Por qué la extradición del Chapo Guzmán a EU dejó una ola de violencia en México
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Por qué la extradición del Chapo Guzmán a EU dejó una ola de violencia en México

El México aumentaron los homicidios después de que Joaquín el Chapo Guzmán fue enviado a EU. Expertos y autoridades coinciden en que la violencia se debe a una guerra interna en el Cártel de Sinaloa.
ICE
Por BBC Mundo
27 de febrero, 2017
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Las predicciones de algunos especialistas parecen cumplirse: después de la extradición de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, a Estados Unidos, la violencia y homicidios aumentaron en México.

Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) revelan que en enero pasado se cometieron 1.948 homicidios.

La cifra es 30% mayor a los asesinatos que ocurrieron en el mismo mes del año pasado.

Según especialistas, el aumento en la violencia está relacionado con la extradición de quien fuera uno de los principales líderes del Cartel de Sinaloa.

Juicio al Chapo en Nueva York.REUTERS

Eso ya se esperaba, le dice a BBC Mundo Martín Barrón, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).

“La extradición genera más violencia porque los grupos opositores al Cartel de Sinaloa, y específicamente a la persona de Guzmán Loera, piensan que hay debilitamiento de la organización”, explica.

“Los escenarios de violencia se incrementan por la disputa del mercado de la droga, no sólo en Estados Unidos sino en otras partes del mundo”.

Triángulo Dorado

La quinta parte de los homicidios en enero pasado se cometieron en Sinaloa y Chihuahua, donde se ubica el territorio que controlaba el Chapo.

En los últimos días la violencia se concentra en el llamado Triángulo Dorado, una zona montañosa donde se produce la mayor parte de la heroína que se exporta a Estados Unidos.

La región es controlada por los hijos del capo, Iván y Alfredo Guzmán Salazar, conocidos como “Los Chapitos”.

Los jóvenes cuentan con el respaldo de su tío Aureliano Guzmán Loera, el Guano, y de Ismael Zambada García, el Mayo, actualmente el líder más importante de la organización.

Desde el año pasado, después de la tercera recaptura del Chapo, el cartel de los hermanos Beltrán Leyva pretendió quedarse con el territorio.

Pero además después del 19 de enero, cuando el capo fue extraditado, grupos internos de la organización también empezaron una disputa por la zona.

Esta es, de hecho, una de las razones por las que aumentó la violencia en el país, coinciden especialistas.

Guerra civil

Las autoridades reconocen que existe una batalla interna en el Cartel de Sinaloa.

El Cartel del Pacífico, como es conocido, ante la ausencia de su líder está peleando el mando de la organización“, señala el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos.

El del Pacífico es uno de los nombres con que se conoce al grupo de Sinaloa. “El problema se está dando entre ellos”, insiste el militar.

Por esta guerra el Ejército envió más soldados a Sinaloa, especialmente al Triángulo Dorado, la trinchera con más enfrentamientos armados.

El Chapo está siendo enjuiciado en Estados Unidos entre fuertes medidas de seguridad.Derechos El Chapo está siendo enjuiciado en Estados Unidos entre fuertes medidas de seguridad.

De acuerdo con especialistas y algunos medios, en esta disputa interna se conoce al menos dos bandos: los hijos y el hermano de Guzmán Loera, por un lado, y el grupo encabezado por Dámaso López Serrano, el Mini Lic.

López Serrano es un joven de 27 años de edad hijo de uno de los principales colaboradores del Chapo, Dámaso López Núñez, el Licenciado.

En Jalisco, fue subdirector de seguridad en la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, de donde Guzmán Loera escapó por primera vez en 2001.

Según las investigaciones del caso el Licenciado preparó la fuga y luego se incorporó al Cartel de Sinaloa donde se convirtió en uno de los líderes principales.

Traición

Durante el tiempo que el Chapo permaneció en prisión tras ser reaprehendido dos veces, los Dámaso –padre e hijo– respetaron el territorio que el capo heredó a su familia.

Pero la situación empezó a cambiar cuando Guzmán Loera empezó a perder los amparos para evitar su extradición.

Los ataques que sufrió la madre del capo en su rancho y el asesinato de amigos cercanos al grupo familiar les hicieron pensar que los Chapitos y el Guano estaban débiles, coinciden especialistas.

El escenario cambió tras la extradición. A partir de ese momento empezó la guerra por el territorio.

“Los Dámaso están actuando por sí mismos, están fuertes porque son operadores financieros”, le dice a BBC Mundo José Reveles, autor de varios libros sobre narcotráfico como “El Chapo, entrega y traición”.

“El Mini Lic tiene menos de 30 años y ya se cree el jefe de jefes, tiene fama de ser bastante violento”.

Uno de los episodios más conocidos de esta guerra civil ocurrió a principios de febrero.

En una carta que se publicó en varios medios locales se cuenta que el Licenciado trató de asesinar a Ismael Zambada y los hijos de Guzmán Loera.

El documento, que se atribuye a los Chapitos, señala que Dámaso López los citó a una reunión para aclarar el secuestro de los Chapitos ocurrido en agosto de 2016.

Pero al llegar al sitio del encuentro fueron emboscados. “Al poco instante comienzan a disparar en contra de la escolta personal de la familia, quedando muertos al instante”, señala el texto.

“Al darse cuenta que fueron traicionados por el licenciado Dámaso López al intentar asesinarlos, para así terminar todo de raíz”.

Más violencia

Por lo pronto según los especialistas es previsible que la violencia continúe, no sólo en Sinaloa sino en otras partes del territorio controlado por el Cartel.

Eso ocurre por ejemplo en Jalisco, donde residen las familias de algunos capos.

El 9 de febrero en el municipio de Zapopan fue asesinada Idalia Romelia Salazar González, hermana de la madre de los Chapitos.

Los expertos no descarta un cisma interno en el Cartel de Sinaloa.
Los expertos no descarta un cisma interno en el Cartel de Sinaloa.

Episodios como éstos pueden repetirse e incluso no puede descartarse un rompimiento de los grupos internos del cartel, insiste el investigador Martín Barrón.

“Puede pasar lo mismo que ocurrió con el Cartel del Golfo: cuando extraditan a Osiel Cárdenas (su líder) el grupo se fractura en dos”, explica.

“Eso generó una de las etapas más violentas en el noreste del país, sobre todo por el Cartel de los Zetas y lo que ha desembocado en los últimos años”.

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Quién vigila la radiación del 5G (y cuáles son sus verdaderos riesgos)

Esta nueva tecnología regresa el eterno debate sobre los efectos sobre la salud de las radiaciones electromagnéticas. Estos, sin embargo, son descartados por todas las agencias internacionales.
27 de octubre, 2020
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Seúl

Getty Images
Corea del Sur ya tiene una red 5G en todo el país.

Decenas de antenas, dispositivos bluetooth y cientos de teléfonos móviles nos rodean e irradian cada día. Por no hablar de la telefonía 5G que, al parecer, acabará con la vida en la Tierra. ¡Tanta radiación no puede ser buena!

¿Quién controla los niveles de exposición y los posibles efectos sobre la salud?

Percepción del riesgo

Los campos electromagnéticos están presentes en la naturaleza desde antes de la aparición del ser humano. La luz solar, los rayos cósmicos, las tormentas y la radiación natural terrestre son fuentes de exposición a estos campos.

A mediados de los años 90, se comenzaron a desplegar las redes de antenas de telefonía móvil. Aunque se hacían con estándares técnicos internacionales, que ya tenían en cuenta la protección de la población, no se ofreció la suficiente información al respecto.

A pesar de una reacción rápida por parte de organismos, operadoras y expertos, la percepción de riesgo se instaló entre los ciudadanos. También caló en instituciones, administraciones locales y asociaciones.

Así, se produjo una situación paradigmática. Por un lado, el rechazo a las antenas era un fenómeno global. Por el otro, crecía la demanda universal del servicio.

Ilustracion 5G

Getty Images
La red 5G es mucho más que la mejora de la red 4G.

La OMS parece tenerlo claro

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Unión Europea fueron conscientes a principios de los 2000 de esa carencia y de la necesidad de dar respuesta a una inquietud y percepción social del riesgo asociado a la telefonía móvil.

Aunque esta percepción e inquietud estaban sobredimensionadas.

A pesar de los esfuerzos realizados para informar y tranquilizar a la población, la OMS reconoció en 2006 que “algunas personas consideran probable que la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia entrañe riesgos y que éstos puedan ser incluso graves”.

En la revisión de 2014, la OMS aseguraba que “hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud”.

En otro documento publicado a comienzos de este 2020 sobre el 5G, insiste en que en las últimas décadas no hay estudios científicos que demuestren una relación causal que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

“El calentamiento de tejidos es el principal mecanismo de interacción entre los campos electromagnéticos de radiofrecuencia y el cuerpo humano”.

Ese posible efecto, a los niveles habituales de exposición, es insignificante. Por eso es importante que los niveles se mantengan por debajo de los límites establecidos por agencias internacionales independientes.

Mujer con una tablet.

Getty Images
La OMS ha dicho que no hay estudios científicos que demuestren una relación causal del 5G que pueda hacer temer efectos sobre la salud.

Quién y cómo se establecen los límites de exposición

En 1992 se estableció en Alemania la Comisión Internacional de Protección frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP). Esta organización científica, independiente y sin ánimo de lucro, revisa periódicamente y de forma sistemática las evidencias científicas para determinar los niveles a los cuales se producen efectos biológicos.

No solo de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, sino también de otras radiaciones electromagnéticas como la luz visible, los infrarrojos y los ultravioletas que, por encima de ciertos niveles, también pueden resultar muy peligrosos.

Por eso se fijan niveles de seguridad y, por eso mismo, no debemos preocuparnos de la radiación que emite el mando a distancia de nuestra tele. Tampoco del router wifi de nuestra casa o de nuestro teléfono inalámbrico.

El proceso de revisión es abierto y su publicación se realiza en una revista científica tras un proceso de revisión por pares.

Así, una vez se establecen los niveles a los cuales se observan efectos para cada frecuencia, se aplica un factor de precaución o seguridad de 50.

Estos valores son aceptados por la mayor parte de los países occidentales desde hace décadas y se adoptan en las correspondientes legislaciones.

Además, existen otras agencias u organismos que realizan una revisión similar. Por ejemplo el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) y la Food and Drug Administration de Estados Unidos.

Estos tres organismos, en los últimos meses y coincidiendo con el despliegue de la 5G, han revisado y publicado sus guías de límites seguros de exposición humana.

La mano negra de la industria

Que la industria está detrás de todas estas regulaciones e instituciones es un argumento reiterado por los movimientos antiantenas -ahora anti-5G- que parecen acoger toda clase de creencias conspiranoicas con respecto, también, a las mascarillas, las vacunas y la COVID-19.

En realidad han sido la industria y los profesionales del sector los más interesados en garantizar que las radiaciones emitidas por las antenas fueran seguras y que los niveles de potencia estuviesen dentro de los límites permitidos.

Transmisión de eventos deportivos en dos pantallas.

Getty Images
Con la conexión 5G se podrán conectar muchos dispositivos al mismo tiempo.

El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), como entidad de derecho público al servicio de la sociedad, fue la primera organización que ya en 2001 elaboró un informe sobre las radiofrecuencias de telefonía móvil.

Con ello se pretendía informar a la ciudadanía y mitigar la inquietud que ya surgía ante el desconocimiento de esta tecnología y la normativa que la regula.

La labor de difusión se centró en ayuntamientos y asociaciones ciudadanas, aunque se ha seguido trabajando durante todos estos años con todo tipo de administraciones e instituciones.

En 2006, se creó el Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS), comité independiente compuesto por profesionales de gran prestigio -en campos como la medicina, física, química, biología, ingeniería de telecomunicación y derecho-, que, desde entonces, ha elaborado cinco informes trienales de referencia.

En ellos recogen las evidencias científicas existentes sobre el impacto de los campos electromagnéticos en la salud.

Además, ha publicado numerosos documentos sobre tecnologías concretas -el último sobre 5G-, con el ánimo de informar verazmente a la sociedad, manteniendo siempre el conocimiento científico riguroso como referencia.

Sus informes han tratado siempre de arrojar luz y evitar cualquier tergiversación que de forma interesada se intentara hacer sobre el efecto de estas tecnologías sobre la salud.

Incluidas comparaciones sin fundamento con sustancias, como el tabaco o el alcohol, que la ciencia sí ha demostrado como perniciosas incluso en pequeñas cantidades.

5G

Getty Images
Los verdaderos riesgos de estas tecnologías son los asociados a la dependencia, problemas musculares, malas posturas y al condicionamiento de nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Los verdaderos riesgos para la salud

Decir que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia son inocuos es falso si no se acompaña de la frase “a los niveles habituales de exposición”.

Dichos niveles están decenas o centenas de miles de veces por debajo de los de seguridad marcados por ICNIRP.

Es lo que han demostrado numerosos estudios y revisiones sistemáticas de exposición personal en condiciones reales.

Pero hay efectos constatados derivados del uso de dispositivos y que no son consecuencia de las radiaciones que emiten.

Así, se ha demostrado que su uso puede provocar dependencia, problemas musculares, malas posturas y que condicionan nuestras relaciones personales y hábitos saludables.

Dichos efectos, sin embargo, no son denunciados por los movimientos en contra de estas tecnologías.

Ilustración 5G

Getty Images
Hay una proliferación de un cierto “negocio del miedo” vinculado a las nuevas tecnologías.

Negar la evidencia, ¿con qué fin?

Quizá piense que existe cierta controversia científica en este tema.

Habrá oído que “numerosos científicos alertan de los efectos” en cuestionables llamamientos internacionales, algún pseudoinforme como el Bioinitiative o declaración política ajena a la Unión Europea, como la declaración 1815 del Consejo de Europa.

Todos tienen en común su falta de rigor, el establecimiento de límites de forma arbitraria o la extrapolación inadecuada de estudios en animales o de laboratorio sin tener en cuenta las condiciones reales.

En 30 años, no se ha publicado una revisión sistemática o metaanálisis -los estudios con mayor fortaleza en ciencia- que demuestre sus alarmantes augurios y peligros para la salud (efectos sobre el sueño, la concentración, fisiológicos, hipersensibilidad o, incluso, cáncer).

En cambio, sí es constatable la relación de sus promotores con la proliferación de un cierto “negocio del miedo” a partir de datos tergiversados, erróneos y en ningún caso avalados por la evidencia científica.

Y ese negocio que se basa en esos datos afecta tanto a ámbitos como el médico-sanitario, con diagnósticos o prescripciones no fundamentados en el conocimiento médico; el legal, con denuncias insostenibles basadas en opiniones de supuestos expertos, medios de información carentes de credibilidad (webs pseudocientíficas) o, incluso, empresas que ofrecen aparatos y dispositivos de protección completamente innecesarios.

Todo un negocio basado en el miedo y el desconocimiento que sigue alimentando esa falsa percepción de que vivimos radiados al límite.

*Alberto Nájera López es doctor en radiología y medicina física y profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y Juan Carlos López es ingeniero de telecomunicaciones y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.


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