58 aeronaves violaron espacio aéreo de México en la última década; la mayoría venezolanas
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Jesus Santamaría (@RE_ilustrador)

58 aeronaves violaron espacio aéreo de México en la última década; la mayoría venezolanas

En el actual sexenio solo han sido detectados cinco aviones violando el espacio aéreo mexicano, a diferencia de las 53 de la administración pasada. En cuanto a OVNIS… no hay registros para dar informes.
Jesus Santamaría (@RE_ilustrador)
Por Arturo Angel
19 de febrero, 2017
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En los últimos diez años 58 aeronaves fueron descubiertas violando el espacio aéreo mexicano, la mayoría de Sudamérica (34 de Venezuela), utilizadas para operaciones de tráfico de drogas.

Datos oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), obtenidos por Animal Político a través de una solicitud de transparencia, arrojan que las aeronaves que han ingresado sin permiso al espacio aéreo de México lo han hecho a través de la frontera sur.

En su mayoría se trata de aeronaves ligeras, capaces de aterrizar y despegar en pistas improvisadas o clandestinas.

Lo que también evidencian los datos es que en el actual sexenio ha caído significativamente la detección de aeronaves ilícitas.

Mientras que en el periodo del 2007 a 2013 el Ejército Mexicano descubrió 53 aviones, en el actual sexenio apenas se han reportado cinco de ellas.

Desde el sur

El reporte de la Secretaría de la Defensa Nacional revela que de las 58 aeronaves detectadas ilegalmente en el espacio aéreo mexicano, 41 son de bandera de algún país sudamericano, es decir, que en esas naciones fueron registradas y obtuvieron su matrícula para poder realizar operaciones aéreas.

Venezuela es el país de donde son la mayoría de las aeronaves ilegales descubiertas, con un total de 34 aparatos registrados.

A esto se suman seis aviones que eran de bandera colombiana, y una más proveniente de Panamá.

Por otro lado los registros arrojan que se detectaron 16 aeronaves con bandera de Estados Unidos, aunque no salieron de ese país sino que, presumiblemente, también eran de una nación sudamericana toda vez que fueron descubiertas como en el resto de los casos ingresando por la frontera sur del país.

El listado lo completa una aeronave más, de bandera mexicana.

De acuerdo con la Defensa Nacional todas estas aeronaves son de tipo civil y no existe ninguna perteneciente a las fuerzas armadas de alguno de los países involucrados.

En el documento entregado la SEDENA no detalla cómo es que se logró la detección de estas aeronaves, ni el por qué de la reducción en las aeronaves detectadas en los últimos años.

En sus reportes de actividades y programas sectoriales de operación se ha detallado que la Fuerza Aérea cuenta con un “Sistema Integral de Vigilancia Aérea” constituido por un Centro de Mando y Control, radares terrestres y aerotransportados, aviones no tripulados e interceptores.

Sin embargo, datos ya publicados previamente por este medio evidencian carencias que enfrenta la Fuerza Aérea para operar este sistema actualmente.

Leer: Aumenta envío de droga entre México-EU con aviones ligeros

Por ejemplo, los aviones no tripulados que forman parte del referido sistema registran múltiples fallas y requieren sustitución pero no hay presupuesto para ello, ni para otro tipo de aeronaves interceptoras.

Tráfico aéreo… de drogas

De los aviones interceptados cuando violaban el espacio aéreo mexicano, más de la mitad pertenecen al modelo CESSNA y son de dos tipos principalmente: los de la línea 200, que son turbo hélices con un máximo de seis plazas, y los de la línea 400 bimotores, con capacidad hasta para diez plazas.

Además han sido asegurados seis aviones modelo King Air y Super King Air, que son aparatos de doble turbo hélice con capacidad para 13 pasajeros, como máximo.

Fue asegurada la misma cantidad de aviones modelo PIPER, que son aparatos compactos de una o dos turbohélices para seis pasajeros.

Según el reporte de la Defensa Nacional, estas aeronaves son utilizadas principalmente para el transporte de drogas provenientes de Sudamérica, principalmente cocaína y metanfetaminas.

Son varias las investigaciones que han evidenciado ya las rutas de tráfico de drogas que operan desde Venezuela a México.

Por citar un ejemplo, autoridades brasileñas reportaron en junio de 2015 que empresarios en ese país estaban vinculados en el financiamiento de transporte de cocaína obtenida en Colombia, que era movida hacia Venezuela para de ahí ser enviada vía aérea a México.

De acuerdo con el reporte, militares venezolanos recibían hasta 400 mil dólares en sobornos por cada vuelo que se permitía que saliera de ese país.

Algunas de las organizaciones del narcotráfico más grandes. como el Cártel de Sinaloa, han sido señaladas por las autoridades debido a su capacidad logística para transportar estupefacientes a través de decenas de aeronaves.

Datos de la PGR revelados en 2016 arrojaban que en la última década se han asegurado casi 600 aeronaves a este grupo criminal.

El decomiso de pistas clandestinas es otro dato que deja en claro la dimensión del transporte aéreo de drogas.

Las cifras de la Campaña Permanente contra el Narcotráfico arrojan que de diciembre de 2012 a diciembre de 2016, es decir en cuatro años, se han descubierto mil 305 pistas de aterrizaje clandestino en el país.

Las referidas pistas, son en general franjas de terreno preparados de no más kilómetro y medio, normalmente en zonas boscosas o de difícil acceso vía terrestre, en la que son capaces de aterrizar aviones ligeros como los descubiertos por el Ejército que han violado el espacio aéreo mexicano.

En este mismo lapso el Ejército Mexicano también ha conseguido el aseguramiento de 84 aeronaves en total, lo que incluye tanto a los aviones descubiertos violando el espacio aéreo así como otros encontrados en tierra.

Y de OVNIS… no hay información disponible

En la solicitud de información folio 0000700238916 presentada por Animal Político a la Secretaría de la Defensa Nacional, se solicitó a la dependencia conocer el reporte respecto a cuántos Objetos Voladores No Identificados (OVNIS) se habían avistado o detectado con el sistema de radares de la Fuerza Aérea.

Se especificó que por OVNIS se entiende cualquier tipo de objeto en el aire que no corresponda a una aeronave civil o militar, y se pidió demás el detalle desglosado en cada caso.

La repuesta oficial del Estado Mayor de la Defensa nacional fue que no había un registro disponible para dar respuesta la solicitud presentada.

“Después de haber realizado una búsqueda exhaustiva en el Estado Mayor de la Defensa Nacional, no se localizó ningún documento o registro que de respuesta al requerimiento” indicó la dependencia.

La SEDENA incluyó un documento firmado por el General de Brigada DEM David Córdova Campos, en el que se confirma la “resolución de inexistencia” de la información solicitada bajo el argumento de que no se localizaron documentos para dar respuesta a la petición requerida.

Esto sin que se confirme o niegue que se hayan avistado o registrado OVNIS en el espacio aéreo mexicano…

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Por qué las fechas de vencimiento de la comida no tienen mucho de ciencia (y pueden ser culpables del desperdicio)

Un sistema de datación de productos más basado en la investigación podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.
23 de julio, 2022
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Un brote de listeria en Florida, Estados Unidos, provocó desde enero hasta ahora al menos una muerte, 22 hospitalizaciones y el retiro de una partida de helados.

Los humanos se enferman con infecciones de listeria, o listeriosis, por comer alimentos contaminados con tierra, carne poco cocida o productos lácteos crudos o sin pasteurizar.

La listeria puede causar convulsiones, coma, aborto espontáneo y defectos de nacimiento. Y es la tercera causa principal de muertes por intoxicación alimentaria en EE.UU.

Evitar los peligros ocultos de los alimentos es la razón por la que las personas suelen comprobar las fechas en los envases de los alimentos.

Impreso con el mes y el año, se presenta a menudo de una vertiginosa variedad de frases: “mejor antes de”, “usar antes de”, “usar preferentemente antes de”, “garantizado fresco hasta”, “congelar antes de” e incluso una etiqueta de “nacida en” utilizada en algunas cervezas.

Moho en la mermelada del desayuno.

Getty Images

La gente piensa en ellas como fechas de vencimiento, o la fecha en la que un alimento debe ir a la basura.

Pero las fechas tienen poco que ver con la caducidad de los alimentos o cuándo se vuelven menos seguros para comer.

Soy microbióloga e investigadora en salud pública y he utilizado la epidemiología molecular para estudiar la propagación de bacterias en los alimentos.

Un sistema de datación de productos más basado en la ciencia podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.

Confusión costosa

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por su sigla en inglés) informa que en 2020 el hogar estadounidense promedio gastó el 12% de sus ingresos en alimentos.

Pero mucha comida simplemente se tira, a pesar de que es perfectamente segura para comer.

El Centro de Investigación Económica del USDA informa que casi el 31% de todos los alimentos disponibles nunca se consumen.

Los precios históricamente altos de los alimentos hacen que el problema del desperdicio parezca aún más alarmante.

Producto lácteo con fecha de vencimiento.

Getty Images

El actual sistema de etiquetado de alimentos puede ser el culpable de gran parte del desperdicio.

La FDA informa que la confusión de los consumidores sobre las etiquetas de fecha de los productos probablemente sea responsable de alrededor del 20% de los alimentos que se desperdician en el hogar, con un costo estimado de US$161.000 millones por año.

Es lógico creer que las etiquetas de fecha están ahí por razones de seguridad, ya que el gobierno hace cumplir las reglas para incluir información sobre nutrición e ingredientes en las etiquetas de los alimentos.

Aprobada en 1938 y continuamente modificada desde entonces, la ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos exige que las etiquetas informen a los consumidores sobre la nutrición y los ingredientes de los alimentos envasados, incluida la cantidad de sal, azúcar y grasa que contienen.

Sin embargo, las fechas en esos paquetes de alimentos no están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés). Más bien, provienen de los productores de alimentos.

Y es posible que no se basen en la ciencia de la seguridad alimentaria.

Un hombre revisa la etiqueta de un producto en el supermercado.

Getty Images

Por ejemplo, un productor de alimentos puede encuestar a los consumidores en un focus group para elegir una fecha de caducidad que sea seis meses después de que se elaboró porque al 60% del grupo ya no le gustó el sabor.

Los fabricantes más pequeños de un alimento similar podrían imitar y poner la misma fecha en su producto.

Más interpretaciones

Un grupo de la industria, el Food Marketing Institute y la Grocery Manufacturers Association, sugieren que sus miembros marquen los alimentos como “mejor usar antes de” para indicar cuánto tiempo es seguro comerlos y “usar antes de” para indicar cuándo los alimentos se vuelven inseguros.

Pero el uso de estas leyendas más matizadas es voluntario. Y aunque la recomendación está motivada por el deseo de reducir el desperdicio de alimentos, aún no está claro si este cambio recomendado ha tenido algún impacto.

Lata de comida con fecha de vencimiento.

Getty Images

Un estudio conjunto de la Harvard Food Law and Policy Clinic y el National Resources Defense Council recomienda la eliminación de las fechas dirigidas a los consumidores, citando posibles confusiones y desperdicios.

En cambio, la investigación sugiere que los fabricantes y distribuidores utilicen fechas de “producción” o “empaque”, junto con fechas de “caducidad” dirigidas a los supermercados y otros minoristas.

Las fechas indicarían a los minoristas la cantidad de tiempo que un producto permanecerá en alta calidad.

La FDA considera que algunos productos son “alimentos potencialmente peligrosos” si tienen características que permiten que los microbios prosperen, como la humedad y una gran cantidad de nutrientes que los alimentan.

Estos comestibles incluyen pollo, leche y tomates en rodajas, todos los cuales se han relacionado con brotes graves de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Pero actualmente no hay diferencia entre el etiquetado de fecha que se usa en ellos y el de alimentos más estables.

Fórmula científica

La leche de fórmula es el único producto alimenticio con una fecha de caducidad que está regulada por el gobierno en EE.UU. y determinada científicamente.

Se somete a pruebas de laboratorio de forma rutinaria para detectar contaminación. Pero la fórmula también se somete a pruebas de nutrición para determinar cuánto tardan los nutrientes, en particular las proteínas, en descomponerse.

Para prevenir la desnutrición en los bebés, la fecha de caducidad de la leche de fórmula indica cuándo ya no es nutritiva.

Los nutrientes en los alimentos son relativamente fáciles de medir y la FDA lo hace regularmente.

La agencia emite advertencias a los productores de alimentos cuando los contenidos de nutrientes que figuran en sus etiquetas no coinciden con lo que encuentra el laboratorio de la FDA.

Una mujer mira un producto que saca del refrigerador.

Getty Images

Los estudios microbianos, como en los que trabajamos los investigadores de seguridad alimentaria, también son un enfoque científico para el etiquetado significativo de la fecha en los alimentos.

En nuestro laboratorio, un estudio microbiano podría implicar dejar un alimento perecedero para que se eche a perder y medir la cantidad de bacterias que crecen en él con el tiempo.

Los científicos también realizan otro tipo de estudio microbiano observando cuánto tardan los microbios como la listeria en crecer hasta niveles peligrosos después de agregar intencionalmente los microbios a los alimentos para observar lo que hacen.

Se observan detalles tales como el crecimiento de la cantidad de bacterias con el tiempo y cuándo hay suficientes como para causar una enfermedad.

Consumidores por su cuenta

Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su nutrición y seguridad podría reducir drásticamente el desperdicio y ahorrar dinero a medida que los alimentos se vuelven más caros.

Pero en ausencia de un sistema uniforme de fechado de alimentos, los consumidores pueden confiar en sus ojos y narices, decidiendo descartar el pan peludo, el queso verde o la bolsa de ensalada con mal olor.

Las personas también podrían prestar mucha atención a las fechas de los alimentos más perecederos, como los fiambres, en los que los microbios crecen fácilmente.

*Jill Roberts es profesora asociada de salud global en la University of South Florida.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


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