Investigadores padecen traumas psicológicos por estudiar el cambio climático
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Investigadores padecen traumas psicológicos por estudiar el cambio climático

Muchos dicen que el cambio climático no existe porque siempre ha habido sequías, lluvias, frío, etc., y que los problemas con el clima siempre han existido.
Por Claudia Godoy
7 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 18 de enero de 2017.


Muchos dicen que el cambio climático no existe porque siempre ha habido sequías, lluvias, frío, etc., y que los problemas con el clima siempre han existido. Pero lo que no saben es que a eso se le llama variabilidad del clima y, sí, es totalmente normal. Lo que diferencia este del cambio climático es su razón de ser (natural o artificial) y el período que dura. Ah, y las consecuencias catastróficas y post-apocalíticas que implica el cambio climático. También en eso difieren.

¿Recuerdan cuando la gente se empezó a preocupar por “el mundo que le dejarían a sus nietos”? Pues, ¿qué creen?  Eso fue hace muchos años, la generación de nietos ya está aquí y el mundo no se ve bien.

Calentamiento global, mucho gusto

1985 fue el último año que la Tierra registró una temperatura por debajo del promedio. Esto significa que los últimos 30 años ha sido normal que la temperatura de la Tierra suba sistemáticamente y, a estas alturas, es irreversible.

Lago Oroville 2011-2014

Lago Oroville 2011-2014US Uncut

Este rango es importante porque no sólo sirve para definir una etapa, sino para predecir la siguiente y prepararnos para sus cambios.

Estos 30 años nos enseñaron cómo se comporta el clima cuando la temperatura global aumenta y deberían haber servido de educación para corregir y mejorar los siguientes 30. Pero, obviamente, no hicimos nada.

Los científicos también tienen su corazoncito

Los investigadores que estudian el fenómeno ya no saben qué hacer. Camille Parmesan, por ejemplo, es investigadora de la Universidad de Plymouth y ganó en Nobel de la Paz junto con Al Gore por sus investigaciones sobre el calentamiento global; ella sufrió de depresión profesional y se cuestionó abandonar su trabajo en el área del cambio climático:

“Sentí que había una enorme señal a la que nadie le ponía atención. Realmente pensaba, ¿por qué estoy haciendo esto?”

Y entonces empacó sus maletas y se mudó a Reino Unido, en donde la gente es más educada, consiente y viven de manera más ecológica en comparación con los Estados Unidos (y ya ni se diga México).

Ártico 1980 - 2012

Ártico 1980 – 2012US Uncut

Pero ella no ha sido la única. Muchos investigadores han caído en depresión, adicciones y estrés post-traumático debido al inminente calentamiento global y la incredulidad de la humanidad.

“¿Cómo te sentirías tú si le llevaras esta información a la gente y te dijeran que no te creen? No estoy hablando de religión, estos son hechos. Es como si un doctor examinara cuidadosamente a alguien, concluyera que necesita una operación y esta persona respondiera: “No, no te creo.” ¿Cómo se sentiría un doctor?” Jeffrey Kiehl, científico en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder.

Resulta que los científicos son seres humanos que tienen sentimientos, pero no pueden hablar de ellos porque desacreditan su trabajo. Si de por sí la gente no cree en las investigaciones, menos les van a creer si se hincan, lloran y suplican como Lucerito en el Teletón para que les creamos que el planeta se muere y no hacemos nada (y al contrario, lo seguimos matando).

Preparados para lo peor

La psiquiatra Lise Van Susteren ha llamado a esta reacción desorden de estrés pre-traumático: angustia mental, resultado de estar preparados para lo peor antes que suceda.

Van Susteren recomienda que los científicos que estudian el cambio climático recurran a medios como la terapia o la meditación para para reforzar los límites entre el trabajo y su vida personal. Pero también aconseja que sean honestos con lo que sienten para aumentar su resiliencia.

La honestidad, para la psiquiatra, también tiene otro propósito, y quizás el más importante: hablar de verdad de cómo estamos jodidos. No con fines terapéuticos, sino como medio para llamar la atención ante el gran problema que existe.

¿Y ahora?

Si las cosas continúan como hasta ahorita, para el año 2036 se pronostican desastres climatológicos que van desde fuertes inundaciones hasta la sequía extrema, pasando por la descongelación de glaciares y temperaturas extremas en todo el mundo.

Glaciar Muir Inlet, Alaska 1880s - 2005: Alaskan Muir Glacier and Inlet

Glaciar Muir Inlet, Alaska 1880s – 2005: Alaskan Muir Glacier and InletUS Uncut

El pronóstico es que la temperatura aumentará 2 grados Celsius para mediados del siglo. A estas alturas, las consecuencias serán catastróficas, pero eso ya es inevitable, equis.

Después, si no actuamos dramáticamente desde ahorita, los climatólogos estiman que hacia el final del siglo la temperatura aumentará 4 grados Celsius. Sin entrar en detalles, es necesario decir que en esta situación la Tierra sería inhabitable por humanos.

Gracias por la depresión :/

No, no se trata de poner triste a nadie, se trata de actuar. ¿Costará mucho trabajo que abramos los ojos? ¿Qué es lo que tenemos que hacer?

Primero que nada, no entrar en pánico. Segundo, informarse. Tercero, actuar. Dejemos de pensar que el fin del mundo sólo existe en el cine y empecemos a buscar soluciones y exigir propuestas y acciones de nuestros gobernantes para aminorar el daño.

Por lo pronto, en ClickNecesario nos comprometemos a buscar actualizaciones del problema y tenerlos informados acerca de cómo disminuir nuestras emisiones de dióxido de carbono para ayudar al planeta. Esto ya no es por el bien de los nietos, porque quizás de esos ya ni alcanzamos a tener.

Con información de IFL Science, Grist y WMO.

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La izquierda que representa Petro en Colombia (y cómo se compara con AMLO, Boric y otros gobernantes de América Latina)

El primer presidente de izquierda electo en Colombia, un economista y exguerrillero que se moderó como candidato, tiene parecidos y diferencias con otros líderes de la región.
21 de junio, 2022
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La noticia recorrió el mundo: Gustavo Petro es el primer presidente izquierdista electo en la historia de Colombia. Pero, ¿qué tipo de izquierda representa exactamente?

En la segunda vuelta de las presidenciales del domingo, Petro obtuvo el 50,44% de los votos contra 47,31% de su adversario, el magnate de la construcción Rodolfo Hernández, con más del 99,99% de las mesas escrutadas.

“Lo que viene es un cambio de verdad”, anticipó el economista y exguerrillero de 62 años en su primer discurso público luego de ser electo.

Petro es el caso más reciente de un izquierdista de América Latina que llega al poder en una ola de descontento social con la clase política, la desigualdad y el estancamiento económico.

Desde 2020, esa lista incluye también a Luis Arce en Bolivia, Pedro Castillo en Perú, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile.

Estos y otros mandatarios de la región felicitaron al nuevo presidente electo colombiano el domingo.

“El triunfo de Gustavo Petro es histórico. Los conservadores de Colombia siempre han sido tenaces y duros”, sostuvo el presidente mexicano, el también izquierdista Andrés Manuel López Obrador, en un hilo de tuits.

Sin embargo, hay grandes diferencias entre estos gobernantes.

Y las comparaciones de Petro con otros líderes de izquierda de la región surgieron desde que fue electo alcalde de Bogotá en 2011.

Ahora que llega a la presidencia del tercer país más poblado de Latinoamérica, cobra aún más importancia la cuestión sobre el lugar de Petro en el espectro político.

¿Cómo AMLO?

Petro militó en la guerrilla urbana y nacionalista del M-19 en las décadas del ’70 y ’80, un pasado por el que muchos intentaron asociarlo en la campaña electoral con la izquierda radical.

Sin embargo, el M-19 se desmovilizó en 1990 y Petro se presentó en este, su tercer intento de llegar a la presidencia, como un político moderado luego de haber sido senador.

Colombia

Getty Images
Gustavo Petro fue electo presidente de Colombia en su tercer intento.

“La moderación en algunas de sus propuestas lo ha llevado a ser visto por un sector de la ciudadanía más como un candidato de centro izquierda que de izquierda radical”, dice Patricia Muñoz Yi, directora de posgrados en ciencia política en la Universidad Javeriana de Bogotá, a BBC Mundo.

De hecho, Petro ha negado que Colombia tenga que ir al socialismo y que él piense recurrir a expropiaciones o a reformas de la Constitución para ser reelecto como hicieron otros presidentes latinoamericanos de izquierda.

Pero sí ha propuesto cambiar el sistema económico del país, mermar la extracción recursos naturales, una reforma agraria para terminar con los latifundios improductivos y ofrecer empleo en el Estado a quienes no lo encuentren en el sector privado.

“Vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia”, dijo Petro en su discurso triunfal el domingo. “No porque lo adoremos, sino porque tenemos primero que superar la premodernidad en Colombia, el feudalismo”, agregó.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela

EPA
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha sido calificado de “dictador” por parte de Petro.

Si bien en el pasado mostró simpatía por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, y muchos de sus adversarios también buscaron asociarlo con él, Petro ha marcado distancia con el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro.

“Si usted me pregunta si Chávez fue un dictador yo le digo que no. Si usted me pregunta si Maduro es hoy un dictador yo le digo que sí”, dijo Petro a la revista Newsweek en 2018.

El presidente electo de Colombia ha señalado como referentes a izquierdistas como el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el ecuatoriano Rafael Correa.

Sin embargo, otros le ven similitudes con el actual mandatario mexicano, conocido por sus iniciales de AMLO.

Petro “viene de una tradición de izquierda nacionalista y antiimperialista, un poco parecida quizás a la que inspira a López Obrador en México”, dice Yann Basset, profesor de ciencia política en la Universidad del Rosario en Bogotá, a BBC Mundo.

Y agrega que Petro tiene “un estilo agresivo, con discursos a veces populistas, que genera mucha resistencia y temores a que tenga un gobierno con rasgos un poco autoritarios, otra vez al estilo de lo que está pasando en México”.

Andrés Manuel López Obrador

Gobierno de México
El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador respaldó públicamente a Petro en el final de la campaña electoral colombiana.

López Obrador, de 68 años, fue en 2018 el primer presidente de izquierda electo en México en siete décadas.

Y este mes AMLO causó polémica al apoyar a Petro afirmando que enfrentaba una “guerra sucia” como le pasó a él mismo en México, algo que la Cancillería colombiana calificó de “injerencia” en los asuntos del país.

¿Como Boric?

Por otro lado, también hay semejanzas entre el modo en que Petro llega a la presidencia de Colombia y cómo lo hizo Boric en Chile en diciembre.

Y ambos ganaron sus elecciones luego de los estallidos sociales que revelaron un cansancio con el establishment y el modelo económico de sus países, según analistas.

Gabriel Boric

Getty Images
Algunos ven coincidencias entre el contexto en que Gabriel Boric llegó al poder en Chile y la forma en que lo hace Petro en Colombia.

Petro y Boric prometieron reformas estructurales para asegurar la paz, con el Estado en el centro de sus proyectos sociales, económicos y de cuidado medioambiental.

Con la selección Francia Márquez como vicepresidenta —la primera negra, feminista y ambientalista que llega al cargo—, Petro mostró voluntad de acercarse a temas de género, raza y clima de una izquierda más joven como la que representa Boric, señala Basset.

Y agrega que esto ocurrió pese a tensiones que la campaña de Petro tuvo con sectores feministas, que lo acusaron de rodearse de políticos de la “vieja guardia” con una visión machista.

En temas sociales, el presidente electo de Colombia también ha defendido el acceso de las mujeres al aborto y prometió garantizar los derechos a la diversidad de orientación sexual.

Colombia

Getty Images
La vicepresidenta electa de Colombia, Francia Márquez, le dio aire fresco a la campaña de Petro.

Eso, así como su idea de terminar con el enfoque prohibicionista de las drogas, lo aproxima más a figuras como el expresidente uruguayo José Mujica, otro exguerrillero, que a otros izquierdistas más clásicos de la región.

Pero claro que una cosa es la propuesta electoral y otra la forma en que se gobierna, sobre todo en un país polarizado y con claros contrapesos de poder.

Adam Isaacson, un experto en Colombia de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) cree que todavía es incierto el tipo de gobernante de izquierda que será Petro después que asuma en agosto.

¿Cuál es su duda?

“La personalidad de Petro”, explica. “Si va a resistir controles sobre su poder, o si va a ser más como Boric, Mujica o Lula y soltar un poco su agarre sobre el poder”.


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