Sin oportunidades de trabajo ni apoyo: el escenario que espera a repatriados en Ciudad Juárez
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Sin oportunidades de trabajo ni apoyo: el escenario que espera a repatriados en Ciudad Juárez

Los repatriados de EU a México, a través de Ciudad Juárez, no tendrán oportunidad de inserción al mercado laboral ni recibirán atención humanitaria, alertan expertos.
Cuartoscuro
Por Jonathan Álvarez | YoCiudadano.com.mx
18 de febrero, 2017
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha prometido una deportación masiva de migrantes, lo cual supone un reto para las naciones que tendrán que enfrentar el regreso de cientos de ciudadanos. En el caso de México, Ciudad Juárez carece de condiciones para lograrlo, según expertos en temas migratorios.

El gobierno mexicano ha delegado la responsabilidad de atender a los mexicanos repatriados a los actores de la sociedad civil, de acuerdo con María Inés Barrios de la O, investigadora del Colegio de la Frontera Norte.

“El gobierno federal a través de Instituto Nacional de Migración en las ciudades fronterizas sólo se encarga de recibirlos, darles comida en ese momento y una llamada telefónica, y después se deslinda totalmente de la problemática”, criticó la especialista.

En Ciudad Juárez, la institución civil dedicada a prestar ayuda a migrantes es la Casa del Migrante, administrada por la Diócesis de la localidad.

La situación se agrava con la “muy alta” probabilidad de que los repatriados se queden en Ciudad Juárez y no regresen a sus lugares de origen por los vínculos familiares que dejan en EU, originando una “población flotante”.

Ciudad Juárez no está preparada para acoger a la población flotante, puesto que los recursos de la federación que son destinados a las ciudades contemplan únicamente a la población radicada a nivel local, omitiendo el contingente de población flotante  y sus necesidades, detalló Barrios de la O.

Otro problema al que se enfrentarían los repatriados es un mercado laboral insuficiente.

“De los primeros problemas que tendríamos es dónde ubicar a las personas dentro de los mercados laborales, puesto que hay una precarización que no se ha podido mejorar desde 2009 a la fecha”, aseguró Emilio López Reyes, investigador académico de temas de migración.

Barrios agregó que “son personas que están acostumbradas a ganar por hora, llegan con un estilo de vida estadounidense y Ciudad Juárez no está preparada para eso”.

Lee: De la CDMX a Denver: esta es la historia de la mexicana que se refugia en una iglesia de EU

Gobierno de Ciudad Juárez buscará que se queden un día

El plan del gobierno municipal de Ciudad Juárez es coordinarse con el gobierno de Chihuahua y el federal para,  a través de la dirección de Derechos Humanos, entregar apoyos a los repatriados para volver a sus lugares de origen.

El gobierno local buscará que los repatriados se queden sólo un día en la frontera para luego enviarlos a sus lugares de origen, dijo Alejandro Pinal Castellanos, titular de la Dirección de Derechos Humanos.

De acuerdo con Pinal Castellanos, se buscará que el antiguo edificio de Recaudación de Rentas sirva de refugio provisional para los deportados.

Los repatriados sólo podrán quedarse un solo día en la frontera salvo casos excepcionales de personas que esperen a algún familiar, detalló el funcionario local.

“Si (los repatriados) se van a esperar más tiempo, pues se canalizarían a la Casa del Migrante”, comentó el director.

En cuanto a los recursos para apoyar a los repatriados, a pesar de que el programa “Somos Mexicanos” se coordina con los tres niveles de gobierno, ni el gobierno municipal ni el estatal han destinado recursos para asistir a los migrantes repatriados.

De acuerdo con Pinal Castellanos, el gobierno federal otorgó un presupuesto de 6 millones 200 mil pesos, el cual será destinado únicamente a los viajes de retorno a los lugares de origen de las personas repatriadas. “Con el recurso que tengo serían 4 mil 800 viajes”, dijo.

Sin embargo, según los expertos, el gobierno local debería de ocuparse de crear un programa integral de atención a las personas deportadas, en donde no sólo se ocupen de mandarlos a sus lugares de origen, sino que por las altas probabilidades de que se queden en la frontera, se creen programas de inserción social y laboral para estas personas, opinó Barrios de la O.

Nueva York, ¿con planes de deportaciones? 

Belén Nielson, politóloga e investigadora radicada en Nueva York, comentó que el alcalde de la considerada “ciudad santuario” no tiene intención de tomar acción contra los migrantes y evitaría dar información de las personas indocumentadas.

Sin embargo, agregó que ya se han presentado “redadas” contra personas indocumentadas que cuentan con antecedentes penales. 

“Las personas que se tienen que cuidar son aquellos con antecedentes penales”, los cuales incluyen a las personas con delitos federales.

Sin embargo, organizaciones en EU han alertado que entre las redadas contra migrantes también hay personas que no tienen antecedentes.

Sobre el proceso de repatriación, Nielson comentó que hay deportaciones “exprés” que en cuestión de horas expulsan a los migrantes del país, negando así cualquier apelación legal que pudieran ejercer para evitar su deportación.

Una “ciudad santuario” como Nueva York podría verse afectada por las acciones del presidente Donald Trump si se negasen a cooperar con los arrestos de las personas indocumentadas, sobre todo en lo que respecta inversión federal.

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Prueba del coronavirus: para qué sirven y para qué no los distintos tests de la covid-19

Existen multitud de pruebas para saber si estamos infectados de coronavirus o lo hemos estado en el pasado. ¿Para qué sirve cada una? ¿Qué información nos dan?
26 de noviembre, 2020
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Conforme avanza la pandemia la población se va anegando en una terminología médica que hace menos de un año desconocía.

Los términos anticuerpo, antígeno y PCR son ya habituales en las conversaciones, aunque muchas veces no se tenga clara la utilidad y la repercusión de cada uno de ellos en la salud individual y colectiva.

La introducción reciente de nuevas pruebas diagnósticas como la prueba de detección de antígenos, más fiable ahora que al inicio de la pandemia, ha hecho que se amplíe el número de herramientas disponibles para la detección de infecciones por SARS-CoV-2.

Con ello, aumenta la necesidad de disponer de guías que ayuden a decidir qué prueba se debe realizar en cada caso particular y cómo interpretar sus resultados.

Entornos diferentes necesitan pruebas diferentes

Son muchas las situaciones en las que es necesario aplicar pruebas diagnósticas pero, en líneas generales, podemos plantear los siguientes escenarios:

  • El cribado masivo de la población asintomática.
  • El cribado de la población de alto riesgo (por ejemplo, en residencias de la tercera edad y a personal sanitario).
  • La investigación de los contactos estrechos que ha tenido una persona infectada.
  • El diagnóstico clínico de una persona sintomática.
  • El seguimiento de la severidad de la enfermedad una vez diagnosticada o de la duración de la infectividad del paciente.
  • El estudio serológico poblacional de infecciones pasadas.

Hasta la fecha ninguna prueba diagnóstica cumple los requerimientos para ser aplicada con fiabilidad en todos y cada uno de estos escenarios.

Esta situación ha generado mucha confusión en la interpretación de los resultados obtenidos por las distintas pruebas en cada uno de estos escenarios. No solo entre la población sino a veces entre los propios sanitarios.

Cada prueba, con sus limitaciones, puede tener utilidad en un entorno concreto y es necesario conocerlas para poder tomar las decisiones clínicas oportunas en función de sus resultados.

En la siguiente tabla se muestra un resumen de las situaciones clínicas donde se puede aplicar cada prueba y cuáles, dentro de las aplicaciones recomendadas, son aquellas situaciones donde hay más probabilidad de que se obtenga un falso positivo (un positivo en personas no infectadas) o un falso negativo (un negativo en personas que sí están infectadas).

Todo esto asumiendo que no ha habido errores en la toma de muestras, su transporte y el procesado preanalítico.

Pruebas que detectan infección pasada o en fases finales

Las pruebas serológicas consisten en la detección de anticuerpos (IgM, que indica infección resolviéndose, e IgG, que indica infección pasada). Pueden ser útiles en las encuestas epidemiológicas a nivel poblacional en las que se quiere evaluar la prevalencia de personas que han estado en contacto con el virus.

En concreto, los anticuerpos IgM aparecen a los 6-7 días del inicio de la infección y se detecta mayor positividad a los 15 días. Alrededor del día 20 desde el inicio de los síntomas ya no se detectan.

Los anticuerpos IgG aparecen aproximadamente a los 15 días del inicio de la infección y confieren probable inmunidad (aunque en la actualidad se desconoce por cuánto tiempo).

Este es el caso de las encuestas de seroprevalencia realizadas en España desde el Instituto de Salud Carlos III y en las que se pudo conocer la prevalencia y características de la población que se había contagiado durante la primera ola de la pandemia, a través de la medición de los anticuerpos IgG .

Tubo con muestra para prueba molecular de covid-19

Getty Images
Si te has hecho la prueba contra el covid-19, ¿sabes qué tipo de análisis te has hecho?

Sin embargo, estas pruebas tienen un uso muy limitado (si es que tienen alguno) en la evaluación de la infección activa, a pesar de que con este fin se estén aplicando erróneamente en algunas comunidades autónomas y en otros ámbitos.

Además, tienen importantes limitaciones, especialmente las relacionadas con la presencia de resultados falsos positivos por su reacción cruzada con otros virus.

Existen diferentes técnicas para la determinación de anticuerpos: ELISA (Enzima-Inmunoensayo) y CLIA (Quimio-luminiscencia) (pruebas de referencia para la determinación de anticuerpos) e inmunocromatografía (o también llamada prueba rápida).

Los resultados de las pruebas de ELISA/CLIA son cuantitativos. Es decir, se indica el título (o número) de anticuerpos presentes.

Por otra parte, los resultados de las pruebas rápidas son cualitativos (presencia o ausencia de anticuerpos).

La sensibilidad y especificidad es mayor en las pruebas de ELISA y CLIA que en las pruebas rápidas. No obstante, dada la facilidad de realización de las pruebas rápidas (muestra de sangre capilar frente a suero o plasma y menor complejidad en su realización), se ha extendido su uso, sobre todo en laboratorios privados, a pesar de la mayor probabilidad de resultados falsos negativos y positivos.

Pruebas que detectan infección activa

Entre las pruebas para detectar la presencia del virus, el uso de la PCR -que detecta el genoma viral- se ha establecido como la prueba de oro para la detección de infección activa.

Entre sus limitaciones, además de la complejidad en términos de equipamientos de laboratorio, coste y tiempo, hay que destacar los falsos negativos que pueden depender del inicio de los síntomas o la carga viral, así como falsos positivos en función de las características del entorno en que se realizan y la dinámica temporal de la infección.

En general, en personas con baja probabilidad de estar infectadas (como ocurre en los cribados de población general) aumenta la probabilidad de obtener falsos positivos.

Por otro lado, un resultado positivo semanas después de la aparición de los síntomas puede ser debido a la detección de fragmentos no viables del virus en personas que ya no tienen capacidad infecciosa.

Dentro de esta categoría de pruebas infección activa se encuentran las nuevas pruebas de detección de antígenos que se consideran “rápidas y baratas”.

Detectan la presencia de proteínas virales de SARS-CoV-2 y tienen las ventajas de dar resultados en 15-30 minutos y poderse realizar fuera del ámbito del laboratorio clínico, en el ámbito cercano al paciente.

Su recibimiento por parte de la población y la clase política ha sido entusiasta.

No obstante, su sensibilidad (especialmente en poblaciones asintomáticas) es menor a la de la PCR, con una mayor tasa de falsos negativos, por lo que un resultado negativo en alguien con sospecha de estar infectado necesita confirmación con una determinación por PCR.

Raspado nasal para aplicar una prueba molecular de covid-19 a un paciente.

Getty Images
La prueba molecular se aplica sobre muestras del tracto respiratorio del paciente.

La OMS y el ECDC han recomendado su uso en ámbitos donde no es posible realizar la PCR o se necesita un resultado rápido para la toma de decisiones clínicas (aislamiento, hospitalización, inicio de tratamiento específico, etc.), aun señalando que deben realizarse dentro de los 5 días desde el comienzo de los síntomas.

Estas pruebas no se aconsejan para la detección de personas infectadas entre los casos asintomáticos, ya que su rendimiento diagnóstico en esta población es bajo.

Los estudios en estas poblaciones en nuestro país (España) sitúan su sensibilidad entre el 45% y 57% (un estudio que la eleva hasta al 79%, pero en una población con una prevalencia de enfermedad muy alta).

En el caso de los niños sintomáticos, con una sensibilidad en torno al 62 %, también podría ser preferible la PCR.

Pruebas en farmacias y administradas por los propios pacientes

Algunas pruebas de infección pasada (anticuerpos) se han empezado a comercializar en las farmacias comunitarias para su uso por los propios pacientes tras prescripción médica.

Igualmente, algunas Comunidades Autónomas -regiones en España- y colegios farmacéuticos han abierto el debate sobre la realización de pruebas de antígenos en las farmacias comunitarias.

Una práctica que ya se da en países como Francia, un país con un sistema sanitario muy diferente al español.

En el Sistema Nacional de Salud español (no tanto en las aseguradoras privadas) las pruebas de antígenos están disponibles en los centros de atención primaria y hay que evaluar cuidadosamente la necesidad de remitir a las farmacias comunitarias una prueba que puede hacerse inmediatamente en el propio centro.

No obstante, en la situación tan excepcional que estamos viviendo, y con la necesidad de ampliar la capacidad de detección del virus, son iniciativas a evaluar.

Pese a las discusiones en los medios sobre las competencias de cada profesión y el lugar de realización de las pruebas, el problema importante se debe centrar en el hecho de que una prueba diagnóstica exige una interpretación rigurosa de sus resultados en función de la situación clínica del paciente o la persona en que se realiza.

Esto es lo que se debe asegurar en cada caso.

El hecho de que una prueba pueda dar falsos positivos y negativos no significa que no sea útil, sino que debe ser realizada en el entorno en el que es más útil y ser interpretada teniendo en cuenta la información clínica del paciente y la prevalencia de la infección en el ámbito de actuación.

Por tanto, las iniciativas en las que es el propio paciente el que recoge el test de anticuerpos en la farmacia para hacerlo en su casa puede llevar a múltiples situaciones confusas.

Estas suponen un riesgo tanto para la salud individual como para la colectiva.

Interpretación apropiada de pruebas imperfectas

Buena parte del lío en torno a las pruebas de covid-19 deriva de la confusión entre asintomáticos y presintomáticos, del valor informativo de cada prueba en la dinámica temporal de la infección y del falso discurso de “cuantas más, mejor”.

Al mismo tiempo se olvida que, como en cualquier otra enfermedad, la medicina científica exige el uso de la prueba adecuada, en la persona adecuada y en el momento adecuado.

Más allá de la confusión, el uso de pruebas diagnósticas de covid-19 requiere no olvidar algunas reglas de extrema importancia:

  • Las personas con síntomas o que sean contacto estrecho de caso de covid-19, aunque sean asintomáticas, deben ser aisladas y controladas por los servicios de atención sanitaria. Todo esto aunque los resultados de sus pruebas, sean cuales sean, den negativo.
  • Un resultado negativo de una prueba de antígenos (o una PCR) no excluye el desarrollo de enfermedad o la posibilidad de contagiar (especialmente en los días inmediatamente siguientes). Tampoco permite relajar ninguna medida de distanciamiento social (mascarillas, distancia, aforos, etc.).
  • Una prueba de anticuerpos positiva no es un pasaporte biológico. No garantiza que una persona concreta haya pasado la infección o que no la pueda volver a contraer, sobre todo si se ha llevado a cabo mediante test rápidos.

* Blanca Lumbreras es catedrática de medicina preventiva y salud pública de la Universidad Miguel Hernández y Salvador Peiró es investigador de Fisabio Salud Pública.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes ver la versión original aquí.


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