Rezago de FEPADE: por falta de personal tardaría 10 años en resolver 3,500 casos pendientes
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Rezago de FEPADE: por falta de personal tardaría 10 años en resolver 3,500 casos pendientes

Han aumentado más de 1000% las averiguaciones por delitos electorales sin resolver en la FEPADE, ya que solo cuenta con 7 policías para atender los casos y 25 agentes del Ministerio Público, indican los datos de la Auditoría Superior de la Federación.
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Por Arturo Angel
21 de febrero, 2017
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La Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos Electorales (FEPADE) de la PGR no tiene los recursos humanos suficientes para investigar los delitos electorales.

Los casos rezagados cada año se incrementan sin que la mayoría puedan ser resueltos. En menos de una década el volumen de expedientes sin resolver se ha elevado un más del 1,000 por ciento.

Una auditoría de desempeño realizada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre el trabajo de la FEPADE arrojó que aun y cuando no se denunciara un solo caso más, se necesitarían 10 años para que se logren indagar y resolver los casos que se encuentran abiertos.

En 2006, la PGR tenia a través de la FEPADE 317 averiguaciones previas sin resolver. Pero para 2015, la cifra ya había crecido a 3 mil 540 expedientes esperando por ser atendidos.

En promedio, cada año se ha incrementado más de 120% la cantidad de casos rezagados.

La dimensión del retraso es todavía peor en el caso de las “actas circunstanciadas”, como se le denomina a reportes de posibles delitos electorales que una vez que son revisados pueden convertirse también en expedientes de investigación.

En 2006, solamente había 34 actas circunstanciadas pendientes de revisar, pero para el 2015 el rezago ya era de dos mil 639 actas. Esto es, en promedio, un incremento superior al siete mil por ciento en el rezado en el referido lapso.

Esta situación, según reconoció la FEPADE, es problemática pero puede ser aun peor con el funcionamiento del nuevo Sistema Penal Acusatorio, pues se requiere un seguimiento cercano de todas las fases de la indagatoria para que un caso se sostenga ante el juez. El problema, es que los recursos humanos no son suficientes.

“La entidad fiscalizada (FEPADE) informó que el tiempo que tomaría abatir el rezago se calcula entre 8 y 10 años, ya que se cuenta con 7 policías ministeriales y 25 agentes del Ministerio Público de la Federación, por lo que existe el riesgo de retrasos en la atención de asuntos en el marco del nuevo Sistema Penal Acusatorio, debido a la insuficiencia de personal para atender la acumulación de los asuntos rezagados y los que se originen de la implementación de este sistema” expuso la auditoría.

Las cifras anteriores evidencian que la Fiscalía ni siquiera cuenta con un policía ministerial por cada agente del Ministerio Público, que ocasiona que los casos se detengan porque simplemente no hay policías que hagan las investigaciones ni las diligencias que se ordenan.

La ASF destacó que si bien los ciudadanos en México tienen acceso al sistema de procuración de justicia electoral ya que pueden presentar una denuncia, la realidad es que la estructura como funciona actualmente genera un peligro de impunidad elevado.

“Los rezagos en el despacho de las actas circunstanciadas y en la determinación de las averiguaciones previas, ocasionan retraso en la impartición de justicia electoral”.

Pocos, lentos e ineficientes

De acuerdo con la ASF, a la FEPADE le tomó, en promedio, 519 días la integración de una averiguación previa por un delito electoral.

Esta cifra son 319 días más que la meta de 200 días que se plantea en el Programa Nacional de Procuración de Justicia 2013 -2018.

Por otro lado, en un análisis pormenorizado de las actas circunstanciadas arroja que en 2006 se lograron revisar y desahogar 469 de ellas (ya sea convirtiéndolas en averiguaciones o mandándolas al archivo), pero en 2015 apenas si se verificaron 46 actas.

En cuanto a las averiguaciones previas, solo en 2015 la FEPADE inició mil 465 expedientes de las cuales más del 70 por ciento (mil 47) se encontraban pendientes de resolver al cierre de ese año.

Solamente 351 casos fueron consignados ante un juez y todos ellos sin personas detenidas.

Peor aún es que de 961 averiguaciones previas consignadas en 2015 por FEPADE, que incluyen casos abiertos en años anteriores, apenas 50 de ellas terminaron con una persona procesada ante un juez. Esto equivale al 2.8 por ciento de la meta programada en el Programa Nacional de Procuración de Justicia 2013-2018.

Los delitos que se denuncian ante la FEPADE son alteraciones en el Registro Federal de Electores o de los listados nominales, proselitismo, presión de los electores el día de la jornada electoral, obstaculización del desarrollo normal de las votaciones, el escrutinio y el cómputo de las votaciones, así como la introducción o sustracción de boletas electorales y la retención de las credenciales para votar de los ciudadanos.

Aunque algunos casos pudieran resultar más sencillos que otros se necesita de personal suficiente para darles seguimiento  y atenderlos. En opinión de la ASF, la escasez de policías y agentes ministeriales contribuye no solo al rezago de casos sino a indagatorias mal integradas o deficientes.

“La baja efectividad en la determinación del ejercicio de la acción penal, refleja deficiencias en los procesos de investigación y persecución de los delitos electorales; en consecuencia, se pone en riesgo la atención de asuntos en el marco del nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio y el ejercicio del sufragio libre, secreto y directo” reveló la auditoría.

Se constató que las actas circunstanciadas despachadas el mismo año en que se iniciaron decrecieron en 53.9%, en promedio trianual, ya que pasaron de 469 actas despachadas en 2006 a 46 en 2015. La FEPADE no dispuso de un indicador para evaluar la eficacia en su despacho el mismo año que se iniciaron

Blindaje dudoso…

En 2015, se realizaron comicios electorales para renovar 2 mil 179 cargos de elección popular federal y elecciones concurrentes: 500 diputados federales, 9 gubernaturas, 641 diputados locales, mil 9 ayuntamientos y 20 juntas municipales.

Con motivo de lo anterior la PGR diseño y puso en marcha a través de la FEPADE una estrategia denominada “Programa de Blindaje Electoral”, que consiste en prevenir la comisión de delitos electorales a través de acciones de capacitación, difusión y despliegue ministerial, en colaboración con las fiscalías de los estados.

La ASF revisó este programa y encontró que existen algunas deficiencias que ponen en duda si realmente tiene algún impacto positivo en la disminución de delitos electorales.

“En cuanto a su diseño, el Programa de Blindaje Electoral presentó deficiencias, ya que en la línea de acción “Capacitación”, se identificaron como acciones específicas las temáticas de capacitación y el público objetivo, sin que se determinara el número de servidores públicos programados a capacitar, el número de cursos y la orientación de los mismos,  advirtió la ASF.

También se identificaron dudas en el tema del “despliegue ministerial” y se señaló que la FEPADE no cumplió la meta de capacitar en materia de delitos electorales a 28 mil personas, logrando la capacitación de 22 mil 365, 20 por ciento menos de lo programado.

De acuerdo con la ASF, la FEPADE se comprometió a revisar esta estrategia que presenta rezagos de más del 1,000 por ciento y que se repetirá en este 2017 año electoral.

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Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
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Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


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