Grupos criminales crecieron 900% durante la guerra contra el narco de Calderón
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Cuartoscuro

Grupos criminales crecieron 900% durante la guerra contra el narco de Calderón

De acuerdo con estudios del CIDE, en los primeros cinco años de la lucha contra el crimen se deterioraron las condiciones de seguridad y se incrementó el número de muertos por enfrentamientos.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
7 de febrero, 2017
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Los grupos del narcotráfico crecieron más de un 900% durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa, pese a la estrategia de enviar al ejército a las calles a combatirlos, revelan cinco estudios* realizados por investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo Económicos (CIDE).

En ese mismo sexenio se disparó por arriba del 2000% la tasa de civiles muertos en enfrentamientos entre autoridades y presuntos delincuentes, concluyen los investigadores del CIDE.

El aumento de la violencia derivada de la estrategia para combatir al narcotráfico deterioró las condiciones de seguridad en el país, dicen los investigadores.

En el 2007, cuando comenzó el despliegue de fuerzas federales operaban en el país 20 organizaciones criminales que estuvieron involucradas en 79 enfrentamientos o ataques ya sea entre ellas o con la autoridad.

Tres años después, en 2011 ya se encontraban en operación 200 grupos criminales que solo en ese año estuvieron implicados en más de mil enfrentamientos.

Con ellos aumentó 2,093% el número de muertos. Mientras que en 2007 la tasa de víctimas letales por cada incidente era apenas de 0.08 (en promedio un civil muerto por cada 10 enfrentamientos); para 2011 esta tasa ya era de 1.9 muertos (en promedio dos personas muertas por un solo enfrentamiento).

El promedio de detenidos por enfrentamientos pasó de 0.4 en 2007 a 1.7 en 2011, un crecimiento de más del 300%.

Los analistas calcularon que cada enfrentamiento adicional protagonizado por la Secretaría de la Defensa Nacional representó un incremento del 8% en los homicidios en el trimestre inmediato al evento, y del 3% en el año inmediato.

La hipótesis de “descabezamiento de cárteles” o de desequilibrio del status quo entre grupos también es corroborada por los datos. En el corto plazo, tanto matar como detener a miembros de la delincuencia organizada en enfrentamientos con la fuerza pública provoca un incremento de la violencia en 0.5% y de 3%, respectivamente.

En el largo plazo, un detenido adicional no tiene ningún efecto en la violencia, pero un miembro del crimen organizado adicional ejecutado en enfrentamientos con la fuerza pública genera un incremento en los homicidios de 1%” concluyen los expertos

El remedio… ¿peor que la enfermedad?

Entre los resultados que arrojan los estudios destaca que entre 2007 y 2011 se registraron en total tres mil 327 combates entre las fuerzas armadas y federales con células de grupos delictivos. Más del 84% de dichos incidentes fueron propiciados por los propios soldados o policías y el resto fue en respuesta a una agresión directa.

En su análisis, los expertos advierten que la intervención de las fuerzas federales ha derivado en la detención o muerte de líderes criminales pero esto, lejos de frenar las actividades de los grupos delictivos, ha propiciado una multiplicación de los mismos.

“Las estimaciones mues­tran que las intervenciones de las fuerzas públi­cas de seguridad tienden a fragmentar aún más a las organizaciones criminales; y que estos cam­bios producen a su vez más violencia” indican los analistas.

El deterioro de las condiciones de seguridad impulsada por la fragmentación y disputa de los grupos delictivos también ha incidido en la libertad de prensa.

En uno de los análisis denominados “Voces Silenciadas” se revela, además del incremento en el homicidio de periodistas del 2007 al 2011, que el 63% de los homicidios (31 casos) ocurrió en municipios donde había una disputa entre grupos criminales. En tanto, el 12% de los asesinatos se registró en localidades donde solo operaba un grupo criminal y el 25% en donde no se tenía reportada la presencia de ninguno.

Estos resultados, prosigue el análisis,  son “consistentes con la hipótesis de la fragmentación que afirma que en condiciones de competencia (criminal) la violencia contra periodistas también aumenta”.

Letalidad… y opacidad

En el desarrollo de la llamada “guerra contra el narcotráfico” se incrementó de forma significativa la letalidad de las fuerzas armadas en los enfrentamientos, es decir, el porcentaje de civiles que murieron en cada enfrentamiento.

Lo que hicieron los analistas es identificar los llamados “eventos de letalidad perfecta por fuerzas públicas”, que son aquellos combates donde no hubo lesionados ni sobrevivientes del lado de los presuntos agresores.

Entre el año 2007 y 2008 estos eventos se mantuvieron en una proporción similar a los combates donde si hubo detenidos o lesionados pero a partir de ahí crecieron de forma significativa. En 2009 se registraron 59 enfrentamientos con letalidad perfecta por 48 que no lo fueron; para 2010 la cifra se disparó a  280 combate de letalidad perfecta por solo 91 donde hubo sobrevivientes; y en 2011 fueron 451 eventos sin sobrevivientes por 149 en donde sí los hubo.

Otro dato revelador es el incremento de la proporción de civiles fallecidos justamente en estos “eventos de letalidad perfecta”. Mientras que en 2008 representaron el 60% de los decesos de presuntos agresores para 2011 la proporción era superior al 90 por ciento.

De acuerdo con los datos del CIDE, de los tres mil 413 civiles fallecidos en los enfrentamientos contra las fuerzas militares y policiales entre 2007 y 2013, están dos mil 938 (más del 86%) que perdieron la vida justamente en estos combates de “letalidad perfecta” donde no hubo sobrevivientes

“Estas cifras sugieren que la guerra contra el crimen organizado en México es cada vez más letal y costosa medida por el número de pérdidas de vidas humanas” concluyeron los especialistas.

Por otra parte los especialistas del CIDE advirtieron que desde hace al menos cinco años existe opacidad en cuanto a los datos oficiales de homicidios vinculados con el crimen organizado. La única estadística oficial que se dio a conocer en 2012 correspondía al periodo de los años 2007 a 2011.

“En mayo de 2012, en el contexto de la 27ª Sesión Plenaria de la Con­ferencia Nacional de Procuradores de Justicia, los procuradores locales consideraron que esta nue­va base no era confiable y “decidieron recons­truirla con la misma metodología para tener cer­teza de las cifras con datos verificados por cada dependencia. A la fecha no se ha publicado una base de datos verificada por las procuradurías locales” indica el estudio

***

*Las conclusiones utilizadas en este texto se encuentran incluidas en los siguientes estudios: “La Guerra contra las drogas en los hechos”, “Militarización de la lucha contra el narcotráfico”, “¿Cómo las intervenciones de las fuerzas públicas de seguridad alteran la violencia?”, “Voces Silenciadas. Las formas de morir de los periodistas en México en el contexto del crimen organizado” y “Fragmentación y Cooperación. Evolución del Crimen organizado”. Todos de la serie Política de Drogas del CIDE.

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Morgues móviles y presos transportando cadáveres: cómo El Paso es una de las zonas más golpeadas por COVID

Las imágenes de presos ayudando en el traslado de cadáveres han despertado críticas y preocupación por la situación en la que se encuentra el condado de El Paso, en Texas, desbordado por el número de enfermos y muertos por coronavirus.
21 de noviembre, 2020
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Estados Unidos tenía algo más de 9 millones de casos confirmados de covid-19 cuando empezó el mes de noviembre. Solo unas semanas después, el país supera los 11 millones.

Y un condado de Texas emerge como el último epicentro de la pandemia.

En el El Paso, situado justo en la frontera con México y conocido por su paisaje desértico y sus complejos militares, los pacientes de covid-19 suponen más de la mitad de los ingresos hospitalarios, y el recuento continúa al alza.

Te presentamos cinco elementos que explican esta alarmante crisis.

Atención: alguna de las imágenes de esta nota pueden herir la sensibilidad de los lectores.

1. Hospitales desbordados

Con un aumento de casos de más de 1.000 al día en El Paso, la cifra de contagios superó los 76.000. Es aproximadamente el mismo número de casos confirmados para todo Grecia o Libia.

Los datos muestran que 1.120 residentes de El Paso están actualmente hospitalizados con el virus y se prevé que el número suba.

Esto significa que de todos los pacientes hospitalizados por covid-19 en todo el estado de Texas, uno de cada seis está en El Paso, según las últimas cifras.

Un total de 782 personas habían muerto en ese condado por la pandemia a fecha de 18 de noviembre.

Una furgoneta roja con carteles de "quédate en casa" y "apoyo a los enfermeros"

Reuters
Los habitantes de El Paso organizaron una caravana de vehículos para mostrar su solidaridad con el personal sanitario.

Tanto los hospitales como el personal sanitario están luchando para intentar hacer frente a esta situación.

Un portavoz del Centro Médico de la Universidad de El Paso dijo que el hospital reconoce la factura “física y emocional” que la pandemia les está pasando a los trabajadores de la salud.

En la carrera de las autoridades para hacer frente al creciente número de enfermos, el centro de convenciones de la ciudad de El Paso fue recientemente transformado en un hospital temporal para poder ofrecer camas adicionales.

Algunas instalaciones están tan desbordadas que los pacientes están siendo trasladados por vía aérea a otras ciudades de Texas.

El pasado lunes, el juez Ricardo Samaniego anunció que en el condado de El Paso se añadieron 500 camas de hospital adicionales, pero al ritmo de propagación del virus, esas camas estarán ocupadas para la semana que viene.

2. Morgues móviles

Al tiempo que los hospitales lidian con la gran cantidad de pacientes, la morgue de El Paso no ha podido hacer frente al aumento de muertes en el condado.

Como resultado, las autoridades tuvieron que recurrir a tráileres refrigerados. Diez de estas morgues fueron solicitadas en las últimas semanas.

Las instalaciones móviles están situadas a las puertas de la oficina del forense del condado, que ha tenido que gestionar más de 150 cuerpos en la última semana.

Una morgue móvil

Reuters
En el Paso se ha tenido que recurrir a morgues móviles para hacer frente al creciente número de muertos.

Previamente este mes, el Departamento de Defensa de Estados Unidos desplegó equipos médicos para ayudar a los trabajadores sanitarios locales.

Incluso las funerarias del condado están sintiendo la presión. El director de una de ellas, Jorge Ortiz, le dijo a la emisora local KERA News que tuvo que convertir la capilla de la funeraria en un refrigerador improvisado.

Ortiz advirtió que el punto álgido de la crisis del pasado verano boreal fue “nada” en comparación con lo que se está viviendo ahora.

3. Presos que trasladan cadáveres

La ciudad continúa haciendo frente a la falta de personal y las autoridades han sido criticadas por recurrir a las prisiones locales para obtener ayuda.

Se han visto imágenes de presos que transportan cadáveres de víctimas de covid-19 de la oficina del forense y ayudan a subirlos a las morgues móviles.

Un portavoz de la oficina del alguacil dijo que a los presos, convictos por delitos menores en prisiones de mínima seguridad, se les paga US$2 la hora. El trabajo es voluntario y se les suministra equipamiento de protección. Aun así, la medida ha sorprendido a muchos.

Un trío de presos entre las morgues móviles de El Paso

Reuters
Presos voluntarios están ayudando a transportar cadáveres en El Paso.

El juez Samaniego opinó que el uso de presos debe ser un último recurso.

“Si no hay personal, nadie que pueda ayudar, y hay voluntarios, aunque sean presos, entonces eso es con lo que contamos”, dijo, citado por la emisora local KFOX14 News.

El juez añadió que las autoridades esperaban que la Guardia Nacional de Texas ayudara con esos trabajos, pero el ejército no ha confirmado que pueda gestionar la demanda.

4. Seis meses, seis familiares muertos

En los últimos seis meses, una mujer de El Paso perdió a seis de sus familiares por el virus.

Bonnie Soria Nájera relató en el popular programa de televisión Good Morning America que su tío fue el último en morir el pasado domingo. También ha tenido que enterrar a sus padres, dos tías y un primo.

Todos estaban siendo muy cuidadosos“, dijo. “Hacían solo las cosas que tenían que hacer: ir al supermercado, ir a las citas médicas”.

La madre de Nájera dio positivo en mayo. En tres días, le tuvieron que poner un respirador. Su padre se enfermó poco después con el virus y terminó en otro hospital.

Un cementerio al lado de la oficina del forense de El Paso

Reuters
Hay familias que han perdido a varios miembros a causa del coronavirus.

Una semana después de ingresar en el hospital, la madre murió. Una hora después, Nájera supo que a su papá le habían puesto también un respirador. Murió tres semanas después.

Nájera contrajo también la enfermedad, pero se recuperó. Cuando empezó a sentirse mejor, se enteró de que su primo y su tía habían muerto tras contagiarse del virus. Y la semana pasada, otra tía murió de covid-19 en el hospital

Ahora, Nájera pide a los residentes de Texas que respeten la distancia social, como su familia intentó hacer.

“Ustedes no quieren estar en nuestro lugar“, subrayó.

5. No hay cierre para El Paso

Pese a las preocupaciones de muchos habitantes de El Paso, no se prevé que se vaya a imponer un cierre en este condado del oeste de Texas.

El pasado viernes, un tribunal de apelaciones revocó una orden de quedarse en casa después de que dueños de restaurantes y el fiscal general del estado demandaran al juez Samaniego por cerrar la ciudad.

Un panel de jueces falló 2 a 1 que la orden de cerrar negocios no esenciales hasta diciembre era contraria a las directrices de reapertura aprobadas por el gobernador de Texas, Greg Abbott, el 7 de octubre.

Varias personas con mascarilla a las afueras de un local en El Paso

Reuters
Pese a la preocupante situación, no hay una orden de cierre en el condado de El Paso.

Algunos locales reanudaron sus actividades casi de inmediato, según medios locales.

El fiscal general de Texas, Ken Paxton, tildó al juez Samaniego de “tirano” por el mandato.

El juez del condado respondió que era “desafortunado” que el fiscal general buscara “regodearse” t en lugar de visitar El Paso para caminar con él entre las morgues móviles.

Samaniego añadió que estaba decepcionado por la decisión judicial, pero añadió que los residentes y visitantes de El Paso todavía tienen que respetar ciertas restricciones sobre las mascarillas, los negocios y los encuentros sociales.


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