera en proveer algún tipo de atención médica y entrega de medicamentos en las zonas del país más desprotegidas.

Guerrero, el primer lugar en irregularidades

Guerrero recibió 3 mil 196 millones de pesos como parte del Fondo para salud; sin embargo, 39% de los recursos que recibió (mil millones 248 mil pesos) lo ejerció de manera irregular y, por tanto, debe regresarlo a la Federación.

De ese monto por irregularidades, el gobierno de Guerrero pagó a 5 mil 665 aviadores y exempleados, según el análisis de la Auditoría. Por ejemplo, erogó 972 millones de pesos “a personal que no se encontró en su centro de trabajo”; 235 millones de pesos para personal eventual sin contar con el contrato y un millón de pesos por pagos a personal después de ser dados de baja.

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El gobierno estatal tampoco presentó las cuotas y aportaciones del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), y del Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (FOVISSSTE) por un monto de 86 millones de pesos.

Por tanto, la Auditoría promovió una sanción al gobierno de Guerrero ante la Secretaría de Contraloría y Transparencia Gubernamental del Estado para que realice las investigaciones y, en su caso, inicie el procedimiento administrativo contra los servidores públicos que cometieron las irregularidades.

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Cómo una joven encontró a su familia 26 años después gracias a una foto en WhatsApp

Una niña que quedó huérfana en el genocidio de 1994 en Ruanda ha encontrado a sus familiares gracias a las redes sociales. Esta es su historia.
24 de septiembre, 2020
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Grace Umutoni de niña, a la izquierda, y en una imagen actual.

Grace Umutoni
“¿Me conocen?” Grace Umutoni publicó fotos de cuando era niña en las redes.

Para Grace Umtoni lo ocurrido ha sido “un milagro” obra de las redes sociales.

Umtoni quedó huérfana cuando solo tenía dos años. En 1994 sus padres fueron víctimas del genocidio que se cobró miles de vidas en Ruanda. Años después, ha podido encontrarse con algunos familiares.

La mujer, que no conocía su verdadero nombre, publicó fotos suyas de niña en grupos de WhatsApp, Facebook y Twitter el pasado abril con la esperanza de que miembros de su familia la reconocieran y pudiera reunirse con ellos.

Sus intentos anteriores, a través de cauces más formales, no habían dado resultado.

Todo lo que esta enfermera de 28 años sabía de su historia es que la habían llevado a un orfanato en Kigali, la capital ruandesa, después de encontrarla en el barrio de Nyamirambo. También fue acogido allí su hermano, de 4 años, que murió después.

En Ruanda hay miles de niños como ella, que perdieron a sus padres entre las 800,000 víctimas que se estima dejó la matanza sistemática de miembros de la etnia tutsi y hutus moderados en cien días de genocidio.

Muchos siguen buscando a su familia.

Después de que publicara sus fotos, aparecieron algunas personas que dijeron ser parientes suyos, pero pasaron meses hasta que apareció alguien que de veras parecía serlo.

Antoine Rugagi había visto las fotos en WhatsApp y se puso en contacto con ella para decirle que se parecía mucho a su hermana, Liliose Kamukama, muerta en el genocidio.

“El milagro por el que había estado rezando”

“Cuando lo vi, yo también noté que nos parecíamos”, le dijo Umtoni a la BBC.

“Pero solos las pruebas de ADN podían confirmar si éramos parientes, así que nos hicimos unas en Kigali en julio”.

Umutoni viajó desde el distrito de Gakenke, donde vive, mientras que Rugagi llegó desde Gisenyi, en el oeste, para que pudieran recoger los resultados juntos.

Grace Umutoni y su tío Antoine Rugagi .

Grace Umutoni
Grace Umutoni y Antoine Rugagi viajaron a Kigali para recoger los resultados de su prueba de ADN.

Resultó ser un gran día para ambos, ya que las pruebas revelaron un 82% de posibilidades de que ambos fueran famlia.

“Estaba impactada. No pude contener mis ganas de expresar mi felicidad. Todavía hoy pienso que estoy en un sueño. Fue el milagro por el que siempre había rezado”, cuenta Umtoni.

Su recién hallado tío le contó que el nombre que le pusieron sus padres tutsis era Yvette Mumporeze.

También le presentó a varios parientes de la rama paterna de la familia, como su tía Marie Josée Tanner Bucura, que lleva meses atrapada en Suiza a causa de la pandemia.

Grace Umutoni y su madre.

Grace Umutoni
Grace Umutoni y su madre, Liliose Kamukama, en una imagen de un álbum familiar.

Ella estaba convencida de que Grace Umtoni era su sobrina antes incluso de conocer el resultado de las pruebas genéticas por el parecido de la mujer de la foto de WhatsApp con el de la niña de los álbumes de la familia.

“Era claramente la hija de mi hermano Aprice Jean Marie Vianney y su esposa, Liliose Kamukama. A los dos los mataron en el genocidio”.

‘Pensamos que ninguno había sobrevivido’

La señora Bucura le contó también el nombre completo de su hermano, que llegó con ella al orfanato, Yves Mucyo, y que había tenido otro hermano, Fabrice, de un año.

El genocidio comenzó horas después de que el avión que transportaba a los presidentes de Ruanda y Burundi, ambos de la etnia hutu, fuera derribado en la noche del 6 de abril de 1994.

Milicias hutus recibieron la instrucción de dar caza a los miembros de la minoría tutsi. El suburbio de Nyamirambo, en Kigali, fue uno de los primeros en ser atacado.

Muchas de personas murieron a machetazos en sus casas o en barricadas levantadas para impedir el paso de quienes trataban de escapar. Algunos lograron ponerse a salvo en iglesias y mezquitas.

La señora Bucura dijo que alguien cómo una mujer agarraba del brazo al pequeño Yves y se lo llevaba corriendo de allí, pero no consiguieron más información. De su hermana no se supo nada.

El genocidio terminó meses después, cuando los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés, liderado por el hoy presidente Paul Kagame, se alzó con el poder.

Cráneos en el Memorial del Genocidio en Kigali.

Reuters
Muchos murieron por golpes de machete, como se aprecia en los cráneos conservados en el Memorial del Genocidio en Kigali.

“Pensamos que ninguno había sobrevivido. Incluso los recordábamos cuando cada abril llegaba el aniversario del genocidio”, explica Bucura.

Umtoni no había podido averiguar sobre su familia y lo único que le contaron es que Yves murió al llegar al orfanato como resultado de las heridas que sufrió por las balas de las milicias hutus de las que huía.

Cuando tenía cuatro años, la niña fue adoptada por una familia tutsi del sur de Ruanda que le dio el nombre de Grace Umtoni.

“Los responsables de mi escuela me ayudaron y volví al orfanato en Kigali para preguntar si había algún rastro de mi pasado, pero no había nada”, dice.

“He vivido siempre en la pena de ser alguien sin raíces, pero seguí rezando por un milagro”.

“Por bien que me tratara la familia adoptiva, no podía dejar de pensar en mi familia biológica, pero tenía muy poca información para siquiera empezar a buscar”.

Ahora tiene curiosidad por saber más de sus padres. Han planeado una gran reunión familiar con parientes que llegaran de diferentes lugares del país y del extranjero, aunque el coronavirus ha obligado a aplazarla.

Entretanto, le han presentado a algunos de sos familiares a través de WhatsApp y ha descubierto que tiene un hermano mayor en Kigali, fruto de una relación anterior de su padre.

“Estamos agradecidos con su familia adoptiva”

Desde 1995, casi 20.000 personas se han vuelto a reunir con sus familias gracias al Comité Internacional de la Cruz Roja.

Su portavoz para Ruanda, Rachel Uwase, asegura que aún siguen recibiendo peticiones de ayuda de gente a la que el genocidio separó de su familia.

En lo que va de 2020, son 99 las personas que se han reencontrado con sus familiares.

Para la señora Bucura, descubrir que su sobrina había sobrevivido es algo que agradece.

“Estamos agradecidos con la familia que la adoptó, le dio un nombre y la crió”.

La joven mantendrá el nombre que le dio su familia adoptiva ya que es el que la ha acompañado la mayor parte de su vida.

Pero le tendrá siempre gratitud a las redes sociales por haberla ayudado a encontrar un sentido de pertenencia.

“Ahora hablo frecuentemente con mi nueva familia”, cuenta.

“He pasado toda mi vida con la sensación de que no tenía raíces, pero ahora me parece una bendición tener tanto a mi familia adoptiva como a la biológica, ambas pendientes de mí”.


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https://www.youtube.com/watch?v=QkzsUZOK6-0

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