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El día que nevó por última vez en la Ciudad de México
En el DF con un poquito de aire ya nos andamos congelando, pero en 1967, la cosa realmente se puso fría cuando nevó y la ciudad se pintó de blanco.
Por Daniel García
3 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 11 de noviembre de 2016.


Imagínense dando un paseo por las hermosas calles del centro de la Ciudad de México. Todo es felicidad mientras caminan tomando fotografías de los viejos y hermosos edificios. Entre ambulantes van comprando una que otra cosa, tratan de no asustarse con el hombre pintado de plata que no se mueve y disfrutan del hermoso paisaje de la blanca nieve cayendo sobre el zócalo… Sí, nieve, justo así sucedió hace 49 años, cuando nevó por última vez en el ya casi extinto Distrito Federal.

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Cuenta la leyenda que la última vez que nevó no fue en la primavera de Paulina Rubio (chequen sus referentes de la Chica Dorada para entender este chiste), sino el 11 de enero de 1967. Por increíble que parezca, ese año hubo una gran helada en todo el país y los consecuencias llegaron hasta las calles de la Ciudad de México, donde hubo nieve de sobra (y no precisamente de limón).

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Las nevadas comenzaron el 9 de enero al norte del país y para la madrugada del 11 ya habían llegado al centro de la capital. Esa mañana la gente fue sorprendida por una helada sorpresa: cinco centímetros de espesor cubrían el suelo de nieve, no sólo en los bosques donde llegaba a ser normal, sino también en San Ángel, Chapultepec, la Avenida Reforma e incluso el Zócalo de la ciudad de México. Todo era blanco y brillante.

 

Pero a pesar de que despertar en una ciudad llena de nieve puede sonar a pura diversión (y guerritas de bolas de nieve), para algunos no lo fue tanto. Monterrey sufrió uno de sus peores días, los vuelos se suspendieron y muchas personas quedaron incomunicadas. En el DF también nos fue mal: en algunas localidades del Ajusco como La Cima y Parres, la nieve alcanzó los 60 centímetros de altura.

Aquel día también se desbordó el Río de los Remedios causando inundaciones en varias colonias de la delegación Gustavo A. Madero. La carretera a Cuernavaca estuvo cerrada por más de 12 horas y el presidente Gustavo Díaz Ordaz tuvo que implementar un programa de emergencia con ayuda del ejército. Además se calcula que ese día murieron entre 15 y 25 personas debido a la hipotermia. La ciudad simplemente no estaba preparada para una nevada (y eso que ya había habido una peor el 11 de febrero de 1907, cuando casi llegamos a -4 grados).

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Todas estas nevadas han quedado en la historia y no sabemos con certeza si próximamente tendremos nieve de vuelta en las calles (no vale la artificial de Mancera). Mientras yo ya empecé a preparame comprando varias chamarras en los puestos del centro y guardando uno que otro par de calorías en las reservas de mi cuerpo.

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¿Adelante o atrás? Este es al asiento menos seguro en un automóvil
Según un informe reciente del Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras, de EU, viajar en los asientos de atrás de un auto no es lo más seguro. Ni siquiera cuando te pones el cinturón. ¿A qué se debe?
2 de mayo, 2019
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Cuando vas en el asiento del conductor o del copiloto en un auto, lo más probable es que te ates el cinturón de seguridad. O al menos es lo que deberías hacer.

Pero, ¿haces lo mismo cuando vas en los asientos traseros?

Y si no lo haces, ¿es porque crees que no corres tanto peligro si sufres un accidente?

Un nuevo estudio del Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras en Estados Unidos (IIHS, por sus siglas en inglés) analiza las consecuencias de los accidentes de tráfico para los pasajeros que se sientan atrás.

Según el informe, publicado en abril, viajar en la parte trasera no es lo más seguro.

Ni siquiera cuando te pones el cinturón.

¿A qué se debe esta conclusión?

Lesiones en el pecho

En años recientes, los fabricantes de autos han mejorado las medidas de seguridad para el conductor y el copiloto, pero han dejado de lado al resto de pasajeros, de acuerdo al IIHS, una de las mayores organizaciones de seguridad vial de Estados Unidos.

En los automóviles fabricados desde el año 2000, los pasajeros de delante cuentan con la protección de bolsas de aire frontales y laterales y de un mecanismo de tensores y limitadores de la fuerza con la que los cinturones de seguridad contienen al pasajero en caso de colisión.

Según el estudio del IIHS, los asientos de atrás carecen de estos elementos de seguridad.

El instituto analizó datos de accidentes automovilísticos ocurridos entre 2004 y 2015 de dos bases de datos del Departamento de Transporte de EE.UU.

En 117 accidentes en los que los pasajeros posteriores fallecieron o quedaron gravemente heridos, el IIHS encontró que las lesiones más comunes fueron en el tórax.

En muchos de los casos, los pasajeros de atrás quedaron con heridas más graves que los de delante.

Además, el IIHS considera que se pudo evitar la muerte de los pasajeros posteriores en varios de los accidentes fatales.

“Los cinturones pueden evitar que un pasajero trasero choque con el interior del vehículo, pero los cinturones sin limitadores de fuerza pueden causar lesiones en el pecho”, dice este instituto.

“Se necesitan sistemas de contención (seguridad) más sofisticados en la parte posterior”, añade.

Asientos olvidados

Shaun Kildare, director de Investigación de la organización de seguridad vial Advocates for Highway & Auto Safety, dijo a BBC Mundo que si bien el estudio está muy focalizado en un número limitado de accidentes, sí saca a la luz algunas preocupaciones sobre los asientos posteriores.

“Hemos mejorado los cinturones adelante y hemos añadido bolsas de aire, pero no hemos hecho mucho por los asientos posteriores, han sido dejados atrás”, señaló. “Además ha aumentado el número de pasajeros que va atrás, por los usuarios de Uber o Lyft (y otros servicios de taxi)”.

Sin embargo, Kildare aclara que estas conclusiones no significan que los sitios de atrás sean peligrosos, sino que han sido olvidados.

El IHSS recomienda que los cinturones de atrás cuenten con limitadores de fuerza o que sean inflables, como ya hacen algunas marcas de autos, y que los asientos traseros también cuenten con bolsas de aire frontales.

“Estamos seguros de que los fabricantes de vehículos encontrarán una forma de resolver este enigma en el asiento trasero como lo hicieron en la parte delantera”, dijo David Harkey, presidente de IHSS.


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